Después de
muchas idas y vueltas por los medios y el Congreso, sin olvidar el discurso de
Estado del Presidente José Antonio Kast el primero de junio, la fundamental
propuesta del gobierno va tomando su real forma. Se trata de
un proyecto neoliberal muy audaz, de alto riesgo, es un proyecto de inversión,
crecimiento, desarrollo y creación de empleos; el riesgo se manifiesta en
dos frentes, el financiero y el político.
Siempre lo hemos sabido, el dinero es muy cobarde. El sector bancario financiero, y los líderes de los sectores productivos, miran con cautelosa distancia la tramitación del proyecto en el Congreso, quisieran que fuese aprobado con amplia mayoría manteniéndose los rasgos fundamentales de la idea, de todas maneras aceptarán si como es probable la salida del Senado termina siendo ajustada.
En cualquiera de las circunstancias, la inversión no fluirá de inmediato, habrá un tiempo de ajuste de espectativas y lectura de las realidades; mientras tanto, el gobierno agiliza la liberación de proyectos paralizados por "permisología", son cantidades considerables, una vez activados ayudarán y mucho, pero no son suficientes para por sí solos sacar al país del estancamiento.
Una atenta lectura de la propuesta gubernamental permite afirmar que de ser aprobada dejando lo sustancial de sus rasgos fundamentales, la ejecución e implementación será tarea de dos gobiernos; es decir, el próximo gobierno deberá ser del mismo sector, presidente y coalición. Materializar esta proyección no será tarea fácil, de lo cual los dueños y gestores del dinero son agudamente conscientes; el riesgo político acompañará esta profunda reforma hasta la elección presidencial y de Congreso de 2029.
Sin perjuicio de lo anterior, el gobierno recurre al conocido truco de anunciar importantes planes de obras públicas, dos merecen particular atención.
Mientras todavía estaba en el ministerio de Obras Públicas, Martín Arrau anunció, con gran despliegue mediático, la pavimentación de la totalidad de la Carretera Austral hasta Villa O'Higgins, cambiando las condiciones de conectividad en la Región de Aysén, generando oportunidades en agricultura, ganadería, diversas actividades forestales, inversión inmobiliaria, turismo y la necesaria infraestructura para sostenerlo, todo esto se puede ejecutar en los años de mandato del actual gobierno lo cual hace la cuestión sumamente atractiva.
El nuevo puerto de San Antonio
Además, se necesitará energía en significativas cantidades, en otras palabras, será necesario construir HidroAysén, sus represas y centrales hidroeléctricas.
Asimismo, se dió a conocer el comienzo de la construcción del Megapuerto de San Antonio, después de seis años de tramitación; esta obra, de ser ejecutada sin interrupciones, consumirá el tiempo de dos gobiernos, cambiará la forma de manejar el comercio exterior de Chile.
La obra más compleja, es la construcción de la igualmente
indispensable doble vía del ferrocarril a San Antonio, estaciones paralelas y
nueva señalética; las proyecciones futuras de movimiento de carga indican que
esto no será posible solamente mediante su transporte por camiones.
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