La gran tragedia ucraniana convertirtida en una guerra salvaje e imparable en cuatro años de guerra cumplidos esta semana, ha matado a gente inocente y destruido ciudades y pueblos completos. ¿Un premio para Rusia o para Putin? Según la OTAN, el número total de muertos y heridos rusos en la guerra asciende a 1,1 millones, y un funcionario ha estimado que ha habido 250.000 decesos.
A principios de 2014,
Crimea se convirtió en el foco de una de las peores crisis entre Rusia y
Occidente desde la Guerra Fría, después que el hasta entonces presidente de Ucrania,
el prorruso Viktor Yanukóvich, fuera derrocado tras una serie de protestas de
índole europeísta.
El pueblo ucraniano estaba
dividido entre aquellos que querían una mayor integración con Rusia y los que
apoyaban una mayor alianza con la Unión Europea (UE), y Moscú decidió
intervenir.
Según el Kremlin,
Yanukóvich había enviado una carta al presidente de Rusia, Vladimir Putin,
solicitando una intervención para restaurar el orden en Ucrania.
Pero Putin ya había
tomado una decisión que muy pocos esperaban.
Durante gran parte de
febrero de 2014, el presidente ruso había ido enviando silenciosamente a miles de soldados adicionales a las bases que Rusia tenía en Crimea gracias al
Tratado de Partición de 1997.
Muchos
"voluntarios" civiles también se trasladaron a la península para
concluir un plan que se llevó a cabo en secreto y se completó con éxito.
Primera señal de arrebato
La primera señal
obvia de que Crimea estaba siendo arrebatada a Ucrania apareció el
viernes 28 de febrero de 2014, cuando Rusia instaló puestos de control en Armyansk y
Chongar, los dos principales cruces de carreteras entre Ucrania continental y
la península de Crimea.
Estos puntos estaban
controlados por hombres que llevaban uniformes muy variados: algunos vestidos
como el ejército ucraniano, otros como la policía ucraniana, algunos con
camuflaje sin insignia nacional. Varios lucían ropa civil.
Mentiras y más mentiras
Tras el derrocamiento de
Yanukóvich, el Parlamento de Crimea eligió a un primer ministro prorruso y votó
a favor de separarse de Ucrania.
Crimea de los
"extremistas" que habían tomado el poder en Kiev y amenazaban el
derecho a hablar ruso en la región.
El 16 de marzo organizaron
un referéndum en el que se le preguntó a las personas si querían que la
república autónoma se uniera a Rusia.
Ucrania y Occidente
juzgaron que el referéndum era ilegal, mientras que Rusia lo apoyó firmemente.
Según funcionarios locales,
el 95,5% de los votantes en Crimea apoyaron la opción de unirse a Rusia en
el controvertido referéndum que se llevó a cabo sin ningún
observador internacional.
El 18 de marzo, dos días
después de la publicación de los resultados, Putin oficializó la invasión
firmando un proyecto de ley en el que Crimea se incorporaba a la Federación
Rusa.
La noticia de la anexión
recibió condena internacional y en Estados Unidos, el entonces presidente
Barack Obama advirtió y como la UE impusieron una serie de sanciones a personas y empresas
rusas en respuesta a la anexión de la península.
Putin argumentó en abril de
ese año que había tomado la decisión final sobre Crimea después que unas
encuestas de opinión, secretas y sin fecha, mostraran que el 80% de
los habitantes de la península estaba a favor de unirse a Rusia.
Pero un año después,
admitió por primera vez que el plan de anexión de Crimea lo había ordenado semanas
antes del controvertido referéndum de autodeterminación.
Durante una intervención
televisiva en marzo de 2015, el presidente ruso aseguró que había tomado la
decisión de "traer a Crimea de vuelta a Rusia" el 23 de febrero, al
final de una reunión de emergencia nocturna, horas después de que el líder ucraniano
huyera de Kiev.
"Terminamos alrededor
de las siete de la mañana. Cuando nos despedimos, les dije a todos mis colegas:
'Estamos obligados a comenzar a trabajar para traer a Crimea de
vuelta a Rusia'".
¿Por qué Crimea importa ahora?
El 1 de febrero, Putin
acusó a Occidente de ignorar las preocupaciones sobre la seguridad de Rusia,
luego de que Estados Unidos se negara a garantizar que Ucrania no se uniría a
la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
El líder alegó que una
posible adhesión de Ucrania a la alianza militar "socavaría la
seguridad de Rusia" y que Estados Unidos estaba utilizando a Ucrania
para "contener a Rusia". (La organización no tiene ni siquiera en
agenda su aceptación y es solo una aspiración de Kiev).
Desde la anexión de Crimea,
la península ha sido un punto de antagonismo entre Rusia, Ucrania y Occidente.
Mientras que Occidente
considera a Crimea parte de Ucrania, Putin sigue determinado a defender la idea
de que la península pertenece a Rusia, y advirtió que permitir que Ucrania se
una a la OTAN podría llevar a Occidente a una guerra con Rusia por
el control del territorio.
"Los países europeos,
incluida Francia, creen que Crimea es parte de Ucrania, pero nosotros (Putin) pensamos
que es parte de la Federación Rusa", dijo a principios de febrero, tras
una reunión con el presidente de Francia, Emmanuel Macron.
"¿Y qué pasa si se
intenta cambiar esta situación por medios militares?", cuestionó.
No obstante, el presidente
de Ucrania, Volodymyr Zelenskiy, ha dejado en claro que no planea recuperar Crimea
mediante una intervención militar.
"Tanto el Donbás como
Crimea volverán a Ucrania, exclusivamente a través de la diplomacia. No
usurparemos lo que no es nuestro, pero no renunciaremos a nuestra
tierra", aseguró la semana pasada.
Este jueves, horas después
del inicio de la invasión rusa en Ucrania, varios líderes occidentales
condenaron duramente la intervención militar rusa.
Emmanuel Macron afirmó que
Francia "responderá sin debilidad" al nuevo "acto de guerra"
de Rusia en Ucrania.
Por su parte, el primer
ministro británico, Boris Johnson, aseguró que el Reino Unido "no puede y no
mirará hacia otro lado" tras el ataque "espantoso y bárbaro"
ordenado por el Kremlin.
Las pérdidas de Rusia en la guerra con Ucrania han crecido más rápido en los últimos 10 meses que en cualquier otro período desde el inicio de la invasión en 2022 (inicio de la guerra), según un análisis de la BBC. Los obituarios de soldados publicados en fuentes rusas aumentaron en un 40% interanual en 2025, mientras se intensificaban los esfuerzos de paz bajo la presión del gobierno del presidente estadounidense Donald Trump.
En total, la BBC ha confirmado los nombres de casi 160.000 personas muertas luchando del lado ruso en Ucrania.
El servicio ruso de la BBC contabilizó las pérdidas de guerra de Moscú junto con el medio independiente Mediazona y un grupo de voluntarios desde febrero de 2022.
Recopiló una lista de personas identificadas cuyas muertes se han podido confirmar utilizando informes oficiales, periódicos, redes sociales, monumentos conmemorativos de guerra y tumbas.
La cifra real de muertos, según se estima en fuentes occidentales, sería mucho mayor. Esto situaría el número de muertes rusas entre 243.000 y 352.000. Además, el ejército ruso ha causado una gran destrucción en Ucrania en los últimos meses, aunque sus bajas también han sido mayores.