América Latina alcanzó este domingo los casi 200.000 contagios de Covid-19, mientras el número de muertos se ubicó en 4.924, según un balance de la agencia francesa AFP elaborado con datos oficiales. El epicentro es Brasil, con 210 millones de habitantes, es el que registra más casos en la región, con 38.654 contagios y 2.462 muertos, aunque los especialistas calculan un número de casos mucho mayor debido a los escasos tests que se realizan.
Juro por lo más sagrado que me conmueve el gesto del Grupo Luksic al donar un millón de mascarillas para proteger del coronavirus a los trabajadores de la salud. Un ejemplo de solidaridad y sensibilidad social que ojalá sea imitado por los demás millonarios chilenos.
A pesar de sus intervenciones por televisión que han originado críticas ciudadanas, el Presidente Sebastián Piñera creció en un 3% su aprobación para llegar en la última semana a un 25% por ciento, dejando atrás las bajísimas evaluaciones en la época postoctubre.
Una pandemia, que no reconoce fronteras nacionales, exige una respuesta global coordinada. Hasta ahora, sin embargo, las naciones han buscado su propia salvación. Incluso dentro de Europa falta solidaridad entre ellas. Italia en particular siente, al igual que en la crisis del euro y la de los refugiados, que sus socios la han dejado sola.
Los indolentes proponen el sacrificio de los pobres para sacar adelante la economía. Los grandes inversionistas compran acciones a bajo precio, en bajo silencio, y se enriquecen a favor del caos y el mercado. El Banco Central baja los intereses y los bancos los suben de inmediato. Y el Gobierno apoya a la banca para que ésta gane más de la cuenta. La tormenta perfecta.