El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo por separado a los periodistas que Cuba ha sido una amenaza para la seguridad nacional durante años debido a sus vínculos con adversarios de Estados Unidos y que Trump está decidido a abordar el asunto.
Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y quien desde hace tiempo ha mantenido una postura de línea dura contra el gobierno socialista de Cuba, señaló que el gobierno de Trump quiere resolver las diferencias con la isla de manera pacífica, pero duda que Washington pueda alcanzar una solución diplomática con el gobierno cubano actual.
La “preferencia (de Trump) siempre es un acuerdo negociado que sea pacífico. Esa es siempre nuestra preferencia. Esa sigue siendo nuestra preferencia con Cuba”, afirmó Rubio en Miami antes de abordar un avión para asistir a una reunión de la OTAN en Suecia y luego visitar India.
“Sólo estoy siendo honesto con ustedes: la probabilidad de que eso ocurra, dado con quién estamos tratando ahora mismo, no es alta”, añadió.
Asesores de alto nivel de Trump, incluidos Rubio, el director de la CIA John Ratcliffe y otros altos funcionarios de seguridad nacional, se han reunido en los últimos meses con funcionarios cubanos para explorar posibles mejoras en las relaciones.
Sin embargo, la parte estadounidense salió poco impresionada de esas conversaciones, lo que hizo que, en la última semana, se impusieran aún más sanciones al gobierno cubano.
A lo largo de los años, Cuba se ha acostumbrado a “ganar tiempo y esperar a que nos cansemos”, sostuvo Rubio. “No van a poder esperarnos ni ganar tiempo. Vamos muy en serio, estamos muy enfocados”.
Cuando se le preguntó si Estados Unidos usaría la fuerza en Cuba para cambiar el sistema político de la isla, Rubio repitió que se prefiere un arreglo diplomático, pero señaló que “el presidente siempre tiene la opción de hacer lo que sea necesario para apoyar y proteger el interés nacional”.
Los fiscales federales dieron a conocer el miércoles una acusación formal que señala a Castro por ordenar el derribo de aviones civiles pilotados por exiliados con base en Miami en 1996 (leer en KRADIARIO). Los cargos, presentados en secreto por un jurado investigador en abril, incluyen asesinato y destrucción de una aeronave.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel condenó la acusación formal por considerarla una maniobra política que "solo busca justificar el desatino de una agresión militar a Cuba”.
La acusación contra Castro ha llevado a muchos a creer que el gobierno de Trump sigue el mismo guion que aplicó en la captura del entonces presidente venezolano Nicolás Maduro en una operación militar a inicios de enero. Maduro, quien ha permanecido encarcelado en Estados Unidos desde su captura, enfrenta cargos federales por narcotráfico y se ha declarado no culpable.
El ejército de Estados Unidos destacó la llegada del portaaviones USS Nimitz y de los buques que lo acompañan al mar Caribe el mismo día en que se anunciaron los cargos contra Castro. El Comando Sur de Estados Unidos indicó que los buques participan en ejercicios marítimos con socios en América Latina que comenzaron en marzo.
Rubio no quiso hablar sobre cómo podría actuar Estados Unidos para implementar la acusación formal contra Castro, quien cumple 95 años el próximo mes (con fuentes de AP) .
s y un colapso económico en toda la isla.
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