El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha mantenido una estrecha y comentada relación con el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, marcada por el respaldo político mutuo y la cooperación bilateral y de habria aprendido la nueva formula para gobernar a los paises.
"Primero los colombianos, segundo los colombianos y tercero los colombianos".Con estas palabras, el presidente colombiano Abelardo de la Espriella anunció un giro en la política migratoria de Colombia.
El mandatario ordenó operativos para localizar a extranjeros que hayan cometido delitos y, en segundo lugar, a quienes no tengan regularizada su situación. Estos últimos, dijo, "tendrán que ser deportados".
La medida afecta potencialmente a los venezolanos. Colombia es el principal país receptor de la diáspora venezolana: alberga a 2,84 millones de personas.
En total, unos 6,98 millones de refugiados y migrantes venezolanos viven en América Latina y el Caribe.
La decisión resulta especialmente significativa porque Colombia siguió durante años una política de regularización e integración. El Estatuto Temporal de Protección, creado en 2021, permitió acoger a buena parte de los venezolanos y les abrió una perspectiva de permanencia de hasta diez años.
De acuerdo a las fuentes disponibles y confiables, de los 2,84 millones de venezolanos registrados en Colombia, casi 1,97 millones cuentan con un Permiso por Protección Temporal, unos 322.000 están todavía en proceso de regularización y cerca de 30.000 tienen otro tipo de documentación. Finalmenter otros 526.725 se encuentran en situación irregular.
El anuncio presidencial reúne dos grupos diferentes: extranjeros que hayan cometido delitos y personas que simplemente carecen de permisos migratorios.
"La migración no es ilegal. En Colombia la irregularidad no es un delito, es una falta administrativa que tiene un debido proceso", subrayo Ronal F. Rodríguez, investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario.
A su juicio, atribuir los problemas de seguridad a la inmigración venezolana simplifica un fenómeno con múltiples causas. "Sí hay población migrante que participa en dinámicas de delincuencia, pero no es la gran mayoría", añadio Jacques Ramírez, docente de posgrado de la Universidad de Cuenca, en Ecuador, observa una "radicalización" de una tendencia que ya se ha manifestado en otros países.
"El no tener documentos en regla es una falta administrativa, pero bajo ningún concepto se puede entender como un delito o como un crimen", señalo Ram{irez a la DW.
El lema de De la Espriella recuerda al "America First" de Donald Trump. Para Maureen Meyer, vicepresidenta para Programas de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), la semejanza es clara: "En general, el discurso se parece mucho al de Trump", tanto por el énfasis en "primero los colombianos" como por presentar a los migrantes como "una amenaza o una carga", segun declaro a DW.
El fenómeno tampoco se limita a Colombia. Meyer menciona a José Antonio Kast en Chile y las restricciones aplicadas por Daniel Noboa en Ecuador. "Es como una ola de diferentes gobiernos que han adoptado en su discurso político una caracterización de las personas migrantes como criminales y como problemas que hay que expulsar del país".
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha mantenido una estrecha y comentada relación con el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, marcada por el respaldo político mutuo y la cooperación bilateral.
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