Tal como sucedió en la otra guerra vigente, en Ucrania, en la de Irán los agresores sobreestimaron sus propias capacidades y subestimaron las del agredido.
El gobierno del Presidente Donald Trump, él mismo, y sus socios israelíes, asumieron estar en condiciones de imponer enorme destrucción infraestructural; operando en terreno con sus servicios de inteligencia, matar a los más importantes magistrados y altos funcionarios del gobierno iraní; destruir la fuerza aérea y las capacidades antiaéreas de los iraníes, de paso limitar sustancialmente sus capacidades operativas balísticas.
Todos los objetivos arriba delineados fueron conseguidos; sin embargo, Irán continúa resistiendo, se generó un cuadro sustitutivo de los jerarcas asesinados mientras, de algunas y varias maneras, la inmensa destrucción material no pareciera impedir el funcionamiento del país más allá de los principales centros urbanos.
Resulta que Irán es un país grande, a modo comparativo de superficie cuatro veces más grande que Irak, con población superior a noventa millones de habitantes, puertos en dos mares el Caspio y el Golfo Pérsico, y en un océano el Índico, fronteras con Afganistán y Pakistán.
En las actuales circunstancias, someter a Irán hasta obtener su rendición incondicional pasa por una invasión con una fuerza mínima de veinte divisiones, algo políticamente inviable para Donald Trump además de totalmente fuera de las capacidades de sus socios israelíes.
En otros tiempos, cuando la invasión no parecía viable, las antiguas potencias coloniales europeas recurrían al bloqueo de puertos y mares adyacentes.
Actualmente, los Estados Unidos tienen las fuerzas navales necesarias para imponer un bloqueo de puertos iraníes, así lo ha dispuesto el Presidente Trump. Problema, el bloqueo de puertos iraníes incluye la continuación del cierre del Estrecho de Ormuz, en consecuencia sigue interrumpido el flujo de más del 25% de la producción de petróleo mundial, un estimado de 30% del gas natural licuado, y un tercio de los fertilizantes esenciales para la agricultura.
La mediación de Pakistán no ha producido resultados tangibles; Trump ha designado al Vice Presidente James D. Vance, y a su yerno Jared Kushner como principales negociadores.
En el lado iraní los esporádicos contactos los ha tenido el ministro de relaciones exteriores, quien también ha viajado a Beijing y Moscú, pero a esta fecha no ha tenido contacto directo con los negociadores americanos y, al parecer, carece del peso específico político del asesinado Ali Larijani.
Así las cosas, esta guerra tiende a prolongarse, y con ello las consecuencias negativas para países como Chile; que sabe, la inminente escasez de gasolina de aviación podría generar una grave interrupción de servicios aéreos comerciales, el impacto de semejante situación podría impulsar a las partes en el conflicto a la mesa de negociaciones.
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