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viernes, 29 de octubre de 2010

Dolor argentino

Por Wilson Tapia Villalobos

Partió Néstor Kirchner (60) y para muchos habrá sido un alivio. La muerte del ex presidente argentino (2003 - 2007) cambia abruptamente el mapa político de su país. Y abre un paréntesis sobre liderazgos en un año electoral, lo que hace la situación mucho más acuciante y dramática por la forma en que se produjo.

Esta mañana su corazón dejó de latir. Fue la definición de un proceso que se venía manifestando desde hace tiempo. Este año tuvo dos alertas graves. En febrero debió ser operado de urgencia de la carótida. En septiembre fue internado nuevamente para intervenir una arteria coronaria obstruida. Sólo dos días de reposo y nuevamente estaba en sus afanes. Todos políticos. Cubriendo las obligaciones en cuatro frentes a la vez. Era Secretario General de la Unión de Naciones Suramericana (UNASUR), jefe del gobernante Partido Justicialista, diputado nacional y candidato presidencial. Cuatro responsabilidades que le demandaban gran esfuerzo. Y el corazón de Kirchner lo resentía.

Hijo de madre chilena y de padre argentino, Néstor Kirchner quiso ser profesor. Pero a los 15 años fue rechazado por problema de dicción. Con seguridad, su pronunciado estrabismo también influyó. El rechazo lo encauzó hacia el estudio del Derecho y al mundo empresarial. Pero la arista política ya había aparecido. Como estudiante de educación media ocupó cargos de elección popular. El compromiso pertinaz con sus convicciones y empuje le valieron el apodo de “Lupín”. Era el nombre de un personaje arrojado, intrépido, que aparecía en la revista de historietas “Rico Tipo”.

Cuando “Lupín” llegó a la política grande, sus contendores y partidarios conocieron de sus decisiones. Su gobierno marcó la recuperación económica de Argentina. La llevó a cabo desde una posición en que la Concertación gobernante chilena le parecía temerosa y conservadora. Él intentó avanzar por un camino que a menudo chocó con los intereses económicos locales -ya globales- y con los organismos financieros internacionales. Para sacarse el dogal del Fondo Monetario Internacional (FMI), en enero de 2006 le pagó anticipadamente una deuda por US$ 9.574 millones. Y sus diferencias respecto al manejo de la administración estatal, tanto con el FMI como con el Banco Mundial, fueron públicas.

Esta actitud tenía su correlato en el plano local. Muy pronto comenzó a chocar con los poderes fácticos. Una demostración del malestar de los grupos económicos, fue que la prensa conservadora transandina lo calificó reiteradamente de autócrata, mientras intentaba mostrar presuntos manejos económicos turbios. En el ámbito internacional, The Economist le endilgó el calificativo de “populista”. Una demostración clara de que el gran poder no gustaba de Kirchner.

En Chile, la abrumadora mayoría de los medios de comunicación a menudo lo presentaban en versión caricaturesca. Tal como lo hace habitualmente con personajes -los presidentes Evo Morales o Hugo Chávez- que no son del agrado del poder establecido. En la espesa realidad latinoamericana, Kirchner intentaba abrirse camino con una postura regional. Y contaba con respaldo. Tanto que fue ungido Secretario General de la UNASUR. Pero, evidentemente, no era un tipo grato al paladar un tanto melifluo de muchos dirigentes latinoamericanos.

También enfrentaba fuertes detractores en su país. En el justicialismo tenía contendores. Proveniente de Rió Gallegos, carecía de respaldo propio. Su liderazgo provincial, su formación y entorno intelectual, no le aseguraban preeminencia en el partido peronista. Por ello, debió aliarse con sectores sindicales. Tal vez los más cuestionados, por sus manejos poco transparentes y, a menudo, mafiosos. Pero hasta ahora había sabido contenerlos. Y contar con ellos para impulsar políticas que él definía como de compromiso con los más humildes, entre los que estaba buena parte de su respaldo electoral.

La derecha, por su parte, esperaba derrotarlo a él o a su delfín en la próxima elección. Y repetir así, en cierta medida, lo ocurrido en Chile. Pero, al parecer, Kirchner estaba preparado para la eventualidad. En una visita efectuada al país en julio, confidenció a cercanos que sería partidario de que su esposa, Cristina Fernández, fuera a la reelección.

Hoy todo eso queda en suspenso

Lo concreto es que el paso de Néstor Kirchner por la política argentina no ha sido leve. Hoy sus partidarios lo lloran con una pasión que hace recordar a Juan Domingo Perón. Y sus detractores sacan a relucir las mejores frases hechas para despedir al fallecido y ocultar el profundo malestar que les producía su presencia.

Sin duda queda un vacío de poder que dentro del justicialismo tratará de ser llenado. Y afuera, la derecha intentará cosechar en los espacios que puedan estar abiertos y que hasta hoy copaba el “kirchnerismo”. Mientras tanto, buscará quitarle protagonismo a la presidenta Fernández. Hasta ahora, la mejor arma ha sido mostrarla como un apéndice de su esposo. Una caricatura que hoy debería transformarla en una viuda desolada y carente de brújula política.

Eso está por verse.

La hora final de Karadima: Vive su "exilio" en un fundo de Buin y desalojan a su familia de la parroquia de El Bosque

Por Juan Andrés Guzmán y Gustavo Villarrubia
CIPER

El peso de la autoridad eclesiástica cayó sobre Karadima, quien vive su “exilio” en el fundo de la familia Tocornal Vial en Buin. El Arzobispado ordenó que el sacerdote abandonara dos casas que su familia ocupa al interior de la Parroquia El Bosque. Y también intervino el mayor símbolo de su poder: la Unión Sacerdotal que dirigía el obispo auxiliar de Santiago, Andrés Arteaga. Así, lo despojó del control de sus cuantiosos bienes y de la influencia que ejercía sobre más de cincuenta sacerdotes y cuatro obispos. El malestar crece entre la feligresía de El Bosque pues se mantuvo a su párroco y vicario, dos sacerdotes del círculo de hierro de Karadima. “Lo que impresiona es que el Cardenal no haga referencia al gran dolor y consternación de los abusados y de todas las almas de esta parroquia y de la Iglesia”, afirma el abogado Hernán Arrieta, feligrés de El Bosque.


El poder del sacerdote Fernando Karadima parece acercarse a su hora final. Y en medio de los signos de derrumbe que se han ido conociendo esta semana, uno de ellos reviste especial simbolismo: la autoridad eclesiástica le pidió que su familia entregue las dos casas que ocupaba al interior de la parroquia antes del 1 de noviembre.

Pese a que ni la Iglesia ni la Justicia han fallado en las acusaciones por abuso sexual que pesan en su contra, hacerlo salir del lugar en el que fue vicario y párroco por casi 50 años, y por la que pasaron miles de jóvenes de la elite chilena, debe entenderse como un duro golpe a un hombre que hasta hace sólo un año era extremadamente poderoso.

Las casas que se le pide abandonar son dos y se encuentran en los terrenos de la Parroquia El Bosque cuyo avalúo fiscal es de 10 millones de dólares. Una de ellas la ocupa su hermana Patricia Karadima. En la otra, vivía la madre del sacerdote, Elena Fariña Amengual. La mujer murió en 1997 y desde entonces ha permanecido igual a como estaba, pues cercanos al cura afirman que sólo dejaba entrar ahí al personal de limpieza.

Desde hace un mes Karadima ya no vive en la parroquia. Salió de ahí, según se dijo, temporalmente, delicado de salud. Pero CIPER averiguó que Karadima está en perfectas condiciones y a buen resguardo en casas de campo de familias que se mantienen incondicionales. Primero estuvo en el fundo de los Costabal en María Pinto. Ahora se encuentra en el campo de los Tocornal Vial en Buin, acompañado de Francisco Costabal, presidente de la Acción Católica de la parroquia.

Hubo quienes pensaron en su entorno que este alejamiento sería breve. Pero no fue así. Y quienes lo han visitado en su “exilio” en Buin, dijeron a CIPER que lejos de encontrarlo arrepentido, lo vieron “indignado por las traiciones” de curas y laicos. Se refirió con el calificativo de “traidores” a la decena de sacerdotes que se distanciaron públicamente de la Pía Unión Sacerdotal que se formó a su alero argumentando que consideraban “verosímiles” las acusaciones sexuales en su contra. (Ver “Cisma en la Unión Sacerdotal”).

El sello de la impunidad

Pese a que Karadima ya no era el párroco de esa iglesia desde 2006, cuando lo reemplazó su brazo derecho, Juan Esteban Morales, diversas fuentes afirman que ha seguido teniendo amplio control sobre lo que pasa y no pasa en la parroquia. La cincuentena de sacerdotes formados a su alero y que formaban parte de la Pía Unión Sacerdotal, seguían yendo a verlo los lunes y confesándose con él o con los sacerdotes más leales a su control, como el obispo auxiliar de Santiago, Andrés Arteaga.

También seguía manejando los cuantiosos recursos de la parroquia al punto de que firmó un cheque que se entregó a Oscar Osbén, quien pidió que se lo indemnizara con 100 millones de pesos, pues acusaba al vicario de El Bosque, Diego Ossa, de haber abusado de él. Cabe hacer notar que Ossa sigue haciendo misa en la parroquia.

El repliegue de Karadima, sin embargo, es más lento de lo que muchos fieles quisieran. A ratos, incluso, las señales parecen confusas. Durante la semana varios medios anunciaron que el obispo Andrés Arteaga sería removido de la Pía Unión y eso efectivamente ocurrió. La intervención de la Unión Sacerdotal por parte del Arzobispado de Santiago, se hizo efectiva este jueves 28 de octubre.

Sin embargo, en el comunicado no se menciona la palabra Karadima y tampoco las acusaciones de abuso sexual. Y ello, a pesar de que el día anterior, el miércoles 27, Karadima debió declarar en calidad de inculpado y durante 40 minutos ante el juez Leonardo Valdivieso, quien investiga los abusos sexuales de los que se le acusa. Y también, de que el juicio de la nulidad del matrimonio religioso de una de sus víctimas y principal acusador, el doctor James Hamilton, ya fue dictado por el tribunal eclesiástico. La causal era nada menos que el abuso y manipulación de los que fue objeto por parte del sacerdote.

Según el comunicado Arteaga deja el cargo por una rotación casi natural del la Unión sacerdotal Sobre Arteaga, el comunicado especifica que “continuará dedicado a las tareas que desempeña con generosidad y competencia como Obispo Auxiliar de Santiago, Vice Gran Canciller de la Universidad Católica de Chile, y Vicario Episcopal para la Cultura y de los movimientos eclesiales y otras asociaciones laicales”.

En la resolución del Arzobispo no se hace ninguna mención a las irregularidades en que habría incurrido dicha Unión Sacerdotal en la captación y uso de los cuantiosos recursos que manejaba.

Hasta ahora, nadie ha podido determinar las propiedades, las cuentas bancarias y el uso real de los bienes que controlaba la institución que presidía el obispo Arteaga. De hecho, CIPER pidió a la subsecretaría de Justicia las actas, balances y memorias de la entidad, que por ley está obligada a entregar cada año. La respuesta de la autoridad indica que “la entidad no ha acompañado documentos durante los últimos cinco años”.

Arteaga, uno de los obispos más importantes en el círculo religioso que controlaba Karadima, ha defendido con vehemencia la inocencia de su mentor. Hace un mes, sorpresivamente, durante un retiro del clero en Padre Hurtado y en el cual participaron casi todos los obispos de Chile, Arteaga escogió ese escenario para pedir disculpas a sus hermanos. ¿Por qué? ¿Por las acusaciones de abuso sexual que enlodaron la Parroquia de El Bosque y a la Iglesia Católica? ¿Por hacer de la Pía Unión una “empresa de corretaje”, como la definió un sacerdote que se alejó de ella? No: pidió perdón por el escándalo provocado por la división al interior de esta organización. Por el cisma.

Un religioso que estaba presente dijo a CIPER: “Nadie entendió sus palabras ni su petición de perdón, porque el escándalo era otro”.

Con todo, la intervención de la Pía Unión ordenada por el Cardenal no es menor pues se trata de una organización clerical que simboliza tanto el poder espiritual de Karadima como su poder material.

Pero se esperaba más. De hecho, varios medios anunciaron que esta semana el cardenal Francisco Javier Errázuriz removería de la Parroquia El Bosque a los sacerdotes Juan Esteban Morales y al vicario Diego Ossa. Con la intervención de la Unión Sacerdotal, lo que hizo el Cardenal fue cautelar los intereses económicos de la diócesis colocando a la cabeza de la entidad al actual vicario de la Zona Cordillera, Fernando Vives, acompañado de dos presbíteros.

Estos últimos representan una solución salomónica para la entidad escindida por las actuaciones de Karadima y los desconocidos manejos económicos de la directiva de la Unión Sacerdotal. El primero es Samuel Fernández Eyzaguirre, un hombre de la plena confianza del obispo Andrés Arteaga y decano de Teología de la Universidad Católica hasta el año pasado, además de ex vicario de la Zona Sur. El segundo, Javier Barros Bascuñan, quien oficia en la Parroquia Santa Marta, se ordenó hace 10 años en el grupo de Karadima. Se distanció de la Pía Unión al firmar la declaración de los diez sacerdotes disidentes el 18 de agosto pasado.

En círculos de la Iglesia Católica de Santiago se espera que las remociones del párroco y vicario de El Bosque podrían ordenarse a medidos de noviembre. Para esos días, que coincide con la reunión de la Conferencia Episcopal, se piensa que podría conocerse la sanción vaticana para Karadima y también el nombre del nuevo cardenal.

Pero en el intertanto, la molestia de los feligreses por la dilación de una sanción ejemplarizadora sigue creciendo. El abogado Hernán Arrieta, quien desde hace 8 años es feligrés de la Parroquia El Bosque, afirmó: “Creo que el Cardenal con justa causa tiene mucha preocupación por el manejo económico de la Unión Sacerdotal, que no ha sido claro. Esa preocupación también se la ha manifestado la misma feligresía de la Parroquia El Bosque cuando salieron los primeros artículos de CIPER sobre las propiedades de la Unión Sacerdotal”.

Arrieta se muestra sorprendido por la “particular atención que el Cardenal ha tenido con el dolor que afecta al acusado, lo que ha dicho a través de distintos medios. Pero lo que impresiona es que no haga referencia al gran dolor y consternación de los abusados y de todas las almas de la feligresía de la Parroquia de El Bosque y de la Iglesia en general”.

Y acota: “Lo que todos esperamos es transparencia. Y aquí no ha habido nada de transparencia. La Iglesia sólo ha actuado detrás de los hechos. Fue siempre detrás de lo que salía en los medios. Lo único que nosotros no esperábamos de él, es que actuara como lo ha hecho hasta ahora”.

Los Tocornal Vial

Jaime y Gonzalo Tocornal Vial, el primero sacerdote de la Parroquia San Luis Beltrán de Pudahuel y el segundo ingeniero agrónomo, fueron formados desde muy jóvenes al alero de Karadima y han sido también sus benefactores. Los dos han sido citados en la investigación que hizo el fiscal Xavier Armendáriz sobre los abusos sexuales de los que se acusa al ex párroco de El Bosque.

Gonzalo Tocornal tiene un rol importante en la historia de Karadima. Le vendió a Francisco Prochaska, uno de los laicos más cercanos al ex párroco -y quien cortó lazos con él a raíz de los artículos de CIPER-, una casa en calle Las Baleares que fue arrendada a solicitud del sacerdote a una de sus víctimas de abuso sexual.

jueves, 28 de octubre de 2010

Irán explotará reservas bolivianas de litio


Morales con el presidente iraní.
 Al término de la visita efectuada a Teheran por el presidente boliviano Evo Morales se firmaron cinco memorándums, uno de los cuales tiene que ver con la participación iraní en la explotación del litio boliviano, informó el diario La Razón de La Paz.

Esta explotación se haría a través de una compañía binacional que se crearía entre los gobiernos de Bolivia e Irán.

Morales, tras firmar los memorándums declaró en Teherán que "Bolivia es consciente del amplio conocimiento científico de Irán para que sea socio del país en la industrialización del litio". Morales reiteró que las reservas de litio que posee Bolivia pueden cubrir la demanda "en los  próximos 5.000 años".

El Mandatario agregó que el proyecto del litio no se reduce a su exportación como materia prima, sino industrializado. Ello con la producción de baterías y otros productos similares de gran demanda en la industria automotriz mundial. Precisamente en este proceso, Irán será socio de Bolivia, reportó la agencia.

Por su parte, el presidente en ejercicio Álvaro García Linera declaró en una visita a la planta piloto que se construye en el Salar de Uyuni: "El carbonato de litio está bajo el control del Estado boliviano, el salar está bajo nuestro control absoluto. En la fase previa no necesitamos a nadie, lo hacemos solos. En la fase de industrialización de baterías, ojalá sea (con) compañeros de Irán u otro país o empresa".

Otro de los memorándums firmados por Morales en Teherán contempla la creación de un banco irano-boliviano que deberá gestionar la línea de crédito entre los dos países y el préstamo de 200 millones de euros ($us 278 millones) que Irán se comprometió a otorgar para impulsar una planta de lácteos, una textilera y una posible ensambladora de tractores.

Hasta el  viernes pasado Bolivia declaraba que industrializaría con sus propios medios el litio y otros recursos evaporíticos. Únicamente aceptaría socios para la provisión de la tecnología necesaria en la fabricación de baterías. Agregó que la estrategia del Gobierno contemplaría una inversión total de $us 902 millones en los próximos cuatro años.

Igualmente, al final de la semana pasada, el presidente Morales presentó una Estrategia Nacional de Industrialización de los Recursos Evaporíticos de Bolivia. Lo hizo asegurando que el país posee 100 millones de toneladas métricas de litio, “al menos el 70% de las reservas mundiales” de ese mineral liviano.

Desde hace dos años, empresas extranjeras como la francesa Bolloré, las firmas japonesas Sumitomo y Mitsubishi y la estatal coreana Kores expresaron su interés por participar en la industrialización del litio boliviano, contenido en mayor proporción en el salar de Uyuni, ubicado en Potosí.

“Hasta ahora, todas las empresas quieren invertir sólo para comprarnos carbonato de litio”, aseguró Morales. Ese interés, afirmó, buscaba que la industria de baterías de litio se instale fuera del país. “Necesitamos socios para que la industria de baterías de litio sea en Bolivia, ésa es la nueva propuesta”, subrayó el Mandatario.

Igualmente el  Presidente sostuvo que además de litio, Bolivia posee 2.000 millones de toneladas métricas (TM) de potasio. Al ser transformados, esos recursos se traducen en 530 millones de TM de carbonato de litio y 3.794 millones de TM de cloruro de potasio.

Sin embargo, señaló que con la tecnología actual sólo se puede recuperar o explotar de la salmuera el 35% del carbonato y el 75% del cloruro. Con esas cifras, detalló, el valor efectivo de ambos productos es de $us 927.500 millones y $us 910.560 millones, respectivamente. El cálculo se realizó en base al precio actual del carbonato de litio, de $us 5.000 la TM y de $us 3.200 para el cloruro de potasio.

Horas antes de su muerte Kirchner tuvo un duro intercambio de opinión con el líder de la CGT Hugo Moyano

Moyano y Kirchner (Foto Perfil.com)
El diario electrónico Perfil com publicó esta noche que Néstor Kirchner había llegado a El Calafate para descansar, pero como siempre eso era una utopía. En la noche del martes, el ex presidente, Cristina Kirchner y un empresario santacruceño con negocios cruzados con el matrimonio hablaban en el living de la residencia. Pero esa conversación se interrumpió cuando al ex Presidente le pasaron un llamado de Hugo Moyano, el todopoderoso titular de la CGT. El líder camionero habría mantenido una fuerte discusión teléfonica con el ex Mandatario que dejó a Kirchner alterado, según se comenzó a comentar en el círculo más cercano al matrimonio presidencial.

Moyano le reprochó a Kirchner la falta de apoyo a su flamante conducción en el Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires. Ese mismo día había convocado al consejo partidario del partido, pero más de la mitad de sus integrantes -en su mayoría intendentes del conurbano- faltaron a la cita y lo dejaron sin quórum para sesionar, agregó Perfil.com.

En la lista de los ausentes, figuraban el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández; el ministro del Interior, Florencio Randazzo; y el presidente provisional del Senado, José Pampuro, tres hombres que respondían a ultranza al ex Presidente. La movida enfureció a Moyano, que pretendía designar a un protesorero de su confianza en el partido y además mudar la sede de reuniones a Capital.

Después de la discusión telefónica Kirchner continuó la reunión, pero como era habitual en él, no podía ocultar su furia. Estaba claro que contradecía todos los consejos médicos que demandaba su salud, y que se había vuelto incontrolable luego de su segunda internación en el año.

En la mañana del miércoles, sufrió dos paros cardíacos y falleció antes de ser trasladado al hospital local, donde no pudieron reanimarlo.

Tras conocerse la muerte de Kirchner, Moyano le dio sus condolencias a la Presidenta y envió un mensaje contundente: “Después de Perón y Eva Perón, nadie le dio tanto a los trabajadores como Néstor Kirchner”, sentenció el camionero desde la sede central de la CGT.

Timerman confirma que Cristina Fernández buscará la reelección

El canciller Héctor Timerman confirmó hoy a la cadena de noticias CNN que la presidenta Cristina Kichner buscará la reelección en las presidenciales del año próximo.


En un anticipo de la entrevista a Héctor Timerman que saldrá al aire por la señal CNN, la periodista Patricia Janiot publicó en la red social Twitter que el canciller le confió que Cristina irá por la reelección.

“Cristina Fernandez de Kirchner buscará su relección presidencial; así me lo dijo el canciller argentino Héctor Timerman. Sale en entrevista“, manifestó Janiot.

Cabe destacar que Hugo Moyano ayer expresó que, en caso de presentarse Cristina a una reelección, la CGT que él conduce la apoyaría. Por el momento, fue el único que se expresó sobre el tema.

Emotivo velatorio de Néstor Kirchner en la Casa Rosada

El velorio (Foto La Nación)
Miles de personas han desfilado por el Salón de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa Rosada donde es velado desde esta mañana el ex presidente Néstor Kirchner, luego de cumplir con una fila de al menos cinco horas de espera. Durante toda la noche hubo una emotiva vigilia en la Plaza de Mayo.


Pasadas las 11 horas ingresó a la Casa de Gobierno Cristina Kirchner, visiblemente dolida, acompañada por Máximo y Florencia, los hijos del matrimonio. Además de familiares, han estado presentes miembros del gabinete del Gobierno, gobernadores, intendentes, legisladores, dirigentes y representantes del mundo artístico y deportivo, que han participado en silencio.

El vicepresidente Julio Cobos declaró esta noche que su decisión de no asistir al velatorio del ex presidente Néstor Kirchner obedeció a un pedido del Poder Ejecutivo.

"Mi intención era asistir a la Casa de Gobierno para rendir mis respetos. En este sentido, desde ayer he intentado coordinar por las vías institucionales correspondientes el momento adecuado para asisitir a las exequias recibiendo como respuesta que no lo hiciera. Por esta razón tomé la decisión de no hacerlo y evitar así cualquier situación que perturbe este momento de reflexión y dolor", sostiene un comunicado enviado por el vicepresidente.

Según el diario La Nación, fue el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quien trasmitió a Cobo el pedido del Ejecutivo de no asistor al velorio.

El vicepresidente se suma a Eduardo Duhalde, a quien también se le recomendó desde la Casa Rosada no asistir a las exequias de Néstor Kirchner.

Aasistieron al velorio sus familiares, los ministros del Gabinete, gobernadores, legisladores y dirigentes políticos. También estuvieron las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, encabezadas por Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto. Asimismo, estuvo presente junto a la familia Kirchner el ex entrenador de la selección argentina de Fútbol Diego Armando Maradona .

El líder de la CGT, Hugo Moyano, saludó a la familia y permaneció durante unos minutos frente al féretro del líder justicialista, al lado de la Presidenta.

Desde la oposición, Francisco de Narváez, Mauricio Macri y Ricardo Alfonsín, le brindaron su apoyo a la mandataria.También estuvo Mario Das Neves.

Decenas de representantes del mundo artístico, entre los que se destacaron las presencias de Marcelo Tinelli, Pablo Echarrí, Nancy Dupláa, Florencia Peña y Gustavo Garzón, entre otros, también se movilizaron hasta la Casa Rosada para saludar a Cristina

Por la tarde, la Presidenta se ausentó apenas un breve momento. A su regreso, continuó recibiendo a la gente, que incesantemente se fue acercando con pequeños obsequios, como estampitas y cartas. Hubo mucho llanto y abrazos, que Cristina fue recibiendo muy conmocionada.

Frente a la sede del Gobierno, miles de personas brindan testimonio de su pesar, cargando las rejas perimetrales de la Casa Rosada con flores, banderas y mensajes, en los que predominaron palabras de admiración por Kirchner y de aliento para su esposa. "Tu partida nos duele pero tu legado quedará por siempre", "Gracias Néstor" y "Todo el pueblo te acompaña. Fuerza Cris", decían algunos de los más característicos, informaron

Los presidentes

Con los ojos llenos de lágrimas, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se fundió en un profundo abrazo con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, mientras a su lado miraban acongojados su pares de Venezuela, Hugo Chávez, Paraguay, Fernando Lugo y Colombia, Juan Manuel Santos.

Durante el día, los presidentes Evo Morales (Bolivia), Sebastián Piñera (Chile), Rafael Correa (Ecuador) y José Mujica (Uruguay) asistieron al velatorio del ex presidente argentino Néstor Kirchner y esposo de la jefa de Estado.

Cerca de las 18 horas el presidente de Venezuela, Hugo Chávez arribó a la Argentina para despedirse de Néstor Kirchner y darle su apoyo a Cristina. "Vine para unirnos en el pesar al pueblo argentino, a la Presidenta y sus hijos. Venimos convocados por esta pasión argentina que fue Néstor Kirchner. Kirchner fue historia de una pasión argentina", resaltó el mandatario bolivariano en un discurso pronunciado en Aeroparque.

"Hace apenas 28 días estábamos en la Argentina convocados por Néstor para rechazar el intento de golpe de Estado en Ecuador", recordó Chávez que agregó que "Kirchner llegó en el momento indicado y al lugar indicado. Lo trajo el pueblo argentino".

"Que viva Argentina y que viva Kirchner para siempre", concluyó Chávez en su breve discurso.

Desde Perú se informó que su presidente, Alan García, no podrá asistir a las exequias a raíz de que una tormenta en el este de ese país no le permitió viajar a la Argentina.

Duelo en los países de Unasur

La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) declaró tres días de "duelo sudamericano" por la muerte del ex presidente y secretario general del organismo, Néstor Kirchner.

"Se ha declarado duelo suramericano por el período de tres días ante el lamentable deceso del doctor Néstor Carlos Kirchner", informó el canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, a sus homólogos del subcontinente.

La declaratoria la hizo Ecuador, a cargo de la presidencia pro témpore de la Unasur, luego de recibir un "pronunciamiento favorable" por parte de los doce países miembros del bloque.

Puntos de Vista/Kirchner: Opinión de conocidos analistas argentinos

Cristina candidata 2011

Por Jorge Fontevecchia
Perfil.com

Después de las demostraciones de afecto que recibió de tantos ciudadanos en el velatorio de su marido, resulta difícil imaginar que Cristina Kirchner no se sienta obligada a ser la candidata de su espacio político en las elecciones de 2011, para las que hay que definir precandidaturas dentro de cinco meses. Ella ya media mejor que el ex presidente y los pronósticos actuales asumen que en el próximo sondeo el índice de aprobación de la Presidenta saltará de 33% a más del 50%, convirtiéndose en el político más valorado del país.


También la obliga a ser la candidata de su espacio la pasión que colocaron los comunicadores oficialistas quienes fueron más duros que nunca contra los opositores y los medios de comunicación. Calificar de “canallas” o “carroña” a los periodistas que no comparten sus ideas demuestra el estado de radicalización que invade hoy a los más cercanos al poder. Lo que puede interpretarse tanto como una señal de miedo y fragilidad que obliga a sobreactuar lo opuesto, como un indicio del verdadero reforzamiento del oficialismo que, paradójicamente, hoy tiene un candidato con más posibilidades de vencer en las próximas elecciones que antes de la muerte de su conductor.


Desde el kirchnerismo todas las voces coincidieron en la idea de “profundizar el modelo” y remarcar que “el hombre muere pero el movimiento es inmortal”. Y si Scioli no sería una garantía de continuación del modelo o movimiento, mucho menos de profundización ¿que otro candidato sino Cristina encarna esa demanda?


La muerte de Néstor Kirchner también repercutiría en la interna del radicalismo y del peronismo federal porque el efecto de sugestión colectiva que tiene su funeral, como lo fue el de Alfonsín para el radicalismo, corre a la sociedad algunos grados a la izquierda ya que la simpatía que recupera Kirchner se irradia hacia sus ideas.


Tanto el radicalismo como el peronismo tienen su ala derecha e izquierda, con todos los límites de la simplificación de esta clasificación. Y van juntas porque cuando la sociedad se corre a la izquierda o a la derecha en ambos partidos triunfan los candidatos que representan esa tendencia. No es casual que en los 90 tanto Menem en el peronismo como De la Rúa en el radicalismo, representaran el deslizamiento hacia la derecha de la sociedad (y el mundo tras la caída de la ex Unión Soviética), como Kirchner en el peronismo y Alfonsín en el radicalismo, el deslizamiento hacia la izquierda que se inició en la Argentina tras nuestro colapso de 2002.


Y sin llegar a los extremos de los 90, Reutemann en el peronismo o Cobos en el radicalismo, están posicionados más hacia la derecha.


Tras la muerte de Néstor Kirchner los pronósticos sobre los escenarios futuros se dividieron en dos posiciones antagónicas que reflejaban más los deseos que el análisis de quienes los formulaban. Estaban quienes percibían un futuro con un kirchnerismo acelerando la retirada en la que ya lo veían y a una Presidenta con dificultades de gestión por el vacío que dejaba su marido muerto (la versión que tanto irritó a los comunicadores oficiales). Y, por el opuesto, quienes encontraban que el dolor frente a la muerte de Néstor Kirchner templaba la militancia, inclinaba positivamente a los indecisos y aumentaba relevantemente las posibilidades electorales del oficialismo.


Objetivamente este último escenario es hoy el más probable pero también podría cambiar velozmente si el oficialismo demostrara que su capacidad de gobierno no puede absorber la pérdida de su principal gestor. O se reencendieran sentimientos de aversión que, en gran parte, desaparecen junto con la vida del ex presidente, por errores del propio oficialismo. En cualquier caso, todos miran a Moyano.
 
La vida a cara o ceca

Beatriz Sarlo
La Nación
 A las diez de la mañana, la ciudad estaba desierta por el censo. En ese vacío cayó la noticia. Cuatro personas, en un vagón de subterráneo escuchamos que alguien dijo: "Murió Kirchner". A partir de ese instante, la ciudad en silencio se convirtió, retrospectivamente, en un ominoso paisaje de vaticinio. Cuando bajé saludé a quienes habían escuchado conmigo la noticia, quise preguntarles sus nombres porque, como fuera, había vivido con ellos un momento de los que no se olvidan nunca más. En el quiosco de San José y Rivadavia pregunté si era cierto, con la esperanza alocada de que me dijeran que alguien acababa de inventarlo. Fue poderoso, ahora estaba muerto.

Pensé en quienes lo amaban. Su familia, por supuesto, pero ese círculo privado es, como toda familia, inaccesible y sólo se mide con las propias experiencias de dolor, que habilitan una solidaridad sin condiciones. Puedo imaginar, en cambio, la muerte del compañero de toda una vida, que la política marcó con una intensidad sin pausa: la Presidenta conoce hoy la fractura más temida.

Con la intensidad de la evocación marcada por una proximidad que comprendo más, pensé en quienes lo admiraron y creyeron que fue el presidente que llegó para darle a la política su sentido. Recordé a Kirchner en el Chaco, en marzo de este año, y un día después en el acto de Ferro, con la cancha repleta, donde se mezclaban los contingentes de los barrios bonaerenses, las familias completas, las barritas con los bombos, los viejos y los niños, con las clases medias que llegaban sueltas o débilmente organizadas. Lo recordé abrazándose a los chicos de un barrio pobre del Gran Buenos Aires, donde aterrizó su helicóptero, bajó corriendo y empezó a caminar como si llegara tarde a una cita. Se movía por las calles de tierra y cascotes como quien siente que la vida verdadera está en esos contactos físicos, abrazos rápidos pero vigorosos, tironeos, gritos; los chicos lo seguían como una nube, jugando; era fácil tocarlo, como si no existiera una custodia que, sin embargo, trataba de rodearlo mientras todo el mundo se sacaba fotos.

A fines del siglo XX nada anunciaba que la disputa por ocupar el lugar del progresismo iba a interesar nuevamente salvo a los intelectuales o a los pequeños partidos de izquierda. Kirchner introdujo una novedad que le daba también su nuevo rostro: se proclamó heredero de los ideales de los años setenta (al principio agregó "no de sus errores"). En 2003, llegó al gobierno marcado por una debilidad electoral que Menem, dañino y enconado, acentuó al retirarse del ballottage y no permitirle una victoria con mayoría en segunda vuelta. La crisis de 2001, pese al intervalo reparador de Duhalde, no estaba tan lejos en la memoria, mucho menos de la de Kirchner, que encaraba su gobierno con poco más que el veinte por ciento de los votos. Su gesto inaugural, el mismo día de la asunción, fue hundirse en la masa que lo recibía, como si ese contacto físico provocara una transferencia. Kirchner ocupaba por primera vez un lugar en la Plaza de Mayo y terminaba, junto a su familia, mirándola desde el balcón histórico; en la frente, una pequeña herida, producida en la marea de fotógrafos.

La escena es un bautismo. Kirchner comenzó su presidencia con un golpe en la frente porque se lanzó a la multitud que estaba en las calles, entre el Congreso y la Plaza de Mayo; se lanzó como quien corre hacia el mar el primer día del verano, con impaciencia y sensualidad, gozando ese cuerpo a cuerpo que es el momento amoroso de la política.

Pensé entonces en las escenas que, pese a ser una opositora, me había tocado vivir. En las escenas de masas, donde no hay sólo acciones que se aprueban o se critican, se percibe un más allá de la política que la convierte en experiencia y en alimento sensible. Kirchner, un duro, gozaba con esa afectividad intensa que a sus ojos seguramente refrendaba el pacto peronista con el pueblo. Pero no pensé sólo en esos cientos de jornadas en que Kirchner había pisado la tierra o los lodazales de los barrios marginados, donde era recibido con una alegría que superaba la gestión de los caudillos locales, porque alguien, un presidente, llegaba a ese confín donde vivían ellos, unos miserables.

Pensé también en los que formaron el lado intelectual del conglomerado que armó Kirchner. Con ellos he discutido mucho en estos años. Sin embargo, me resulta sencillo ponerme en su lugar. Muchos vienen de una larga militancia en el peronismo de izquierda; vivieron la humillación del menemismo, que fue para ellos una derrota y una gigantesca anomalía, una enfermedad del movimiento popular. Cuando los mayores de este contingente representativo ya pensaban que en sus vidas no habría un renacimiento de la política, Kirchner les abrió el escenario donde creyeron encontrar, nuevamente, los viejos ideales. Pensé que se engañaban, pero eso no borronea la imaginación de su dolor.

El furor de Kirchner en el ejercicio del gobierno transmitía la eléctrica tensión de la militancia setentista; para muchos, era posible volver a creer en grandes transformaciones, que no se enredaran en el trámite irritante y lento del paso a paso institucional. Y creyeron. Entiendo perfectamente esas esperanzas, aunque no haya coincidido con ellas. Conozco a esa gente, que se identifica en Carta Abierta, pero la desborda. Pensé en ellos porque cuando un líder político ha triunfado con el estilo de la victoria kirchnerista, su muerte abre un capítulo donde los más mezquinos y arrogantes saldrán a cobrar deudas de las que no son titulares, pero otros padecen el dolor de una ausencia que comienza hoy y no se sabe cuándo va a aflojar sus efectos. La muerte no consagra a nadie ni lo mejora, pero permite ver a quién le resulta más dura. Los que soportamos muchas muertes políticas sabemos que sus consecuencias pueden ser de larga duración.

Imposible pasar por alto la desazón de quienes se entusiasmaron con Kirchner. Sería no comprender la naturaleza del vínculo político. En las manifestaciones de 1973 marchaban viejitos con fotos de Eva que, amarillas y cuarteadas, probaban su origen de casas populares construidas en 1950. No sabemos si habrá fotos así de Kirchner en movilizaciones futuras. Pero su impacto en la sensibilidad política quizá se prolongue. Esto no excluye los balances de su gobierno sino que, precisamente, los volverá indispensables. Kirchner será un capítulo del debate ideológico e histórico. Una forma de la posteridad, tan duradera como la dimensión afectiva de esa gente de los barrios más pobres y de quienes lo apoyaron con su actividad intelectual. Maestra implacable, la muerte nos hará trabajar durante años.

La muerte de Kirchner fue súbita y filosa. Hay una frase popular: murió con los zapatos puestos, no había nacido para viejo. Hay otra, pronunciada en un pasado lejano donde todavía se decían frases sublimes: "¡Qué bella muerte!". Bella, aunque injusta y trágica, es la muerte de un hombre que cae en la plenitud de la forma, un hombre a quien no maceró la vejez ni tuvo tiempo de convertirse en patriarca porque murió como guerrero. Sin haberlo conocido, me atrevo a pensar que Kirchner se identificó siempre con el guerrero y nunca con el patriarca.

La medicina explica con todas sus sabias precisiones que Kirchner debió "cuidarse", que su cuerpo ya no podía soportar los esfuerzos de una batalla concentrada y múltiple. Pero una decisión, que no llamaría sólo psicológica sino también un ejercicio de la libertad, fue que Kirchner eligió no administrarse ni tratar su cuerpo como si fuera un capital cuya renta había que invertir con cuidado. Gastaba. Vivió como un iracundo. Ese era justamente el estilo que se le ha criticado. Tenía un temperamento, y los temperamentos no cambian.

Concebía la política como concentración potencialmente ilimitada de poder y de recursos y no estuvo dispuesto a modificar las prácticas que lo constituían como dirigente. Kirchner no podía ser cuidadoso en ningún aspecto. No se aplacaba. Gobernó sin contemplaciones para los que consideró sus opositores, sus enemigos, sus contradictores. Tampoco se ocupó de contemplar su debilidad física cuando se lo advirtieron. Como político no conoció el intervalo de la tregua; sin tregua manejó el conflicto con el campo y con los medios; la tregua es el momento en que se negocia y Kirchner no negociaba, no administraba sus objetivos, los imponía o era derrotado. No delegaba funciones. Fue, paradójicamente, un calculador que confiaba en sus impulsos, un vitalista y un voluntarista que se pasaba horas haciendo cuentas.

En su primer discurso, cuando juró frente al Congreso, dijo: "Atrás quedó el tiempo de los líderes predestinados, los fundamentalistas, los mesiánicos. La Argentina contemporánea se deberá reconocer y refundar en la integración de equipos y grupos orgánicos, con capacidad para la convocatoria transversal, el respeto por la diversidad y el cumplimiento de objetivos comunes". Sin embargo, esas palabras, que no hay elementos para juzgar insinceras en ese entonces, no le dieron forma a su gobierno.

Kirchner definió un estilo que, como sucede con el liderazgo carismático, es muy difícil de transmitir a otros. El líder piensa que es él el único que puede bancar los actos necesarios: él garantiza el reparto de los bienes sociales, él garantiza la asistencia a los sumergidos, él sostiene el mercado de trabajo y forcejea con los precios, él enfrenta a las corporaciones, él evita, en solitario, las conspiraciones y los torbellinos. El liderazgo es personalista.

La Argentina tiene, como tuvo Kirchner, una oscilación clásica entre la reivindicación del pluralismo y la concentración del poder. Como presidente, Kirchner eligió no simplemente el liderazgo fuerte (quizás indispensable en 2003) sino la concentración de las decisiones, de las grandes líneas y los más pequeños detalles: tener el gobierno en un puño. Consideró el poder como sustancia indivisible. Con una excepción que marca con honor el comienzo de su gobierno: la renovación de la Corte Suprema, un acto de gran alcance cuyas consecuencias van más allá de la muerte de quien tuvo el valor de decidirlo.

El poder indivisible es fuerte y débil: su fortaleza está en el presente, mientras se lo ejercite; su debilidad está en el futuro, cuando las circunstancias cambian. Así como Kirchner no administraba con cautela su resistencia física, tampoco fue cauteloso en el ejercicio de su poder. Frente a la desaparición de quien concebía el poder como indivisible, se aprestan las fuerzas y los individuos que quieren creer que ese poder pasa intacto a otra parte, lo cual sería una equivocación, o los que creen que se acerca un nuevo reparto.

Kirchner murió cuando en el horizonte cercano se insinuaba la posibilidad de un reparto de ese poder indivisible. Las elecciones de 2009 cambiaron las representaciones partidarias en el Congreso. Esa fue una experiencia nueva dentro de los años kirchneristas. Entre la negociación y el veto, entre retirar un proyecto propio y adoptar el de un aliado, se había empezado a recorrer un camino que mostraba cierto cambio de paisaje, obligado por la relación de fuerzas. El poder del Ejecutivo tenía una contraparte que no había pesado hasta 2009 y, en 2010, vendrán las elecciones nacionales. El poder indivisible necesitaba victorias, primero dentro del propio movimiento justicialista, batalla que Kirchner ya estaba calibrando.

Kirchner no era sólo un voluntarista sino también un inspirado. Salvo un apresurado que supiera poco, nadie en esa próxima competencia podía estar seguro de que podía desplazarlo. Su inteligencia y su iniciativa causaron siempre la admiración de sus amigos y la expectativa de sus opositores. Estas últimas semanas de su vida estuvieron bajo el signo de las exploraciones, las encuestas y los pálpitos electorales. Como cualquier político que había tocado el éxito y la popularidad en muchos momentos, Kirchner no quería alejarse de la cabina de mando. Creía que él era la única garantía, incluso la única garantía de su propio futuro. Surgido del peronismo, Kirchner no se sentía seguro con las declaraciones de lealtad y desconfiaba de las disidencias que, a sus ojos, encubren traiciones.

Todos, amigos y enemigos, estaban seguros de que algo debía suceder en los próximos tiempos. Sucedió esta muerte que, como toda muerte inesperada y temprana, cortó el curso de las cosas, pero un destino propicio hizo que Kirchner muriera sin conocer una derrota decisiva. Kirchner, muchos lo aseguraban, vivía en el límite de las apuestas a cara y ceca, perder todo estuvo siempre inscripto dentro de las posibilidades. Fue un político de alto riesgo, no un jefe cuya cualidad principal fuera la prudencia. Fue también un político afortunado. Y murió antes de que su imprudencia venciera a la fortuna.

Junto con la renovación de la Corte Suprema hay otro acto de reparación histórica que nadie podrá negarle: después de la derogación de las leyes de impunidad, Kirchner apoyó con su peso personal e institucional la apertura de los juicios a los terroristas de Estado. Hizo su escudo protector con los organismos de derechos humanos hasta convertirlos en articulaciones simbólicas y reales de su gobierno. Como sucedió siempre con Kirchner, el apoyo a que las causas obtuvieran sentencia se entreveró con la política que inscribió a las Madres y Abuelas en la trinchera cotidiana. Kirchner, hasta hoy, ofrece esos balances complicados. Igual que su afirmación latinoamericanista: reivindicó la idea de una nación independiente y soberana, pero dirigió o permitió peleas tan declarativas como inútiles; como secretario de la Unasur, tomó una responsabilidad que cumplió contra muchas predicciones.

Fin de un acto que lleva su marca. Fue la obsesión amada o temida, desconfiada o combatida de muchos. Pocos políticos tienen la fortuna de marcar la historia de este modo. En la turbulencia que produce la muerte, antes de la claridad que llega con el duelo, no es posible saber si el kirchnerismo será un capítulo cerrado. La muerte convoca a los herederos, los legítimos y los que piensan que, en realidad, no son herederos sino titulares de un poder perdido o entregado de mala gana. También falta definir del todo cuál es la herencia y si es posible que pase a otras manos. La memoria de Kirchner puede convertirse en política o en historia. Lo segundo ya lo tiene asegurado con justicia. © LA NACION


La muerte del líder hará difícil transitar la huella kirchnerista

Por Walter Brown
El Cronista

El paso de Néstor Kirchner por la vida política no quedará como uno más en la historia argentina. Su fuerte liderazgo trazó una huella profunda en una senda que muchos dirigentes eligieron seguir y otros tantos prefirieron no transitar. Pero ninguno pasó por alto su presencia. Ni oficialistas, ni opositores.

Algunos hicieron el intento de recorrerla y quedaron en el camino, maldiciendo el momento en que aceptaron esa empresa. Otros desistieron fatigados por la intensidad del ritmo y lo arduo del trayecto. Solo unos pocos “soldados” tuvieron la energía para transitarla en toda su extensión, desde el comienzo como intendente de Río Gallegos primero y como múltiple gobernador santacruceño después, hasta el reciente final como ex presidente de la Nación, titular de la Unasur, diputado nacional, número uno del PJ, esposo de la jefa de Estado, principal candidato oficialista a sucederla..., en definitiva, el hombre más poderoso del país.

Con esa premisa llegó a la Presidencia en 2003, luego de la debacle de Fernando de la Rúa y el presuroso llamado a elecciones de Eduardo Duhalde. La escasa cantidad de votos obtenidos en la primera vuelta que perdió ante Carlos Menem y la renuncia al ballottage del riojano, le privó de arribar a la primera magistratura con el apoyo masivo en las urnas que consideraba imprescindible para iniciar una gestión en un país herido por la crisis económica.

La necesidad de mostrarse fuerte ante la población y eliminar la versión de que el Gobierno, realmente, sería manejado por Duhalde, quien lo había llevado hasta ese lugar cuando era casi un desconocido para la mayoría de los argentinos; profundizó el perfil que había trazado en la provincia patagónica, donde el personalismo y la obsesión por la administración ya eran todo un sello de Kirchner.

Quienes lo acompañaban en el gabinete santacruceño por entonces sabían que todas las decisiones pasaban por él, que más allá de tener un ministro de Economía, prefería controlar las cuentas personalmente; que era su principal operador ante dirigentes políticos y gremiales; que podía llamar a sus colaboradores a las 3 de la mañana para tratar un tema pendiente; que no le gustaba mantener reuniones de Gabinete y que sólo tenía un círculo reducido de personas con las que aceptaba debatir, entre ellos, la actual presidenta Cristina Kirchner, el ministro de Planificación Julio De Vido y el secretario Legal de la Presidencia, Carlos Zanini. Y que no aceptaba términos medios. Se estaba con Kirchner o contra Kirchner.

Aquél que se subía a ese tren, sabía que el proyecto del patagónico preveía al menos tres períodos al frente, con una escala intermedia de Cristina en el sillón presidencial –para no sufrir el efecto del fin de una era, tras el segundo mandato– y un regreso del conductor en 2011. Pero quienes abrazaron la bandera kirchnerista no contaban con que la propia vehemencia e intensidad con la que su líder encaró la carrera terminaría por agotar su resistencia física. ¿Sin la guía de Kirchner, qué pasará con Hugo Moyano, Daniel Scioli, Guillermo Moreno o Luis D’Elía, por citar algunos de los ejemplos del mundo K? ¿Seguirán el mismo camino o cambiarán de rumbo, paulatinamente?

Kirchner respiraba política. Vivía la política. Ahora, habrá que ver cómo la política K sigue viviendo sin su líder.

Se fue un hombre poderoso
Jorge Sigal
La Nación

Ayer murió un hombre poderoso. Para un país que rozó varias veces la línea de la desintegración, que no llegó a la madurez institucional ?expresión finalmente de la madurez colectiva, la posibilidad de vivir sin padres omnímodos?, la noticia trasciende el plano emocional. Otra vez, la Argentina se enfrenta a un dilema histórico. Porque Néstor Kirchner tuvo la astucia de morirse sin completar el inevitable proceso de decadencia que suele corroer a los jefes de hierro. Hasta ayer, la política se dirimía entre quienes apostaban a la continuidad de lo que se bautizó "el modelo" ?en realidad una forma de ejercicio del poder? y quienes se oponían, sin mucha imaginación, a ese manejo discrecional de la fuerza.

La proyección de Kirchner, un líder que aborrecía el arte de la sutileza, había simplificado la política argentina: a favor o en contra, ésa era la razón de ser de los aspirantes a heredar la corona. Salvo honrosas excepciones, la mayoría de los candidatos se dedicaban hasta hace unas horas a construir fórmulas de contención o de degradación de la figura central del poder. Kirchner supo instalar el dramatismo a su favor. Incluso, logró seducir a una parte de la intelectualidad progresista que lo siguió hasta en aventuras impensadas poco tiempo atrás, como la alianza con la dirigencia sindical ortodoxa. Por primera vez, un segmento tradicionalmente apegado a las proclamas éticas generó recursos creativos para justificar lo injustificable. La alianza con un sector de la dirigencia juvenil de los años setenta le dio al ex presidente un rédito extraordinario: dotó de sustento ideológico su prédica de poder.

Kirchner era un hombre valiente, audaz y temible. Quizá ningún hombre sin esas cualidades podría haber ordenado el desquicio posterior a 2001 y el tembladeral social en que se sumergió el país luego de la cirugía mayor realizada por Eduardo Duhalde. Lo hizo, y logró atravesar la transición con crecimiento económico y restituyendo las bases del Estado a un lugar de certidumbre. Permitiendo, además, que los jugadores se volvieran a alinear, aunque fuera en la elemental dicotomía entre buenos y malos.

A partir de ahora se sabrá si, además de amar u odiar al rey, los aspirantes a la corona serán capaces de imaginar una vida sin el rey. © La Nacion

Oposición apoya, pero sin cheque en blanco

Por Rubén Rabanal
Ambito Financiero

Toda la oposición, como es esperable en estos casos, se alineó ayer en un apoyo a Cristina de Kirchner, más allá de las condolencias presentadas. Aquí no hubo excepciones desde el radicalismo hasta el Peronismo Federal, pasando por el macrismo y toda la izquierda. Se abre ahora al menos una semana en la que toda la política hará una pausa: todos los partidos esperarán que la próxima movida parta de la Presidente especulando, quizás, con que aparezcan cambios en el estilo Kirchner. Pero no habrá cheque en blanco. Anoche ya se advertía que, tras el duelo, el apoyo de todos los partidos a la Presidente tendrá sus condiciones: que no cierre el Congreso en diciembre y acepte, por primera vez, sentarse a dialogar. Eso implicará prorrogar las sesiones ordinarias y debatir la agenda pendiente como el Presupuesto nacional y todos los proyectos que la oposición tiene en espera. Ninguno de ellos le interesa al Gobierno, por lo que la expectativa opositora parecía demasiado optimista.

Esa interpretación de la oposición sobre la debilidad política, que puede suponer para Cristina de Kirchner la muerte de su marido y el espacio que eso podría abrir, chocó a media tarde con una señal que fue inmediatamente interpretada en el Congreso como un límite del oficialismo: la decisión de velar a Néstor Kirchner en la Casa Rosada y no en el Salón de Pasos Perdidos del Congreso. Los bloques lo tomaron casi como una declaración presidencial de guerra, habida cuenta de que allí se realizó la mayoría de los funerales de mandatarios.

La diplomacia partidaria, de todas formas, imperó en todas las decisiones que tomó la oposición. El radicalismo anunció que suspenderá todos los actos programados para el 30 de octubre, cuando tenían pensado recordar el aniversario del triunfo de Raúl Alfonsín y aprovechar para el lanzamiento de la precandidatura de su hijo Ricardo.

«La UCR acompaña a la señora presidente de la Nación y su familia en este momento de dolor», dijo Ernesto Sanz en un comunicado. Ricardo Alfonsín fue más allá y suspendió también su campaña junto a Miguel Bazze, presidente del comité bonaerense de la UCR. Y terminó con una formalidad imprescindible: «Puede contar con el radicalismo en estas horas difíciles».

Ricardo Gil Lavedra también le lanzó a Cristina de Kirchner una oferta similar: «Cuenta con todos para seguir con la tarea que le dio el pueblo», le dijo en medio de una tregua que sólo un fallecimiento como éste puede justificar.

Quizás fue Oscar Aguad, presidente del bloque radical, quien dejó traslucir la pelea que se viene: «Yo creo que se viene una nueva etapa y le pido a la Presidenta que tenga la fortaleza y la inteligencia necesaria para convocar a la unidad nacional», dijo ayer.

Hasta Carlos Menem, también impensado aliado de los Kirchner en el Senado en los últimos tiempos, por acción u omisión, se declaró a «completa disposición de la presidenta Cristina Kirchner», aunque terminó con una frase poco feliz: «Hay que ayudar a la mandataria para que continúe en sus funciones».


Desde el Senado, dos aliados del kirchnerismo, los fueguinos María Rosa Díaz y José Carlos Martínez, presentaron condolencias. Sus votos seguirán siendo clave para que Cristina de Kirchner no tenga más complicaciones en el Congreso.


El macrismo se sumará también a los planteos que hará la oposición la semana próxima, pero por ahora Mauricio Macri encabezó también la oferta: «Reitero mi acompañamiento institucional a la Presidenta en esta hora difícil en la que tenemos que estar unidos por el país». Lo siguió Paula Bertol: «Un hombre clave de la política argentina ha muerto, y la oposición debe aportar calma y madurez».


El primer ensayo de la paz condicionada que la oposición le ofrece al Gobierno se verá hoy y mañana en la Casa Rosada durante el velorio de Néstor Kirchner. La delegación radical estará integrada por Sanz, Gerardo Morales y Aguad, como mínimo, tal como se planteaba ayer en el comité nacional partidario. Ricardo Alfonsín aportará también y es una incógnita cómo será la participación de Julio Cobos.


Pero lo cierto que todos ellos reconocen que ahora cambiará el eje de la puja en el Parlamento. Y mucho menos cuando todas las acciones que tenía diseñadas la oposición sufrirán una demora de al menos dos semanas, mientras el país procesa la muerte de Kirchner. Quedarán así al límite del final del período ordinario de sesiones el 30 de noviembre y sin poder de fuego.

Murió en su ley, como vivió
Jorge Lanata
La Nación


1) Kirchner:

La muerte, siempre, sorprende y espanta. La de Néstor Kirchner estalló en el vacío de un feriado, espera de la llegada del censista y teléfonos que no pararon de sonar. La muerte ajena espanta porque nos enfrenta al fantasma de la muerte propia. Esta mañana supimos, otra vez, que no somos inmortales. La sola idea es insoportable, por eso vamos a olvidarla con rapidez. Ni siquiera el poder puede defendernos de ella. Néstor Kirchner tuvo suerte: murió en su ley y en El Calafate, su lugar en el mundo. Los médicos diagnosticaron "muerte súbita". Súbito: precipitado, impetuoso o violento en las obras o palabras, diagnostica el diccionario. Tuvo, Néstor Kirchner, una muerte que coincidió con su vida.

-Ultimamente estaba sensible y paranoico -dijo Jessica en el chat. Jessica cubre Gobierno para mi programa de televisión.

-Se murió sin que nadie lo conociera -largó Luciana, más temprano, apenas supimos la noticia. Luciana hablaba y hablaba, y yo pensaba que la muerte nos empuja sobre los silencios, que era el miedo de Luciana el que estaba hablando.

-Vos sabés que él era su amigo -siguió Luciana mencionando su conversación con una fuente-. Bueno, estaba muy mal, llorando, y me dice: "Es un tipo que no contaba nada, se guardaba todo adentro. Pero sufría un montón. Este nivel de agresividad fue el que lo mató".

Escuché eso varias veces a lo largo del día: Kirchner fue asesinado por su personalidad.

Néstor Kirchner ha muerto y el pasado, ahora, se convirtió en anécdota: la avidez que lo empujó al precipicio será avaricia o entrega generosa, según la historia y quien la escriba.

Acabo de ver, en el noticiero, que alguien pintó apresurado una tela que dice "Néstor Vive", y la colgó de la reja que separa la mitad de la Plaza de Mayo de la Casa de Gobierno. Antes, supe que hubo quienes tocaron bocina en la calle, en una miserable actitud de festejo. Nadie puede estar orgulloso de su odio, si es que lo tiene. El odio es una bajeza del espíritu. Recordé entonces aquella pintada de "Viva el cáncer" durante la agonía de Eva Perón; pesadillas de una Argentina que ojalá haya quedado para siempre atrás.

Néstor Kirchner ha muerto. Que su alma descanse en paz.

2) Kirchnerismo:

¿Existirá el kirchnerismo? Si existe, desde hoy será puesto a una dura prueba: dar los primeros pasos sin su inspirador. Y si existe, ¿de qué kirchnerismo se trata? ¿Del de Moreno o el de Scioli? ¿El de Kunkel o el de Bonafini? ¿Tendrá la disciplina suficiente para organizarse en ausencia de su líder o habrá llegado para muchos el momento de pasar facturas? ¿El kirchnerismo habrá sembrado vientos? Una Presidenta con un vice opositor y el peronismo dividido un año antes de las elecciones: la palabra prohibida es Isabel. No hay duda posible sobre la continuidad institucional, y mucho menos sobre asonada alguna, pero la palabra prohibida remite al vacío de poder o al desborde temperamental de quien lo maneje. La otra palabra es equilibrio.

¿Cristina necesita ayuda? Habrá varios dispuestos a darle el abrazo del oso. ¿Sobre quién sostener el Gobierno más allá de sí misma? Julio De Vido tiene problemas de salud y acaba de perder un hijo hace poco más de un mes. Aníbal Fernández es un buen espadachín radial, el hijo de Jacobo un pésimo diplomático, Hugo Moyano el enemigo en casa. La soledad es peligrosa y las compañías de segunda línea tienen intereses propios. Cristina deberá tomar, en los próximos meses, muchas decisiones: ella es la persona que soportará en su espalda el destino del kirchnerismo.

Prensa mundial destaca la personalidad de Néstor Kirchner


Los principales medios del mundo se hicieron eco rápidamente de la noticia de la muerte del ex presidente argentino.

Kirchner deja huérfano al peronismo”, “La muerte de Kirchner abre la lucha por el poder en Argentina”, “El hombre que recuperó el Estado”, “Un país conmocionado”, “Muere Kirchner, cambia Argentina”. Con estos títulos eligieron abrir sus ediciones algunos medios internacionales de habla hispana para reflejar la muerte del ex presidente.

Ante el impacto por su muerte, la gran mayoría de los medios reflejaron el liderazgo del ex mandatario en el actual gobierno, conducido por Cristina Kirchner, y en la situación que queda hoy ese mandato. Todos coinciden en la pérdida emocional y política de la actual jefa de Estado.

El País de España, tras titular “Kirchner deja huérfano al peronismo”, señala en su edición impresa: “La inesperada muerte del ex presidente Néstor Kirchner abre muchas interrogantes en el panorama argentino, dominado desde hace casi ocho años por la fuerte personalidad de este político peronista, capaz de crear un movimiento que lleva su propio apellido: el kirchnerismo. Su esposa, la actual presidenta de la República, Cristina Fernández de Kirchner, hará frente ahora a un momento muy delicado, no solo en lo personal, sino también en cuanto a su propio papel político”. Destacó igualmente que "la muerte del ex presidente Néstor Kirchner deja un gran vacío de poder en Argentina".

El Mundo de España tituló "El fin del sueño de la dinastía Kirchner" y editorializó sobre lo que consideró "un escenario político imprevisible" y calificó a Kirchner como "el hombre fuerte de Argentina". Igualmente se refirio a la "Argentina, un país conmocionado" Y más adelante explica: “Cientos de argentinos, mandatarios, políticos y figuras de todos los ámbitos aún no pueden creer que el que fuera el presidente de Argentina de 2003 a 2007 falleciera tan repentinamente a sus 60 años”

La Tercera de Chile: “Néstor Kirchner no sólo presidió el país entre 2003 y 2007, sino que instaló a su esposa hasta 2011 en la Casa Rosada. Su estilo polémico y pasional no dejó a ningún argentino indiferente”.

El Mercurio de Chile: “El político que murió ambicionando la reelección presidencial”.

El Universal de Venezuela, tituló: "Argentina conmocionada por muerte de Néstor Kirchner”, y reflejó las repercusiones de políticos y personalidades argentinas por la noticia. También este medio destacó que la ausencia de Kirchner "en el mundo político argentino genera incertidumbre”.

El País de Uruguay“Muere Kirchner, cambia Argentina”, titula El País de Uruguay. “La inesperada muerte del ex presidente Néstor Kirchner, víctima de un infarto masivo, abre muchos interrogantes en el panorama argentino, dominado desde hace casi ocho años por la fuerte personalidad del líder peronista. Cristina Fernández de Kirchner hará frente ahora a un momento muy delicado, no sólo en lo personal, sino también en cuanto a su propio papel político”, detalla más adelante.

El Observador de Uruguay, dice: “Kirchner se fue con la llave del poder (…) Los detractores del ex presidente reconocen que la muerte cambia radicalmente el panorama electoral”.

The Guardian de Gran Bretaña: Habla de un Kirchner “héroe” y de “una gran pérdida no sólo para la Argentina, sino para la región y para el mundo”. Y compara la labor durante su presidencia para sacar al país de la crisis económica con la ejercida por Franklin D Roosevelt en la Gran Depresión de EE.UU.

The New York Times, destaca a Kirchner como el presidente que “antes de ser sucedido por su esposa, fue quien sacó al país de la crisis económica.

La BBC en español, tituló: "Muerte de Kirchner: fin de una etapa del peronismo".

El Nuevo Herald hizo hincapié en la conmoción que generó su muerte.

El Tiempo de Colombia: “Murió el ex presidente y hombre fuerte de Argentina, Néstor Kirchner”. Y detalló: “El secretario general de Unasur, de 60 años, falleció hoy debido a un infarto fulminante".

Amplio apoyo de la CGT a una reelección de Cristina Fernández - Lo dijo Moyano

Vigilia frente a la Casa Rosada en Buenos Aires - Foto La Nación

El secretario general de la CGT , Hugo Moyano, en un vibrante discurso pronunciado en un un consejo directivo de la central obrero dio luz verde para que la viuda de Néstor Kirchner y Presidenta argentina, Cristina Fernández, vaya a la reelección el 23 de octubre de 2011, fecha de las próximas elecciones presidenciales argentinas.

Tras colocar a Kirchner en una dimensión similar al reconocimiento que se les hace a Juan y Eva Perón, Moyano le dio un respaldo político "absoluto" a la mandataria para el futuro: "Acompañaremos a la Presidenta hasta el último día de su mandato y lo seguiremos haciendo en el período siguiente si quiere continuar", al aludir a la eventual decisión de que la jefa del Estado busque la reelección en 2011, informó el diario La Nación.

Moyano, hablando ante 150 sindicalistas no tuvo empacho en definir que "después de Perón y de Eva Perón, nadie les dio tanto a los trabajadores como Néstor Kirchner", dice La Nación.
 
Entre las miles de personas que mantuvieron una larga vigilia anoche en la Plaza de Mayo por la muerte del ex presidente Néstor Kirchner estaban tamnbién los "canillitas", la agrupación que tomó la conducción de los cánticos tras reemplazar a La Cámpora, la organización que creó el hijo de Kirchner, Máximo, dejó eso bien claro: “Che gorila, che gorila, no te lo decimos más, si la tocan a Cristina, que quilombo se va armar”, entonó un grupo de 20 personas que logró contagiar a buena parte de la Plaza. La engancharon con el más simple “borombonbon, borombonbon, para Cristina, la reelección”.

El tono de la manifestación juntó melancolía por la muerte de Kirchner y apoyo a la jefa del Estado. Se notaba no sólo en los cánticos sino también en los carteles que inundaron la Plaza. “Fuerza Cristina”; “Kirchner nos conduce, Cristina nos gobierna”, fueron algunos de ellos, según relató el diario El Cronista.

Cristina muy golpeada

Entretanto, el  canciller Héctor Timerman aseguró que la presidenta Cristina Fernández está “muy golpeada” por la muerte de su marido Néstor Kirchner, pero subrayó que “está lista para seguir gobernando”.


“Ella está ahí porque se ganó el lugar por derecho propio”, resaltó el ministro, no obstante reconocer que nunca vio “a Cristina sin Néstor, como tampoco a Néstor sin Cristina”.

“La gente en la calle está muy dolida y muy tranquila. Eso habla bien de la democracia argentina. Nadie hace cuestionamientos raros”, aseveró Timerman, en diálogo con Radio 10. Asimismo, reconoció que es “difícil hablar en este momento porque uno confunde la política con lo humano”. “Vienen días de mucho dolor después se va a ir armando de nuevo. Ella es la Presidenta de todos los argentinos", enfatizó Timerman.

Marcha de los trabajadores
 
En otra muestra de apoyo al Gobierno, la CGT encabezará este mediodía una marcha para despedir los restos de Néstor Kirchner.

La convocatoria se formalizó ayer, cuando el secretario general de la central obrera, Hugo Moyano, anunció a "los trabajadores a concurrir a la Plaza de Mayo, para despedir los restos" del ex presidente Kirchner, que son velados en la Casa de Gobierno.

Minutos después de las 10, columnas de militantes de distintos gremios fueron desembarcando en las cercanías de la Plaza de Mayo a la espera del comienzo de la manifestación.
 
Velorio en la Casa Rosada
 
Mientras tanto están llegando a la Casa Rosada, donde son velados los restos de Néstor Kirchner, centenares de personbas que desean rendirle un último homenaje al ex mandatario.

Los restos del ex presidente fueron ubicados en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa Rosada, donde permanecerán hasta mañana al mediodía cuando sus restos sean trasladados a Santa Cruz, su provincia natal.

Encabezan la ceremonia sus familiares, el gabinete de ministros del Gobierno, gobernadores, intendentes, legisladores y dirigentes, que participan en profundo y sentido silencio. Es esperada la llegada de Cristina Kirchner y de sus hijos Máximo y Florencia.

Durante los primeros minutos, el silencio sólo se interrumpió con aplausos y gritos de apoyo al Gobierno. También pudo observarse el llanto de los militantes que se fueron acercando para despedir al líder del justicialismo.

La muerte de Kirchner causó perplejidad y conmoción en todos los sectores políticos, sociales y económicos del país.

Frente a la sede del Gobierno, miles de personas brindan testimonio de su pesar, cargando las rejas perimetrales de la Casa Rosada con flores, banderas y mensajes, en los que predominaron palabras de admiración por Kirchner y de aliento para su esposa. "Tu partida nos duele pero tu legado quedará por siempre", "Gracias Néstor" y "Todo el pueblo te acompaña. Fuerza Cris", decían algunos de los más característicos.

Al llegar a la Casa de Gobierno desde el Aeroparque Metropolitano esta madrugada, Aníbal Fernández dijo que "después de la muerte de mi viejo, este fue el día más triste de mi vida".

El cuerpo del ex presidente fue trasladado esta madrugada desde El Calafate, donde falleció. El vuelo arribó pocos minutos antes de las 2 al Aeroparque, donde decenas de vehículos y ambulancias aguardaban su llegada. Junto al ataúd viajó Máximo Kirchner, hijo del extinto ex mandatario.

En tanto, la presidenta Cristina Kirchner aterrizó en otro avión unos minutos después, junto con una delegación de ministros que había viajado horas de la mañana para acompañar a la mandataria, quien luego siguió viaje en helicóptero a la residencia presidencial, en Olivos.

En tanto, alrededor de las 5.10, otro helicóptero descendió en Casa Rosada, en el que se especulaba que habría llegado Florencia Kirchner, la hija del matrimonio presidencial, cuya llegada al país se esperaba para las 3.30 procedente de Estados Unidos.

Tras el velatorio, los restos de Kirchner regresarán a la patagónica Santa Cruz, su provincia natal, donde serán inhumados, según la información oficial.

Un día después: Así opinaron sobre Néstor Kirchner los dos diarios más enemigos de los K

Diario Clarin


Por Ricardo Kirschbaum – Editor gneral


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Néstor Kirchner, astuto, había armado un esquema para conservar el poder autosucediéndose. Era ya el candidato para las elecciones de octubre de 2011 y esperaba que su esposa, que lo sucedió en 2007, fuera quien le colocase la banda presidencial por cuatro años. En 2015, según esa fórmula, se invertirían los roles: él deseaba entregarle la Presidencia a Cristina.

Formalmente, se respetaban holgadamente los términos constitucionales. El objetivo era conservar el poder en las mismas manos.

Kirchner actuaba como lo que era: un jefe político de un espacio en el que confluían tanto sectores de la izquierda como el aparato sindical –enemigos hasta la muerte en la década del 70–, los barones peronistas del conurbano y algunos de los caudillos provinciales. La gestualidad progresista en la que se abunda, con eje en la sanción a los responsables de la violación a los derechos humanos, hizo menos visible y más digerible la alianza con la vertiente del movimiento justicialista más rancio.

No era un líder carismático ni despertaba cálidas oleadas de simpatía. Pero era un líder que ejercía a fondo el poder sin dudas. Esta condición le permitió mantener esa coalición unida, no importa los recursos a los que debía echar mano.

Kirchner siempre fue un hombre proclive a la acumulación (de poder, de aliados, de afectos, de dinero) y desconfiaba casi de todo salvo de esa pasión íntima y arrasadora. Aun cuando en los últimos meses, con episodios muy agudos, acaso presintió la amenazante vecindad de la muerte, entendía que su presencia era fundamental para que el proyecto que encarnaba no se despedazase.

El control estricto del poder determinó un gobierno ensimismado, cerrado en sí mismo, con una lógica política cuyo eje ordenador debía –y debe– ser nítido para que funcionasen las antinomias. Y exciten una épica que actuase como pantalla de decisiones que replicaban, con signo propio, lo que decían combatir.

La centralidad del combate contra los medios no adictos formaba parte de esa estrategia contradictoria.

¿La historia es una red que atrapa al hombre en ciertas estructuras que se repiten de una época a otra?, como decía Alejo Carpentier.

Deberá probarse. En el acto de recordación y reivindicación de Kirchner que hizo ayer Hugo Moyano, en el que se exaltó al ex presidente y lo ubicó en el Olimpo junto a Perón y a Evita, los asistentes subrayaron sus palabras con vivas a la CGT, insistiendo en la vigencia de una alianza que debe seguir, como si la muerte Kirchner hubiera puesto tácitamente en debate esa certeza.

El ex presidente era un político pragmático que tenía el sello justicialista, a pesar de sus ambigüedades, y la historia juzgará qué papel cumplió en ese movimiento sin el que la sociedad argentina no podría ser explicada.

Ese fervor inusitado por la política y por el poder lo lanzó a tomar la oportunidad que le dio Eduardo Duhalde y la aprovechó a fondo Acertó cuando renovó la Corte, renegoció la deuda externa y le devolvió poder al Estado, aunque desaprovechó un momento excepcional para plantear y llevar adelante las cuestiones estructurales que podrían haber comenzado a modificar las cuestiones básicas de la economía argentina. Aún se está a tiempo.

Quizá la impronta del día a día de su militancia política y las acechanzas de la cotidianeidad hayan sido, para Kirchner, más urgentes que esos asuntos intelectuales con los que nunca se sintió suficientemente cómodo.

La desaparición de un jefe político y candidato además, pone en el tapete dos cuestiones que deberán ser atendidas por Cristina.

Su candidatura a la reelección fue ayer lanzada por Moyano, que habló, también, de reestructurar el PJ. El sindicalista sabe que, más allá del dolor y la congoja, esos espacios políticos deben ser ocupados con rapidez.

Diario La Nación

La muerte de Néstor Kirchner

Se inicia una nueva etapa que debería estar signada por dejar atrás luchas ajenas a las verdaderas preocupaciones sociales

La inesperada noticia del fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner en El Calafate sorprendió a una ciudadanía que, por entonces, se aprestaba a las obligaciones derivadas del censo y conmovió a la dirigencia toda.

Frente a la muerte de quien indiscutiblemente encarnó un fuerte liderazgo político, que presidió los destinos del país entre 2003 y 2007 y que desde el fin de su mandato hasta el momento de su deceso influyó notablemente en la vida política nacional, no cabe mucho más que el recogimiento, el respeto y las debidas condolencias a la presidenta de la Nación y a sus familiares.

Así lo han entendido prácticamente la totalidad de los dirigentes de la oposición, quienes de distintas formas han expresado su dolor por la desaparición de un colega y comprometido su colaboración con la titular del Poder Ejecutivo Nacional.

Toda muerte impone compasión, congoja y un período de duelo, que bien podría ser aprovechado para una tregua política duradera. Pero también reclama un sincero acto de reflexión sobre el porvenir.

Es probable que a Néstor Kirchner se le deba buena parte del proceso de reconstrucción de la autoridad presidencial, socavada por la gravedad de la crisis política y socioeconómica que signó los últimos días de Fernando de la Rúa en la Casa Rosada, hacia fines de 2001. También podría destacarse su afán inicial por poner en orden una economía desquiciada y por arribar a un acuerdo con los tenedores de bonos impagos del Estado argentino.

Lamentablemente, la acentuación del presidencialismo y la confusión entre autoridad y autoritarismo fueron características que signaron la gestión gubernamental de Kirchner, que se hicieron extensivas al gobierno de su esposa y sucesora. Esa confusión terminó desgastando al propio Poder Ejecutivo en sus conflictos con los otros dos poderes del Estado y a sus responsables, inmersos en luchas con fundamentos artificiales, muchas veces tendientes a poner de rodillas a quienes manifestaran una posición reñida con los deseos de lo que hasta ayer funcionó como un matrimonio gobernante.

La gestión kirchnerista, como lo hemos señalado tantas veces desde esta columna editorial, estuvo mucho más asociada a la consolidación de un proyecto de poder que a la edificación de un proyecto de nación para todos los argentinos.

Toda la energía volcada en una suerte de política de sometimiento del adversario, puesta al servicio de la conservación de todos los resortes del poder, terminó consumiendo en elevada medida al gobierno nacional y, sin duda, acentuó el estrés de su principal artífice. La creciente lucha de Kirchner por controlarlo todo y por extender sus porciones de poder tal vez le haya costado la vida.

Los disgustos son y serán siempre parte del ejercicio de la política. Pero ellos son notoriamente más intensos cuando la intención de sojuzgar al ocasional adversario, al que se convierte en virtual enemigo, en aras de una concepción hegemónica del poder, es puesta por encima de la exploración de los consensos.

El tránsito de la Argentina sin Kirchner no debería ser dramático, aun cuando el Gobierno haya perdido a su más reconocido estratego y a quien probablemente conocía como nadie las fibras más íntimas del aparato gubernamental.

Se inicia una nueva etapa política, en la cual será vital que la presidenta de la Nación se rodee no sólo de quienes exhiban la lealtad esperable de todo colaborador, sino también una inteligencia abierta al sentimiento que subyace en una ciudadanía que reclama seguridad y paz social.

Del mismo modo, será clave que los dirigentes del justicialismo, incluidos quienes están en el Gobierno y quienes están fuera de él, reflexionen profundamente sobre las lecciones que nos han dejado a los argentinos los cruentos enfrentamientos que, en otras épocas, signaron los procesos de sucesión en ese movimiento político.

La sociedad requiere sosiego. Se impone, a partir de ahora, una mayor moderación en todos los actos, tanto del oficialismo como de la oposición.

Urge abandonar las peleas que, como la propia ciudadanía lo advierte mayoritariamente, se libran en un terreno que resulta completamente ajeno al de las verdaderas preocupaciones de la población.

El nuevo camino, vale insistir, no debería ser dramático. Aunque tampoco será sencillo. Es necesario que la Argentina supere la vieja cultura del caudillismo y de la personalización del poder, poniendo por delante la auténtica búsqueda de la institucionalización del país y el apego irrestricto a la ley y a las reglas de juego de la República.

Cuando esto sea una realidad, la desaparición de cualquier líder será vivida sin excesivas tensiones y con la indispensable serenidad que debe esperarse en un país con instituciones sólidas, que funcionen plenamente y sin condicionamientos que vayan más allá de los impuestos por la Constitución nacional.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Primera alcaldesa izquierdista en Lima tras 23 años

Susana Villarán se convirtió en la primera alcaldesa elegida en sufragio directo en Lima y ese triunfo le ha permitido a la izquierda peruana retornar a un alto cargo en Perú después de 23 años.

La victoria izquierdista fue admitida por la aspirante conservadora Lourdes Flores, cuando se ha escrutado el 97 por ciento de los votos emitidos en los comicios del 3 de octubre. La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) confirmó que Villarán ha recibido el 38,39 por ciento de los votos, mientras que Flores tiene el 37,57 por ciento, una diferencia de 36.492 votos.

“Me alegra inmensamente que la voluntad del pueblo de Lima se haya hoy día reconocido, ha sido un triunfo estrecho y eso hay que reconocerlo, y me parece bien que Lourdes Flores haya dicho que reconoce que no ganó”, señaló Villarán tras conocer estas cifras.

Gorbachov: EE UU no debe esperar una victoria en Afganistán - Una retirada es aconsejable antes de que sea un nuevo Vietnam

Mijail Gorbachov
El ex líder soviético Mijail Gorbachov negó haber sido el responsable de la destrucción de la Unión Soviética y culpó de ello al primer presidente ruso, Boris Yeltsin, que actuó dice a sus espaldas.

"Hay gente que quiere echarme a mí toda la culpa de haber destruido la Unión Soviética, pero no es cierto. Yo luché hasta el final para salvar a la URSS", afirmó en declaraciones a la cadena británica BBC.

"Quise crear una nueva unión que sirviese a nuestras necesidades, una unión democrática dotada de un poder fuerte y centralizado", agregó.

Boris Yeltsin
"Pero fue Yeltsin quien se lanzó a destruirla al convertirse en presidente de Rusia, y lo hizo actuando a nuestras espaldas para lograrlo. Cometimos un error político. Debimos habernos librado de él en cuanto nos dimos cuenta", agregó.

Preguntado por la situación actual, Gorbachov expresó su inquietud: "Estoy muy preocupado, sólo estamos a mitad de camino en el camino desde un régimen totalitario a la libertad y la democracia. Y sigue la batalla".

"Hay todavía mucha gente en nuestra sociedad que tiene miedo a la democracia y preferiría un régimen totalitario", agregó.

"Ya no se permite a los rusos elegir a los gobernadores de las regiones", criticó Gorbachov, según el cual el partido "Rusia Unida" se aparta de la democracia y hace cualquier cosa por mantenerse en el poder.

Gorbachov dijo por otro lado que el ex presidente ruso Vladimir Putin y su sucesor y actual jefe del Estado, Dmitri Medvedev, "son amigos y trabajan en tándem" aunque reconoció que el segundo ha comenzado a dar algunos signos de independencia.

"Parece que hay fricciones (entre ambos), y esto no es bueno para el país", dijo Gorbachov.}

Pronostica derrota en Afganistán
El ex presidente soviético también advirtió a la OTAN que no espere salir victoriosa de la guerra de Afganistán. Gorbachov, que se vio obligado a retirar las tropas soviéticas del país asiático hace veinte años, tras diez años de conflicto armado, dijo que EE UU tendrá que hacer lo mismo si quiere evitar un nuevo Vietnam.


Gorbachov con el ex presidente
de EE UU Ronald Reagan 
 Gorbachov alabó al presidente de EE UU, Barack Obama, por su decisión de comenzar el próximo año la retirada de sus tropas, pero agregó que va a costarle mucho a ese país salir del actual embrollo.

"Es imposible la victoria en Afganistán. Obama tiene razón en retirar las tropas, por difícil que resulte", dijo Gorbachov en unas declaraciones al corresponsal en Moscú de la BBC.

El ex líder soviético recordó que antes de retirarse del país asiático, Moscú llegó a un acuerdo con Irán, India, Pakistán y Estados Unidos.

"Confiábamos en que Estados Unidos cumpliese aquel acuerdo por el que Afganistán se convertiría en un país neutral y democrático, que tendría buenas relaciones con sus vecinos y con Estados Unidos y la Unión Soviética", explicó.

"Los estadounidenses siempre dijeron que lo apoyaban, pero al mismo tiempo se dedicaban a entrenar a militantes, los mismos que hoy aterrorizan a Afganistán y cada vez más también a Pakistán", agregó Gorbachov.

El ex presidente soviético reconoció que salir de ese atolladero será difícil para EEUU, pero se preguntó acto seguido: "¿Cuál es la alternativa: un nuevo Vietnam? ¿Enviar allí medio millón de militares? No funcionaría".

Según Gorbachov, lo mejor que puede esperar la OTAN es ayudar al país a ponerse de pie y emprender su reconstrucción tras el conflicto.