Donald Trump está impulsando el programa económico más caótico de la historia de Estados Unidos. El denominado por el presidente como «Día de la Liberación» o «de la Independencia Económica» desató el pánico en Wall Street y contagió a los mercados de todo el mundo debido a su plan de aranceles masivos y unilaterales, más estrafalarios de lo esperado. Trump promete devolver a EEUU a su «edad de oro» con un proteccionismo salvaje que echa la mirada hacia el siglo XIX y que, si se acaba aplicando, supondrá una profunda revolución en el orden económico mundial.
El sistema de colaboración entre Estados
que rige desde la II Guerra Mundial, y que ha reportado a Occidente sus mejores
décadas de prosperidad, dará paso a un tablero dominado por la ley del más
fuerte. Un escenario de guerra comercial que, sumado al paso atrás de EEUU como
potencia defensiva aliada de Europa, sitúan a la UE en un momento
extraordinariamente crítico que la obliga a actuar unida y a reforzar
de forma definitiva su integración económica, militar y política, lo que
empieza por derribar las barreras comerciales internas entre los 27 Estados
miembros.
Donald Trump ha amenazó con no defender a sus socios europeos y con sabotear la OTAN si regresaba al poder. Su vuelta y la amenaza de Rusia han convencido a la Unión Europea de desarrollar su autonomía en defensa. El camino estará repleto de dificultades, pero será imparable.
Ahora y a grandes rasgos, Trump anunció
aranceles
del 10% a todos los países, y más altos para aquellos a los que considera «delincuentes». Una
larga lista negra -sin Rusia- en la que no distingue a amigos como la UE, con
el 20%, y Japón, con el 24%, de enemigos como China, con el 34%.
Si Trump ejecuta su plan arancelario, el
mundo se asoma a un orden económico en el que imperará la ley del más fuerte.
En todo caso, y más allá de la incoherencia
con su apelación al libre comercio, el planteamiento de Trump no deja espacio
al optimismo. Las enormes contraindicaciones del proyecto son inocultables. La
principal es el perjuicio seguro para el propio pueblo estadounidense; los
precios aumentarán en todo el mundo pero también en EEUU, donde la recesión es
muy probable. La grave inseguridad jurídica hace además de EEUU un país
no confiable y facilita el camino al reforzamiento de China. The
Wall Street Journal advertía ayer del gran error de Trump y del «fin
del liderazgo económico estadounidense» en el mundo.
La incertidumbre es aún grande, y no puede
descartarse la posibilidad de que Trump acabe rebajando o no aplicando parte de
los aranceles anunciados. Por ahora, la propia Ursula von der Leyen ha
evitado anticipar represalias severas porque Bruselas confía en negociar. Con
todo, el impacto económico esperado en Europa -81.000 millones de euros
anuales- la empujan imperiosamente a buscar nuevos aliados comerciales.