La propuesta de transición y
estabilización en Venezuela hecha por el gobierno
de EEUU al régimen de ese país
a cargo de Delcy Rodríguez, tras la captura de Nicolás Maduro, “ya
está en marcha”, según analistas internacionales.
Y conlleva complejos desafíos en dos puntos
claves como son el frente político con miras hacia una reinstitucionalización, y
el económico con la producción de petróleo venezolano. Ambos avanzan de modo
simultáneo en las conversaciones que impulsa la administración de Trump.
El plan, que cobra este jueves un nuevo ritmo
con la primera reunión formal del presidente Donald Trump y la venezolana María
Corina Machado, Nobel de la Paz, en Washington, tendría como objetivo desmontar
26 años de chavismo y potenciar un cambio político que permita reinstalar un
sistema de libertades en el país y de seguridad en el hemisferio occidental.
¿Otro régimen izquierdista desarticulado y
destrozado por el imperio?
“Lo que está ocurriendo es un proceso que
tiene varias fases”, ha sostenido Pedro Mario Burelli, exmiembro de la junta
directiva de la venezolana PDVSA, luego de pedir paciencia ante un proceso que tardar entre uno y tres años, según los procesos de transición que se han
dado en el pasado. Aunque otros analistas insisten en que el proceso “debe ser
más bien rápido”.
Trump, tras ordenar la incursión de fuerzas
militares estadounidenses en suelo venezolano y la captura de Maduro el 3 de
enero, asumió con pragmatismo un entendimiento con Rodríguez y sus fuerzas
militares para asegurarle a Venezuela un plan con condiciones de control y
estabilidad.

“La transición ya está en marcha”, afirmó
Miguel Ángel Martín, abogado y analista, al abordar las fases de la propuesta
de Trump en lo político. “Estamos en el inicio del proceso y es importante
entender cómo se gestiona el poder en esta fase terminal del régimen progresista
después de la captura de Maduro”, puntualizó. Y no luce fácil. Entre tanto Maduro
se declaró inocente de los cargos que se le imputan en la Corte neoyorquina lo
que hace entender el papel de Delcy Rodríguez, “meramente simbólico, funcional
y estratégico”. Hay que pensar también que Maduro puede seguir insistiendo en su
inocencia y si la Corte no prueba lo contrario ni tampoco ninguno de los “pecados” que dicen
haber cometido el ex dictador ¿Qué pasaría en este supuesto caso?
Delcy Rodríguez es sólo una operadora de la
continuidad para poder lograr una entrega controlada del poder al gobierno de
transición que vaya a establecerse en el país, con el respaldo de EE UU. Y es
necesario coordinar el poder Ejecutivo de este régimen para garantizar la
operatividad del Estado en un contexto de erosión acelerada”, explicó.
En este contexto, consideró como muy clara
estrategia la del presidente de EE UU consistente en ofrecer “una oportunidad” a los actores del
régimen chavista “para salvarse o para disminuir la carga de la justicia” y, al
mismo tiempo, facilitar la transición.
“Así como se le dio la oportunidad al señor
Maduro para que negociara una salida ‘honrosa’, y él no aceptó, y por eso se
decidió ejecutar la acción bélica dentro de los parámetros de la seguridad y
competencias de EE UU,
igual pasa con Delcy Rodríguez y con los demás miembros del grupo, como
Diosdado Cabello y Vladimir Padrino”, indicó.
Pero en este frente político, Rodríguez se
mueve entre la presión interna y el compromiso con Trump y se atrinchera en la
ambigüedad. “Venezuela sigue de pie, con fortaleza y conciencia histórica”,
dijo en un mensaje por la cuenta X.
Según el analista Martín, Delcy Rodríguez sería “la
responsable” de controlar la situación del país en esta fase “terminal” del
proceso, atrapada entre el compromiso de cooperación con Trump y las presiones
internas del chavismo más radical para una entrega ordenada.
“Incluso de asumir el reto de controlar a
Cabello -agrega Martín, para que no se produzcan violencias” y se cumplan “poco a poco” las
exigencias para una transición, añadió.
“Cabello es la única persona que puede
manejar la anarquía, porque tiene el
control de los colectivos armados, las policías, las armas, las calles, los grupos
especiales y el SEBIN (policía de inteligencia civil) Esta radiografía la tiene
muy clara Estados Unidos”, aseveró. Y opinó que por tanto a Rodríguez “esto no
le va a ser fácil”.
Insistió que Rodríguez y Padrino “están
obligados, si se quieren salvar, a llegar a un acuerdo para entregar el poder
que permita la entrada de un gobierno de transición y a una fase de
institucionalización de Venezuela.
Se refirió a Cabello, a quien el gobierno de
EE UU advirtió el 6 de enero pasado que podría correr la misma suerte que
Maduro si no facilita la tarea de Rodríguez. Si se resiste, dijo Washington,
“él va a ser el próximo objetivo” en un régimen donde “todos en el fondo
quieren salvar su pellejo”.
La poco”tomada en cuenta “la Machado y su equipo” tratarán de imponer
que hubo una elección que debe ser respetada y que también ella fue elegida
líder de la oposición en las primarias. Esa es su tesis. Y hay que medir si
esto va a ser funcional atendiendo a la situación venezolana, pero creo que
será un encuentro de dos mundos que esperamos salga bien; si sale bien lo será
para todos los venezolanos”, dijo el opinólogo Martín.
El encuentro también sería decisivo para el
plan económico que EE UU adelanta con Rodríguez.
Aunque la jefa del régimen decidió no viajar
a Washington para reunirse con el presidente Trump y a cambio envió a dos emisarios
para que inicien los contactos con el gobierno estadounidense. Trump avanza con
premura en el acuerdo para aumentar la producción petrolera y con ello atraer
inversión.
Este martes, la Casa Blanca informó que logró
“cerrar un acuerdo energético de 500.000 millones de dólares” con Venezuela,
casi una semana después del anuncio de que Venezuela entregará 30 y
50 millones de barriles de petróleo de alta calidad a EE UU.
Lo que sigue estando claro, y parece ser lo único, que a Trump lo que le interesa es el petróleo y le importa poco o nada lo que ocurra con el
pueblo venezolano.
“Hasta ahora hemos contado con la total
cooperación de las autoridades de ese país”, precisó la portavoz estadounidense
Karoline Leavitt y agregó que 31
millones de barriles de petróleo “ya están en camino a EE UU para ser
vendidos”. El dinero “se depositará en una cuenta controlada por el gobierno”,
aseguró en referencia a la orden ejecutiva para blindar contra acreedores y
demandas los ingresos obtenidos de la comercialización.
Economistas sostienen que Venezuela, tras la
captura de Maduro, presenta un clima de confianza para la inversión. Al menos,
el riesgo país cayó de 12,764 puntos a 8,898 puntos el 5 de enero pasado,
indican, mientras la industria petrolera se prepara para un aumento de la
producción, tras la reapertura de pozos.
Mientras Rodríguez se reunió con una
delegación de Emiratos Árabes Unidos para considerar opciones de inversión, la
Asamblea Nacional que preside Jorge Rodríguez, su hermano, nombró frente a la Comisión de Energía y Petróleo a Orlando
Camacho, quien por sus redes manifestó “su categórico y absoluto rechazo a las
amenazas colonialistas de Donald Trump”.
La comisión tiene que revisar cualquier
reforma que se solicite sobre hidrocarburos para favorecer el regreso de
petroleras y la llegada de inversión foránea a Venezuela, que requiere de
garantías.
No se ve que el régimen dé pasos firmes para
favorecer una transición, según explicó el espeacialista Migue Angel Martín.
Por ejemplo, se ha creado la narrativa de que
la ausencia de Maduro es temporal y no absoluta, como sería lo procedente por
el juicio en EE UU, para que Rodríguez en su condición de encargada tenga
continuidad por tres meses prorrogables por dos veces.
“Los últimos tres meses se vencen en junio. Y
en julio hay una papa caliente, porque el presidente de EE UU tiene cerca las
elecciones de medio mandato, en noviembre, para elegir representantes en el
Congreso y en el Senado. Y el madurismo le está apostando al tiempo ante el
futuro incierto de Trump”, advirtió el abogado Martín.
FUENTE: Entrevista al abogado Miguel Ángel Martín,
analista internacional, realizada por María Inés Lombardi (derecha).