Irán permitió a algunos
petroleros iraquíes cruzar el estrecho de Ormuz desde el inicio de la
guerra hace casi seis meses, a pesar de los reiterados pedidos de Bagdad.
La medida no implica una reapertura general
del estrecho.
"Pese a
encontrarse sometido a las medidas militares más estrictas y la inseguridad
creada en el estrecho por las acciones hostiles de Estados Unidos, Teherán dio
permiso a algunos petroleros iraquíes para que cruzaran el estrecho de Ormuz en
los seis últimos meses", dijo la agencia iraní IRNA este sábado
Teherán dio permiso a
algunos petroleros iraquíes para que cruzaran el estrecho de Ormuz en los seis
últimos meses", dijo la agencia IRNA.
Señalaron que Irak, cuya economía
depende mucho de las exportaciones de crudo, solicitó en varias oportunidades. que
se permitiera circular a sus petrolero. "La experiencia de los seis
últimos meses ha demostrado que Irak no tiene alternativa al estrecho de Ormuz
para exportar el grueso de su producción de crudo", señaló IRNA.
A su vez, el
presidente de Estados Unidos, Donald
Trump, anunció hace tres días una nueva ofensiva económica contra el régimen de
Irán. El mandatario consideró la medida como la operación económica "más
devastadora" de mayor impacto jamás emprendida contra un país.
En su red Truth
Social, Trump advirtió que cualquier país que permita a sus instituciones
financieras, empresas, aeropuertos o entidades gubernamentales a proporcionar
"cualquier tipo de salvavidas" a Irán afrontará a su vez
consecuencias económicas.
Señalaron que Irak, cuya economía
depende mucho de las exportaciones de crudo, solicitó en varios oportunidades. que
se permitiera circular a sus petroleros. "La experiencia de los seis
últimos meses ha demostrado que Irak no tiene alternativa al estrecho de Ormuz
para exportar el grueso de su producción de crudo", señaló IRNA.
El presidente de
Estados Unidos, Donald Trump,
anunció hace tres días una nueva ofensiva económica contra el régimen de Irán.
El mandatario consideró la medida como la operación económica "más
devastadora" de mayor impacto jamás emprendida contra un país.
Asimismo, Trump
precisó que la medida contempla cortar las vías empleadas para eludir las
sanciones y mantener los flujos financieros hacia Irán, entre ellas el
contrabando de petróleo, las líneas de intercambio de divisas, las
transferencias de efectivo, las casas de cambio, los registros de buques y las
empresas pantalla.
Bloqueo naval
Desde el 28 de
febrero, cuando estalló la guerra con los ataques de Estados Unidos e Israel,
Irán ha cerrado prácticamente el estrecho de Ormuz y atacado a los buques en la
zona. La república islámica obliga a los buques a que obtengan permiso y paguen
una comisión para poder cruzar la vía.
EE UU ha
aplicado un bloqueo naval a los puertos de Irán, con lo cual prácticamente se
cierra el estrecho por el que transitaba el 20% del gas natural licuado y el
petróleo consumidos mundialmente.
Irán y Omán llevan
semanas negociando un acuerdo sobre el tránsito por Ormuz, que podría
traducirse en el cobro de gravámenes por el ofrecimiento de "servicios
marítimos".
La comunidad médica venezolana suma un nuevo logro internacional con dos avances independientes —pero convergentes— en el tratamiento mínimamente invasivo de los nódulos tiroideos y ciertos tipos de cáncer de tiroides. Tanto el Dr. Oscar Hurtado, desde Venezuela, como la Dra. Rebeca Cordero García, desde Chile, han conseguido resultados que transforman el abordaje tradicional de estas patologías, históricamente dominado por la cirugía abierta.
Ambos especialistas han demostrado que laablación térmica, ya sea porradiofrecuenciao pormicroondas, puede reducir significativamente el tamaño de los nódulos tiroideos, aliviar síntomas y, en casos seleccionados,destruir tejido maligno sin necesidad de extirpar la glándula.
En este par de semanas recientes, altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos se han referido en diversas ocasiones a lo que parece surgir como una nueva etapa en las relaciones con Latinoamérica.
En el empeño, las prioridades parecen estar en asuntos de seguridad continental como se los entiende en Estados Unidos; los principales voceros han sido, en primer lugar, el presidente Donald Trump, seguido por el ministro de Defensa Peter Hegseth, y los generales del Ejército americano en el Comando Sur con sede en Miami, Florida. Del conjunto de discursos y declaraciones, valga extraer tres párrafos notables por lo explícitos.
Queremos crear UNA FUERZA MILITAR ESPECÍFICA, destinada a coordinar y ejecutar ataques contra cárteles y otras organizaciones delictivas transnacionales, desde México hasta Chile. Está claro, tomando como objetivo y pretexto la lucha contra el crimen organizado, cuyas variadas entidades están presentes en Latinoamérica, se pretende militarizar las operaciones dejando en segundo plano a las policías especializadas.
La nueva Fuerza Conjunta del hemisferio occidental busca integrar capacidades militares, de inteligencia y cooperación con los países aliados de la región, en UN ÚNICO MANDO OPERATIVO. Sin duda, es de toda lógica asumir que ese "mando único" estará en manos de altos oficiales del Ejército de Estados Unidos; en este sentido, la expresión "países aliados" implica la exigencia de formar parte de la nueva fuerza para tener, como mínimo, información, de lo contrario un país dado podría encontrarse con operaciones en su territorio de cuya ejecución y planificación no tuvo la menor idea.
La nueva estructura permitirá coordinar con mayor rapidez recursos del Pentágono, del Comando Sur, de la CIA y otros servicios de inteligencia de Estados Unidos, con las fuerzas de seguridad de los países socios, como llegó a ser en cierto modo la Escuela de las Américas entre los años 1946 1922.
En tiempos de la Guerra Fría nunca se intentó llegar tan lejos; para los países de la región, llegó la hora de duras definiciones.
En el caso de Chile, la propuesta lanzada por las autoridades americanas no es de interés para un país que, por ideas y tradición, no puede aceptar subordinar decisiones de la más estricta seguridad nacional, a estructuras manejadas desde el Comando Sur de Estados Unidos. Vienen tiempos difíciles para nuestra diplomacia, Cancillería, Ministerio de Defensa, y en último término para el presidente de la República.
Al menos cinco personas han muerto en ataques con drones rusos contra la gran ciudad ucraniana de Kryvyi Rih, en el sureste de Ucrania, publicó el gobernador militar de la región de Dnipropetrovsk, Oleksandr Hanzha, en la plataforma de mensajería Telegram el viernes.
Cincuenta y dos personas resultaron heridas, incluidos seis niños, según Oleksandr Vilkul, jefe de la administración militar de la ciudad.
Entre los objetivos alcanzados se encontraba el mayor centro comercial de la ciudad industrial, según la administración militar de la ciudad.
Kryvyi Rih, la ciudad natal del presidente Volodymyr Zelensky, se encuentra a unos 350 kilómetros al sureste de la capital, Kiev.
Ucrania lleva casi cuatro años y medio defendiéndose de una invasión rusa a gran escala.
De derecha a izquierda, y viceversa, el péndulo se inclina en las elecciones enAmérica Latinay esta vezde forma marcada. En contraste con la pasada marea rosa de gobiernos progresistas de izquierda, ahora es el turno de laola conservadora de derecha, que se está consolidando con gracias a los últimos trinufos de triunfos enEcuador,Chile,Bolivia,PerúyColombia.
"Es un péndulo, pero es además un péndulo antiestablishment, porque las recetas antiguas que se habían dado ya no les sirven a los electorados y buscan nuevas alternativas fuera de lo establecido", dice a DW Javiera Arce, investigadora del Centro de Estudios para la Gestión Pública de la Universidad de Valparaíso, Chile.
"Algunos análisis muestran que el cambio es lo que ha determinado el voto en muchas de las elecciones de los últimos años en América Latina. A veces, cuando aparecen opciones autoritarias o reaccionarias, tiene que ver más con la búsqueda de un cambio respecto a lo que había, que con una adhesión programática a la ultraderecha", señala a DW Pablo Vommaro, director ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).
En opinión de Javiera Arce, investigadora del Centro de Estudios para la Gestión Pública de la Universidad de Valparaíso, Chile, los partidos políticos se han vuelto "menos ideologizados y más bien pragmáticos, basados en un consenso centrista". Con ello, ha bajado la disputa ideológica y se han concentrado en nuevas causas. "Se enfrentan por temas más accesorios y demandas más inmediatas, pequeñas y de nicho", añade la doctora en Ciencia Política, quien estima que las conexiones de la población con los partidos se han debilitado: "Parece ser que no canalizan precisamente los afectos de la ciudadanía. Por lo tanto, hemos tenido unrevivalde las antiguas demandas materiales, comotener seguridad ciudadanay seguridad económica".
En opinión de Hans-Jürgen Burchardt, la duración de los ciclos del péndulo es variable y no sabemos cuánto pueda extenderse a mediano y largo plazo. "Hay que reconocer, por un lado, que el centro progresista no logró cumplir con su promesa más importante, que ha sido la redistribución, pero no solamente por cuestiones de justicia social, sino por hacer más productivos a los países y, a través de eso, mejorar las condiciones de vida y de trabajo. Esa ha sido una gran desilusión de estos gobiernos, y de eso se ha aprovechado la derecha en algunos momentos", observa el catedrático de Relaciones Internacionales de la Universidad de Kassel, en diálogo con DW.
Por otra parte, pone el ejemplo de la última elección en Chile. El debate se centró en la seguridad, un tema muy presente en los medios, a pesar de que el nivel de alarma no se condice con las cifras. Como la migración, la inseguridad es un tópico que prioriza la derecha, por sobre preocupaciones como como salud, educación o pensiones.
Lucha por capturar las subjetividades
Si bien persisten disputas por agendas materiales en algunos países, como el trabajo, la vivienda o la salud -en la elección de Milei en Argentina, por ejemplo, fue la inflación o el valor del dólar-, "la disputa situada en el terreno de las subjetividades, de lo afectivo, lo emocional y los gustos ha cobrado mayor importancia y mayor espacio en la definición de las contiendas electorales en los últimos años", explica Vommaro.
"Hay una disputa de sentido, que inclusive en algunas fuerzas de ultraderecha se enuncia como batalla cultural", evalúa el profesor e investigador de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Esto incide en la configuración de las subjetividades de las y los votantes, y se articula con la sensación de descontento que prima en estos escenarios. En la disputa por influenciar las percepciones, el mundo digital y las redes sociales tienen un rol importante, así como la estrategia de las desinformaciones, las noticias falsas o creadas con IA a partir de datos no verídicos.
Por su parte, Burchardt apunta a que "ningún político tiene respuestas, y la derecha no las tiene, pero logra capitalizar el miedo, aunque no se puede resolver la cuestión de la seguridad a través de un aumento de represión policial o militar. Se necesitan otras respuestas".
Al respecto, el director del Centro de investigación Käte Hamburger Kolleg, de la Universidad de Kassel, distingue diferencias entre los países: Argentina depende mucho del FMI y de los créditos, y ante la amenaza de falta de apoyo de Trump, parte de la población decidió votar por Milei. Pero en Brasil, en tanto, Lula tuvo una postura clara de defender su autonomía, y ganó popularidad.
Votantes menos fieles y más pragmáticos
Al observar los vaivenes de las elecciones latinoamericanas del último tiempo, pareciera que los electores ya no son fieles a una tendencia política, sino que se mueven por otros intereses. "Sienten que tampoco la política ha sido fiel con ellos y con sus demandas, por lo que acomodan sus preferencias, maximizando sus opciones", indica Arce.
Para Vommaro, "hoy en día el voto se define menos por ideología, adhesión a un programa o fidelidad partidaria, y se decide más por condiciones materiales y subjetivas más inmediatas. El voto es más pragmático en el sentido de más contingente, menos fidelizado a algunas opciones. Existen también votos fidelizados, por supuesto, pero se van diluyendo cada vez más".
Al mismo tiempo, "es más emocional, afectivo y vinculado con otras afinidades que no tienen que ver directamente con una adhesión programática o ideológica, sino con sensaciones y percepciones, que muchas veces son más bien negativas, es decir, de malestar, de desilusión y desencanto. Y entonces aparece una búsqueda de cambio", plantea el académico de la UBA.
"Se podría decir que votan en contra de algo: por ejemplo, en Chile, en contra del fascismo de Kast en 2021, o en contra del comunismo de Jeannette Jara en 2025, o en Colombia recién, o el voto antiperonista con Milei en 2023".
En ese sentido, Burchardt ve que en Argentina "el último gobierno de Alberto Fernández fue una desilusión para gran parte de las personas. No solo creó una alta inflación, sino también aumentó el desempleo entre los jóvenes, y ellos se sintieron más desilusionados del gobierno progresista que de las propias ideas y objetivos de la derecha".
Presidente argentino, Javier Milei.¿Estamos en una era posideológica?En medio de este panorama, la pregunta es si pasó el tiempo de las ideologías. Arce precisa: "No hablaría de posideología. Estas derechas que tenemos son extremadamente ideológicas. Estamos viviendo una lucha descarnada por la ideología y es una ideología completamente distinta".Por su parte, Burchardt considera que pasó "hasta cierto punto". "Si hablamos de izquierda o de los partidos progresistas, les falta una de una narrativa, de una promesa de futuro, y si los políticos no y aqui no pueden ofrecer nada, significa que tenemos una desideologización, pero no como un proceso de nueva política, sino de incompetencia de accionar una narrativa". Asimismo, estima que la derecha tiene la capacidad de "canalizar, capitalizar el miedo (de la ciudadanía) y eso es lo que estáhaciendo al ganar elecciones, aunque no tiene respuesta para nada. Y eso no es una ideologización"."No sé si la ideología quedó atrás, porque inclusive desde los discursosdominantes se agita ideología, cuando se tilda de 'comunista' o 'socialista', o hace unos años, de 'castrista' o 'chavista', o cuando se ponen algunos países, como Cuba o Venezuela, como los ejemplos negativos, los 'cucos' y las causas de todos los males. Esos discursos son fuertemente ideológicos", advierte Vommaro. No obstante, reiteraque las ideologías y las adhesiones programáticas han perdido peso específico en la contienda política, al tiempo que crecen las adhesiones afectivas, emocionales y más subjetivas.
Los últimos comicios en América Latina confirman una creciente ola derechista. ¿Es parte del movimiento pendular, que vemos entre los extremos políticos, o nuevas motivaciones guían a los electores?