Corolario: "Comprender el sentido de la realidad (Miguel de Unamuno)".
Al final hubo reunión en Suiza, pero no fue el viernes recién pasado sino el domingo 21 de junio; estuvieron los ministros de relaciones exteriores de Pakistán y Qatar, mediadores fundamentales en todo el proceso negociador, sin olvidar el importante rol inicial del comandante en jefe del Ejército de Pakistán, luego sustituido por los más altos funcionarios diplomáticos de ambos países.
Estados Unidos estuvo representado por el Vice Presidente James D. Vance, nótese la ausencia del Secretario de Estado, Marco Rubio; Vance estuvo acompañado por el yerno de Trump, Jared Kushner, y el enviado especial para Medio Oriente Steven Witcoff. Irán, por el Presidente del Parlamento Mohamad Baqer Qalibaf, un político, en cuyo lugar debió estar Ali Larijani, pero fue asesinado en el descabezamiento de la cúpula gobernante religiosa y secular iraní; también fue parte de la delegación el ministro de relaciones exteriores Abás Araqchi.
El jefe de la delegación pakistaní emitió una sugerente declaración: "Pese a informaciones falsas que circulan a diario, iraníes y estadounidenses siguen aquí, las conversaciones que empezaron y continúan". Al día de hoy, los medios occidentales han brindado amplia cobertura impresa y electrónica de alta calidad periodística. Los únicos que han complicado y estorbado son Benjamín Netanyahu en Tel Aviv, y Donald Trump con sus opiniones extemporáneas ocasionalmente carentes de criterio.
Hasta dónde sabemos, iraníes y americanos no han estado frente a frente en una misma sala en una misma mesa. Se designó un Comité de Alto Nivel para llevar adelante los procedimientos. Al parecer, las negociaciones han tenido lugar en un ambiente constructivo y positivo, tanto JD Vance como el principal negociador iraní usaron la misma expresión: avances alentadores.
Entre los acuerdos está la formación de un grupo de resolución de conflictos, a fin de asegurar cumplimiento del cese de operaciones militares en Líbano; asimismo, Irán aceptó el retorno de las inspecciones "in situ" de los expertos de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), una organización de Naciones Unidas. En este mismo sentido, se acordó fijar un plazo de sesenta días para entrar a negociar las cuestiones fundamentales del programa nuclear iraní, en particular qué se hace con el uranio enriquecido (material fisionable), y los dos reactores pesados que resistieron intactos los bombardeos de las fuerzas aéreas americana e israelí. Ambas partes reconocieron progreso, haber dejado asentadas las bases para una exitosa negociación final; esto último, como es obvio, está por verse. Queda la pregunta lógica inevitable, era necesaria una guerra para iniciar negociaciones sustanciales en las materias informadas?
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