Por Martín Poblete
La visita del Papa León XIV a España estuvo precedida de considerable anticipación en las espectativas de todas las partes interesadas, en lo fundamental por la importancia histórica de España para la Iglesia, también porque no hubo visita durante el Pontificado del Papa Francisco.
En Madrid, al margen de saludos protocolares con el Rey Felipe VI y el jefe del gobierno, hubo cuatro actos públicos, tuvieron amplia cobertura de todos los medios con gran impacto de opinión en España y globalmente. El encuentro masivo tuvo lugar en la explanada de la Gran Vía hasta la Plaza de La Cibeles con sus espacios circundantes, superó todos los precedentes, los estimados iban desde un millón de personas hasta el entusiasta millón y medio del NY Times y el Guardian británico; la Guardia Civil, que en estos asuntos tiende a estar acertada, estimó la concurrencia en un millón doscientos mil asistentes. En estos tiempos, no hay ningún otro país europeo dónde sea posible alcanzar semejante convocatoria.
La misa en la Catedral de la Almudena estuvo dedicada a Madrid y al clero arquidiocesano. El encuentro en el Estadio Bernabeu con asistencia de ochenta mil personas, estuvo enfocado en las organizaciones del laicado activas en la vida pastoral de la Iglesia.
Por primera vez, un Papa visitó las Cortes de España, el parlamento español, dónde están representadas todas las vertientes de ideas y opinión políticas españolas, fue recibido con atención y respeto, al concluir su discurso recibió una ovación de siete minutos. Del macizo discurso, un par de citas.
"Llamo a defender la vida desde su concepción hasta su ocaso natural".
"Apelo a la historia de España y sus figuras como Santa Teresa de Ávila, Miguel
de Cervantes, don Miguel de Unamuno, para poner la dignidad humana en el centro de la vida pública."
"Toda sociedad justa se edifica sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable
de la persona."
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