Y Trump considera esto motivo para intensificar aún más la presión, esta vez, por la vía legal. El miércoles, Estados Unidos anunció la apertura de un proceso penal contra una figura clave del régimen: Raúl Castro, hermano del revolucionario Fidel Castro, quien falleció en 2016.
La campaña de Trump contra Cuba comenzó con una
sensación de euforia. Con el derrocamiento de Maduro, todo parecía posible.
Hoy, Trump busca controlar Cuba por razones diferentes. En Oriente Medio, la
guerra contra Irán se halla sumida en un extenuante estancamiento. En Estados
Unidos, los precios de la energía se disparan. Según una encuesta reciente,
Trump es más impopular que nunca entre los ciudadanos estadounidenses. Las
elecciones de mitad de mandato se avecinan este otoño, y los demócratas podrían
obtener un resultado contundente. ¿Necesita Trump una victoria para
desviar la atención de los problemas en Oriente Medio y galvanizar su
base de apoyo? Cuba —pequeña y aislada— parece hecha a medida para tal
cometido.
Sin duda, Estados Unidos posee los medios para
llevar a cabo un ataque. Pero lo que ocurriría a continuación resulta
difícil de predecir. El colapso del Estado podría desencadenar un éxodo masivo
hacia Florida, socavando así la promesa de Trump de frenar la migración. Por
ahora, su administración se ciñe a las sanciones y las amenazas. La incógnita
sigue siendo si la situación se mantendrá así".
El diario alemán Frankfurter Allgemeine
Zeitung dedica una nota sobre a lo que le esperaría a Cuba, en
vista de la acusación formal contra Raúl Castro por parte de la Justicia de
Estados Unidos. Así comenta la situación:
"El Gobierno de Estados Unidos hace escasos
esfuerzos por ocultar el hecho de que la imputación contra Raúl Castro no es
una cuestión puramente jurídica. Mientras el fiscal general interino, Todd
Blanche, presentaba en Miami los cargos contra el expresidente de Cuba —de 94
años—, el secretario de Estado, Marco Rubio, se dirigía directamente al
pueblo cubano, en español, a través de un mensaje en video.
En el aniversario de la independencia de la nación
insular —que conmemora el fin, en 1902, de cuatro años de administración
militar estadounidense tras la Guerra Hispano-Estadounidense—, Rubio, hijo de
inmigrantes cubanos y artífice de la campaña de 'máxima presión' contra el
régimen comunista, declaró que Donald Trump ofrece un nuevo camino para Estados
Unidos y para una nueva Cuba. Rubio ha estado llevando a cabo negociaciones
secretas con La Habana durante meses con el fin de forzar un cambio político y
económico en la isla. (…)
(DW)
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