Como publicó este lunes la Deutsche Welle, los representantes de los 16 estados federados aprobaron, en su última sesión antes de las vacaciones de verano, un proyecto de ley presentado por el estado federado de Hesse. "Presentamos ahora este proyecto de ley de forma deliberada, porque debemos pasar por fin de las palabras a la acción legislativa. Es decir, de un 'habría que' a un 'actuamos'", declaró el ministro de Justicia de Hesse,, Christian Heinz, antes de la votación.
Hasta ahora, en este tipo de situaciones no suele haber consecuencias penales, pero ahora, el Bundesrat, la segunda cámara del sistema parlamentario alemán, insta a que se apruebe una prohibición legal.
"Quien niegue públicamente el derecho a la existencia de Israel..."
Según la propuesta del Consejo Federal, se sancionará a "quien, públicamente o en una reunión, niegue el derecho a la existencia del Estado de Israel o incite a su eliminación". No obstante, esto solo sería punible si se hiciera de una manera que fomentara la disposición a cometer actos de violencia antisemita o medidas arbitrarias. Las disposiciones penales vigentes en la legislación alemana, que se centran, por ejemplo, en la incitación al odio o en el uso de símbolos de organizaciones terroristas, no son suficientes, según se indica en la exposición de motivos del proyecto de ley.
El ministro de Hesse, Heinz, señaló que, desde el 7 de octubre de 2023, fecha del "atentado bárbaro" de Hamás contra los judíos, este odio se ha "extendido" a todo el mundo y también a Alemania.
El antisemitismo tiene lugar "públicamente en nuestras calles". El político de la CDU añadió: "Sobre las piedras conmemorativas doradas (que recuerdan a los judíos asesinados durante el nacionalsocialismo, nota del editor), que todos ustedes conocen en nuestras calles, hoy vuelven a marchar por las ciudades multitudes que gritan abiertamente estas consignas y este odio hacia los judíos".
Heinz afirmó que el proyecto de ley no se dirige expresamente contra la libertad de expresión ni contra las críticas al Gobierno israelí. Tampoco impide los debates sobre una solución política pacífica en Oriente Próximo. Todo ello forma parte de la democracia liberal. Calificó el proyecto de "deliberadamente muy restrictivo". Se trata de "llamamientos que glorifican la violencia" para destruir a Israel. El Estado de derecho debe seguir siendo capaz de actuar.