
El presidente
Donald Trump afirmó este lunes que Estados Unidos ha
pospuesto ataques contra las plantas de energía iraníes tras mantener
unas "muy buenas" conversaciones
con Teherán para "una
resolución completa" de la guerra, pero la prensa estatal iraní desmintió
tales contactos.
Sus
declaraciones hicieron caer los recios del petróleo y también permitieron una subida
de las bolsas de comercio en el mudo.
El anuncio
generó sorpresa después de un fin de semana de amenazas cruzadas entre ambos
bandos. Sin embargo, desde Teherán, varios medios negaron que hubiera
conversaciones con el país norteamericano.
"No hay
conversaciones entre Teherán y Washington", señaló la agencia de noticias
Mehr, que citó a la cancillería iraní. Las declaraciones forman parte de un
intento "de reducir los precios de la energía", agregó.
Expertos
señalan que la negación de Irán obedece a la necesidad que tiene de demostrar,
no solo dentro sino fuera de sus fronteras, que sigue siendo una nación fuerte;
por lo que no admite sus contactos con Washington.
Las palabras
de Trump provocaron, en efecto, un desplome de más del 10% en los precios del
petróleo y reavivaron las bolsas, que llevan tres semanas oscilando al vaivén
del conflicto.
En su red
Truth Social, Trump explicó que en los últimos dos días habían mantenido
"conversaciones muy buenas y productivas" con Irán para "una resolución
completa y total de nuestras hostilidades en Oriente Medio".
Estas
conversaciones "continuarán a lo largo de la semana", afirmó Trump.
A raíz de
estos contactos, el presidente ordenó al Pentágono retrasar "cualquier
ataque militar contra plantas de electricidad e infraestructura energética
iraní por un período de cinco días".
El anuncio
llegó horas antes de que expirara el ultimátum lanzado el sábado por el mismo
Trump, que amenazó con "aniquilar" las centrales eléctricas de Irán
si no reabría en 48 horas el estrecho de Ormuz.
Este paso
marítimo, por donde antes transitaba una quinta parte del comercio global de
hidrocarburos, lleva de facto cerrado desde el inicio de la guerra el pasado 28
de febrero.
Teherán, por
su parte, amenazó con minar "las vías de acceso y las líneas de
comunicación" en el Golfo y con atacar "todas las infraestructuras
energéticas, de tecnología de la información y de desalinización de agua
pertenecientes a Estados Unidos" en la zona.
En la prensa
estatal iraní aparecían el lunes listas de posibles infraestructuras, como las
plantas de Orot Rabin y Rutenberg en Israel, las dos principales centrales
eléctricas del país.
"¡Despídanse
de la electricidad!", afirmaba una infografía de la agencia Mehr con
posibles blancos en Arabia Saudita y otros países vecinos.
Crisis energética
El director
de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, advirtió el lunes
que la guerra podría provocar la peor crisis energética mundial en décadas.
Según las
estimaciones de la AIE, el mundo ha perdido cada día 11 millones de barriles de
petróleo, es decir, más que el volumen diario eliminado durante las dos crisis
petroleras consecutivas de los años 1970.
El tránsito
de mercancías por el estrecho de Ormuz se ha desplomado un 95%, según la
empresa de análisis Kpler. Solo un reducido número de cargueros y petroleros ha
logrado cruzar ese paso.
"Ningún
país quedará inmune a los efectos de esta crisis si continúa avanzando en esta
dirección", avisó Birol.
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