EL
PODER Y LA PRÓSTATA
Por
Rafael Luis Gumucio Rivas
“Hay dos cosas de las que se puede
prescindir: de la presidencia de la república y de la próstata” (Georges Clemenceau)
El “Tigre” Clememceau pasó de la extrema
izquierda comunera al nacionalismo belicista, (en esta última posición, apoyado
por la ultra derecha), de amigo de los socialistas, a su
enemigo mortal. En la Primera Guerra
Mundial, Clemenceau tuvo el valor de visitar a los peludos – los soldados – en
las barricadas e, incluso, arriesgar su vida desafiando a los alemanes. Hay
muchas dudas de que el Tigre haya sido culpable de la prolongación de la
matanza al negarse a pactar un armisticio con el imperio austrohúngaro, por esa
época (1917) en plena disolución. Sabemos que los “acasos” carecen de todo
sentido en la historia.
Por consiguiente, sería torpe pensar que si se hubiese
llegado al armisticio entre Francia y Austria-Hungría en 1917, no hubiera
habido revolución rusa, como tampoco el triunfo de Adolf Hitler en Alemania.
Es muy difícil que los políticos sigan,
al pie de la letra, la recomendación del Tigre Clemenceau, él mismo nunca fue
Presidente de la República, pues sólo tuvo que conformarse como Primer
Ministro, y es preciso consignar que no murió de cáncer de próstata; por el
contrario, Francois Mitterrand tuvo estos dos atributos – Presidente de la
República y murió de cáncer a la próstata -.
En Chile pedirle a los políticos que
prescindan de postularse a la presidencia de la república es un despropósito
mayúsculo, pues no existe ninguno de ellos, por muy ignaro que sea, que no se
sienta atraído y capacitado para llevar la banda presidencial – cada candidata
sueña con el día de la coronación, en la siútica sala de ceremonias, del
Congreso pleno -.
En plena crisis de la instituciones,
proclamada por el gran sacerdote Ricardo Lagos Escobar, y repetida por el
monaguillo Marcelo Díaz – dicho sea de paso, no hay que ser muy malpensado, ni ver debajo del agua
turbia, para captar que el gran docente le quitó el piso a su otrora discípula,
Michelle Bachelet -. Si existiera un gobierno como Dios manda, hace mucho
tiempo que la reina hubiera mandado al vocero de Gobierno de patitas a la
calle.
Candidatos a la presidencia los tenemos
por docenas y para todos los gustos: en la derecha, el integrista y Opus Dei
José Antonio Kast; el oportunista de Evópoli, Felipe Kast; el alcalde de Las
Condes, el ungido Francisco de la Maza; en Renovación Nacional, un rico
“ramillete” integrado por el siútico de Zapallar, Alberto Espina, el porteño
Francisco Chahuán y. “por los palos”, Andrés Allamand; por fuera, la “bestia
negra” de Sebastián Piñera, Manuel José Ossandón; seguramente se sumarán el
otrora ministro de Hacienda de Bachelet, Andrés Velasco, o Lily Pérez, por el
recién creado Partido, Amplitud; a esta lista hay que agregar a
Sebastián Piñera,el “rey Midas” de la derecha.
En la llamada centro izquierda, junto a
los candidatos Ricardo Lagos Escobar e Isabel Allende, aparecen mencionados
también el radical Alejandro Guillier – volveríamos a los clubes radicales y a
las “patitas de chancho”
La Nueva Mayoría está pegada con moco: lo
más posible es quiebre antes de la elección presidencial de 2017. El “príncipe”
Ignacio Walker se muere de ganas de convertirse en Presidente de Chile e
instalar, en su hipotético gobierno, claro está, su ámbito familiar y de amigos,
en especial, el matrimonio Martínez-Alvear.
Por el sector anti duopolio, Marco
Enríquez-Ominami y el sindicalista Cristián
Cuevas serán seguros candidatos a la presidencia y, tal vez surjan otros
más – por ejemplo, otro intento de Marcel Claude -.
El Tigre francés no alcanzó a entender
que la presidencia de la república tiene tal poder que es capaz de provocar una
adicción, casi imposible de curar, pues es mucho más fuerte que la del morfinómano. Cuentan que Arturo
Alessandri cada vez que terminaba su período entraba en un estado de carencia
de esa droga que es el poder, que experimentaba períodos de locura, época en la
cual, en su delirio, planificaba la estrategia para volver la casa “donde tanto
se sufre”. Con los ancianos Sebastián Piñera y Ricardo Lagos, se mueren de
ganas de volver a experimentar la “volada” del poder y, para lograrlo, no
tienen ningún límite de hacer papeles ridículos, como querer convertirse en
“salvadores” del país, y en el caso de Piñera, llegar a ser una especie de
“estadista”, se lo impiden su ignorancia
en materias culturales e históricas de las cuales ha dado pruebas fehacientes,
convirtiéndose con sus Piñericosas” más en un humorista que un Presidente.
Para los viejos machos es muy difícil
evitar el crecimiento excesivo de esa pequeña nuez, que regula la sexualidad y
la producción de testosterona, vaya
aumentando de tamaño hasta lograr el
diámetro, tal vez, de una naranja, que si no se cuida, terminará por
matarte.
No cuesta mucho colegir que Chile se está
convirtiendo en un país prostático.
Mientras más crece la crisis institucional y de credibilidad, más se convierte
desde una pequeña nuez, hasta una naranja mortal. ¡Por favor, urgente, llamen a
un urólogo para un examen recto prostático!