POR MARTÍN POBLETE
En estos días, numerosos especialistas y auto proclamados expertos han escrito profusamente, en variados medios, anunciando situaciones críticas; se nos dice que estaríamos cerca de una virtual inferioridad ante vecinos en rápido rearme; no es así, el lamentable descuido de cuatro años en el gobierno de Gabriel Boric terminó por reducir márgenes de maniobra y acortar plazos, nada más, tampoco nada menos.
Se hace necesario empezar a evaluar opciones; teóricamente, se pueden comprar armamentos y sistemas de armas dónde se quiera y se puedan pagar, pero eso es teórico, en la realidad es preciso evaluar cuidadosamente las variables geopolíticas, y el cambiante escenario del poder en estos tiempos.
En este sentido, los productos de la industria militar en China y Rusia deben quedar fuera de consideración, son sistemas de armas muy diferentes a los actualmente en uso especialmente en la Fuerza Aérea, no están las circunstancias para cambios tan drásticos; por distintas razones, no parece conveniente seguir comprando armamento en Israel.
La situación del Ejército parece bastante manejable. La guerra en Ucrania, ya va largo más de cuatro años, aconseja pensar cuidadosamente la adquisición de blindados.
El uso de drones por los ucranianos impuso pesadas pérdidas de tanques y blindados menores al ejército ruso. A su vez el temor a una represalia similar obligó al ejército ucraniano a replegar sus divisiones blindadas, cambios cualitativos en la forma de manejar la guerra están teniendo lugar en un frente de más de setecientos kilómetros, no podemos ignorarlos.
Por ahora, podemos tener algún gasto en la mantención de tanques Leopard 2 y equipamiento auxiliar, tal vez el costo mayor vendría del impostergable actualizar de "software" en los tanques Leopard 1.
La situación de la Fuerza Aérea es diferente. Los cuatro años de inacción dejaron sin margen de maniobra con los aviones de combate F5-E y F5 Tiger, ambos cumplen cincuenta años de servicio, se puede estirar su uso hasta el 2030, llevarlos más allá sería irresponsable temeridad.
Hemos sido informados del comienzo de consultas con la empresa Lockheed Martin, y con el gobierno de Estados Unidos, por el avión de combate de última generación F-35, no se ha informado de probable precio, pero estar en la frontera de la tecnología tiene alto costo.
Hay tres opciones alternativas de tecnología vigente, el Typhoon británico, el Saab Grippen anglo sueco, y el Mirage Rafale francés, cualquiera de esos tres obtenibles sin demora; otra opción, ya de mediano plazo, es subirse al carro del proyecto tripartito entre Gran Bretaña Italia y Japón que ya inició la construcción de un nuevo avión de combate, en Gran Bretaña.
Valga recordarlo, al comienzo del segundo gobierno del Presidente Sebastián Piñera, la Fuerza Aérea retiró del servicio los aviones de combate de fabricación francesa, Mirage Elkan y Mirage Panther; se dijo en su momento que se buscarían compradores, no se ha informado al respecto.
De seguir guardados en hangares, podría considerarse su actualización y remotorización, procedimiento conocido en la jerga aeronáutica como "complete overhaul", cuestión de conversar y negociar con la empresa fabricante Dassault Aviation y con el gobierno de Francia.
De hacerse la decisión por los F 35, su construcción más el entrenamiento de la primera generación de pilotos y personal de mantención tomaría sus años; en ese caso, si todavía están por aquí, los Mirage Elkan y Panther serían un valioso puente.
La situación más exigente en términos de gasto y tiempo está en la Marina. Cuatro fragatas y dos submarinos han llegado al límite absoluto de su vida útil. Las fragatas pueden construirse en el astillero naval de ASMAR en Talcahuano, usar el modelo multipropósito desarrollado por la Real Marina Británica, una se construye en astilleros británicos y las otras tres en ASMAR, el mismo acuerdo ya está en desarrollo con Polonia.
Hay otras ofertas en Alemania, Francia, Italia y Corea del Sur. Con los dos submarinos las opciones son más limitadas, Estados Unidos y Gran Bretaña ya no construyen submarinos convencionales, esto lo siguen haciendo, muy bien, Alemania y Francia.
En ambos casos, la ejecución de las opciones escogidas tomará tiempo, construir barcos de guerra es asunto sumamente serio. Será necesario encontrar un puente, lo hay en Japón; en el gobierno de la Primer Ministro Takaishi, se ha decidido terminar con la postura naval defensiva y comenzar la construcción de una marina de características ofensivas, capaz de pelear una guerra naval con China y ganar, la enorme capacidad industrial japonesa permite semejante giro de inmediato.
Entre los resultados de ese sustancial cambio, hay navíos de tecnología reciente con características y lógica defensivas, construídos en Japón con los más altos estándares de la ingeniería naval, disponibles para su transferencia a interesados; Chile podría adquirir dos destructores, dos fragatas y dos submarinos, para usarlos mientras se construyen fragatas y submarinos nuevos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario