La noticia ha alarmado profundamente a los expertos en geopolítica de todo el mundo. Sin embargo, dada la naturaleza impredecible, excéntrica y belicista de Trump, muchos dudan de si lo decía literalmente o si buscaba ejercer presión psicológica sobre Rusia para que se sentara a la mesa de negociaciones.
Lo que sí es seguro que el ego de Trump se vio herido cuando Putin rechazó su plan de paz. Durante la campaña electoral, Trump afirmó rotundamente que detendría la guerra en las primeras 24 horas de su presidencia.
Rusia no se anda con rodeos. Si bien no se ha dado una respuesta oficial a la dura retórica de Trump, se han reportado casos de nacionalistas radicales y leales a Putin que abogan por la adopción de medidas asimétricas ante el creciente riesgo de que la OTAN y Estados Unidos se vean profundamente involucrados en la guerra.
Putin afirmó recientemente en uno de sus discursos que Rusia ya no confía ni en la OTAN ni en Estados Unidos. Según él, siempre han sido hostiles a su país y han hecho todo lo posible por amenazar los intereses rusos.
Añadió que Rusia no transigirá con nadie que intente menoscabar su soberanía.
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