Cristina candidata 2011
Por Jorge Fontevecchia
Perfil.com
Después de las demostraciones de afecto que recibió de tantos ciudadanos en el velatorio de su marido, resulta difícil imaginar que Cristina Kirchner no se sienta obligada a ser la candidata de su espacio político en las elecciones de 2011, para las que hay que definir precandidaturas dentro de cinco meses. Ella ya media mejor que el ex presidente y los pronósticos actuales asumen que en el próximo sondeo el índice de aprobación de la Presidenta saltará de 33% a más del 50%, convirtiéndose en el político más valorado del país.
También la obliga a ser la candidata de su espacio la pasión que colocaron los comunicadores oficialistas quienes fueron más duros que nunca contra los opositores y los medios de comunicación. Calificar de “canallas” o “carroña” a los periodistas que no comparten sus ideas demuestra el estado de radicalización que invade hoy a los más cercanos al poder. Lo que puede interpretarse tanto como una señal de miedo y fragilidad que obliga a sobreactuar lo opuesto, como un indicio del verdadero reforzamiento del oficialismo que, paradójicamente, hoy tiene un candidato con más posibilidades de vencer en las próximas elecciones que antes de la muerte de su conductor.
Desde el kirchnerismo todas las voces coincidieron en la idea de “profundizar el modelo” y remarcar que “el hombre muere pero el movimiento es inmortal”. Y si Scioli no sería una garantía de continuación del modelo o movimiento, mucho menos de profundización ¿que otro candidato sino Cristina encarna esa demanda?
La muerte de Néstor Kirchner también repercutiría en la interna del radicalismo y del peronismo federal porque el efecto de sugestión colectiva que tiene su funeral, como lo fue el de Alfonsín para el radicalismo, corre a la sociedad algunos grados a la izquierda ya que la simpatía que recupera Kirchner se irradia hacia sus ideas.
Tanto el radicalismo como el peronismo tienen su ala derecha e izquierda, con todos los límites de la simplificación de esta clasificación. Y van juntas porque cuando la sociedad se corre a la izquierda o a la derecha en ambos partidos triunfan los candidatos que representan esa tendencia. No es casual que en los 90 tanto Menem en el peronismo como De la Rúa en el radicalismo, representaran el deslizamiento hacia la derecha de la sociedad (y el mundo tras la caída de la ex Unión Soviética), como Kirchner en el peronismo y Alfonsín en el radicalismo, el deslizamiento hacia la izquierda que se inició en la Argentina tras nuestro colapso de 2002.
Y sin llegar a los extremos de los 90, Reutemann en el peronismo o Cobos en el radicalismo, están posicionados más hacia la derecha.
Tras la muerte de Néstor Kirchner los pronósticos sobre los escenarios futuros se dividieron en dos posiciones antagónicas que reflejaban más los deseos que el análisis de quienes los formulaban. Estaban quienes percibían un futuro con un kirchnerismo acelerando la retirada en la que ya lo veían y a una Presidenta con dificultades de gestión por el vacío que dejaba su marido muerto (la versión que tanto irritó a los comunicadores oficiales). Y, por el opuesto, quienes encontraban que el dolor frente a la muerte de Néstor Kirchner templaba la militancia, inclinaba positivamente a los indecisos y aumentaba relevantemente las posibilidades electorales del oficialismo.
Objetivamente este último escenario es hoy el más probable pero también podría cambiar velozmente si el oficialismo demostrara que su capacidad de gobierno no puede absorber la pérdida de su principal gestor. O se reencendieran sentimientos de aversión que, en gran parte, desaparecen junto con la vida del ex presidente, por errores del propio oficialismo. En cualquier caso, todos miran a Moyano.
La vida a cara o ceca
Beatriz Sarlo
La Nación
A las diez de la mañana, la ciudad estaba desierta por el censo. En ese vacío cayó la noticia. Cuatro personas, en un vagón de subterráneo escuchamos que alguien dijo: "Murió Kirchner". A partir de ese instante, la ciudad en silencio se convirtió, retrospectivamente, en un ominoso paisaje de vaticinio. Cuando bajé saludé a quienes habían escuchado conmigo la noticia, quise preguntarles sus nombres porque, como fuera, había vivido con ellos un momento de los que no se olvidan nunca más. En el quiosco de San José y Rivadavia pregunté si era cierto, con la esperanza alocada de que me dijeran que alguien acababa de inventarlo. Fue poderoso, ahora estaba muerto.
Pensé en quienes lo amaban. Su familia, por supuesto, pero ese círculo privado es, como toda familia, inaccesible y sólo se mide con las propias experiencias de dolor, que habilitan una solidaridad sin condiciones. Puedo imaginar, en cambio, la muerte del compañero de toda una vida, que la política marcó con una intensidad sin pausa: la Presidenta conoce hoy la fractura más temida.
Con la intensidad de la evocación marcada por una proximidad que comprendo más, pensé en quienes lo admiraron y creyeron que fue el presidente que llegó para darle a la política su sentido. Recordé a Kirchner en el Chaco, en marzo de este año, y un día después en el acto de Ferro, con la cancha repleta, donde se mezclaban los contingentes de los barrios bonaerenses, las familias completas, las barritas con los bombos, los viejos y los niños, con las clases medias que llegaban sueltas o débilmente organizadas. Lo recordé abrazándose a los chicos de un barrio pobre del Gran Buenos Aires, donde aterrizó su helicóptero, bajó corriendo y empezó a caminar como si llegara tarde a una cita. Se movía por las calles de tierra y cascotes como quien siente que la vida verdadera está en esos contactos físicos, abrazos rápidos pero vigorosos, tironeos, gritos; los chicos lo seguían como una nube, jugando; era fácil tocarlo, como si no existiera una custodia que, sin embargo, trataba de rodearlo mientras todo el mundo se sacaba fotos.
A fines del siglo XX nada anunciaba que la disputa por ocupar el lugar del progresismo iba a interesar nuevamente salvo a los intelectuales o a los pequeños partidos de izquierda. Kirchner introdujo una novedad que le daba también su nuevo rostro: se proclamó heredero de los ideales de los años setenta (al principio agregó "no de sus errores"). En 2003, llegó al gobierno marcado por una debilidad electoral que Menem, dañino y enconado, acentuó al retirarse del ballottage y no permitirle una victoria con mayoría en segunda vuelta. La crisis de 2001, pese al intervalo reparador de Duhalde, no estaba tan lejos en la memoria, mucho menos de la de Kirchner, que encaraba su gobierno con poco más que el veinte por ciento de los votos. Su gesto inaugural, el mismo día de la asunción, fue hundirse en la masa que lo recibía, como si ese contacto físico provocara una transferencia. Kirchner ocupaba por primera vez un lugar en la Plaza de Mayo y terminaba, junto a su familia, mirándola desde el balcón histórico; en la frente, una pequeña herida, producida en la marea de fotógrafos.
La escena es un bautismo. Kirchner comenzó su presidencia con un golpe en la frente porque se lanzó a la multitud que estaba en las calles, entre el Congreso y la Plaza de Mayo; se lanzó como quien corre hacia el mar el primer día del verano, con impaciencia y sensualidad, gozando ese cuerpo a cuerpo que es el momento amoroso de la política.
Pensé entonces en las escenas que, pese a ser una opositora, me había tocado vivir. En las escenas de masas, donde no hay sólo acciones que se aprueban o se critican, se percibe un más allá de la política que la convierte en experiencia y en alimento sensible. Kirchner, un duro, gozaba con esa afectividad intensa que a sus ojos seguramente refrendaba el pacto peronista con el pueblo. Pero no pensé sólo en esos cientos de jornadas en que Kirchner había pisado la tierra o los lodazales de los barrios marginados, donde era recibido con una alegría que superaba la gestión de los caudillos locales, porque alguien, un presidente, llegaba a ese confín donde vivían ellos, unos miserables.
Pensé también en los que formaron el lado intelectual del conglomerado que armó Kirchner. Con ellos he discutido mucho en estos años. Sin embargo, me resulta sencillo ponerme en su lugar. Muchos vienen de una larga militancia en el peronismo de izquierda; vivieron la humillación del menemismo, que fue para ellos una derrota y una gigantesca anomalía, una enfermedad del movimiento popular. Cuando los mayores de este contingente representativo ya pensaban que en sus vidas no habría un renacimiento de la política, Kirchner les abrió el escenario donde creyeron encontrar, nuevamente, los viejos ideales. Pensé que se engañaban, pero eso no borronea la imaginación de su dolor.
El furor de Kirchner en el ejercicio del gobierno transmitía la eléctrica tensión de la militancia setentista; para muchos, era posible volver a creer en grandes transformaciones, que no se enredaran en el trámite irritante y lento del paso a paso institucional. Y creyeron. Entiendo perfectamente esas esperanzas, aunque no haya coincidido con ellas. Conozco a esa gente, que se identifica en Carta Abierta, pero la desborda. Pensé en ellos porque cuando un líder político ha triunfado con el estilo de la victoria kirchnerista, su muerte abre un capítulo donde los más mezquinos y arrogantes saldrán a cobrar deudas de las que no son titulares, pero otros padecen el dolor de una ausencia que comienza hoy y no se sabe cuándo va a aflojar sus efectos. La muerte no consagra a nadie ni lo mejora, pero permite ver a quién le resulta más dura. Los que soportamos muchas muertes políticas sabemos que sus consecuencias pueden ser de larga duración.
Imposible pasar por alto la desazón de quienes se entusiasmaron con Kirchner. Sería no comprender la naturaleza del vínculo político. En las manifestaciones de 1973 marchaban viejitos con fotos de Eva que, amarillas y cuarteadas, probaban su origen de casas populares construidas en 1950. No sabemos si habrá fotos así de Kirchner en movilizaciones futuras. Pero su impacto en la sensibilidad política quizá se prolongue. Esto no excluye los balances de su gobierno sino que, precisamente, los volverá indispensables. Kirchner será un capítulo del debate ideológico e histórico. Una forma de la posteridad, tan duradera como la dimensión afectiva de esa gente de los barrios más pobres y de quienes lo apoyaron con su actividad intelectual. Maestra implacable, la muerte nos hará trabajar durante años.
La muerte de Kirchner fue súbita y filosa. Hay una frase popular: murió con los zapatos puestos, no había nacido para viejo. Hay otra, pronunciada en un pasado lejano donde todavía se decían frases sublimes: "¡Qué bella muerte!". Bella, aunque injusta y trágica, es la muerte de un hombre que cae en la plenitud de la forma, un hombre a quien no maceró la vejez ni tuvo tiempo de convertirse en patriarca porque murió como guerrero. Sin haberlo conocido, me atrevo a pensar que Kirchner se identificó siempre con el guerrero y nunca con el patriarca.
La medicina explica con todas sus sabias precisiones que Kirchner debió "cuidarse", que su cuerpo ya no podía soportar los esfuerzos de una batalla concentrada y múltiple. Pero una decisión, que no llamaría sólo psicológica sino también un ejercicio de la libertad, fue que Kirchner eligió no administrarse ni tratar su cuerpo como si fuera un capital cuya renta había que invertir con cuidado. Gastaba. Vivió como un iracundo. Ese era justamente el estilo que se le ha criticado. Tenía un temperamento, y los temperamentos no cambian.
Concebía la política como concentración potencialmente ilimitada de poder y de recursos y no estuvo dispuesto a modificar las prácticas que lo constituían como dirigente. Kirchner no podía ser cuidadoso en ningún aspecto. No se aplacaba. Gobernó sin contemplaciones para los que consideró sus opositores, sus enemigos, sus contradictores. Tampoco se ocupó de contemplar su debilidad física cuando se lo advirtieron. Como político no conoció el intervalo de la tregua; sin tregua manejó el conflicto con el campo y con los medios; la tregua es el momento en que se negocia y Kirchner no negociaba, no administraba sus objetivos, los imponía o era derrotado. No delegaba funciones. Fue, paradójicamente, un calculador que confiaba en sus impulsos, un vitalista y un voluntarista que se pasaba horas haciendo cuentas.
En su primer discurso, cuando juró frente al Congreso, dijo: "Atrás quedó el tiempo de los líderes predestinados, los fundamentalistas, los mesiánicos. La Argentina contemporánea se deberá reconocer y refundar en la integración de equipos y grupos orgánicos, con capacidad para la convocatoria transversal, el respeto por la diversidad y el cumplimiento de objetivos comunes". Sin embargo, esas palabras, que no hay elementos para juzgar insinceras en ese entonces, no le dieron forma a su gobierno.
Kirchner definió un estilo que, como sucede con el liderazgo carismático, es muy difícil de transmitir a otros. El líder piensa que es él el único que puede bancar los actos necesarios: él garantiza el reparto de los bienes sociales, él garantiza la asistencia a los sumergidos, él sostiene el mercado de trabajo y forcejea con los precios, él enfrenta a las corporaciones, él evita, en solitario, las conspiraciones y los torbellinos. El liderazgo es personalista.
La Argentina tiene, como tuvo Kirchner, una oscilación clásica entre la reivindicación del pluralismo y la concentración del poder. Como presidente, Kirchner eligió no simplemente el liderazgo fuerte (quizás indispensable en 2003) sino la concentración de las decisiones, de las grandes líneas y los más pequeños detalles: tener el gobierno en un puño. Consideró el poder como sustancia indivisible. Con una excepción que marca con honor el comienzo de su gobierno: la renovación de la Corte Suprema, un acto de gran alcance cuyas consecuencias van más allá de la muerte de quien tuvo el valor de decidirlo.
El poder indivisible es fuerte y débil: su fortaleza está en el presente, mientras se lo ejercite; su debilidad está en el futuro, cuando las circunstancias cambian. Así como Kirchner no administraba con cautela su resistencia física, tampoco fue cauteloso en el ejercicio de su poder. Frente a la desaparición de quien concebía el poder como indivisible, se aprestan las fuerzas y los individuos que quieren creer que ese poder pasa intacto a otra parte, lo cual sería una equivocación, o los que creen que se acerca un nuevo reparto.
Kirchner murió cuando en el horizonte cercano se insinuaba la posibilidad de un reparto de ese poder indivisible. Las elecciones de 2009 cambiaron las representaciones partidarias en el Congreso. Esa fue una experiencia nueva dentro de los años kirchneristas. Entre la negociación y el veto, entre retirar un proyecto propio y adoptar el de un aliado, se había empezado a recorrer un camino que mostraba cierto cambio de paisaje, obligado por la relación de fuerzas. El poder del Ejecutivo tenía una contraparte que no había pesado hasta 2009 y, en 2010, vendrán las elecciones nacionales. El poder indivisible necesitaba victorias, primero dentro del propio movimiento justicialista, batalla que Kirchner ya estaba calibrando.
Kirchner no era sólo un voluntarista sino también un inspirado. Salvo un apresurado que supiera poco, nadie en esa próxima competencia podía estar seguro de que podía desplazarlo. Su inteligencia y su iniciativa causaron siempre la admiración de sus amigos y la expectativa de sus opositores. Estas últimas semanas de su vida estuvieron bajo el signo de las exploraciones, las encuestas y los pálpitos electorales. Como cualquier político que había tocado el éxito y la popularidad en muchos momentos, Kirchner no quería alejarse de la cabina de mando. Creía que él era la única garantía, incluso la única garantía de su propio futuro. Surgido del peronismo, Kirchner no se sentía seguro con las declaraciones de lealtad y desconfiaba de las disidencias que, a sus ojos, encubren traiciones.
Todos, amigos y enemigos, estaban seguros de que algo debía suceder en los próximos tiempos. Sucedió esta muerte que, como toda muerte inesperada y temprana, cortó el curso de las cosas, pero un destino propicio hizo que Kirchner muriera sin conocer una derrota decisiva. Kirchner, muchos lo aseguraban, vivía en el límite de las apuestas a cara y ceca, perder todo estuvo siempre inscripto dentro de las posibilidades. Fue un político de alto riesgo, no un jefe cuya cualidad principal fuera la prudencia. Fue también un político afortunado. Y murió antes de que su imprudencia venciera a la fortuna.
Junto con la renovación de la Corte Suprema hay otro acto de reparación histórica que nadie podrá negarle: después de la derogación de las leyes de impunidad, Kirchner apoyó con su peso personal e institucional la apertura de los juicios a los terroristas de Estado. Hizo su escudo protector con los organismos de derechos humanos hasta convertirlos en articulaciones simbólicas y reales de su gobierno. Como sucedió siempre con Kirchner, el apoyo a que las causas obtuvieran sentencia se entreveró con la política que inscribió a las Madres y Abuelas en la trinchera cotidiana. Kirchner, hasta hoy, ofrece esos balances complicados. Igual que su afirmación latinoamericanista: reivindicó la idea de una nación independiente y soberana, pero dirigió o permitió peleas tan declarativas como inútiles; como secretario de la Unasur, tomó una responsabilidad que cumplió contra muchas predicciones.
Fin de un acto que lleva su marca. Fue la obsesión amada o temida, desconfiada o combatida de muchos. Pocos políticos tienen la fortuna de marcar la historia de este modo. En la turbulencia que produce la muerte, antes de la claridad que llega con el duelo, no es posible saber si el kirchnerismo será un capítulo cerrado. La muerte convoca a los herederos, los legítimos y los que piensan que, en realidad, no son herederos sino titulares de un poder perdido o entregado de mala gana. También falta definir del todo cuál es la herencia y si es posible que pase a otras manos. La memoria de Kirchner puede convertirse en política o en historia. Lo segundo ya lo tiene asegurado con justicia. © LA NACION
La muerte del líder hará difícil transitar la huella kirchnerista
Por Walter Brown
El Cronista
El paso de Néstor Kirchner por la vida política no quedará como uno más en la historia argentina. Su fuerte liderazgo trazó una huella profunda en una senda que muchos dirigentes eligieron seguir y otros tantos prefirieron no transitar. Pero ninguno pasó por alto su presencia. Ni oficialistas, ni opositores.
Algunos hicieron el intento de recorrerla y quedaron en el camino, maldiciendo el momento en que aceptaron esa empresa. Otros desistieron fatigados por la intensidad del ritmo y lo arduo del trayecto. Solo unos pocos “soldados” tuvieron la energía para transitarla en toda su extensión, desde el comienzo como intendente de Río Gallegos primero y como múltiple gobernador santacruceño después, hasta el reciente final como ex presidente de la Nación, titular de la Unasur, diputado nacional, número uno del PJ, esposo de la jefa de Estado, principal candidato oficialista a sucederla..., en definitiva, el hombre más poderoso del país.
Con esa premisa llegó a la Presidencia en 2003, luego de la debacle de Fernando de la Rúa y el presuroso llamado a elecciones de Eduardo Duhalde. La escasa cantidad de votos obtenidos en la primera vuelta que perdió ante Carlos Menem y la renuncia al ballottage del riojano, le privó de arribar a la primera magistratura con el apoyo masivo en las urnas que consideraba imprescindible para iniciar una gestión en un país herido por la crisis económica.
La necesidad de mostrarse fuerte ante la población y eliminar la versión de que el Gobierno, realmente, sería manejado por Duhalde, quien lo había llevado hasta ese lugar cuando era casi un desconocido para la mayoría de los argentinos; profundizó el perfil que había trazado en la provincia patagónica, donde el personalismo y la obsesión por la administración ya eran todo un sello de Kirchner.
Quienes lo acompañaban en el gabinete santacruceño por entonces sabían que todas las decisiones pasaban por él, que más allá de tener un ministro de Economía, prefería controlar las cuentas personalmente; que era su principal operador ante dirigentes políticos y gremiales; que podía llamar a sus colaboradores a las 3 de la mañana para tratar un tema pendiente; que no le gustaba mantener reuniones de Gabinete y que sólo tenía un círculo reducido de personas con las que aceptaba debatir, entre ellos, la actual presidenta Cristina Kirchner, el ministro de Planificación Julio De Vido y el secretario Legal de la Presidencia, Carlos Zanini. Y que no aceptaba términos medios. Se estaba con Kirchner o contra Kirchner.
Aquél que se subía a ese tren, sabía que el proyecto del patagónico preveía al menos tres períodos al frente, con una escala intermedia de Cristina en el sillón presidencial –para no sufrir el efecto del fin de una era, tras el segundo mandato– y un regreso del conductor en 2011. Pero quienes abrazaron la bandera kirchnerista no contaban con que la propia vehemencia e intensidad con la que su líder encaró la carrera terminaría por agotar su resistencia física. ¿Sin la guía de Kirchner, qué pasará con Hugo Moyano, Daniel Scioli, Guillermo Moreno o Luis D’Elía, por citar algunos de los ejemplos del mundo K? ¿Seguirán el mismo camino o cambiarán de rumbo, paulatinamente?
Kirchner respiraba política. Vivía la política. Ahora, habrá que ver cómo la política K sigue viviendo sin su líder.
Se fue un hombre poderoso
Jorge Sigal
La Nación
Ayer murió un hombre poderoso. Para un país que rozó varias veces la línea de la desintegración, que no llegó a la madurez institucional ?expresión finalmente de la madurez colectiva, la posibilidad de vivir sin padres omnímodos?, la noticia trasciende el plano emocional. Otra vez, la Argentina se enfrenta a un dilema histórico. Porque Néstor Kirchner tuvo la astucia de morirse sin completar el inevitable proceso de decadencia que suele corroer a los jefes de hierro. Hasta ayer, la política se dirimía entre quienes apostaban a la continuidad de lo que se bautizó "el modelo" ?en realidad una forma de ejercicio del poder? y quienes se oponían, sin mucha imaginación, a ese manejo discrecional de la fuerza.
La proyección de Kirchner, un líder que aborrecía el arte de la sutileza, había simplificado la política argentina: a favor o en contra, ésa era la razón de ser de los aspirantes a heredar la corona. Salvo honrosas excepciones, la mayoría de los candidatos se dedicaban hasta hace unas horas a construir fórmulas de contención o de degradación de la figura central del poder. Kirchner supo instalar el dramatismo a su favor. Incluso, logró seducir a una parte de la intelectualidad progresista que lo siguió hasta en aventuras impensadas poco tiempo atrás, como la alianza con la dirigencia sindical ortodoxa. Por primera vez, un segmento tradicionalmente apegado a las proclamas éticas generó recursos creativos para justificar lo injustificable. La alianza con un sector de la dirigencia juvenil de los años setenta le dio al ex presidente un rédito extraordinario: dotó de sustento ideológico su prédica de poder.
Kirchner era un hombre valiente, audaz y temible. Quizá ningún hombre sin esas cualidades podría haber ordenado el desquicio posterior a 2001 y el tembladeral social en que se sumergió el país luego de la cirugía mayor realizada por Eduardo Duhalde. Lo hizo, y logró atravesar la transición con crecimiento económico y restituyendo las bases del Estado a un lugar de certidumbre. Permitiendo, además, que los jugadores se volvieran a alinear, aunque fuera en la elemental dicotomía entre buenos y malos.
A partir de ahora se sabrá si, además de amar u odiar al rey, los aspirantes a la corona serán capaces de imaginar una vida sin el rey. © La Nacion
Oposición apoya, pero sin cheque en blanco
Por Rubén Rabanal
Ambito Financiero
Toda la oposición, como es esperable en estos casos, se alineó ayer en un apoyo a Cristina de Kirchner, más allá de las condolencias presentadas. Aquí no hubo excepciones desde el radicalismo hasta el Peronismo Federal, pasando por el macrismo y toda la izquierda. Se abre ahora al menos una semana en la que toda la política hará una pausa: todos los partidos esperarán que la próxima movida parta de la Presidente especulando, quizás, con que aparezcan cambios en el estilo Kirchner. Pero no habrá cheque en blanco. Anoche ya se advertía que, tras el duelo, el apoyo de todos los partidos a la Presidente tendrá sus condiciones: que no cierre el Congreso en diciembre y acepte, por primera vez, sentarse a dialogar. Eso implicará prorrogar las sesiones ordinarias y debatir la agenda pendiente como el Presupuesto nacional y todos los proyectos que la oposición tiene en espera. Ninguno de ellos le interesa al Gobierno, por lo que la expectativa opositora parecía demasiado optimista.
Esa interpretación de la oposición sobre la debilidad política, que puede suponer para Cristina de Kirchner la muerte de su marido y el espacio que eso podría abrir, chocó a media tarde con una señal que fue inmediatamente interpretada en el Congreso como un límite del oficialismo: la decisión de velar a Néstor Kirchner en la Casa Rosada y no en el Salón de Pasos Perdidos del Congreso. Los bloques lo tomaron casi como una declaración presidencial de guerra, habida cuenta de que allí se realizó la mayoría de los funerales de mandatarios.
La diplomacia partidaria, de todas formas, imperó en todas las decisiones que tomó la oposición. El radicalismo anunció que suspenderá todos los actos programados para el 30 de octubre, cuando tenían pensado recordar el aniversario del triunfo de Raúl Alfonsín y aprovechar para el lanzamiento de la precandidatura de su hijo Ricardo.
«La UCR acompaña a la señora presidente de la Nación y su familia en este momento de dolor», dijo Ernesto Sanz en un comunicado. Ricardo Alfonsín fue más allá y suspendió también su campaña junto a Miguel Bazze, presidente del comité bonaerense de la UCR. Y terminó con una formalidad imprescindible: «Puede contar con el radicalismo en estas horas difíciles».
Ricardo Gil Lavedra también le lanzó a Cristina de Kirchner una oferta similar: «Cuenta con todos para seguir con la tarea que le dio el pueblo», le dijo en medio de una tregua que sólo un fallecimiento como éste puede justificar.
Quizás fue Oscar Aguad, presidente del bloque radical, quien dejó traslucir la pelea que se viene: «Yo creo que se viene una nueva etapa y le pido a la Presidenta que tenga la fortaleza y la inteligencia necesaria para convocar a la unidad nacional», dijo ayer.
Hasta Carlos Menem, también impensado aliado de los Kirchner en el Senado en los últimos tiempos, por acción u omisión, se declaró a «completa disposición de la presidenta Cristina Kirchner», aunque terminó con una frase poco feliz: «Hay que ayudar a la mandataria para que continúe en sus funciones».
Desde el Senado, dos aliados del kirchnerismo, los fueguinos María Rosa Díaz y José Carlos Martínez, presentaron condolencias. Sus votos seguirán siendo clave para que Cristina de Kirchner no tenga más complicaciones en el Congreso.
El macrismo se sumará también a los planteos que hará la oposición la semana próxima, pero por ahora Mauricio Macri encabezó también la oferta: «Reitero mi acompañamiento institucional a la Presidenta en esta hora difícil en la que tenemos que estar unidos por el país». Lo siguió Paula Bertol: «Un hombre clave de la política argentina ha muerto, y la oposición debe aportar calma y madurez».
El primer ensayo de la paz condicionada que la oposición le ofrece al Gobierno se verá hoy y mañana en la Casa Rosada durante el velorio de Néstor Kirchner. La delegación radical estará integrada por Sanz, Gerardo Morales y Aguad, como mínimo, tal como se planteaba ayer en el comité nacional partidario. Ricardo Alfonsín aportará también y es una incógnita cómo será la participación de Julio Cobos.
Pero lo cierto que todos ellos reconocen que ahora cambiará el eje de la puja en el Parlamento. Y mucho menos cuando todas las acciones que tenía diseñadas la oposición sufrirán una demora de al menos dos semanas, mientras el país procesa la muerte de Kirchner. Quedarán así al límite del final del período ordinario de sesiones el 30 de noviembre y sin poder de fuego.
Murió en su ley, como vivió
Jorge Lanata
La Nación
1) Kirchner:
La muerte, siempre, sorprende y espanta. La de Néstor Kirchner estalló en el vacío de un feriado, espera de la llegada del censista y teléfonos que no pararon de sonar. La muerte ajena espanta porque nos enfrenta al fantasma de la muerte propia. Esta mañana supimos, otra vez, que no somos inmortales. La sola idea es insoportable, por eso vamos a olvidarla con rapidez. Ni siquiera el poder puede defendernos de ella. Néstor Kirchner tuvo suerte: murió en su ley y en El Calafate, su lugar en el mundo. Los médicos diagnosticaron "muerte súbita". Súbito: precipitado, impetuoso o violento en las obras o palabras, diagnostica el diccionario. Tuvo, Néstor Kirchner, una muerte que coincidió con su vida.
-Ultimamente estaba sensible y paranoico -dijo Jessica en el chat. Jessica cubre Gobierno para mi programa de televisión.
-Se murió sin que nadie lo conociera -largó Luciana, más temprano, apenas supimos la noticia. Luciana hablaba y hablaba, y yo pensaba que la muerte nos empuja sobre los silencios, que era el miedo de Luciana el que estaba hablando.
-Vos sabés que él era su amigo -siguió Luciana mencionando su conversación con una fuente-. Bueno, estaba muy mal, llorando, y me dice: "Es un tipo que no contaba nada, se guardaba todo adentro. Pero sufría un montón. Este nivel de agresividad fue el que lo mató".
Escuché eso varias veces a lo largo del día: Kirchner fue asesinado por su personalidad.
Néstor Kirchner ha muerto y el pasado, ahora, se convirtió en anécdota: la avidez que lo empujó al precipicio será avaricia o entrega generosa, según la historia y quien la escriba.
Acabo de ver, en el noticiero, que alguien pintó apresurado una tela que dice "Néstor Vive", y la colgó de la reja que separa la mitad de la Plaza de Mayo de la Casa de Gobierno. Antes, supe que hubo quienes tocaron bocina en la calle, en una miserable actitud de festejo. Nadie puede estar orgulloso de su odio, si es que lo tiene. El odio es una bajeza del espíritu. Recordé entonces aquella pintada de "Viva el cáncer" durante la agonía de Eva Perón; pesadillas de una Argentina que ojalá haya quedado para siempre atrás.
Néstor Kirchner ha muerto. Que su alma descanse en paz.
2) Kirchnerismo:
¿Existirá el kirchnerismo? Si existe, desde hoy será puesto a una dura prueba: dar los primeros pasos sin su inspirador. Y si existe, ¿de qué kirchnerismo se trata? ¿Del de Moreno o el de Scioli? ¿El de Kunkel o el de Bonafini? ¿Tendrá la disciplina suficiente para organizarse en ausencia de su líder o habrá llegado para muchos el momento de pasar facturas? ¿El kirchnerismo habrá sembrado vientos? Una Presidenta con un vice opositor y el peronismo dividido un año antes de las elecciones: la palabra prohibida es Isabel. No hay duda posible sobre la continuidad institucional, y mucho menos sobre asonada alguna, pero la palabra prohibida remite al vacío de poder o al desborde temperamental de quien lo maneje. La otra palabra es equilibrio.
¿Cristina necesita ayuda? Habrá varios dispuestos a darle el abrazo del oso. ¿Sobre quién sostener el Gobierno más allá de sí misma? Julio De Vido tiene problemas de salud y acaba de perder un hijo hace poco más de un mes. Aníbal Fernández es un buen espadachín radial, el hijo de Jacobo un pésimo diplomático, Hugo Moyano el enemigo en casa. La soledad es peligrosa y las compañías de segunda línea tienen intereses propios. Cristina deberá tomar, en los próximos meses, muchas decisiones: ella es la persona que soportará en su espalda el destino del kirchnerismo.
kradiario.cl
jueves, 28 de octubre de 2010
Prensa mundial destaca la personalidad de Néstor Kirchner

Los principales medios del mundo se hicieron eco rápidamente de la noticia de la muerte del ex presidente argentino.
Kirchner deja huérfano al peronismo”, “La muerte de Kirchner abre la lucha por el poder en Argentina”, “El hombre que recuperó el Estado”, “Un país conmocionado”, “Muere Kirchner, cambia Argentina”. Con estos títulos eligieron abrir sus ediciones algunos medios internacionales de habla hispana para reflejar la muerte del ex presidente.
Ante el impacto por su muerte, la gran mayoría de los medios reflejaron el liderazgo del ex mandatario en el actual gobierno, conducido por Cristina Kirchner, y en la situación que queda hoy ese mandato. Todos coinciden en la pérdida emocional y política de la actual jefa de Estado.
El País de España, tras titular “Kirchner deja huérfano al peronismo”, señala en su edición impresa: “La inesperada muerte del ex presidente Néstor Kirchner abre muchas interrogantes en el panorama argentino, dominado desde hace casi ocho años por la fuerte personalidad de este político peronista, capaz de crear un movimiento que lleva su propio apellido: el kirchnerismo. Su esposa, la actual presidenta de la República, Cristina Fernández de Kirchner, hará frente ahora a un momento muy delicado, no solo en lo personal, sino también en cuanto a su propio papel político”. Destacó igualmente que "la muerte del ex presidente Néstor Kirchner deja un gran vacío de poder en Argentina".
El Mundo de España tituló "El fin del sueño de la dinastía Kirchner" y editorializó sobre lo que consideró "un escenario político imprevisible" y calificó a Kirchner como "el hombre fuerte de Argentina". Igualmente se refirio a la "Argentina, un país conmocionado" Y más adelante explica: “Cientos de argentinos, mandatarios, políticos y figuras de todos los ámbitos aún no pueden creer que el que fuera el presidente de Argentina de 2003 a 2007 falleciera tan repentinamente a sus 60 años”
La Tercera de Chile: “Néstor Kirchner no sólo presidió el país entre 2003 y 2007, sino que instaló a su esposa hasta 2011 en la Casa Rosada. Su estilo polémico y pasional no dejó a ningún argentino indiferente”.
El Mercurio de Chile: “El político que murió ambicionando la reelección presidencial”.
El Universal de Venezuela, tituló: "Argentina conmocionada por muerte de Néstor Kirchner”, y reflejó las repercusiones de políticos y personalidades argentinas por la noticia. También este medio destacó que la ausencia de Kirchner "en el mundo político argentino genera incertidumbre”.
El País de Uruguay: “Muere Kirchner, cambia Argentina”, titula El País de Uruguay. “La inesperada muerte del ex presidente Néstor Kirchner, víctima de un infarto masivo, abre muchos interrogantes en el panorama argentino, dominado desde hace casi ocho años por la fuerte personalidad del líder peronista. Cristina Fernández de Kirchner hará frente ahora a un momento muy delicado, no sólo en lo personal, sino también en cuanto a su propio papel político”, detalla más adelante.
El Observador de Uruguay, dice: “Kirchner se fue con la llave del poder (…) Los detractores del ex presidente reconocen que la muerte cambia radicalmente el panorama electoral”.
The Guardian de Gran Bretaña: Habla de un Kirchner “héroe” y de “una gran pérdida no sólo para la Argentina, sino para la región y para el mundo”. Y compara la labor durante su presidencia para sacar al país de la crisis económica con la ejercida por Franklin D Roosevelt en la Gran Depresión de EE.UU.
The New York Times, destaca a Kirchner como el presidente que “antes de ser sucedido por su esposa, fue quien sacó al país de la crisis económica.
La BBC en español, tituló: "Muerte de Kirchner: fin de una etapa del peronismo".
El Nuevo Herald hizo hincapié en la conmoción que generó su muerte.
El Tiempo de Colombia: “Murió el ex presidente y hombre fuerte de Argentina, Néstor Kirchner”. Y detalló: “El secretario general de Unasur, de 60 años, falleció hoy debido a un infarto fulminante".
Amplio apoyo de la CGT a una reelección de Cristina Fernández - Lo dijo Moyano
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Vigilia frente a la Casa Rosada en Buenos Aires - Foto La Nación |
El secretario general de la CGT , Hugo Moyano, en un vibrante discurso pronunciado en un un consejo directivo de la central obrero dio luz verde para que la viuda de Néstor Kirchner y Presidenta argentina, Cristina Fernández, vaya a la reelección el 23 de octubre de 2011, fecha de las próximas elecciones presidenciales argentinas.
Tras colocar a Kirchner en una dimensión similar al reconocimiento que se les hace a Juan y Eva Perón, Moyano le dio un respaldo político "absoluto" a la mandataria para el futuro: "Acompañaremos a la Presidenta hasta el último día de su mandato y lo seguiremos haciendo en el período siguiente si quiere continuar", al aludir a la eventual decisión de que la jefa del Estado busque la reelección en 2011, informó el diario La Nación.
Moyano, hablando ante 150 sindicalistas no tuvo empacho en definir que "después de Perón y de Eva Perón, nadie les dio tanto a los trabajadores como Néstor Kirchner", dice La Nación.
Entre las miles de personas que mantuvieron una larga vigilia anoche en la Plaza de Mayo por la muerte del ex presidente Néstor Kirchner estaban tamnbién los "canillitas", la agrupación que tomó la conducción de los cánticos tras reemplazar a La Cámpora, la organización que creó el hijo de Kirchner, Máximo, dejó eso bien claro: “Che gorila, che gorila, no te lo decimos más, si la tocan a Cristina, que quilombo se va armar”, entonó un grupo de 20 personas que logró contagiar a buena parte de la Plaza. La engancharon con el más simple “borombonbon, borombonbon, para Cristina, la reelección”.
El tono de la manifestación juntó melancolía por la muerte de Kirchner y apoyo a la jefa del Estado. Se notaba no sólo en los cánticos sino también en los carteles que inundaron la Plaza. “Fuerza Cristina”; “Kirchner nos conduce, Cristina nos gobierna”, fueron algunos de ellos, según relató el diario El Cronista.
Cristina muy golpeada
Entretanto, el canciller Héctor Timerman aseguró que la presidenta Cristina Fernández está “muy golpeada” por la muerte de su marido Néstor Kirchner, pero subrayó que “está lista para seguir gobernando”.
“Ella está ahí porque se ganó el lugar por derecho propio”, resaltó el ministro, no obstante reconocer que nunca vio “a Cristina sin Néstor, como tampoco a Néstor sin Cristina”.
“La gente en la calle está muy dolida y muy tranquila. Eso habla bien de la democracia argentina. Nadie hace cuestionamientos raros”, aseveró Timerman, en diálogo con Radio 10. Asimismo, reconoció que es “difícil hablar en este momento porque uno confunde la política con lo humano”. “Vienen días de mucho dolor después se va a ir armando de nuevo. Ella es la Presidenta de todos los argentinos", enfatizó Timerman.
Marcha de los trabajadores
En otra muestra de apoyo al Gobierno, la CGT encabezará este mediodía una marcha para despedir los restos de Néstor Kirchner.
La convocatoria se formalizó ayer, cuando el secretario general de la central obrera, Hugo Moyano, anunció a "los trabajadores a concurrir a la Plaza de Mayo, para despedir los restos" del ex presidente Kirchner, que son velados en la Casa de Gobierno.
Minutos después de las 10, columnas de militantes de distintos gremios fueron desembarcando en las cercanías de la Plaza de Mayo a la espera del comienzo de la manifestación.
Velorio en la Casa Rosada
Mientras tanto están llegando a la Casa Rosada, donde son velados los restos de Néstor Kirchner, centenares de personbas que desean rendirle un último homenaje al ex mandatario.
Los restos del ex presidente fueron ubicados en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa Rosada, donde permanecerán hasta mañana al mediodía cuando sus restos sean trasladados a Santa Cruz, su provincia natal.
Encabezan la ceremonia sus familiares, el gabinete de ministros del Gobierno, gobernadores, intendentes, legisladores y dirigentes, que participan en profundo y sentido silencio. Es esperada la llegada de Cristina Kirchner y de sus hijos Máximo y Florencia.
Durante los primeros minutos, el silencio sólo se interrumpió con aplausos y gritos de apoyo al Gobierno. También pudo observarse el llanto de los militantes que se fueron acercando para despedir al líder del justicialismo.
La muerte de Kirchner causó perplejidad y conmoción en todos los sectores políticos, sociales y económicos del país.
Frente a la sede del Gobierno, miles de personas brindan testimonio de su pesar, cargando las rejas perimetrales de la Casa Rosada con flores, banderas y mensajes, en los que predominaron palabras de admiración por Kirchner y de aliento para su esposa. "Tu partida nos duele pero tu legado quedará por siempre", "Gracias Néstor" y "Todo el pueblo te acompaña. Fuerza Cris", decían algunos de los más característicos.
Al llegar a la Casa de Gobierno desde el Aeroparque Metropolitano esta madrugada, Aníbal Fernández dijo que "después de la muerte de mi viejo, este fue el día más triste de mi vida".
El cuerpo del ex presidente fue trasladado esta madrugada desde El Calafate, donde falleció. El vuelo arribó pocos minutos antes de las 2 al Aeroparque, donde decenas de vehículos y ambulancias aguardaban su llegada. Junto al ataúd viajó Máximo Kirchner, hijo del extinto ex mandatario.
En tanto, la presidenta Cristina Kirchner aterrizó en otro avión unos minutos después, junto con una delegación de ministros que había viajado horas de la mañana para acompañar a la mandataria, quien luego siguió viaje en helicóptero a la residencia presidencial, en Olivos.
En tanto, alrededor de las 5.10, otro helicóptero descendió en Casa Rosada, en el que se especulaba que habría llegado Florencia Kirchner, la hija del matrimonio presidencial, cuya llegada al país se esperaba para las 3.30 procedente de Estados Unidos.
Tras el velatorio, los restos de Kirchner regresarán a la patagónica Santa Cruz, su provincia natal, donde serán inhumados, según la información oficial.
Un día después: Así opinaron sobre Néstor Kirchner los dos diarios más enemigos de los K
Diario Clarin
Por Ricardo Kirschbaum – Editor gneral
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Néstor Kirchner, astuto, había armado un esquema para conservar el poder autosucediéndose. Era ya el candidato para las elecciones de octubre de 2011 y esperaba que su esposa, que lo sucedió en 2007, fuera quien le colocase la banda presidencial por cuatro años. En 2015, según esa fórmula, se invertirían los roles: él deseaba entregarle la Presidencia a Cristina.
Formalmente, se respetaban holgadamente los términos constitucionales. El objetivo era conservar el poder en las mismas manos.
Kirchner actuaba como lo que era: un jefe político de un espacio en el que confluían tanto sectores de la izquierda como el aparato sindical –enemigos hasta la muerte en la década del 70–, los barones peronistas del conurbano y algunos de los caudillos provinciales. La gestualidad progresista en la que se abunda, con eje en la sanción a los responsables de la violación a los derechos humanos, hizo menos visible y más digerible la alianza con la vertiente del movimiento justicialista más rancio.
No era un líder carismático ni despertaba cálidas oleadas de simpatía. Pero era un líder que ejercía a fondo el poder sin dudas. Esta condición le permitió mantener esa coalición unida, no importa los recursos a los que debía echar mano.
Kirchner siempre fue un hombre proclive a la acumulación (de poder, de aliados, de afectos, de dinero) y desconfiaba casi de todo salvo de esa pasión íntima y arrasadora. Aun cuando en los últimos meses, con episodios muy agudos, acaso presintió la amenazante vecindad de la muerte, entendía que su presencia era fundamental para que el proyecto que encarnaba no se despedazase.
El control estricto del poder determinó un gobierno ensimismado, cerrado en sí mismo, con una lógica política cuyo eje ordenador debía –y debe– ser nítido para que funcionasen las antinomias. Y exciten una épica que actuase como pantalla de decisiones que replicaban, con signo propio, lo que decían combatir.
La centralidad del combate contra los medios no adictos formaba parte de esa estrategia contradictoria.
¿La historia es una red que atrapa al hombre en ciertas estructuras que se repiten de una época a otra?, como decía Alejo Carpentier.
Deberá probarse. En el acto de recordación y reivindicación de Kirchner que hizo ayer Hugo Moyano, en el que se exaltó al ex presidente y lo ubicó en el Olimpo junto a Perón y a Evita, los asistentes subrayaron sus palabras con vivas a la CGT, insistiendo en la vigencia de una alianza que debe seguir, como si la muerte Kirchner hubiera puesto tácitamente en debate esa certeza.
El ex presidente era un político pragmático que tenía el sello justicialista, a pesar de sus ambigüedades, y la historia juzgará qué papel cumplió en ese movimiento sin el que la sociedad argentina no podría ser explicada.
Ese fervor inusitado por la política y por el poder lo lanzó a tomar la oportunidad que le dio Eduardo Duhalde y la aprovechó a fondo Acertó cuando renovó la Corte, renegoció la deuda externa y le devolvió poder al Estado, aunque desaprovechó un momento excepcional para plantear y llevar adelante las cuestiones estructurales que podrían haber comenzado a modificar las cuestiones básicas de la economía argentina. Aún se está a tiempo.
Quizá la impronta del día a día de su militancia política y las acechanzas de la cotidianeidad hayan sido, para Kirchner, más urgentes que esos asuntos intelectuales con los que nunca se sintió suficientemente cómodo.
La desaparición de un jefe político y candidato además, pone en el tapete dos cuestiones que deberán ser atendidas por Cristina.
Su candidatura a la reelección fue ayer lanzada por Moyano, que habló, también, de reestructurar el PJ. El sindicalista sabe que, más allá del dolor y la congoja, esos espacios políticos deben ser ocupados con rapidez.
Diario La Nación
La muerte de Néstor Kirchner
Se inicia una nueva etapa que debería estar signada por dejar atrás luchas ajenas a las verdaderas preocupaciones sociales
La inesperada noticia del fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner en El Calafate sorprendió a una ciudadanía que, por entonces, se aprestaba a las obligaciones derivadas del censo y conmovió a la dirigencia toda.
Frente a la muerte de quien indiscutiblemente encarnó un fuerte liderazgo político, que presidió los destinos del país entre 2003 y 2007 y que desde el fin de su mandato hasta el momento de su deceso influyó notablemente en la vida política nacional, no cabe mucho más que el recogimiento, el respeto y las debidas condolencias a la presidenta de la Nación y a sus familiares.
Así lo han entendido prácticamente la totalidad de los dirigentes de la oposición, quienes de distintas formas han expresado su dolor por la desaparición de un colega y comprometido su colaboración con la titular del Poder Ejecutivo Nacional.
Toda muerte impone compasión, congoja y un período de duelo, que bien podría ser aprovechado para una tregua política duradera. Pero también reclama un sincero acto de reflexión sobre el porvenir.
Es probable que a Néstor Kirchner se le deba buena parte del proceso de reconstrucción de la autoridad presidencial, socavada por la gravedad de la crisis política y socioeconómica que signó los últimos días de Fernando de la Rúa en la Casa Rosada, hacia fines de 2001. También podría destacarse su afán inicial por poner en orden una economía desquiciada y por arribar a un acuerdo con los tenedores de bonos impagos del Estado argentino.
Lamentablemente, la acentuación del presidencialismo y la confusión entre autoridad y autoritarismo fueron características que signaron la gestión gubernamental de Kirchner, que se hicieron extensivas al gobierno de su esposa y sucesora. Esa confusión terminó desgastando al propio Poder Ejecutivo en sus conflictos con los otros dos poderes del Estado y a sus responsables, inmersos en luchas con fundamentos artificiales, muchas veces tendientes a poner de rodillas a quienes manifestaran una posición reñida con los deseos de lo que hasta ayer funcionó como un matrimonio gobernante.
La gestión kirchnerista, como lo hemos señalado tantas veces desde esta columna editorial, estuvo mucho más asociada a la consolidación de un proyecto de poder que a la edificación de un proyecto de nación para todos los argentinos.
Toda la energía volcada en una suerte de política de sometimiento del adversario, puesta al servicio de la conservación de todos los resortes del poder, terminó consumiendo en elevada medida al gobierno nacional y, sin duda, acentuó el estrés de su principal artífice. La creciente lucha de Kirchner por controlarlo todo y por extender sus porciones de poder tal vez le haya costado la vida.
Los disgustos son y serán siempre parte del ejercicio de la política. Pero ellos son notoriamente más intensos cuando la intención de sojuzgar al ocasional adversario, al que se convierte en virtual enemigo, en aras de una concepción hegemónica del poder, es puesta por encima de la exploración de los consensos.
El tránsito de la Argentina sin Kirchner no debería ser dramático, aun cuando el Gobierno haya perdido a su más reconocido estratego y a quien probablemente conocía como nadie las fibras más íntimas del aparato gubernamental.
Se inicia una nueva etapa política, en la cual será vital que la presidenta de la Nación se rodee no sólo de quienes exhiban la lealtad esperable de todo colaborador, sino también una inteligencia abierta al sentimiento que subyace en una ciudadanía que reclama seguridad y paz social.
Del mismo modo, será clave que los dirigentes del justicialismo, incluidos quienes están en el Gobierno y quienes están fuera de él, reflexionen profundamente sobre las lecciones que nos han dejado a los argentinos los cruentos enfrentamientos que, en otras épocas, signaron los procesos de sucesión en ese movimiento político.
La sociedad requiere sosiego. Se impone, a partir de ahora, una mayor moderación en todos los actos, tanto del oficialismo como de la oposición.
Urge abandonar las peleas que, como la propia ciudadanía lo advierte mayoritariamente, se libran en un terreno que resulta completamente ajeno al de las verdaderas preocupaciones de la población.
El nuevo camino, vale insistir, no debería ser dramático. Aunque tampoco será sencillo. Es necesario que la Argentina supere la vieja cultura del caudillismo y de la personalización del poder, poniendo por delante la auténtica búsqueda de la institucionalización del país y el apego irrestricto a la ley y a las reglas de juego de la República.
Cuando esto sea una realidad, la desaparición de cualquier líder será vivida sin excesivas tensiones y con la indispensable serenidad que debe esperarse en un país con instituciones sólidas, que funcionen plenamente y sin condicionamientos que vayan más allá de los impuestos por la Constitución nacional.
Por Ricardo Kirschbaum – Editor gneral
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Néstor Kirchner, astuto, había armado un esquema para conservar el poder autosucediéndose. Era ya el candidato para las elecciones de octubre de 2011 y esperaba que su esposa, que lo sucedió en 2007, fuera quien le colocase la banda presidencial por cuatro años. En 2015, según esa fórmula, se invertirían los roles: él deseaba entregarle la Presidencia a Cristina.
Formalmente, se respetaban holgadamente los términos constitucionales. El objetivo era conservar el poder en las mismas manos.
Kirchner actuaba como lo que era: un jefe político de un espacio en el que confluían tanto sectores de la izquierda como el aparato sindical –enemigos hasta la muerte en la década del 70–, los barones peronistas del conurbano y algunos de los caudillos provinciales. La gestualidad progresista en la que se abunda, con eje en la sanción a los responsables de la violación a los derechos humanos, hizo menos visible y más digerible la alianza con la vertiente del movimiento justicialista más rancio.
No era un líder carismático ni despertaba cálidas oleadas de simpatía. Pero era un líder que ejercía a fondo el poder sin dudas. Esta condición le permitió mantener esa coalición unida, no importa los recursos a los que debía echar mano.
Kirchner siempre fue un hombre proclive a la acumulación (de poder, de aliados, de afectos, de dinero) y desconfiaba casi de todo salvo de esa pasión íntima y arrasadora. Aun cuando en los últimos meses, con episodios muy agudos, acaso presintió la amenazante vecindad de la muerte, entendía que su presencia era fundamental para que el proyecto que encarnaba no se despedazase.
El control estricto del poder determinó un gobierno ensimismado, cerrado en sí mismo, con una lógica política cuyo eje ordenador debía –y debe– ser nítido para que funcionasen las antinomias. Y exciten una épica que actuase como pantalla de decisiones que replicaban, con signo propio, lo que decían combatir.
La centralidad del combate contra los medios no adictos formaba parte de esa estrategia contradictoria.
¿La historia es una red que atrapa al hombre en ciertas estructuras que se repiten de una época a otra?, como decía Alejo Carpentier.
Deberá probarse. En el acto de recordación y reivindicación de Kirchner que hizo ayer Hugo Moyano, en el que se exaltó al ex presidente y lo ubicó en el Olimpo junto a Perón y a Evita, los asistentes subrayaron sus palabras con vivas a la CGT, insistiendo en la vigencia de una alianza que debe seguir, como si la muerte Kirchner hubiera puesto tácitamente en debate esa certeza.
El ex presidente era un político pragmático que tenía el sello justicialista, a pesar de sus ambigüedades, y la historia juzgará qué papel cumplió en ese movimiento sin el que la sociedad argentina no podría ser explicada.
Ese fervor inusitado por la política y por el poder lo lanzó a tomar la oportunidad que le dio Eduardo Duhalde y la aprovechó a fondo Acertó cuando renovó la Corte, renegoció la deuda externa y le devolvió poder al Estado, aunque desaprovechó un momento excepcional para plantear y llevar adelante las cuestiones estructurales que podrían haber comenzado a modificar las cuestiones básicas de la economía argentina. Aún se está a tiempo.
Quizá la impronta del día a día de su militancia política y las acechanzas de la cotidianeidad hayan sido, para Kirchner, más urgentes que esos asuntos intelectuales con los que nunca se sintió suficientemente cómodo.
La desaparición de un jefe político y candidato además, pone en el tapete dos cuestiones que deberán ser atendidas por Cristina.
Su candidatura a la reelección fue ayer lanzada por Moyano, que habló, también, de reestructurar el PJ. El sindicalista sabe que, más allá del dolor y la congoja, esos espacios políticos deben ser ocupados con rapidez.
Diario La Nación
La muerte de Néstor Kirchner
Se inicia una nueva etapa que debería estar signada por dejar atrás luchas ajenas a las verdaderas preocupaciones sociales
La inesperada noticia del fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner en El Calafate sorprendió a una ciudadanía que, por entonces, se aprestaba a las obligaciones derivadas del censo y conmovió a la dirigencia toda.
Frente a la muerte de quien indiscutiblemente encarnó un fuerte liderazgo político, que presidió los destinos del país entre 2003 y 2007 y que desde el fin de su mandato hasta el momento de su deceso influyó notablemente en la vida política nacional, no cabe mucho más que el recogimiento, el respeto y las debidas condolencias a la presidenta de la Nación y a sus familiares.
Así lo han entendido prácticamente la totalidad de los dirigentes de la oposición, quienes de distintas formas han expresado su dolor por la desaparición de un colega y comprometido su colaboración con la titular del Poder Ejecutivo Nacional.
Toda muerte impone compasión, congoja y un período de duelo, que bien podría ser aprovechado para una tregua política duradera. Pero también reclama un sincero acto de reflexión sobre el porvenir.
Es probable que a Néstor Kirchner se le deba buena parte del proceso de reconstrucción de la autoridad presidencial, socavada por la gravedad de la crisis política y socioeconómica que signó los últimos días de Fernando de la Rúa en la Casa Rosada, hacia fines de 2001. También podría destacarse su afán inicial por poner en orden una economía desquiciada y por arribar a un acuerdo con los tenedores de bonos impagos del Estado argentino.
Lamentablemente, la acentuación del presidencialismo y la confusión entre autoridad y autoritarismo fueron características que signaron la gestión gubernamental de Kirchner, que se hicieron extensivas al gobierno de su esposa y sucesora. Esa confusión terminó desgastando al propio Poder Ejecutivo en sus conflictos con los otros dos poderes del Estado y a sus responsables, inmersos en luchas con fundamentos artificiales, muchas veces tendientes a poner de rodillas a quienes manifestaran una posición reñida con los deseos de lo que hasta ayer funcionó como un matrimonio gobernante.
La gestión kirchnerista, como lo hemos señalado tantas veces desde esta columna editorial, estuvo mucho más asociada a la consolidación de un proyecto de poder que a la edificación de un proyecto de nación para todos los argentinos.
Toda la energía volcada en una suerte de política de sometimiento del adversario, puesta al servicio de la conservación de todos los resortes del poder, terminó consumiendo en elevada medida al gobierno nacional y, sin duda, acentuó el estrés de su principal artífice. La creciente lucha de Kirchner por controlarlo todo y por extender sus porciones de poder tal vez le haya costado la vida.
Los disgustos son y serán siempre parte del ejercicio de la política. Pero ellos son notoriamente más intensos cuando la intención de sojuzgar al ocasional adversario, al que se convierte en virtual enemigo, en aras de una concepción hegemónica del poder, es puesta por encima de la exploración de los consensos.
El tránsito de la Argentina sin Kirchner no debería ser dramático, aun cuando el Gobierno haya perdido a su más reconocido estratego y a quien probablemente conocía como nadie las fibras más íntimas del aparato gubernamental.
Se inicia una nueva etapa política, en la cual será vital que la presidenta de la Nación se rodee no sólo de quienes exhiban la lealtad esperable de todo colaborador, sino también una inteligencia abierta al sentimiento que subyace en una ciudadanía que reclama seguridad y paz social.
Del mismo modo, será clave que los dirigentes del justicialismo, incluidos quienes están en el Gobierno y quienes están fuera de él, reflexionen profundamente sobre las lecciones que nos han dejado a los argentinos los cruentos enfrentamientos que, en otras épocas, signaron los procesos de sucesión en ese movimiento político.
La sociedad requiere sosiego. Se impone, a partir de ahora, una mayor moderación en todos los actos, tanto del oficialismo como de la oposición.
Urge abandonar las peleas que, como la propia ciudadanía lo advierte mayoritariamente, se libran en un terreno que resulta completamente ajeno al de las verdaderas preocupaciones de la población.
El nuevo camino, vale insistir, no debería ser dramático. Aunque tampoco será sencillo. Es necesario que la Argentina supere la vieja cultura del caudillismo y de la personalización del poder, poniendo por delante la auténtica búsqueda de la institucionalización del país y el apego irrestricto a la ley y a las reglas de juego de la República.
Cuando esto sea una realidad, la desaparición de cualquier líder será vivida sin excesivas tensiones y con la indispensable serenidad que debe esperarse en un país con instituciones sólidas, que funcionen plenamente y sin condicionamientos que vayan más allá de los impuestos por la Constitución nacional.
miércoles, 27 de octubre de 2010
Primera alcaldesa izquierdista en Lima tras 23 años
Susana Villarán se convirtió en la primera alcaldesa elegida en sufragio directo en Lima y ese triunfo le ha permitido a la izquierda peruana retornar a un alto cargo en Perú después de 23 años.
La victoria izquierdista fue admitida por la aspirante conservadora Lourdes Flores, cuando se ha escrutado el 97 por ciento de los votos emitidos en los comicios del 3 de octubre. La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) confirmó que Villarán ha recibido el 38,39 por ciento de los votos, mientras que Flores tiene el 37,57 por ciento, una diferencia de 36.492 votos.
“Me alegra inmensamente que la voluntad del pueblo de Lima se haya hoy día reconocido, ha sido un triunfo estrecho y eso hay que reconocerlo, y me parece bien que Lourdes Flores haya dicho que reconoce que no ganó”, señaló Villarán tras conocer estas cifras.
La victoria izquierdista fue admitida por la aspirante conservadora Lourdes Flores, cuando se ha escrutado el 97 por ciento de los votos emitidos en los comicios del 3 de octubre. La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) confirmó que Villarán ha recibido el 38,39 por ciento de los votos, mientras que Flores tiene el 37,57 por ciento, una diferencia de 36.492 votos.
“Me alegra inmensamente que la voluntad del pueblo de Lima se haya hoy día reconocido, ha sido un triunfo estrecho y eso hay que reconocerlo, y me parece bien que Lourdes Flores haya dicho que reconoce que no ganó”, señaló Villarán tras conocer estas cifras.
Gorbachov: EE UU no debe esperar una victoria en Afganistán - Una retirada es aconsejable antes de que sea un nuevo Vietnam
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Mijail Gorbachov |
"Hay gente que quiere echarme a mí toda la culpa de haber destruido la Unión Soviética, pero no es cierto. Yo luché hasta el final para salvar a la URSS", afirmó en declaraciones a la cadena británica BBC.
"Quise crear una nueva unión que sirviese a nuestras necesidades, una unión democrática dotada de un poder fuerte y centralizado", agregó.
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Boris Yeltsin |
"Pero fue Yeltsin quien se lanzó a destruirla al convertirse en presidente de Rusia, y lo hizo actuando a nuestras espaldas para lograrlo. Cometimos un error político. Debimos habernos librado de él en cuanto nos dimos cuenta", agregó.
Preguntado por la situación actual, Gorbachov expresó su inquietud: "Estoy muy preocupado, sólo estamos a mitad de camino en el camino desde un régimen totalitario a la libertad y la democracia. Y sigue la batalla".
"Ya no se permite a los rusos elegir a los gobernadores de las regiones", criticó Gorbachov, según el cual el partido "Rusia Unida" se aparta de la democracia y hace cualquier cosa por mantenerse en el poder.
Gorbachov dijo por otro lado que el ex presidente ruso Vladimir Putin y su sucesor y actual jefe del Estado, Dmitri Medvedev, "son amigos y trabajan en tándem" aunque reconoció que el segundo ha comenzado a dar algunos signos de independencia.
"Parece que hay fricciones (entre ambos), y esto no es bueno para el país", dijo Gorbachov.}
Pronostica derrota en Afganistán
El ex presidente soviético también advirtió a la OTAN que no espere salir victoriosa de la guerra de Afganistán. Gorbachov, que se vio obligado a retirar las tropas soviéticas del país asiático hace veinte años, tras diez años de conflicto armado, dijo que EE UU tendrá que hacer lo mismo si quiere evitar un nuevo Vietnam.
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Gorbachov con el ex presidente de EE UU Ronald Reagan |
"Es imposible la victoria en Afganistán. Obama tiene razón en retirar las tropas, por difícil que resulte", dijo Gorbachov en unas declaraciones al corresponsal en Moscú de la BBC.
El ex líder soviético recordó que antes de retirarse del país asiático, Moscú llegó a un acuerdo con Irán, India, Pakistán y Estados Unidos.
"Confiábamos en que Estados Unidos cumpliese aquel acuerdo por el que Afganistán se convertiría en un país neutral y democrático, que tendría buenas relaciones con sus vecinos y con Estados Unidos y la Unión Soviética", explicó.
"Los estadounidenses siempre dijeron que lo apoyaban, pero al mismo tiempo se dedicaban a entrenar a militantes, los mismos que hoy aterrorizan a Afganistán y cada vez más también a Pakistán", agregó Gorbachov.
El ex presidente soviético reconoció que salir de ese atolladero será difícil para EEUU, pero se preguntó acto seguido: "¿Cuál es la alternativa: un nuevo Vietnam? ¿Enviar allí medio millón de militares? No funcionaría".
Según Gorbachov, lo mejor que puede esperar la OTAN es ayudar al país a ponerse de pie y emprender su reconstrucción tras el conflicto.
La era "K" terminó con la muerte súbita de su líder Néstor Kirchner
Por Walter Krohne
La muerte de Néstor Kirchner abre un gran vacío de poder y de incertidumbre en Argentina por varias razones: En primer lugar, el ex presidente formaba con su esposa una especie de “asociación política única" con planes y objetivos comunes, como era el de mantener el poder en el país transandino dentro de lo posible.
En esta unión inseparable, que llegó a identificarse con la letra K de Kirchner, Néstor jugaba un papel primordial porque aparecía como el gran operador político del sistema, tanto dentro del gobierno de su esposa Cristina como también en el Partido Justicialista que controlaba. Era una especie de consultor de primera mano y muchas de las decisiones se le atribuían directamente al ex presidente, como dijo hoy en Hamburgo la politóloga Mariana Llanos del Instituto Gigas.
Tras la muerte del ex mandatario, toda esta asociación o estructura política queda completamente en el aire. Hoy hay un suspenso absoluto y una incertidumbre que puede llevar a la Argentina nuevamente a la inestabilidad y al caos.
Hay que tomar en cuenta que Kirchner era el político con mayor influencia en Argentina y también de gran poder en toda América Latina, muy vinculado a otros líderes regionales como Hugo Chávez de Venezuela, Fidel y Raúl Castro en Cuba, Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil, entre otros, y sin que se le considerara un político de la izquierda dura, sino más bien un moderado al estilo peronista. En mayo de este año fue elegido secretario general de Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR).
Encontró la muerte en un momento en que preparaba su futuro camino político, que tenía como objetivo volver a la Presidencia de la República en 2011. Para lo cual tenía que llegar a controlar algunos puntos esenciales en la estructura social y económica de su país, como son las comunicaciones. Así se involucró en una guerra contra las principales empresas comunicacionales, como los diarios Clarín y La Nación, cuya influencia es tremendamente grande e importante en Argentina.
Hasta el último minuto de su vida, con el pleno apoyo de Cristina, quien en realidad, como Presidenta era la que ponía la cara en las decisiones que tomaba su esposo, trató de quitarle este poder a las empresas periodísticas privadas, incluyendo también Papel Prensa, que es el ente industrial semiprivado que produce y distribuye el papel para periódicos en Argentina. La propiedad de esta empresa está en manos del Grupo Clarin, La Nación y del Estado argentino (en un porcentaje minoritario). Cristina y Néstor querían que el Estado controlara Papel Prensa en su integridad para así poder tener también bajo control a los principales diarios, donde la asociación K era criticada fuertemente. Es decir el plan rompía todos los esquemas de la libertad de expresión y de la libre información, pero así es la política cuando las ambiciones personales sobrepasan ciertos límites y principios.
Esta guerra le originó a los Kirchner una fuerte oposición como también ha sido un largo proceso en el cual se ganaron muchos enemigos. Pero el nombre de Néstor Kirchner seguía firme como pre candidato justicialista para las elecciones presidenciales, lo que no significaba que él tuviera un apoyo consolidado, sino más bien debido a la falta de líderes en otras tiendas políticas que le pudieran hacer el peso.
En estas condiciones, las elecciones previstas para el 23 de octubre de 2011 abren de por sí muchas interrogantes acerca del futuro político del país y, como subraya la politóloga Llanos, “ya estaba planteado que estos dos últimos años de Cristina Kirchner iban a ser complicados, pero Néstor Kirchner siempre aparecía balanceando esas complicaciones”.
Si bien el ex presidente ya no gozaba de la popularidad de antaño, tampoco era impopular y su pre candidatura para el 2011, frenaba el avance de ciertos oponentes dentro y fuera del Partido Justicialista. Con su muerte, esto comenzará a cambiar, seguramente.
Otro punto de este análisis es el hecho en si de no tener más un consejero a su lado como lo fue su esposo, un verdadero “animal politico”, lo que puede ser un factor que debilite a Cristina, quien primeramentre deberá pasar un primer período difícil de conmoción personal y luego veremos si es capaz de recuperarse y de entrar a la políitica con la furia y la fuerza con que lo hacia Néstor Kirchner.
Para el poeta y periodista argentino Juan Gelman "la muerte de Néstor Kirchner crea un vacío enorme en la política argentina. Su gobierno contra todas las dificultades de los intereses conocidos llevo adelante reformas que permitieron el plan económico con la continuidad del gobierno de Cristina Fernández de atravesar la crisis global en continuo crecimiento.”
Aunque hay otros que opinan distinto y son menos pesimistas, como el filósofo y ensayista argentino José Pablo Feinmann que comentó: “No es la muerte de Perón, que dejó detrás de sí a una incapaz y a un criminal (en referencia a Isabel Martínez de Perón y a Héctor José Cámpora). Cristina crecerá ante la desgracia.”
Todas las acusaciones de corrupción en contra del matrimonio Kirchner y sus conflictos con los medios siguen siendo tema candente en Argentina que ahora deberá resolverlos Cristina sola. Pero el ex presidente fue alguien que, durante su gestión, dio gran impulso a cambios muy importantes en la sociedad argentina, como, por ejemplo, en la lucha contra la impunidad y por los derechos humanos, con los que está muy comprometido. Es allí donde se puede encontrar la explicación del porqué el ex guerrillero Galvarino Apablaza no fue extraditado a Chile.
“Con Kirchner murió un poco el Kirchnerismo”, opina Mariana Llanos desde Hamburgo. “Pero no podemos hablar de Kirchnerismo como si habláramos del Peronismo. Era una facción dentro del Peronismo. No creo que haya sido un movimiento sustentado ideológicamente”, explica. Para la experta, no se trata de un movimiento que podría sostenerse más allá de la figura política de Kirchner. “Por supuesto que sus ideas seguirán estando presentes de alguna forma”, añade, “pero sin su figura creo que será difícil que se preserve esa corriente”.
La muerte de Néstor Kirchner abre un gran vacío de poder y de incertidumbre en Argentina por varias razones: En primer lugar, el ex presidente formaba con su esposa una especie de “asociación política única" con planes y objetivos comunes, como era el de mantener el poder en el país transandino dentro de lo posible.
En esta unión inseparable, que llegó a identificarse con la letra K de Kirchner, Néstor jugaba un papel primordial porque aparecía como el gran operador político del sistema, tanto dentro del gobierno de su esposa Cristina como también en el Partido Justicialista que controlaba. Era una especie de consultor de primera mano y muchas de las decisiones se le atribuían directamente al ex presidente, como dijo hoy en Hamburgo la politóloga Mariana Llanos del Instituto Gigas.
Tras la muerte del ex mandatario, toda esta asociación o estructura política queda completamente en el aire. Hoy hay un suspenso absoluto y una incertidumbre que puede llevar a la Argentina nuevamente a la inestabilidad y al caos.
Hay que tomar en cuenta que Kirchner era el político con mayor influencia en Argentina y también de gran poder en toda América Latina, muy vinculado a otros líderes regionales como Hugo Chávez de Venezuela, Fidel y Raúl Castro en Cuba, Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil, entre otros, y sin que se le considerara un político de la izquierda dura, sino más bien un moderado al estilo peronista. En mayo de este año fue elegido secretario general de Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR).
Encontró la muerte en un momento en que preparaba su futuro camino político, que tenía como objetivo volver a la Presidencia de la República en 2011. Para lo cual tenía que llegar a controlar algunos puntos esenciales en la estructura social y económica de su país, como son las comunicaciones. Así se involucró en una guerra contra las principales empresas comunicacionales, como los diarios Clarín y La Nación, cuya influencia es tremendamente grande e importante en Argentina.
Hasta el último minuto de su vida, con el pleno apoyo de Cristina, quien en realidad, como Presidenta era la que ponía la cara en las decisiones que tomaba su esposo, trató de quitarle este poder a las empresas periodísticas privadas, incluyendo también Papel Prensa, que es el ente industrial semiprivado que produce y distribuye el papel para periódicos en Argentina. La propiedad de esta empresa está en manos del Grupo Clarin, La Nación y del Estado argentino (en un porcentaje minoritario). Cristina y Néstor querían que el Estado controlara Papel Prensa en su integridad para así poder tener también bajo control a los principales diarios, donde la asociación K era criticada fuertemente. Es decir el plan rompía todos los esquemas de la libertad de expresión y de la libre información, pero así es la política cuando las ambiciones personales sobrepasan ciertos límites y principios.
Esta guerra le originó a los Kirchner una fuerte oposición como también ha sido un largo proceso en el cual se ganaron muchos enemigos. Pero el nombre de Néstor Kirchner seguía firme como pre candidato justicialista para las elecciones presidenciales, lo que no significaba que él tuviera un apoyo consolidado, sino más bien debido a la falta de líderes en otras tiendas políticas que le pudieran hacer el peso.
En estas condiciones, las elecciones previstas para el 23 de octubre de 2011 abren de por sí muchas interrogantes acerca del futuro político del país y, como subraya la politóloga Llanos, “ya estaba planteado que estos dos últimos años de Cristina Kirchner iban a ser complicados, pero Néstor Kirchner siempre aparecía balanceando esas complicaciones”.
Si bien el ex presidente ya no gozaba de la popularidad de antaño, tampoco era impopular y su pre candidatura para el 2011, frenaba el avance de ciertos oponentes dentro y fuera del Partido Justicialista. Con su muerte, esto comenzará a cambiar, seguramente.
Otro punto de este análisis es el hecho en si de no tener más un consejero a su lado como lo fue su esposo, un verdadero “animal politico”, lo que puede ser un factor que debilite a Cristina, quien primeramentre deberá pasar un primer período difícil de conmoción personal y luego veremos si es capaz de recuperarse y de entrar a la políitica con la furia y la fuerza con que lo hacia Néstor Kirchner.
Para el poeta y periodista argentino Juan Gelman "la muerte de Néstor Kirchner crea un vacío enorme en la política argentina. Su gobierno contra todas las dificultades de los intereses conocidos llevo adelante reformas que permitieron el plan económico con la continuidad del gobierno de Cristina Fernández de atravesar la crisis global en continuo crecimiento.”
Aunque hay otros que opinan distinto y son menos pesimistas, como el filósofo y ensayista argentino José Pablo Feinmann que comentó: “No es la muerte de Perón, que dejó detrás de sí a una incapaz y a un criminal (en referencia a Isabel Martínez de Perón y a Héctor José Cámpora). Cristina crecerá ante la desgracia.”
Todas las acusaciones de corrupción en contra del matrimonio Kirchner y sus conflictos con los medios siguen siendo tema candente en Argentina que ahora deberá resolverlos Cristina sola. Pero el ex presidente fue alguien que, durante su gestión, dio gran impulso a cambios muy importantes en la sociedad argentina, como, por ejemplo, en la lucha contra la impunidad y por los derechos humanos, con los que está muy comprometido. Es allí donde se puede encontrar la explicación del porqué el ex guerrillero Galvarino Apablaza no fue extraditado a Chile.
“Con Kirchner murió un poco el Kirchnerismo”, opina Mariana Llanos desde Hamburgo. “Pero no podemos hablar de Kirchnerismo como si habláramos del Peronismo. Era una facción dentro del Peronismo. No creo que haya sido un movimiento sustentado ideológicamente”, explica. Para la experta, no se trata de un movimiento que podría sostenerse más allá de la figura política de Kirchner. “Por supuesto que sus ideas seguirán estando presentes de alguna forma”, añade, “pero sin su figura creo que será difícil que se preserve esa corriente”.
Chávez decreta duelo de tres días
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El presidente venezolano Hugo Chávez y el ex presidente argentino Néstor Kirchner en una de sus tantas giras que hicieron por América Latina |
“Ay mi querida Cristina... ¡Cuánto dolor! ¡Qué gran pérdida sufre la Argentina y Nuestra América! ¡Viva Kirchner para siempre!”, escribió Chávez en su cuenta en la red social Twitter.
Posteriormente, en declaraciones a Telesur, Chávez, muy cercano al fallecido, recordó varios momentos vividos junto a Néstor Kirchner, al que calificó de “gran líder y ser humano”, “un resucitador de la patria” y “un loco de la libertad”.
“Se nos ha ido un baluarte cuando todavía tenía mucho que dar (...) Lo recordamos como uno de los grandes pilares en esta nueva hora de nuestra América (...) Nos hará falta”, lamentó el jefe de Estado, anunciando que “lo más probable” es que acuda a Argentina al funeral de Néstor Kirchner.
En un comunicado del ministerio venezolano de Relaciones Exteriores se anunció un duelo nacional de tres días.
“¡Cuánto querríamos en este instante desolador, hermano pueblo argentino, compañera Presidenta Cristina, sostener tu mano para intentar darte la fuerza que a nosotros mismos nos falta!”, reza este comunicado oficial.
En el texto, se estima que Argentina “tiene ya en Néstor Kirchner un antes y un después”.
“La avalancha popular que se ha desbordado por Nuestra América acusa en la desaparición física de Néstor Kirchner una pérdida irreparable. No obstante, su siembra abona la semilla que hará florecer con mayor ímpetu el Mundo Nuevo que día tras día construimos”, agregó este texto.
Néstor Kirchner: Los puntos más destacados e importantes de su vida -
Néstor Kirchner pasó de ser un personaje casi desconocido a convertirse en presidente de Argentina, líder latinoamericano y figura clave del movimiento peronista.
El ex presidente, que se desempeñaba hasta su muerte como diputado, había sido operado de urgencia en febrero pasado por una afección en la arteria carótida derecha y el 11 de septiembre había sido internado nuevamente por una obstrucción en una arteria coronaria.
Kirchner era desde mayo pasado secretario general de la Unión Suramericana de Naciones (Unasur), jefe del gobernante Partido Justicialista (PJ, peronista) y se lo mencionaba como uno de los candidatos más fuertes a suceder a su esposa en las elecciones de 2011.
Desde 2007 era el "Primer Caballero" de Argentina al haber sido sucedido por Cristina Fernández, su esposa, con quien formaría un fuerte binomio de poder.
Néstor Carlos Kirchner, ex presidente de Argentina (2003-2007) y marido de la actual mandataria de ese país, Cristina Fernández, murió hoy a los 60 años en una clínica de la ciudad patagónica de Calafate debido a un ataque cardíaco.
Nació el 25 de febrero de 1950 en Río Gallegos, en la provincia sureña de Santa Cruz (Argent.
Cristina y Néstor se casaron en 1975 y tuvieron dos hijos: Máximo, nacido en 1977 y Florencia, en 1990.
Licenciado en Derecho desde 1976 por la Universidad Nacional de La Plata, ingresó en el Partido Justicialista (Peronista) en los años 70 cuando era dirigente estudiantil en ese centro universitario, donde conoció a Fernández.
Se trasladó en 1976 a Río Gallegos, donde trabajó junto a su esposa en un bufete de abogados hasta 1983.
En 1982 creó el Ateneo Juan Domingo Perón. Entre 1983 y 1984 fue presidente de la Caja de Previsión Social y en 1987 fue elegido Intendente de Río Gallegos, cargo que desempeñó entre 1987 y 1991.
Elegido Gobernador de Santa Cruz el 10 de diciembre de 1991, permaneció en el cargo hasta 2003, tras modificar la Ley que le impedía ser reelegido tras dos mandatos. Kirchner logró revertir el déficit de su región, rica en petróleo y recursos naturales y la convirtió en la zona con menor desempleo.
En 1992 fue nombrado presidente del Consejo Provincial del Partido Justicialista y secretario de Acción Política del Consejo Nacional. En 1993 fue designado Convencional Constituyente para la reforma de la Constitución Nacional Argentina.
En 1996 fundó la Corriente Peronista dentro del Partido Justicialista y se presentó como candidato a la Presidencia, en 2003, frente a Carlos Menem -que gobernó el país entre 1989 y 1999- y al entonces presidente Eduardo Duhalde (2002-2003).
El 25 de mayo de 2003 fue elegido presidente de Argentina al vencer a su principal rival, el ex presidente Carlos Menem.
Kirchner inició el periodo conocido como la "era K", que comenzó con su presidencia en 2003 y continúa hasta el presente encabezada por su esposa.
Será recordado por muchas cosas. En primer lugar, por haber recibido un país en llamas de manos de Eduardo Duhalde, quien renunció antes de tiempo sin llegar a completar el mandato inconcluso de Fernando De la Rúa.
Su presidencia se caracterizó por una relación tensa con el Fondo Monetario Internacional, por el crecimiento de la economía durante su mandato, por la reducción de la pobreza y el desempleo y su activa política para promover los derechos humanos y esclarecer los crímenes cometidos durante el régimen militar que gobernó Argentina entre 1976 y 1983.
El estilo confrontacional y, más adelante, las peleas con la prensa fueron constantes de su mandato, que también estuvo manchado por denuncias de enriquecimiento ilícito.
Argentina no sale de su asombro por la repentina muerte, y lo que todos comienzan a preguntarse es cómo hará su esposa para lidiar con la tragedia personal y, a la vez, con el vacío de poder que genera la desaparición de Néstor Kirchner.
Durante la presidencia de Kirchner, Argentina creció un 8% anual; aumentaron el salario y las pensiones mínimas, además de bajar el desempleo y la pobreza. Además, recondujo las negociaciones sobre la deuda; reformó la Corte Suprema de Justicia y las Fuerzas Armadas; y defendió los derechos humanos.
En enero de 2006 pagó anticipadamente al FMI 9.574 millones de dólares, y en 2006, presentó ante el Tribunal Internacional de La Haya una demanda contra Uruguay para detener la construcción de dos papeleras.
El 10 de diciembre de 2007 pasó a ser asesor presidencial a su esposa, Cristina Fernández, que había vencido en las presidenciales de octubre.
Kirchner fue nombrado el 14 de mayo de 2008 presidente del Partido Peronista.
En las elecciones legislativas de 2009, Kirchner fue elegido diputado por la provincia de Buenos Aires, cargo que asumió el 10 de diciembre de 2009, aunque su lista electoral fue derrotada en la provincia de Buenos Aires por la encabezada por el empresario peronista disidente, Francisco de Narváez (alianza Unión-Pro).
Tras esta derrota, Néstor Kirchner renunció el 29 de junio como líder del gobernante Partido Justicialista (PJ peronista), puesto que cedió al gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli.
Además, el Frente para la Victoria perdió la mayoría en el Parlamento, ya que siete de cada diez electores votaron contra el Gobierno, lo que supuso la mayor derrota de la "era K", inaugurada con Néstor Kirchner en 2003 y revalidada por su esposa en las presidenciales de 2007.
El 7 de febrero de 2010 fue sometido a una intervención de urgencia por una obstrucción en la carótida derecha.
Un mes después, el 10 de marzo, Kirchner reasumió la jefatura del oficialista Partido Justicialista con la promesa de conducir a esa fuerza a un nuevo triunfo en los comicios presidenciales de 2011.
El 4 de mayo de 2010 fue elegido secretario general de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur).
Néstor está re bien, está bárbaro, tenemos Kirchner para rato, dijo la presidenta argentina en septiembre
"Nestor está bárbaro, tenemos Kirchner para rato" dijo la Presidenta argentina el 13 de septiembre pasado cuando su esposo, dos días antes, había sido operado por segunda vez de una afección cardíaca.
Esta es la nota que publicó Korhne Archiv el 13 de septiembre;
Tras la operación el ex Presidente descansa en la residencia de Olivos. Expertos dicen que no afectaría su imagen política. Nadie pensó que 44 días más tarde iba a encontrar la muerte por la misma enfermedad.
La estrategia de los Kirchner ante la sorpresiva intervención quirúrgica del ex Presidente argentino en Buenos Aires es hacer lo mismo que hicieron en febrero pasado, cuando fue operado de urgencia por una obstrucción en la carótida derecha, ocasión en la que tomaron una actitud como si no hubiese pasado absolutamente nada.
Esta vez, Nestor Kirchner fue sometido a una angioplastía por una obstrucción coronaria, por lo que quedó internado en el hospital Los Arcos hasta ayer domingo,
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner utilizó ayer y hoy el mismo camino que la vez anterior como es el de hablar casi sólo a través de las redes sociales.
“Néstor está re bien, está bárbaro”, esribió en twitter.
"En febrero la enfermedad no fue determinante. Kirchner hizo como que no había pasado nada. Al contrario, aumentó su actividad. Su actitud ayer al salir de la clínica sugiere que van a seguir por el camino de la negación. Pero si, en cambio, pasa a tener una actividad mas reposada, eso va a impactar en el liderazgo", advirtió un especialista en encuestas de opinión al diario La Nación de Buenos Aires.
En otro twitter, la presidenta aseguró hoy que su esposo y antecesor “está re bien, está bárbaro”. Luego en la Casa Rosada, al presentar el proyecto de ley de Ordenamiento de Feriados, declaró: “Mi compañero Néstor Kirchner está muy bien y hay Kirchner para rato”.
Sin embargo, el ex presidente Eduardo Duhalde, quien igual que Kirchner aspira volver a la Presidencia argentina, comentó hoy que Nestor "no puede estar todos los días enervado. El cuerpo no aguanta tantas actitudes estresantes".
"No creo que lo que haya tenido fuera de suficiente gravedad para afectarlo, pero sí que dos episodios seguidos de esta naturaleza son demostrativos de que no se puede seguir poniendo a prueba la máquina y estar todos los días enervado, crispado porque el cuerpo no aguanta tantas actitudes que estresan", opinó Duhalde.
“Por eso le aconsejo a que se tranquilice", añadió seguidamente.
Por su parte, el canciller Héctor Timerman cuestionó a la prensa por el tratamiento de la operación de urgencia de Kirchner. "Me parece que ustedes están tomando esto de una manera alarmista", afirmó dirigiéndose a los periodistas.
"Está bien que se quieran hacer especulaciones, pero pensar que una angioplastía puede reducir la vida de una persona, es atrasar la noticia en 60 o 70 años", señaló el canciller.
En algunas empresas encuestadoras se opinó que la imagen de Kirchner no sería influenciada por esta nueva intervención, porque ésta depende de otros factores que trascienden a este nuevo episodio con su salud, y que son definitivamente más determinantes, como la inflación, la inseguridad y los gestos de autoritarismo.
"El debilitamiento del ex presidente es un proceso profundo que ya está en marcha y el episodio con su salud no hace más que acelerarlo. Sin embargo, la enfermedad es una variable más entre otras. La combinación de factores es lo que determina el resultado final", se comentó en medios periodístcos bonaerenses.
"En febrero, tras la operación, Kirchner incrementó su actividad y pasó cerca de un mes fuera del país y bajó el nivel de confrontación interna, lo que lo benefició y bajó su cuota de rechazo del electorado", se dijo.
Es posible que adopte esta vez las mismas características anteriores como incremento de la actividad y reducción de la confrontación interna.
Esta es la nota que publicó Korhne Archiv el 13 de septiembre;
Tras la operación el ex Presidente descansa en la residencia de Olivos. Expertos dicen que no afectaría su imagen política. Nadie pensó que 44 días más tarde iba a encontrar la muerte por la misma enfermedad.
La estrategia de los Kirchner ante la sorpresiva intervención quirúrgica del ex Presidente argentino en Buenos Aires es hacer lo mismo que hicieron en febrero pasado, cuando fue operado de urgencia por una obstrucción en la carótida derecha, ocasión en la que tomaron una actitud como si no hubiese pasado absolutamente nada.
Esta vez, Nestor Kirchner fue sometido a una angioplastía por una obstrucción coronaria, por lo que quedó internado en el hospital Los Arcos hasta ayer domingo,
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner utilizó ayer y hoy el mismo camino que la vez anterior como es el de hablar casi sólo a través de las redes sociales.
“Néstor está re bien, está bárbaro”, esribió en twitter.
"En febrero la enfermedad no fue determinante. Kirchner hizo como que no había pasado nada. Al contrario, aumentó su actividad. Su actitud ayer al salir de la clínica sugiere que van a seguir por el camino de la negación. Pero si, en cambio, pasa a tener una actividad mas reposada, eso va a impactar en el liderazgo", advirtió un especialista en encuestas de opinión al diario La Nación de Buenos Aires.
En otro twitter, la presidenta aseguró hoy que su esposo y antecesor “está re bien, está bárbaro”. Luego en la Casa Rosada, al presentar el proyecto de ley de Ordenamiento de Feriados, declaró: “Mi compañero Néstor Kirchner está muy bien y hay Kirchner para rato”.
Sin embargo, el ex presidente Eduardo Duhalde, quien igual que Kirchner aspira volver a la Presidencia argentina, comentó hoy que Nestor "no puede estar todos los días enervado. El cuerpo no aguanta tantas actitudes estresantes".
"No creo que lo que haya tenido fuera de suficiente gravedad para afectarlo, pero sí que dos episodios seguidos de esta naturaleza son demostrativos de que no se puede seguir poniendo a prueba la máquina y estar todos los días enervado, crispado porque el cuerpo no aguanta tantas actitudes que estresan", opinó Duhalde.
“Por eso le aconsejo a que se tranquilice", añadió seguidamente.
Por su parte, el canciller Héctor Timerman cuestionó a la prensa por el tratamiento de la operación de urgencia de Kirchner. "Me parece que ustedes están tomando esto de una manera alarmista", afirmó dirigiéndose a los periodistas.
"Está bien que se quieran hacer especulaciones, pero pensar que una angioplastía puede reducir la vida de una persona, es atrasar la noticia en 60 o 70 años", señaló el canciller.
En algunas empresas encuestadoras se opinó que la imagen de Kirchner no sería influenciada por esta nueva intervención, porque ésta depende de otros factores que trascienden a este nuevo episodio con su salud, y que son definitivamente más determinantes, como la inflación, la inseguridad y los gestos de autoritarismo.
"El debilitamiento del ex presidente es un proceso profundo que ya está en marcha y el episodio con su salud no hace más que acelerarlo. Sin embargo, la enfermedad es una variable más entre otras. La combinación de factores es lo que determina el resultado final", se comentó en medios periodístcos bonaerenses.
"En febrero, tras la operación, Kirchner incrementó su actividad y pasó cerca de un mes fuera del país y bajó el nivel de confrontación interna, lo que lo benefició y bajó su cuota de rechazo del electorado", se dijo.
Es posible que adopte esta vez las mismas características anteriores como incremento de la actividad y reducción de la confrontación interna.
Trabajadores y partidarios marcharán esta noche en homenaje a Néstor Kirchner - Condolencias (4)
ACTUALIZADA VERSION 4
Organizaciones que respaldan al gobierno argentino convocaron a una movilización para esta noche para realizar un homenaje al fallecido ex presidente Néstor Kirchner, mientras la central obrera CGT se reunirá por la tarde.
Las condolencias
El rey Juan Carlos I y su hijo, el príncipe Felipe, enviaron telegramas a la Presidenta argentina, Cristina Fernández, para expresar su pesar y el de España por la muerte de su esposo. El rey manifestó a Fernández su más "profundo sentimiento de pesar" por esta pérdida.
El Secretario General de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), José Fernández Estigarribia, expresó sus condolencias al gobierno argentino. "La Secretaría General de la ALADI expresa su pesar ante la pérdida irreparable originada por el fallecimiento del ex Presidente de la República Argentina, Dr. Néstor Kirchner, y actual Secretario General de la UNASUR", señaló un comunicado del organismo.
El gobierno de Guatemala lamentó la muerte de Néstor Kirchner y expresó sus condolencias a su esposa y mandataria argentina, Cristiana Fernández. "El Pueblo y Gobierno de la República de Guatemala lamentan profundamente el sensible fallecimiento del ex Presidente de la República de Argentina Néstor Kirchner", dijo la Cancillería en un comunicado.
El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, expresó hoy su pésame al pueblo argentino y a los familiares del ex gobernante Néstor Kirchner, tras recibir "con consternación" la noticia del fallecimiento del ex jefe del Estado. "En estos momentos difíciles quisiera transmitir mi más sentido pésame a su esposa, la presidenta Cristina Fernández, y a su familia más allegada, así como a todo el pueblo argentino", señaló.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, manifestó hoy a través de un comunicado "su gran tristeza" ante el fallecimiento "prematuro" y "súbito" del ex Presidente de Argentina Néstor Kirchner. "Amigo de Naciones Unidas, Kirchner fue un líder nacional e internacional que creyó en el multilateralismo", expresó.
El gobierno de Costa Rica expresó sus muestras de pesar por el fallecimiento del ex presidente argentino Néstor Kirchner. El canciller René Castro señaló que "la Cancillería extendió los más profundos sentimientos de pesar a la presidenta Cristina Fernández y a todo el pueblo argentino", a través de un comunicado.
"Falleció un amigo de Brasil", dijo hoy la candidata presidencial del Partido de los Trabajadores, Dilma Rousseff, al referirse al deceso de Kirchner. "América Latina y el mundo están de luto", señaló.
El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, lamentó hoy la muerte del ex presidente argentino Néstor Kirchner. "Estamos profundamente apenados del inesperado fallecimiento esta mañana de Néstor Kirchner", dijo.
El ex presidente chileno Ricardo Lagos calificó de "determinante" el rol cumplido por Néstor Kirchner para acercar las relaciones entre Venezuela y Colombia. "Néstor Kirchner acababa de asumir la presidencia de Unasur, el bloque político para coordinar las tareas internacionales de la región. En este carácter fue determinante y oportuno para ayudar a restablecer las relaciones y el diálogo entre Venezuela y Colombia y fue posible reiniciar las conversaciones que estaban interrumpidas", dijo.
El presidente del Partido Comunista (PC) de Chile, Guillermo Teillier, manifestó en nombre de la izquierda chilena "la total solidaridad" hacia la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández, tras el fallecimiento del ex jefe de Estado trasandino, Néstor Kirchner.
El senador UDI, Hernán Larraín, presidente de la comisión de relaciones exteriores del Senado chileno, expresó sus condolencias a la República de Argentina por la muerte del ex mandatario Néstor Kirchner. "Nos ha sorprendido este lamentable hecho, estuvimos con Néstor Kirchner hace poco aquí en Chile y vimos en él una disposición muy importante para potenciar Unasur, quisiera quedarme con ese recuerdo", expresó.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, expresó sus "sinceras condolencias" por la muerte de Néstor Kirchner, y afirmó que su ex colega "jugó un importante papel en la vida política de Argentina". "En nombre del pueblo estadounidense, ofrezco mis sinceras condolencias al pueblo argentino y a la presidente Cristina Fernández de Kirchner", dijo Obama en un comunicado difundido por la Casa Blanca.
Carlos Menem, ex Presidente argentino, señaló que "es una lástima que haya desaparecido del escenario político una persona como Nestor Kirchner".
El presidente paraguayo Fernando Lugo expresó su pesar por el fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner, de quien dijo ser "un amigo y compañero en la construcción de una América Latina sin exclusiones", al tiempo que destacó su "rol fundamental en los procesos de integración en la región".
El ex presidente argentino Eduardo Duhalde se manifestó "consternado" por la muerte del ex mandatario Néstor Kirchner, con quien mantenía un enfrentamiento político. "En este momento de conmoción, quiero hacer llegar a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, a sus hijos y a sus más cercanos amigos, mis más sinceras condolencias y decirles que los acompaño en este momento de dolor", dijo Duhalde.
El diario Clarín señala que en la residencia de los Kirchner en El Calafate ya se encuentra el hijo del matrimonio, Máximo Kirchner, los empresarios Lázaro Baez y Rudy Ulloa, y el gobernador Peralta. Mientras que el jefe de Gabinete, ya habría dado instrucciones para que se lleve adelante el funeral previsto para los ex jefes de Estado.
La vocera del Gobierno de Chile, Ena von Baer, señaló que "el Presidente Piñera ha hablado con la Presidenta argentina manifestándole sus condolencias y también las condolencias del pueblo chileno". Agregó que le había enviado las condolencias chilenas a la Presidente argentina a través de su cuenta en Twitter: "Mis más sentidas condolencias a la Presidenta Cristina Fernández y a todo el pueblo argentino en este difícil y doloroso momento".
La Asociación Madres de Plaza de Mayo expresó su dolor por la muerte de Néstor Kirchner y dijo que "llora" esa pérdida como la de sus hijos. "La Asociación Madres de Plaza de Mayo llora la muerte de Néstor Kirchner lo mismo que la de sus hijos. Con el mismo compromiso de la promesa que le hicimos a nuestros hijos, no abandonaremos la lucha".
El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo estar "profundamente conmocionado" por la muerte de Néstor Kirchner. "Aun profundamente conmocionado por la triste noticia del fallecimiento del ex Presidente Néstor Kirchner quiero transmitirte, en nombre del Gobierno español y del mío propio, mi más sincero pésame", expresó en un telegrama de pésame enviado a la Presidenta Cristina Fernández.
El Presidente brasileño Luiz Lula da Silva decretó hoy tres días de luto por la muerte del ex mandatario argentino. "Como expresión de nuestros sentimientos decreto tres días de luto oficial", dice una nota oficial del gobierno firmada por el Presidente, que menciona además que "siempre tuve en Néstor Kirchner a un gran aliado y un fraternal amigo". El mandatario se mostró consternado con la noticia del fallecimiento de Néstor Kirchner. "Acabo de recibir una noticia muy triste de nuestro embajador en Argentina. Nos informó del fallecimiento de Néstor Kirchner", señaló.
José Miguel Insulza, secretario general de la OEA señaló que el deceso de Kirchner es "una gran pérdida para Argentina". La OEA aprobó la declaración en que expresa su pesar por la muerte de Kirchner, del que se destaca su "extraordinaria vida de trabajo".
El canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, lamentó el fallecimiento de Néstor Kirchner. "Estamos tremendamente consternados, Néstor Kirchner fue un hombre muy valioso, tenía por delante los principios antes de cualquier cosa, apasionado por la política de entrega, un hombre impulsador de la integración suramericana", señaló.
El gobierno uruguayo expresó sus condolencias por la muerte del ex mandatario, pero el presidente, José Mujica, no quiso hacer declaraciones. El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, expresó sus "condolencias" y las del gobierno, a la vez que envió un "abrazo fraterno y solidario a Cristina Fernández y el pueblo argentino".
El Presidente colombiano, Juan Manuel Santos, lamentó la muerte de Kirchner, y señaló que "es una gran pérdida para Argentina y una gran pérdida para el continente".
El ex Presidente argentino, Fernando de la Rúa expresó su pesar por la muerte de Néstor Kirchner. "Se hace necesaria una reflexión profunda, ponerle esperanza y acompañar a la Presidenta". Añadió que "ahora hace falta que valoremos la importancia de la unión y la paz por encima de las diferencias políticas".
Mauricio Macri, jefe de gobierno bonaerense y opositor a Kirchner señaló que "hoy es un día de duelo para todos los argentinos" por la muerte del ex presidente Néstor Kirchner. A través de un comunicado, Macri expresó "mis más sinceras condolencias para la presidenta (Cristina Fernández) y su familia".
Florencia Kirchner, la hija del fallecido ex Mandatario, se encuentra estudiando en Estados Unidos. Se espera que se traslade a Argentina en las próximas horas.
El presidente del Senado chileno, Jorge Pizarro señaló que "en su cargo de secretario de Unasur, estaba trabajando en pro de la integración, por eso es una pérdida muy grande, ya que Argentina es un factor muy grande y necesaria en la política latinoamericana y el presidente Kirchner jugaba un rol importante en ese lugar".
El ministro del Interior de Argentina, Florencio Randazzo, manifestó estar impactado y "muy triste" por la noticia de la muerte de Néstor Kirchner. Randazzo dijo a Clarín que conversó ayer por la tarde varias veces por teléfono con el ex Presidente y lo había notado de "buen humor, como siempre hiperactivo".
El Presidente Piñera indicó que viajará a Argentina cuando "sea oportuno". Agregó que "una vez más, mis más sentidas y profundas condolencias a la presidenta Cristina Fernández y a todo el pueblo argentino". El Presidente Sebastián Piñera señaló que "me afecta muy fuertemente en lo personal. Por supuesto que vamos a participar y estar cerca de la presidenta Cristina Fernández en todos los actos del funeral".
"He venido a la Embajada de Argentina (Santiago de Chile), en nombre del gobierno y del pueblo chileno a expresar las condolencias por esta pérdida tan importante", señaló el canciller chileno Alfredo Moreno. Quiere "expresar que este saludo, este abrazo llegue a la presidenta de Argentina que ha tenido esta pérdida tan importante".
El gobierno venezolano decretó tres días de duelo por el fallecimiento de Néstor Kirchner. Según el comunicado emitido por la Cancillería de ese país "con el fin de meditar en el dolor acerca de la obra de este inmenso americano, el presidente Hugo Chávez ha dispuesto que se observen tres días de duelo nacional en todo el territorio de la República Bolivariana de Venezuela".
Argentina ha perdido "un hombre de Estado" con la muerte de Néstor Kirchner, afirmó el presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek. "Su muerte prematura deja un vacío no solo en el país, sino también en el exterior", añadió.
El ex Presidente argentino Eduardo Duhalde aseguró que siente una "gran consternación" por la muerte de Néstor Kirchner. "Con gran consternación he recibido la noticia de la muerte del ex presidente Néstor Kirchner. En este momento de conmoción, quiero hacer llegar a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, a sus hijos y a sus más cercanos amigos, mis más sinceras condolencias y decirles que los acompaño en este momento de dolor", señaló mediante un comunicado.
Organizaciones que respaldan al gobierno argentino convocaron a una movilización para esta noche para realizar un homenaje al fallecido ex presidente Néstor Kirchner, mientras la central obrera CGT se reunirá por la tarde.
Las condolencias
El rey Juan Carlos I y su hijo, el príncipe Felipe, enviaron telegramas a la Presidenta argentina, Cristina Fernández, para expresar su pesar y el de España por la muerte de su esposo. El rey manifestó a Fernández su más "profundo sentimiento de pesar" por esta pérdida.
El Secretario General de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), José Fernández Estigarribia, expresó sus condolencias al gobierno argentino. "La Secretaría General de la ALADI expresa su pesar ante la pérdida irreparable originada por el fallecimiento del ex Presidente de la República Argentina, Dr. Néstor Kirchner, y actual Secretario General de la UNASUR", señaló un comunicado del organismo.
El gobierno de Guatemala lamentó la muerte de Néstor Kirchner y expresó sus condolencias a su esposa y mandataria argentina, Cristiana Fernández. "El Pueblo y Gobierno de la República de Guatemala lamentan profundamente el sensible fallecimiento del ex Presidente de la República de Argentina Néstor Kirchner", dijo la Cancillería en un comunicado.
El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, expresó hoy su pésame al pueblo argentino y a los familiares del ex gobernante Néstor Kirchner, tras recibir "con consternación" la noticia del fallecimiento del ex jefe del Estado. "En estos momentos difíciles quisiera transmitir mi más sentido pésame a su esposa, la presidenta Cristina Fernández, y a su familia más allegada, así como a todo el pueblo argentino", señaló.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, manifestó hoy a través de un comunicado "su gran tristeza" ante el fallecimiento "prematuro" y "súbito" del ex Presidente de Argentina Néstor Kirchner. "Amigo de Naciones Unidas, Kirchner fue un líder nacional e internacional que creyó en el multilateralismo", expresó.
El gobierno de Costa Rica expresó sus muestras de pesar por el fallecimiento del ex presidente argentino Néstor Kirchner. El canciller René Castro señaló que "la Cancillería extendió los más profundos sentimientos de pesar a la presidenta Cristina Fernández y a todo el pueblo argentino", a través de un comunicado.
"Falleció un amigo de Brasil", dijo hoy la candidata presidencial del Partido de los Trabajadores, Dilma Rousseff, al referirse al deceso de Kirchner. "América Latina y el mundo están de luto", señaló.
El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, lamentó hoy la muerte del ex presidente argentino Néstor Kirchner. "Estamos profundamente apenados del inesperado fallecimiento esta mañana de Néstor Kirchner", dijo.
El ex presidente chileno Ricardo Lagos calificó de "determinante" el rol cumplido por Néstor Kirchner para acercar las relaciones entre Venezuela y Colombia. "Néstor Kirchner acababa de asumir la presidencia de Unasur, el bloque político para coordinar las tareas internacionales de la región. En este carácter fue determinante y oportuno para ayudar a restablecer las relaciones y el diálogo entre Venezuela y Colombia y fue posible reiniciar las conversaciones que estaban interrumpidas", dijo.
El presidente del Partido Comunista (PC) de Chile, Guillermo Teillier, manifestó en nombre de la izquierda chilena "la total solidaridad" hacia la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández, tras el fallecimiento del ex jefe de Estado trasandino, Néstor Kirchner.
El senador UDI, Hernán Larraín, presidente de la comisión de relaciones exteriores del Senado chileno, expresó sus condolencias a la República de Argentina por la muerte del ex mandatario Néstor Kirchner. "Nos ha sorprendido este lamentable hecho, estuvimos con Néstor Kirchner hace poco aquí en Chile y vimos en él una disposición muy importante para potenciar Unasur, quisiera quedarme con ese recuerdo", expresó.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, expresó sus "sinceras condolencias" por la muerte de Néstor Kirchner, y afirmó que su ex colega "jugó un importante papel en la vida política de Argentina". "En nombre del pueblo estadounidense, ofrezco mis sinceras condolencias al pueblo argentino y a la presidente Cristina Fernández de Kirchner", dijo Obama en un comunicado difundido por la Casa Blanca.
Carlos Menem, ex Presidente argentino, señaló que "es una lástima que haya desaparecido del escenario político una persona como Nestor Kirchner".
El presidente paraguayo Fernando Lugo expresó su pesar por el fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner, de quien dijo ser "un amigo y compañero en la construcción de una América Latina sin exclusiones", al tiempo que destacó su "rol fundamental en los procesos de integración en la región".
El ex presidente argentino Eduardo Duhalde se manifestó "consternado" por la muerte del ex mandatario Néstor Kirchner, con quien mantenía un enfrentamiento político. "En este momento de conmoción, quiero hacer llegar a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, a sus hijos y a sus más cercanos amigos, mis más sinceras condolencias y decirles que los acompaño en este momento de dolor", dijo Duhalde.
El diario Clarín señala que en la residencia de los Kirchner en El Calafate ya se encuentra el hijo del matrimonio, Máximo Kirchner, los empresarios Lázaro Baez y Rudy Ulloa, y el gobernador Peralta. Mientras que el jefe de Gabinete, ya habría dado instrucciones para que se lleve adelante el funeral previsto para los ex jefes de Estado.
La vocera del Gobierno de Chile, Ena von Baer, señaló que "el Presidente Piñera ha hablado con la Presidenta argentina manifestándole sus condolencias y también las condolencias del pueblo chileno". Agregó que le había enviado las condolencias chilenas a la Presidente argentina a través de su cuenta en Twitter: "Mis más sentidas condolencias a la Presidenta Cristina Fernández y a todo el pueblo argentino en este difícil y doloroso momento".
La Asociación Madres de Plaza de Mayo expresó su dolor por la muerte de Néstor Kirchner y dijo que "llora" esa pérdida como la de sus hijos. "La Asociación Madres de Plaza de Mayo llora la muerte de Néstor Kirchner lo mismo que la de sus hijos. Con el mismo compromiso de la promesa que le hicimos a nuestros hijos, no abandonaremos la lucha".
El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo estar "profundamente conmocionado" por la muerte de Néstor Kirchner. "Aun profundamente conmocionado por la triste noticia del fallecimiento del ex Presidente Néstor Kirchner quiero transmitirte, en nombre del Gobierno español y del mío propio, mi más sincero pésame", expresó en un telegrama de pésame enviado a la Presidenta Cristina Fernández.
El Presidente brasileño Luiz Lula da Silva decretó hoy tres días de luto por la muerte del ex mandatario argentino. "Como expresión de nuestros sentimientos decreto tres días de luto oficial", dice una nota oficial del gobierno firmada por el Presidente, que menciona además que "siempre tuve en Néstor Kirchner a un gran aliado y un fraternal amigo". El mandatario se mostró consternado con la noticia del fallecimiento de Néstor Kirchner. "Acabo de recibir una noticia muy triste de nuestro embajador en Argentina. Nos informó del fallecimiento de Néstor Kirchner", señaló.
José Miguel Insulza, secretario general de la OEA señaló que el deceso de Kirchner es "una gran pérdida para Argentina". La OEA aprobó la declaración en que expresa su pesar por la muerte de Kirchner, del que se destaca su "extraordinaria vida de trabajo".
El canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, lamentó el fallecimiento de Néstor Kirchner. "Estamos tremendamente consternados, Néstor Kirchner fue un hombre muy valioso, tenía por delante los principios antes de cualquier cosa, apasionado por la política de entrega, un hombre impulsador de la integración suramericana", señaló.
El gobierno uruguayo expresó sus condolencias por la muerte del ex mandatario, pero el presidente, José Mujica, no quiso hacer declaraciones. El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, expresó sus "condolencias" y las del gobierno, a la vez que envió un "abrazo fraterno y solidario a Cristina Fernández y el pueblo argentino".
El Presidente colombiano, Juan Manuel Santos, lamentó la muerte de Kirchner, y señaló que "es una gran pérdida para Argentina y una gran pérdida para el continente".
El ex Presidente argentino, Fernando de la Rúa expresó su pesar por la muerte de Néstor Kirchner. "Se hace necesaria una reflexión profunda, ponerle esperanza y acompañar a la Presidenta". Añadió que "ahora hace falta que valoremos la importancia de la unión y la paz por encima de las diferencias políticas".
Mauricio Macri, jefe de gobierno bonaerense y opositor a Kirchner señaló que "hoy es un día de duelo para todos los argentinos" por la muerte del ex presidente Néstor Kirchner. A través de un comunicado, Macri expresó "mis más sinceras condolencias para la presidenta (Cristina Fernández) y su familia".
Florencia Kirchner, la hija del fallecido ex Mandatario, se encuentra estudiando en Estados Unidos. Se espera que se traslade a Argentina en las próximas horas.
El presidente del Senado chileno, Jorge Pizarro señaló que "en su cargo de secretario de Unasur, estaba trabajando en pro de la integración, por eso es una pérdida muy grande, ya que Argentina es un factor muy grande y necesaria en la política latinoamericana y el presidente Kirchner jugaba un rol importante en ese lugar".
El ministro del Interior de Argentina, Florencio Randazzo, manifestó estar impactado y "muy triste" por la noticia de la muerte de Néstor Kirchner. Randazzo dijo a Clarín que conversó ayer por la tarde varias veces por teléfono con el ex Presidente y lo había notado de "buen humor, como siempre hiperactivo".
El Presidente Piñera indicó que viajará a Argentina cuando "sea oportuno". Agregó que "una vez más, mis más sentidas y profundas condolencias a la presidenta Cristina Fernández y a todo el pueblo argentino". El Presidente Sebastián Piñera señaló que "me afecta muy fuertemente en lo personal. Por supuesto que vamos a participar y estar cerca de la presidenta Cristina Fernández en todos los actos del funeral".
"He venido a la Embajada de Argentina (Santiago de Chile), en nombre del gobierno y del pueblo chileno a expresar las condolencias por esta pérdida tan importante", señaló el canciller chileno Alfredo Moreno. Quiere "expresar que este saludo, este abrazo llegue a la presidenta de Argentina que ha tenido esta pérdida tan importante".
El gobierno venezolano decretó tres días de duelo por el fallecimiento de Néstor Kirchner. Según el comunicado emitido por la Cancillería de ese país "con el fin de meditar en el dolor acerca de la obra de este inmenso americano, el presidente Hugo Chávez ha dispuesto que se observen tres días de duelo nacional en todo el territorio de la República Bolivariana de Venezuela".
Argentina ha perdido "un hombre de Estado" con la muerte de Néstor Kirchner, afirmó el presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek. "Su muerte prematura deja un vacío no solo en el país, sino también en el exterior", añadió.
El ex Presidente argentino Eduardo Duhalde aseguró que siente una "gran consternación" por la muerte de Néstor Kirchner. "Con gran consternación he recibido la noticia de la muerte del ex presidente Néstor Kirchner. En este momento de conmoción, quiero hacer llegar a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, a sus hijos y a sus más cercanos amigos, mis más sinceras condolencias y decirles que los acompaño en este momento de dolor", señaló mediante un comunicado.
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