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viernes, 8 de mayo de 2026

¿CONSPIRACIÓN CONTRA PUTIN O SÓLO SE QUIERE DESESTABILIZAR SU RÉGIMEN? - POR EVGENIY DYUK


La Deutsche Welle (DW) habló con expertos sobre informaciones aparecidas en medios, que apuntan a que Serguéi Shoigú podría liderar un golpe de Estado en Rusia con la conspiración de la élite rusa.

Las publicaciones del portal ruso Important Stories, CNN y el Financial Times sobre el informe de un servicio de inteligencia europeo, que trata sobre planes de golpe de Estado en Rusia y amenazas contra el presidente Vladimir Putin, han dividido a los observadores en dos bandos. Algunos expertos consideran posible tal escenario y señalan las operaciones exitosas de los servicios de inteligencia de Ucrania dentro y fuera de Rusia. Otros, en cambio, lo consideran improbable y ven la información filtrada como parte de una campaña para desestabilizar a la élite rusa.

Al mismo tiempo, la mayoría de los expertos consultados coinciden en que Putin está preocupado por su propia seguridad, y que las tensiones dentro de la élite están aumentando, entre otras cosas, debido a los problemas económicos y a la presión de los organismos de seguridad sobre los tecnócratas. Según algunos informes, el Kremlin ha reforzado drásticamente las medidas de seguridad en torno al presidente  Vladimir Putin debido al creciente temor a intentos de asesinato y golpe de Estado. 

En un artículo de Important Stories, un medio de investigación independiente ruso con sede en Riga, se afirma que el exministro ruso de Emergencias y Defensa y actual secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, ha sido calificado en un informe de los servicios de inteligencia europeos como "factor desestabilizador potencial".

A pesar de haber perdido su antigua influencia, el exministro podría suponer un riesgo potencial para el sistema de poder de Putin, afirma Roman Anin, fundador de Important Stories, en declaraciones a DW. Opina que en Rusia se han generado "tensiones crecientes entre los organismos de seguridad” y "luchas entre clanes”, mientras que el papel de Putin como mediador entre las élites se ha debilitado.

"Durante muchos años, Shoigú fue líder de un clan extremadamente influyente. Como ministro de Defensa y jefe del Ministerio de Situaciones de Emergencia, logró reunir a un gran número de personas bajo su mando e integrarlas en redes corruptas. En realidad, es algo así como la omertá (ley del silencio) de la mafia", explica Anin.

Ya en abril, el canal anónimo ruso de Telegram VCHK-OGPU informó, citando fuentes propias, que el Kremlin temía peligros relacionados con acontecimientos internos. Entre otras cosas, se mencionaron posibles ataques con drones en Moscú. Incluso, el tradicional desfile militar en la Plaza Roja con motivo del Día de la Victoria en la Segunda Guerra Mundial estuvo a punto de ser cancelado.

Mientras tanto, se están reforzando las medidas de seguridad en la capital. En varios distritos se están interrumpiendo las comunicaciones, se están instalando sistemas móviles de guerra electrónica en el centro de la ciudad y se están reforzando aún más las medidas de seguridad en el Kremlin.

Sin embargo, por otro lado hay versiones que descartan esta versión o al menos la debilitan, porque todo indica que las élites gobernantes en Rusia no constituyen un grupo unificado y homogéneo, con intereses comunes, como explica la politóloga Alexandra Prokopenko en el canal de YouTube Carnegie Politika, quien describe el sistema de poder de Putin como pirámides verticales construidas en torno a mecenas individuales y vinculadas a la distribución de recursos y al acceso a los procesos de toma de decisiones.

En este modelo, los participantes carecen de un centro de coordinación común y, por lo tanto, del requisito previo para la acción colectiva. Según Prokopenko, mientras los representantes de este sistema reciban de Putin más de lo que podrían obtener sin él, no habrá incentivo para un conflicto abierto, aunque no descarta que la situación pueda cambiar si se redujeran los recursos redistribuidos dentro del sistema. La guerra y las sanciones ya habrían provocado una reducción de este "pastel" y de su distribución en favor del Ejército y sus industrias afines.

Prokopenko describe la actual situación dentro de las élites como una lucha por el acceso a los recursos y por ocupar un lugar en el centro de la toma de decisiones. En su opinión, a Putin le conviene la actual falta de claridad de las reglas. Esto divide a las élites, las obliga a demostrar su lealtad y les recuerda que los derechos de propiedad en Rusia no dependen de la ley, sino de la voluntad política del Kremlin.

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