"Majestad, les entré a cureña rasa (Don Pedro de Estopiñán, Duque de Medina-Sidonia, Conquistador de Ceuta y Melilla, a fines del Siglo XIV).

"La cuestión de Ceuta y Melilla es tan antigua como el Reino de España, han pasado los siglos y ahí sigue sin alteraciones.  

En lo fundamental, después de la muerte del General Franco, cuando el primer gobierno de la Transición democrática española encabezado por Don Adolfo Suarez decidió abandonar el territorio del Sahara Occidental,  el asunto quedó  en manos del Reino de Marruecos, y de un curioso arrejuntamiento de variopintos grupos armados marroquíes y algunos árabes subsaharianos llamado  Frente Polisario.

En esta forma, el gobierno español y el recién coronado Rey Juan Carlos de Borbón y Borbón, decidieron retener la soberanía española en los enclaves norafricanos al borde del Mediterráneo, es decir Ceuta y Melilla.

Quien lo iba a decir, en el segundo gobierno de Felipe González, luego de concluir  detalladas y serias negociaciones,  España fue admitida como miembro pleno de la Unión Europea; si los muchachos del Polisario hubieran sido un poco más pacientes, hoy serían ciudadanos en territorio soberano español parte de la mentada  Unión Europea, pero las cosas no se dieron así, ahí quedaron saltando entre fosas sépticas y pozos negros.

Un par de vueltas a la manivela de la moviola.  Estamos  recién pasado el primer cuarto del Siglo XXI, los enclaves españoles de Ceuta y Melilla representan el atractivo de una vida mejor, por ello cada cierto tiempo grupos de jóvenes marroquíes, también subsaharianos no siempre residentes legales del Reino de Marruecos, tratan de entrar a cualquiera de esos enclaves  en busca de obtener residencia en España para, gracias al Tratado de Schengen,  pasar a otro de los países europeos occidentales miembros de la Unión Europea.

El incidente en Ceuta en los días finales del mes de julio es el más grave de cuantos han ocurrido en algo más de cuarenta años, sobre sesenta mil jóvenes asaltaron las barreras de separación sin más armas que sus cuerpos, intentaron entrar en Ceuta a la espera, ilusos, de benevolencia de las autoridades españolas.

De manera previsible, el gobierno del Presidente Pedro Sánchez movilizó al Ejército, esas fuerzas estaban disponibles al instante, Ceuta y Melilla son guarniciones permanentes.  Al día de hoy, la mayoría de los sesenta mil asaltantes originales han sido devueltos a territorio marroquí, todo al costo de más de sesenta muertos, esta cifra podría cambiar en los días siguientes.

Mientras tanto, el Rey de España Felipe VI ha planteado las  responsabilidades de las autoridades marroquíes, sin cuya complicidad y/o negligencia difícilmente podría haberse producido el desplazamiento de tanta gente hacia territorio soberano español.

Ahora vienen las consecuencias, las implicancias;  desde Roma, el Papa León XIV  llamó a tener compasión, comprensión, por quienes no vacilan en arriesgarlo todo por la quimera de una mejor vida.  

En Bruselas, la burocracia, la tecnocracia, europeas preparan encuentros a los más altos niveles, es decir jefes de estado y jefes de gobierno, a fin de tratar lo sucedido en Ceuta, con miras a mantener la plena vigencia del Tratado de Schengen.   

Según la Deutsche Welle (DW) el Gobierno de Marruecos guardó silencio durante mucho tiempo. No fue sino hasta el domingo (2.08.2026) que Rachid El Khalfi, portavoz del Ministerio del Interior, se pronunció sobre la llegada masiva de decenas de miles de migrantes al enclave español de Ceuta, que ya había concluido en su mayor parte.

Según él, las causas fueron el "uso malintencionado" de las redes sociales, la información engañosa y las interpretaciones erróneas de una sentencia del Tribunal Supremo español. Al mismo tiempo, Rabat aseguró su plena colaboración con España y declaró que los acontecimientos no habían sido deseados por el reino. 

En España, por el contrario, pronto surgieron dudas sobre el papel de Marruecos. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, habló de un "ataque a nuestra soberanía territorial". Los videos mostraban a las fuerzas de seguridad marroquíes que, como mínimo, no impedían la afluencia masiva de personas. Al mismo tiempo, surgieron numerosas hipótesis para explicar los hechos, desde el reciente acercamiento de España a Argelia hasta especulaciones sobre una posible influencia de EE. UU. Sin embargo, hasta la fecha no existen pruebas concluyentes que respalden esta última hipótesis.