La economía venezolana vuelve a ofrecer cifras que hace algunos años parecían difíciles de imaginar. El producto interno bruto (PIB) creció un 7,14 por ciento interanual en el segundo trimestre de 2026, una clara aceleración frente al 2,51 por ciento registrado en los primeros tres meses del año.
El Banco Central de Venezuela (BCV) asegura que el país acumula ya 21 trimestres consecutivos de crecimiento.Pero hablar de "recuperación" requiere cautela. Venezuela viene de uno de los mayores colapsos económicos registrados en América Latina en tiempos de paz y todavía está muy lejos de los niveles de actividad e ingreso anteriores a la crisis.
"Estamos frente a una economía que viene de una contracción extraordinaria y que todavía mantiene niveles de actividad y de ingreso por habitante muy inferiores a los que tenía antes de la crisis", explica a DW el economista venezolano Asdrúbal Oliveros. "Crecer a tasas relativamente altas no significa necesariamente haber recuperado lo perdido".
El petróleo vuelve a tirar de la economía
El principal motor del repunte es conocido: el petróleo. Según el BCV, la actividad petrolera creció un 9,1 por ciento interanual entre abril y junio.
La actividad no petrolera también avanzó un 5,79 por ciento. Destacaron especialmente las actividades financieras y de seguros, con un 26,26 por ciento, y la construcción, con un 16,11 por ciento. La evolución de la producción de crudo permite observar el cambio desde comienzos de año. Según las fuentes secundarias de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), recogidas en sus informes mensuales Monthly Oil Market Report (MOMR),
Venezuela pasó de producir alrededor de 823.000 barriles diarios en enero a unos 1,12 millones en julio.
El petróleo no solo aporta directamente al PIB. También proporciona las divisas que necesita una economía que funciona en gran medida con dólares.
"El incremento de la producción y, especialmente, de las exportaciones ha permitido una mayor entrada de divisas, que termina permeando hacia otras actividades", señala Oliveros. Eso ha dado al Estado mayor capacidad para intervenir en el mercado cambiario y ha aumentado la disponibilidad de dólares para las empresas.El economista identifica además una recuperación desigual del sector privado: comercio, servicios, tecnología, actividades financieras y algunos segmentos industriales muestran dinamismo, mientras que la situación es distinta en sectores que dependen principalmente del consumo masivo.
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