POR MARTÍN POBLETE
La guerra civil española (1936-1939) fue un sangriento conflicto armado desencadenado tras un fallido golpe de Estado militar contra el gobierno democrático de la Segunda República.
Don Miguel fue profético, la confrontación de fuerzas diametralmente opuestas rebalsó los cauces democráticos, sucesivos líderes de los partidos políticos de izquierda en apoyo al gobierno de la República fracasaron: Azaña, Companys, Giral, Largo Caballero, Negrín, Prieto, no pudieron contener los elementos que ellos mismos lanzaron; lo propio sucedió en la vereda del frente, los restos del monarquismo carlista, conservadores y falangistas fuertemente influenciados por el auge del fascismo mussoliniano, sus líderes José Calvo Sotelo y José Antonio Primo de Rivera en marcha hacia una confrontación cada día más inevitable.
Volvamos a Don Miguel: "Estas rebeliones no parecen ser más que juego, sólo que ya juegan con fuego, de armas de fuego ... quienes queremos mantener el sentido histórico, el sentido dialéctico, liberal, prevemos con tristeza tiempos en que, predominando uno u otro polo -pues da lo mismo el uno que el otro- de esta polarización, debamos emigrar de nuestra España pues vengan los unos o los otros, no se podrá hablar y escribir con libertad en el vendaval que acaso traiga matanzas de frailes por un lado y por el otro quema de brujos y herejes."
Numerosas fuentes ponen como detonante de la rebelión contra la República el asesinato del líder conservador José Calvo Sotelo el 13 de julio de 1936, pues cuatro días más tarde se produjo el pronunciamiento rebelde en Burgos el 17 de julio de 1936, de un grupo minoritario de oficiales del Ejército encabezados por el General Emilio Mola; sin embargo, los contactos entre altos oficiales y líderes políticos conservadores, fascistas y monarquistas, venían teniendo lugar desde fines de 1935.
Faltaba tener certeza del compromiso del más importante de los generales, Francisco Franco Bahamonde, a la sazón comandante del distrito militar en Santa Cruz del Tenerife, Islas Canarias. En este punto, entra en escena un personaje protagónico hasta la muerte de Franco, su cuñado, apodado "el cuñadísimo", Ramón Serrano Suñer quien junto a otros conspiradores civiles gestionó en Londres el envío de un avión capaz de trasladar a Franco desde Islas Canarias a Melilla, y de ahí a Burgos; merced a esta exitosa operación, el alzamiento tuvo un líder militar y, para sorpresa de los conspiradores civiles, también político.
La Guerra Civil de España ha concitado, en el curso de los años, enorme interés, se han escrito bibliotecas y no sólo de historia y política, también de literatura entre otros Hemingway, Malraux, Neruda, Orwell; lo anterior acompañado de a veces airadas polémicas, pues en el conflicto estuvo el enfrentamiento de los tres principales totalitarismos de la primera mitad del Siglo XX: el comunismo soviético, el fascismo mussoliniano, y el nazismo hitleriano.
Desde un comienzo hubo adjunto al gobierno de la República un comisario político, Vitaly Koslov, enviado por el Comité Internacional (Komintern) del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, decisión personalmente autorizada por Stalin, luego se agregó el Coronel Goriev; a corto andar, nuevamente en decisión personal de Stalin, se agregaron las Brigadas Internacionales integradas por militantes de partidos comunistas occidentales, entre sus comisarios políticos estuvieron algunos de los líderes de partidos comunistas europeos después de la Segunda Guerra Mundial: George Marchais de Francia, Palmiro Togliatti y Luigi Longo de Italia, un croata llamado Josip Brozs cuyo nombre de guerra era camarada Walter más tarde conocido por Mariscal Tito, y muchos otros. De esta manera, la Unión Soviética intervino directamente en la Guerra Civil de España.
Asimismo, desde un comienzo, Mussolini hizo la decisión personal de intervenir en el conflicto español; además de enviar equipamiento militar y soldados, nombró un representante personal suyo en el comando del General Franco, el Embajador Roberto Cantalupo a quien acompañó un general italiano en calidad de consejero militar.
En la Alemania nazi, el comandante en jefe de la Luftwaffe, Herman Goering, apoyado por el doctor Franz Joseph Goebels, propuso enviar una brigada aérea, la Legión Cóndor, a España en operación de refuerzo de las fuerzas del General Franco, dicha propuesta fue personalmente autorizada por Hitler.
Simultáneamente, los tres regímenes totalitarios usaron sus medios diplomáticos y de comunicación en intensas campañas de propaganda, conforme a las capacidades de las tecnologías de la época. De otra parte, las dos principales potencias europeas declararon la no intervención en la guerra de España, en sendas declaraciones de los primeros ministros Leon Blum y Neville Chamberlain.
La Guerra Civil de España terminó el 1° de abril de 1939 con la victoria de las fuerzas al mando del General Franco. Comenzó una dictadura de treinta y seis años, con régimen de partido único, el Movimiento Nacional, un arrejuntado de carlistas, conservadores, fascistas y los oportunistas de siempre después de toda guerra.
Franco gobernó con mano de hierro, fue implacable con todos a quienes consideró, en su propio lenguaje, enemigos del Reino; en este sentido, valga recordar que siempre quiso ser Regente del Reino, pero para ello necesitaba el consentimiento del heredero de la Corona, el Príncipe de Asturias y Conde de Barcelona Don Juan de Borbón y Battenberg. Pero éste nunca se lo dió.
Ambos estaban muy distantes, en la Segunda Guerra Mundial cuando Franco tenía en su escritorio fotos firmadas de Hitler y Mussolini, Don Juan era oficial en un crucero de la Real Marina Británica en el Mediterráneo; las relaciones entre ellos nunca fueron buenas.
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