Lo central en este caso es la instalación de un cable submarino entre China y el puerto chileno de Valparaíso, considerando a Hong Kong como uno de los centros marítimos más activos y eficientas del mundo y estar situado estratégicamente en el Mar de China Meridional, considerado puerto natural de aguas profundas y puerta de entrada al sur de China.
Este tema ya había sido abordado con autoridades chilenas, ocasiones en que el embajador estadounidense en Santiago, Brandon Judd, ya habría manifestado serios riesgos que tendría esta conexión submarina que uniría a los puertos de Valparaíso y Hong Kong.
La instalación del cable submarino significa para EE UU serios riesgos respondiendo con sanciones a los tres funcionarios chilenos involucrados en los planes de la conexión Valparaíso-Hong Kong.
El embajador Judd se reunió el 12 de febrero con la ministra chilena de defensa, Adriana Delpiano, y le comentó los peligros que originaría el cable.
"Hoy, el Departamento de Estado, anuncia que ha tomado medidas para imponer restricciones de visa a tres funcionarios del gobierno de Chile (aún no identificados, pero se conoce que son funcionarios de la Subsecretaría chilena de Telecomunicaciones), "quienes con conocimiento, dirigieron, autorizaron, financiaron, y brindaron apoyo sustancial y/o llevaron a cabo actividades que comprometieron infraestructura crítica de telecomunicaciones y erosionaron la seguridad regional en nuestro hemisferio". Ese fue el tono del comunicado realizado por el cubano-estadounidense, Marco Rubio.
Todo esto para "explicar" las sanciones a los funcionarios chilenos por "apoyar actividades contra la seguridad" en la región.
Según emol.com el proyecto del cable submarino fue impulsado tras la visita del presidente chileno Gabriel Boric a China en 2025 y buscaría unir comunicacionalmente Valparaíso y Hong Kong.
La iniciativa chileno-asiática ha sido siempre tratada con recelo por parte de Estados Unidos acusando que afectaría a la propia seguridad estadounidense.
De hecho, el pasado 12 de febrero el embajador de EE.UU. en Chile, Brandon Judd, se reunió con la ministra de Defensa, Adriana Delpiano, para abordar este tema. Tras la cita publicó Judd en su cuenta de X: "Estados Unidos y Chile somos socios estratégicos en defensa. El alcance y la profundidad de nuestra cooperación militar bilateral son significativos y mutuamente beneficiosos: nos permiten enfrentar las amenazas de seguridad que compartimos en la región y, al seguir trabajando juntos, fortalecemos y protegemos a ambas naciones".
Un componente crítico de esa seguridad compartida es la data, que se refiere generalmente a conjuntos de información, hechos o cifras recopilados para su análisis y toma de decisiones.
La ministra Delpiano y yo conversamos a fondo sobre los riesgos que vemos en cables submarinos chinos", declaró Judd.
Además, el pasado 2 de febrero el embajador también sostuvo una cita con el ministro de Transporte, Juan Carlos Muñoz, donde también tocaron el tema.
Ante lo último señalado desde Estados Unidos, anunciaron que el embajador Judd dará una conferencia el próximo lunes, donde se referirá al tema. La preocupación de las autoridades norteamericanas radica en que el cable submarino corresponde al programa Chile-China Express, a cargo de las empresas oriundas del gigante asiático China Mobile e Inchcape Shipping Service, que busca conectar ambas naciones.
El proyecto corre en paralelo al cable Humboldt, que también une al país latinoamericano con Asia, aunque con Australia como intermediario.
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