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lunes, 19 de octubre de 2026

EUROPA ESTÁ EN LLAMAS

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció que el Consejo de Ministros aprobará este martes 45 millones de euros para impulsar nuevas residencias universitarias. Esta medida parece un poco desesperada y de último minuto y más destinada  a intentar  suavizar las protestas en el país ibérico que han llegado para quedarse.

Las organizaciones sindicales españolas CCOO, UGT, CGT, CNT, Co.Bas, Intersindical, Solidaridad Obrera, la Unión de Actores y Actrices y la Confederación de Sindicatos de Inquilinas han formalizado este lunes ante el Ministerio de Trabajo y Economía Social la convocatoria a  una huelga general para el próximo 11 de noviembre para reclamar el derecho a una vivienda digna y asequible, en una jornada que sus promotores conciben como una movilización tanto laboral como social.  

Protestas en Francia

Centenares de miles de personas, hasta 800.000, se manifestaron el sábado en Francia siguiendo la convocatoria de estudiantes de secundaria, sindicatos de los servicios púbcos y jubilados y autónomos, conocidos como los 'Chalecos Amarillos'. Las manifestaciones derivaron en disturbios de una violencia inusitada, con asalto a las alcaldías de Limoges o Marsella, saqueo de comercios y destrozos. 

El diario La Vanguardia de España se pregunta este lunes que  ¿de dónde salió toda esa rabia y por qué Francia se encuentra en estado de shock?

Las primeras manifestaciones de este malestar nacieron en los lycées, en los institutos de enseñanza secundaria de Francia

Los estudiantes empezaron a movilizarse por la falta de medios en los centros escolares, en especial los de las" banlieues", que es como se conoce en Francia a las periferias de las ciudades, donde se concentran las generaciones surgidas de la inmigración. Tampoco hay suficientes profesores para cubrir las bajas de los titulares. La protesta se extendió como una marea.

Francia enfrenta una de sus jornadas de mayor agitación social de los últimos años. Las manifestaciones del sábado 17 de octubre terminaron con enfrentamientos entre manifestantes y policías, comercios saqueados, vehículos incendiados y edificios públicos atacados en distintas ciudades del país.

Según informó la agencia Reuters este domingo, cerca de 1.800 personas fueron detenidas durante los disturbios, mientras que más de 500 policías resultaron heridos.

La policía realizó 855 detenciones. Además, un manifestante murió tras sufrir un paro cardíaco durante las movilizaciones, de acuerdo con el mismo reporte.

En Limoges, en tanto, el edificio histórico del ayuntamiento sufrió graves daños luego de ser incendiado, mientras que en Lyon un recinto de información turística fue atacado y prendido fuego. En Marsella también se registraron daños en dependencias municipales y locales comerciales.

Pese a la violencia que marcó la jornada, las autoridades y los reportes de prensa distinguieron entre los grupos que protagonizaron los disturbios y las numerosas personas que participaron pacíficamente en las marchas. La agencia Associated Press (AP) cifró en cerca de 550 mil los participanrtes en 110 manifestaciones, según datos oficiales, mientras que los organizadores elevaron la participación a unas 800 mil  personas. Pero ¿qué está pasando en Francia, por qué se moviliza la población y qué buscan los manifestantes?

El movimiento comenzó en septiembre, cuando estudiantes de sectores periféricos de París reclamaban la falta de profesores, los problemas de infraestructura, los cursos numerosos y la ausencia de recursos suficientes para desarrollar las actividades escolares.

Las protestas coincidieron con el rechazo de sindicatos y trabajadores del sector

público a los planes presupuestarios del Gobierno para 2027, que contemplan un ajuste de aproximadamente 54 mil millones de euros para reducir el déficit fiscal.

Las medidas de austeridad han generado preocupación por sus posibles efectos en los servicios públicos y los salarios de los funcionarios. A esto se suma el malestar por el encarecimiento de productos básicos, la energía y los combustibles, factores que presionan el poder adquisitivo de los hogares.

De esta forma, estudiantes, trabajadores y organizaciones sindicales comenzaron a confluir en una misma movilización, aunque no todos participan por las mismas razones.

La Confederación General del Trabajo (CGT), uno de los principales sindicatos franceses, respaldó las manifestaciones y planteó demandas por mejores salarios y pensiones, menores precios y protección de los servicios públicos.

¿Qué buscan los manifestantes?

Las protestas no responden a una única exigencia ni cuentan con un liderazgo común que represente a todos sus participantes. Entre las principales demandas se encuentran:

– Frenar el deterioro de la educación pública: los estudiantes exigen mejores condiciones de infraestructura, más profesores y recursos suficientes para los establecimientos.

– Proteger el poder adquisitivo: trabajadores y familias cuestionan el aumento del costo de la vida y reclaman mejores salarios frente al encarecimiento de los gastos cotidianos.

– Rechazar los recortes presupuestarios: sindicatos y funcionarios temen que las medidas de austeridad afecten sus remuneraciones y reduzcan la capacidad de los servicios públicos.

– Combatir la desigualdad: parte de los manifestantes denuncia que las decisiones económicas del Gobierno perjudican especialmente a los sectores de menores ingresos.

– Cuestionar la respuesta policial: los enfrentamientos y las lesiones sufridas por algunos jóvenes durante las protestas también han alimentado las críticas contra las fuerzas de seguridad.

Incendios, saqueos y enfrentamientos

La escalada de violencia se ha convertido en uno de los principales focos de preocupación para las autoridades francesas.

Durante las últimas jornadas se han registrado enfrentamientos en diferentes ciudades, con lanzamiento de objetos contra policías, barricadas, incendios y ataques a establecimientos comerciales y edificios públicos. Las fuerzas de seguridad han respondido con gases lacrimógenos y cañones de agua.

¿Es similar al estallido social de Chile?

Las protestas francesas presentan varios puntos de comparación con el estallido social que se registró en Chile hace siete años, el  18 de octubre de 2019, aunque ambos procesos tienen diferencias relevantes.

En Chile, las manifestaciones comenzaron tras el alza de $30 en la tarifa del Metro de Santiago. Sin embargo, rápidamente se transformaron en una movilización nacional contra el costo de la vida, las pensiones, la desigualdad, el acceso a la salud y la educación, además de las críticas al modelo económico y a la clase política.

En Francia, el movimiento también ha trascendido por sus demandas iniciales, lo que comenzó con reclamos estudiantiles por las condiciones de los colegios se amplió hacia el malestar por el costo de la vida, los recortes del gasto público y la percepción de que las políticas económicas afectan con mayor fuerza a los sectores más vulnerables.

Un escenario complejo en Francia

La crisis se desarrolla en un contexto de dificultades fiscales y creciente tensión política, con las elecciones presidenciales previstas para 2027.

El Gobierno debe enfrentar simultáneamente las demandas por mejores servicios públicos, la presión para controlar el déficit y los cuestionamientos por el manejo de las protestas. 

Reducir el gasto puede contribuir a sus objetivos fiscales, pero también corre el riesgo de profundizar el descontento si la población percibe que los ajustes afectan sus condiciones de vida.

Así Europa vive una ola de protestas sociales y estudiantiles de gran escala (octubre de 2026), con epicentro en Francia y ramificaciones en países como Italia, España, Bélgica y Albania.

El detonante en Francia

Origen: Las movilizaciones comenzaron a mediados de septiembre de 2026 impulsadas por estudiantes de secundaria en los suburbios de París ante el deterioro de los edificios escolares, aulas superpobladas, falta de profesores y el rechazo a la plataforma de acceso universitario Parcoursup.

• Ampliación del conflicto: Lo que empezó como un reclamo educativo se transformó en un estallido general contra el plan de ajuste fiscal del gobierno de Emmanuel Macron (que contempla recortes de miles de millones de euros), la pérdida de poder adquisitivo, la inflación y los altos costos de la vida.

• Confluencia social: En las calles se han unido estudiantes (principalmente de la Generación Z), sindicatos de trabajadores, docentes, ferroviarios y otros sectores.

• Balance y represión: Las jornadas han dejado miles de detenidos (superando los 1.800 a más de 6.000 según balances acumulados), decenas de heridos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, y fuertes disturbios en ciudades como París, Marsella, Lyon y Rennes.

Extensión a otros países de Europa

• Italia: Se han registrado enfrentamientos y protestas juveniles en Milán, Turín, Bolonia, Roma y Nápoles en rechazo al alto costo de la vida, los recortes y las políticas del gobierno de Giorgia Meloni. Los sindicatos italianos han convocado movilizaciones y una huelga general.

• España: Se han sumado huelgas educativas en Madrid y paros de profesores y estudiantes que denuncian la falta de inversión y la desigualdad en la enseñanza pública.

• Bélgica y Albania: En Bruselas se han reportado disturbios vinculados a recortes presupuestarios, mientras que en Albania las protestas estudiantiles y civiles han apuntado contra la corrupción gubernamental y el costo de la educación.

El malestar generalizado en el continente refleja una fractura socioeconómica profunda en la juventud europea frente a la vivienda, la precariedad laboral y los recortes en los servicios públicos.


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