kradiario.cl

viernes, 10 de abril de 2026

EL PERIODISMO QUE VIENE Y LA INVASIÓN DE LOS NECIOS - POR ENRIQUE FERNÁNDEZ


Por primera vez en 44 semanas, el pesimismo sobre el futuro de Chile abarca al 49%, de la ciudadanía, por sobre el 48% que aún se mantiene optimista, según la encuesta Cadem. Son los tiempos que vivimos, con un nuevo gobierno y los efectos de una guerra en el Oriente Medio.

¿Y dentro de este clima adverso, qué desafíos aguardan a los periodistas?

El primero de todos, ser cada día más profesionales de la noticia. Enfrentar la irrupción de las redes sociales, donde “todos somos periodistas” en palabras del uruguayo Danilo Arbilla, cuando en el año 2000, en Santiago, asumió la presidencia de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Ya entonces las redes se llenaban de supuestos periodistas que difundían noticias falsas, en forma de bulos o “fakenews”.

Pasaron 15 años para que entrara en escena el filósofo y semiólogo italiano Umberto Eco, a quien no le gustaban las redes sociales. Eco, autor de ”El Nombre de la Rosa” y “El Péndulo de Foucault”, pensaba que con la irrupción de Internet apareció un periodismo –si es que se le puede llamar periodismo- de la peor calidad. Si usted toma un diario conservador como “El Mercurio” o lee un periódico irreverente como “The Clinic”, sabe lo que tiene ante sus ojos y puede aceptarlo o rechazarlo.

“Con Internet ocurre lo contrario: te fías de todo porque no sabes diferenciar la fuente acreditada de la fuente disparatada”, decía Eco a comienzos de 2015, en declaraciones al diario “El País” de Madrid.

“Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de necios que primero hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los necios", agregaba el escritor al diario “La Stampa” de Milán, en junio de 2015.

Ejemplos abundan:

-¿Supiste la última del Papa? –pregunta un feligrés a la salida de la misa dominical.

- No, cuéntame –responde su interlocutor.

- Dijo que el infierno no existe… Y dijo también que Adán y Eva son una fábula, una historia ficticia.

- ¿Eso dijo…? Estamos salvados entonces… ¿Y dónde lo leíste…?

- En la Internet, pues –contesta el feligrés con el mayor aplomo.

Si queremos, entonces, que el periodismo prevalezca como una profesión digna de la credibilidad y respeto que siempre tuvo, los nuevos profesionales deberán fortalecer su caudal académico, dominar el uso del lenguaje, conocer el entorno histórico de su ciudad, su región, su país, su continente y el mundo. ¿Es mucho pedir? Los periodistas de la Vieja Guardia lo consiguieron, sin la ayuda de la tecnología ni la amenaza de la inteligencia artificial.

Hasta aquí, el primer desafío: sobreponerse a las redes. El segundo obstáculo, que en Chile aún no se presenta como en el país de Donald Trump o la Argentina de Javier Milei, es el choque con los deseos e intereses de las corrientes más conservadoras de la sociedad.

Arthur Gregg Sulzberger, editor de “The New York Times”, conoce el conflicto porque su diario, uno de los más prestigiosos a nivel mundial, recibe la amenaza constante del presidente Trump y su carácter furibundo. De su experiencia desprende una especie de silogismo, aplicable a toda la sociedad:

“Justo por encima de la amenaza a la democracia se encuentran niveles históricos de polarización, y justo sobre los niveles históricos de polarización se encuentra el colapso de la confianza, y justo por encima del colapso de la confianza se encuentra la corrupción de los ecosistemas de información. Y si lo sigues hasta el nivel más alto, encontrarás el colapso del periodismo”, advertía Gregg Sulzberger en “La Tercera”, el 25 de marzo de 2023.

Es una descripción que evoca a Trump, cuando presiona a los medios para que informen sobre la guerra desde la perspectiva de su gobierno. Él mismo actúa como periodista desde su red Truth Social, lanzando ultimatums a Irán, que después retira y vuelve a lanzar, para que esos “locos malditos”  “abran el puto estrecho de Ormuz” y dejen pasar el petróleo.


En Argentina, el presidente Milei hace lo propio: Insulta a los periodistas al estilo de Trump y los acusa de integrar una “asociación ilícita” que practica un "periodismo basura".  


Como bien se sabe, el presidente José Antonio Kast, que asumió el gobierno el 11 de marzo, pocos días antes acudió en Miami a una cumbre organizada por Donald Trump, junto a Milei y otros líderes conservadores de la región. Sus primeras dificultades con la comunicación no se originaron en la prensa, sino en los errores de sus propios asesores encabezados por el abogado Cristián Valenzuela, entusiasta autor de ideas geniales como “el Estado en quiebra” o “este país se cae a pedazos”. 

El dictador Augusto Pinochet también tuvo a un dentista y agrónomo como jefes de la Dinacos (Dirección Nacional de Comunicación Social). Cuando descubrió el poder de los medios, a pesar de la censura, utilizó la represión, que dejó una treintena de periodistas y trabajadores de la comunicación asesinados.

Hasta ahora, el nuevo gobierno prefiere conservar las buenas relaciones con la prensa. 

Hasta ahora…




No hay comentarios.:

Publicar un comentario