En el segundo gobierno del General Carlos Ibañez del Campo se adquirieron en Estados Unidos dos cruceros de combate de la Clase Phoenix de diez mil toneladas, navíos conocidos en la nomenclatura naval americana como "capital ships", fueron bautizados con los nombres de Arturo Prat y Bernardo O'Higgins, al momento de su incorporación a la Marina de Chile.
(en el imaginario popular fueron conocidos como el Prat y el O'Higgins).
En maniobra paralela, el Almirante Jacobo Neumann planteó la posibilidad de adquirir un portaaviones en Estados Unidos o Gran Bretaña, escogido entre los dados de baja después de la Segunda Guerra Mundial; sin embargo, el elevado costo de compra y, particularmente, su alto costo de operación, obligaron a descartar esa posibilidad.
En el gobierno del Presidente Jorge Alessandri se adquirieron fragatas construídas en Gran Bretaña de tecnología vigente; lo propio sucedió en el gobierno del Presidente Frei Montalva con la compra de destructores también en Gran Bretaña. En el gobierno del Presidente Salvador Allende se adquirió en Suecia un crucero ligero, se incorporó a la Marina chilena con el nombre de Almirante Latorre. Considerando las adquisiciones indicadas más los dos cruceros de línea, la situación naval chilena en la década de los 1970 era un par de puntos más que satisfactoria.
La década de los 1980 consolidó cambios sustanciales en las tecnologías navales, a los submarinos nucleares del tipo "hunter killer" se agregaron los estratégicos portadores de misiles con cabezal nuclear, ambas categorías a costos prohibitivos suponiendo Estados Unidos y Gran Bretaña estuvieran dispuestos a venderlos. Lo propio sucedió con los cruceros con desplazamiento superior a quince mil toneladas y propulsión nuclear.
Los destructores empezaron a construirse de ocho mil toneladas y alta complejidad en su armamento, tomando el lugar de los cruceros ligeros; mientras las fragatas se construían de dimensiones entre cuatro mil quinientas y cinco mil toneladas, ocupando el lugar antes reservado a los destructores. El costo de adquisición y operación de los navíos mencionados alcanzó niveles que los pusieron totalmente fuera de alcance para países como el nuestro, un duro aterrizaje en la realidad.
En el gobierno del Presidente Ricardo Lagos, se tuvo la oportunidad de alcanzar un acuerdo con el histórico astillero naval alemán Bolkhom Voss, para construir en nuestro astillero naval en Talcahuano cuatro fragatas de tecnología vigente hace veinte años, era un claro caso de transferencia tecnológica; se argumentaron los altos costos de la operación, se optó por adquirir ocho fragatas usadas en Gran Bretaña, algunas en Holanda de construcción británica, fue un lamentable error.
En veinte años las tecnologías navales han tenido cambios impensados entonces, también los costos, como lo demostró la solicitud del gobierno del Presidente Biden a sus aliados para cotizar fragatas de última generación, Estados Unidos no construye fragatas las compra en Gran Bretaña; en este caso cotizaron en tres astilleros europeos, los alemanes marcaron mil doscientos millones de dólares por unidad, los ingleses pidieron mil ciento sesenta millones de dólares por unidad, los españoles de NAVANTIA (empresa estatal) ofrecieron una fragata básica sin las exquisiteces electrónicas de la guerra antisubmarina en novecientos millones de dólares.
El buque escuela Esmeralda
En las actuales circunstancias, la Marina necesita renovar cuatro fragatas al límite de su vida útil; y dos submarinos de combate de propulsión convencional igualmente al límite, estos deberán comprarse en astilleros europeos: Alemania, Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos no construye submarinos convencionales; será una operación de alto costo pero inevitable.
Las fragatas pueden construirse en el astillero naval de ASMAR en Talcahuano, pero habrá que negociar un acuerdo con alguno de los proveedores arriba indicados. Hay diseños de última generación a precios sustancialmente más bajos de los exigidos por la marina de Estados Unidos. Hay un modelo de fragata británico de costo alrededor de cuatrocientos millones de libras esterlinas, Polonia adquirió cuatro, una está en construcción en astilleros británicos las otras tres se construyen en el astillero polaco de Gdansk, originalmente de tiempos de la Unión Soviética, se llamó Lenin; nadie sabe para quien trabaja.
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