Tres importantes medios de comunicación escrita, el Wall Street Journal, The New York Times, y The Guardian en Londres, coinciden cuando se refieren al Secretario de Estado Marco Rubio con la expresión Viceroy/Virrey de Venezuela y, tal vez, más adelante de Cuba. Puede comprenderse una cierta nostalgia romántica en avezados editorialistas y periodistas, pero el cargo en discusión corresponde a un alto funcionario imperial residente en el lugar dónde fue destinado, no a quien maneja los asuntos de otro país desde Washington DC.
En la época imperial de España hubo, inicialmente, tres instituciones virreinales, en México, Bogotá, y Lima; en el período borbónico, avanzado el Siglo XVIII se creó un cuarto oficio virreinal, en Buenos Aires. Pero, al parecer, los hombres gobernando en Washington DC tienen en sus mentes el modelo imperial británico, en el cual el virreinato fue una excepción, no la norma.
Efectivamente, en el Imperio Británico hubo un solo virreinato, el de India, uno de esos virreyes alcanzó dimensiones legendarias, Lord Curzon; también el último a quien le correspondió dar por terminado el "British Raj of India" en 1947, Lord Mountbatten. Sin embargo, la estructura preferida por los ingleses fue la del protectorado a cargo de un Alto Comisionado residente en Londres, este funcionario visitaba ocasionalmente el protectorado a su cargo, pero administraba desde la metrópoli en estrecho contacto con los funcionarios de gobierno locales.
La dinámica de trabajo del Secretario de Estado Marco Rubio respecto de Venezuela, es la de un alto comisionado a cargo de un protectorado; lleva y resuelve los asuntos de Venezuela desde su sede en Washington DC, esto es particularmente notorio en la disposición de los ingresos por venta de petróleo; no ha viajado a Caracas, en situaciones puntuales se ha hecho representar por altos funcionarios con rango de viceministro.
Este modelo de administración tendrá su test cuando se decida implementar la transición a la democracia en Venezuela, el señor Rubio ha manifestado interés en este asunto, pero al parecer no es prioridad; mientras tanto, la administración local es ejecutada mediante la continuidad de altos cargos de gobierno, procedentes del régimen chavista, quienes siguen ahí mientras su presencia sea de comodidad y conveniencia al gobierno de los Estados Unidos. Por el momento y el futuro previsible, salvo algún espectacular imprevisto, Venezuela es un protectorado americano.
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