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viernes, 26 de junio de 2026

ELECCIONES EN SUDAMÉRICA - PAÍSES DIVIDIDOS- POR MARTÍN POBLETE



"Ajustado no es lo mismo que estrecho (Eduardo Santos, director de El Tiempo, Bogotá 1938)."

La segunda vuelta de la elección presidencial colombiana produjo, en primer lugar, una derrota de las empresas productoras de encuestas y sondeos de opinión pública, tres dieron ganador a De La Espriella por más de cinco puntos porcentuales, una dio ganador a su oponente también por cinco puntos. Contados todos los votos en la madrugada del lunes siguiente al día de la elección, buen trabajo del sistema electoral colombiano,  De La Espriella emergió ganador por alrededor de doscientos cincuenta mil votos, resultado ajustado pero claro.

Será necesario esperar el cumplimiento de las formalidades, y la inauguración del mandato del Presidente electo,  para tener claridad sobre el plan de gobierno de un político en el extremo de la derecha, es decir más allá de la tradicional derecha colombiana en sus expresiones conservadora y liberal. 

Por ahora, el señor De La Espriella anunció su idea de dolarizar la economía y prescindir del Banco Central, lo cual de lograr ejecutar la propuesta tiene sentido, pues entonces el  acreedor y prestamista de último recurso sería el Federal Reserve Bank de los Estados Unidos. 

Esto lo hizo Nayib Bukele en El Salvador, un país pequeño, en su momento Bukele dijo que sólo estaba haciéndose cargo de una realidad.   Sin embargo, Colombia es un país grande territorial y socialmente, además de alta complejidad.  El tiempo dirá.

Todavía Esperando en Perú.

"Cuándo se jodió el Perú?  (Mario Vargas Llosa: Conversaciones en La Catedral, Lima 1973)."

Ayer, las autoridades electorales peruanas dijeron tener contados el 99.88% de los votos,  diecisiete días después de la elección, dijeron que podrían tener el resultado final entre el 3 y 7  de julio; agregaron que los poco más de cuarenta mil votos  a favor de Keiko Fujimori no podían ser descontados en las actas del 0,12% de votos pendientes de conteo, alzando la eventualidad de una Presidenta electa por estrechísima diferencia. 

Haber llegado a este punto sin resultado oficial a firme, constituye un duro golpe al funcionamiento de la democracia representativa en Perú.   Un par de vueltas a la manivela de la moviola.

En el año de 1985, el profesor Eugenio Chang Rodríguez  publicó su estimable trabajo titulado Opciones Políticas Peruanas; en ese tiempo, el sistema de partidos políticos  daba un claro mensaje de dónde se ubicaban los protagonistas de la política: los tradicionales conservadores y liberales; un sólido centro  con el APRA fundado por Víctor Raúl Haya de la Torre, y  Alianza Popular formado por Fernando Belaúnde Terry; formaciones de centro izquierda alrededor de dos carismáticos alcaldes de Lima;  Barrantes Lingán y  Luis Bedoya Reyes; el Partido Comunista peruano y su eterno secretario general Jorge del Prado; y los comandantes guerrilleros  Hugo Blanco, Luis de la Puente Uceda, y Abimael Guzmán.   Pero llegó al poder Alberto Fujimori, y al final de su gestión autoritaria marcada por considerables abusos y excesos, cual ángel exterminador, barrió con el sistema de partidos precedente.

En los últimos diez años, sucesivos presidentes fueron destituídos por el Congreso acusados de graves faltas a la probidad, conductas corruptas y fraudulentas; uno de ellos, el aprista Alan García Pérez, se suicidó al momento de su arresto.

En toda probabilidad, Keiko Fujimori será oficialmente proclamada Presidenta de Perú, en su cuarta candidatura presidencial consecutiva, como el entonces Senador Salvador Allende en Chile el año 1970; en el Perú, Fujimori encontrará un Congreso bicameral, después de largos años el Congreso restituyó a la institucionalidad el Senado, en su conjunto es un Congreso muy fraccionado, basta recordar que en la primera vuelta de la elección presidencial hubo dieciseis candidatos, ese nivel de fraccionamiento se reproduce en el actual Congreso. 

Esta elección presidencial de resultado tan estrecho, asegura tiempos difíciles para un país dividido entre el voto masivo de Fujimori en las ciudades, y el voto igualmente masivo por su oponente en las provincias serranas, las cosas fueron un tanto más parejas en las provincias amazónicas; a la distancia, buena suerte Keiko Fujimori.

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