domingo, 31 de octubre de 2010

Dilma Rousseff es la nueva presidenta de Brasil



La candidata oficialista arrasó con el 55% de los votos sobre el opositor José Serra, que obtuvo el 45%, cuando ya se escrutó el 92 % de las mesas. En esta forma los brasileños se inclinaron por apoyar la continuidad del exitoso modelo que encabezó el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

El candidato socialdemócrata, José Serra, obtenía 45 por ciento de los sufragios válidos, de acuerdo con el primer resultado difundido por el Tribunal Superior Electoral (TSE) una vez que se cerraron los comicios en los últimos estados donde permanecían abiertos por la diferencia horaria con la mayoría del país.

Los votos nulos y en blanco sumaban poco menos de siete por ciento y la tasa de abstención se ubicaba en 20,78 por ciento del padrón.

En Brasil el voto es obligatorio para los ciudadanos de entre 18 y 70 años, y para estos comicios, que fueron totalmente automatizados.135,8 millones de electores fueron convocados a votar en las 477.000 urnas electrónicas distribuidas en todo el país.

Millones de brasileños acudieron hoy a las urnas por segunda vez en el mes para elegir a su presidente, ya sea entre la continuidad de la candidata oficialista Rousseff o la experiencia política del opositor Serra.

La votación, en la cual están habilitados también unos 200.000 brasileños que viven en el exterior, transcurrió en un clima de tranquilidad, sin reportes de problemas más allá de dificultades técnicas aisladas con algunas urnas electrónicas usadas en el proceso, según el Tribunal Superior Electoral (TSE).

Rousseff, economista de 62 años postulada por el Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), contó en su campaña con el respaldo decidido del presidente Lula, quien ayudó a convertirla en la favorita de las encuestas para ganar la elección.

Por su parte Serra, economista de 67 años y candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), enfrentó dificultades para articular un discurso opositor a Lula, el presidente más popular de la historia reciente de Brasil, con un 83% de imagen positiva.

Después de una segunda ronda electoral caracterizada por duros enfrentamientos entre los candidatos, Rousseff pregonó unidad antes de acudir a la urna de votación. "Voy a gobernar para todos, conversar con todos los brasileños sin excepción. Si Dios quiere, que el pueblo brasileño me dé su voto", declaró a periodistas tras desayunar en un hotel de la ciudad sureña de Porto Alegre. "Hoy es un día muy especial, que es el día de nuestra fiesta democrática, tengo certeza que fue una campaña bastante significativa", agregó..

Después de encontrarse con aliados en horas de la mañana, Rousseff se trasladó al colegio Santos Dumontt donde emitió su voto y salió haciendo la "V" de victoria. Serra sufragó al final de la mañana en el Colegio Santa Cruz de la ciudad de Sao Paulo, donde hizo votos por la alternancia en el poder.

"Esta es la hora para que el pueblo hable, ésa es la belleza de la democracia, y tal vez sea le belleza de la alternancia en el poder, que haría muy bien (al país)", declaró Serra a periodistas tras votar.

Lula, por su parte, votó en la ciudad de Sao Bernardo do Campo, en la periferia industrial de Sao Paulo, donde manifestó estar confiado en una victoria de su candidata. "Yo no tengo dudas de que ella (Rousseff) va a hacer un gran gobierno para este país", manifestó Lula a periodistas.

El presidente tenía previsto encontrarse en el Palacio de Alvorada, residencia oficial del mandatario, junto con Rousseff y sus principales asesores para seguir la divulgación de resultados al final del día, mientras Serra aguardaría los resultados en su residencia particular, en Sao Paulo.

Serra y Rousseff debieron disputar una segunda ronda electoral después de que ninguno de los dos alcanzó el 50% más uno de los votos necesarios para ganar en el primer turno, el 3 de octubre. Igualmente, siete estados y el Distrito Federal debieron ir a un segundo turno de votaciones para escoger gobernador.

De la miel a la hiel

Por Yoani Sánchez
Desde La Habana

Llevaba una gorra encasquetada hasta las orejas, pero aún así reconocí en su rostro los rasgos del otrora vicepresidente. Carlos Lage pasó frente a mí en la intersección de las calles Infanta y Manglar (en La Habana), con ese andar típico del defenestrado, con esa cadencia que tiene el caído cuando ha perdido la esperanza de que lo reivindiquen. Sentí pena por él, no por verlo caminar bajo el sol cuando hasta hace poco tenía chofer, sino porque todos lo miraban con un silencio castigador, con un mohín de desquite.

 Una mujer pasó por mi lado y la oí decir: “El pobre, mira que tuvo que poner la cara para que al final le hicieran esto”.


Carlos Lage
 Un año y medio después del despido de Carlos Lage y Felipe Pérez Roque todavía no se aclara la razón que condujo a su final político.

En un gesto de inusitada discreción, el video que se les proyectó a los militantes del Partido Comunista –explicando los motivos del truene– nunca se filtró hacia las redes alternativas de información.

Tampoco nos convencieron aquellas fotos en que aparecían ambos en una fiesta, tomando cerveza y sonriendo, pues si esa fuera la causa para perder el cargo no quedaría un solo ministro en su puesto y la silla presidencial estaría vacía. La frase de que tanto el canciller como el vicepresidente se habían vuelto adictos a “las mieles del poder”, escrita por Fidel Castro en una de sus reflexiones, más parecía la confesión de quien conoce bien la jalea real de un gobierno sin límites que la explicación del error cometido por otros.

De manera que nos hemos quedado sin conocer qué llevó esta vez a que Saturno se comiera a sus hijos, con ese regusto de quien se está devorando la última camada, la generación que pudiera sustituirlo.

Sentí compasión por Carlos Lage al verlo con su gorra tapándose el rostro, con su paso apurado para que no lo advirtieran. Tuve el impulso de llamarlo para decirle que al expulsarlo le habían evitado el escarnio futuro y lo habían convertido en un hombre libre. Pero pasó tan de prisa por mi lado, el asfalto despedía tanto calor y aquella mujer lo miraba con tanta burla, que sólo atiné a cruzar la acera. Dejé al defenestrado con su soledad, aunque créanme que tuve ganas de acercarme y susurrarle que no estuviera triste: al botarlo en realidad lo habían salvado.

Mar para Bolivia

 Por Gabriel Sanhueza Suárez

Mi primera impresión fue de sorpresa cuando leí las declaraciones de Pablo Longueira, senador de la UDI* sobre la demanda marítima de Bolivia. ¿Tan mal estoy –me pregunté- que coincido con un derechista?.

Nunca he mirado la conflagración en la que Chile dejó sin mar a Bolivia con orgullo o con falso patriotismo. Fue una guerra comercial más, por defender propiedades, derechos e intereses en el desierto salitrero. Por algo, más allá de nuestras fronteras se le conoce como la Guerra del Salitre. Guerra del Pacífico, es la que comienza en 1941 con el ataque japonés a Pearl Harbor.

No creo que haya que glorificar ese conflicto cuyo fin era apropiarse de un recurso natural valiosísimo en esa época, que podía significar el inicio de una fase de avance y modernización para el país que triunfare.

Lo anterior no implica desconocer el inmenso heroísmo que envolvió muchas de las acciones bélicas, de los tres países hermanos involucrados.

Quizás, por eso, nuestro subconsciente colectivo hace que conmemoremos con recogimiento las derrotas, como el combate naval de Iquique y la batalla de La Concepción y jamás celebremos la ocupación de Lima por las tropas chilenas

Lo concreto, sin embargo, es que esa guerra humilló a Bolivia, con una pérdida territorial y de acceso al mar, que aún constituye una herida abierta en ese país. Se siente, se palpa, cuando converso con mis amigos bolivianos.

Por eso no me preocupa coincidir con Longueira. Al contrario, me alegra su posición, que en el fondo señala que es ahora cuando debemos resolver y solucionar para siempre la pérdida que le ocasionamos a Bolivia.

Era también el pensamiento de Salvador Allende, quién al principio de su gobierno le dijo al escritor boliviano Néstor Taboada, que su país retornaría soberano a las costas del mar Pacífico. Para luego añadir que a Bolivia “No les pedimos nada, queremos solamente reparar el despojo cruel del que ha sido víctima el pueblo boliviano".

Esa reparación nos traería el reconocimiento del mundo como una nación inteligente, noble, con mirada de futuro. Sería también dar cumplimiento a la promesa que Allende, por razones por todos conocidas, no pudo concretar.

*Unión Demócrata Independiente, partido chileno de derecha

¿Filósofos o sofistas? El dilema moderno

Por Hugo Latorre Fuenzalida

¿Cómo puede ser moderna una discusión que pertenece al siglo V antes de Cristo?

Pues es posible, ya que desde esos tiempos se viene dando el debate entre autoritarios y demócratas; entre dogmáticos elitistas y relativistas populares.

De hecho, Platón es considerado un conservador, dogmático y aristocrático. Su predicamento en el sentido que debían los Estados ser gobernados por reyes filósofos, implicaba, en los hechos, que debía ser gente de poder, de ética estricta y de voluntad disciplinatoria. Claro que, todo ello, para alcanzar una democracia ordenada, con dirección a plasmar los grandes ideales de lo justo, lo bello y lo bueno. Trató de aplicar sus creencias con el rey y tirano de Siracusa, Dionisio II, pero el discípulo vino en resultar un ejemplar de bajos instintos, al punto que el pueblo terminó rebelándose y expulsándolo del reino.

Para Platón, que desde su mito de las cavernas entiende que el filósofo es el hombre iluminado, ese que vio la luz de la verdad de manera directa, a rostro descubierto, y es quien trasmite la realidad verdadera a los demás seres que habitan la profundidad obscura, y que deben contentarse con conocer sólo las sombras de la verdad. Desde entonces entiende que el pueblo debe ser conducido hacia esos valores y verdades absolutos, justamente por esos hombres excepcionales, capaces de ejercer con fuerza su poder conductor.

Por otra parte, los llamados “sofistas” cuestionan las teorías conservadoras, idealista e inmovilista de los filósofos, respecto al gobierno de los hombres. Ellos son relativistas y tratan las cosas del gobierno y el Estado con sentido flexible. Entienden que el mundo humano no posee verdades inconmovibles y absolutas. Que lo que se da son luchas, contradicciones y, por tanto, es el pueblo el que debe definir, por sí mismo, lo que busca, lo que desea y lo que aspira como gobierno y como Estado. No hay clase especial de hombres dilectos; es el ejercicio de la voluntad colectiva la que debe fijar los objetivos e ideales, que serán siempre provisorios y mudables.

Es verdad que muchos de los sofistas eran aristocráticos, es decir partidarios del gobierno de los más encumbrados; pero la mayoría llegaron a ser populistas y demagogos. En todo casos todos eran acomodaticios respecto a las realidades que les tocaba enfrentar: No prevalecían los valores sino lo pragmático. Caliclés, que pertenece a los sofistas aristocráticos, llegó a sostener que las leyes eran establecidas por los débiles para contener a los fuertes, por tanto los fuertes debían despreciar esas leyes.

¿Acaso no tenemos, durante la modernidad, sobrados ejemplos de este mismo viejo dilema?

¿Acaso el “iluminismo” no ha intentado definir los valores e ideales de una república democrática según los mismos valores de lo justo, lo bello y lo bueno? ¿Acaso no se instalaron las aristocracias emergentes de la burguesía comercial, financiera e industrial, con sus “ideales” propios de justicia, de lo bueno, de productividad, de derecho de propiedad y familia, a pontificar sobre las verdades eternas y la moral disciplinatoria, por largos tres siglos? ¿No fueron todos ellos administradores de gobiernos oligárquicos, ya sean de derechas o de izquierdas, los que se sintieron pertenecer a esas élites iluminadas, cargadas de pensamiento “altruista” y “humanista, portadores del sentido direccional único de la historia? ¿No eran ellos los portadores de la luz, mientras las masas debían ser instruidas en sus cavernarias obscuridades, para que se aproximaran, luego de un largo proceso, a la verdad, todavía para ellos, indescifrable?

Entonces ¿Quiénes serían los “sofistas” de hoy?

Seguramente, aquellos que ostentan un pensamiento crítico; quienes plantean una visión relativista de la realidad impuesta como dogma; los que luchan por los derechos civiles; los que defienden el medio ambiente, los que apoyan las luchas por la justicia distributiva; los que creen en la participación democrática; los que no respetan las sociedades instaladas; los que entienden que el Estado moderno es la sumatoria de toda la sociedad organizada, esa que se toma la libertad de emitir opinión abierta sobre las decisiones de poder que les afecta a todos; es decir, quienes promueven un Estado máximamente inclusivo, máximamente integrador y participativo; un Estado descentralizado y desconcentrado, pero centrado en el pueblo como soberano, y no en las élites.

Hoy, los sofistas visibles no están en el poder, en casi ninguna parte del mundo. Todos los Estados actuales creen aún en el esquema de dominación y de delegación de poder en élites “iluminadas”. Es cierto que hay Estados más inclusivos que otros; pero todos terminan imponiendo verdades que deben ser aceptadas; escasos son los escenarios para las discusiones de lo que se da por supuesto; las academias han obviado su tradicional tarea de investigar y falsear verdades; los intelectuales se han transformados en edulcorantes de los poderes y sus postulados; las religiones se han refugiado en la privacidad de las almas y demonizan al mundo público; la ciencia se suma a potenciar la explotación tecnológica e industrial, dejando lejos en el pasado su vocación humanizadora del saber; las izquierdas han amputado su irreverencia y han llegado a avalar la sentencia expuesta por

Ortega y Gasset: “Ser de las derechas como ser de las izquierdas, es una de las mil formas que tiene el hombre de ser un imbécil”.

Hemos llegado al siglo XXI y la humanidad no termina de cumplir la promesa del siglo XVIII. Y ya no la cumplió.

Entonces emerge el pensamiento llamado “posmoderno”. Esos que desean derrumbar las teorías dominantes del “iluminismo” y la “ilustración. Los Popper con su “Miseria del historicismo”, los Wattimo y el “Fin de la Modernidad”, los Boudrillard, Deleuz y tantos otros, que vienen minando los caminos de los hegelianos historicistas, los marxistas y todos esos mitificadotes de los absolutos, y que terminaron encarnando una verdadera “modernidad terrorista”.

Pero estos nuevos “sofistas” del siglo XXI, traen un discurso ambivalente: que quiere desmontar lo moderno, pero al carecer de universalidad para hacerlo, termina apartándose de los compromisos sociales, con sus luchas, y aceptando las particularidades de los poderes agremiados en sus atrincheradas ventajas. Esa es su debilidad, a pesar de contener una fe exagerada en las nuevas realidades comunicacionales y globalizantes, que, para ellos, oficiará como partera de una nueva y plural liberación.

Los “sofistas” de la Grecia antigua, surgieron en la fase de relativismo disolutivo de la gloriosa Atenas; cuando su poder comienza a ser amenazado y los conflictos intestinos deben encontrar un cauce de polémica alternativa.

Los filósofos grandes desean que el hombre siga siendo un súbdito del Estado; de esa manera se regresaría al fortalecimiento en la unidad de la Ciudad. Los “sofistas”, en cambio, creen en que esos estandartes ya se derrumbaron y que nuevos tiempos deben ser inaugurados, pero no desde la tradición fallida, sino de la conciencia libre de los pueblos.

¿Acaso no transitamos, ahora, un tiempo de disolución moderna y de cuestionamiento de los pilares que soportaron la realidad de varios siglos? ¿Acaso las élites no han defraudado, hasta el punto de venir a dar en un nihilismo deshumanizado y maquínico? ¿Acaso los libertadores no han aniquilado la libertad misma con la masificación de la cultura?

Es entonces llegada la hora de repensar la realidad en aras de un porvenir que se muestra misterioso y obscuro, como las cavernas platónicas.

Pero nuevamente confrontamos el dilema del autoritarismo poderoso de las élites indoctrinadas (La revolución de las élites), o la rebelión crítica del pensamiento descentrado y alternativo.

Esa confrontación está en sus inicios, pero el destino es tan incierto como sorprendente fue el desenlace de la historia antigua, que derivó en la cultura cristiana de Occidente, que ya comienza, al parecer, a cerrar el ciclo de su vigencia milenaria.

sábado, 30 de octubre de 2010

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Redacción central - Krohne Archiv

Brasil: Una elección en que está en juego la proyección que tiene la nueva izquierda latinoamericana

Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadortes (PT de Lula) y el opositor José Serra (del Partido de la Social Democracia Brasileña) definirán mañana domingo en segunda vuelta quién será el nuevo presidente de Brasil y reemplazará a Luiz Inácio Lula da Silva.

Esta semana ambos contricantes  cerraron sus campañas derrochando confianza y cantando victoria anticipadamente. Ambos candidatos escogieron para su último contacto directo con los electores la ciudad de Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais, que con 14,5 millones de votantes supone el segundo colegio electoral del país, después de la región de Sao Paulo, un tradicional fortín electoral de Serra.

"Me comprometo a gobernar para todos" y "sin ningún rencor", dijo Rousseff, en alusión a la virulencia que por momentos alcanzó el debate con el abanderado opositor Serra.

Rousseff volvió a agradecer a Lula, su guía político, el apoyo que le ofreció a lo largo de la campaña, en la que participó casi a diario en mítines en favor de la candidata.

La abanderada del PT fue consultada por periodistas sobre el papel que pudiera tener Lula en su eventual Gobierno, en el que muchos analistas sostienen que se desempeñaría como una suerte de "consejero" presidencial, al estilo quizá de lo que ocurrió en Argentina con Néstor Kirchner.

"Obviamente", Lula no ocupará un cargo en el gabinete, declaró Rousseff, quien apuntó que aún así "nada la separará" del actual presidente, a quien volvió a calificar como "el mejor que ha tenido Brasil en toda su historia".

Serra, por su parte, a quien todos los sondeos sitúan con una desventaja de 10 a 12 puntos porcentuales con relación a Rousseff, volvió a insistir en que "la verdadera encuesta será en las urnas" y pidió a sus partidarios mantenerse en campaña hasta mañana, a fin de conseguir "un voto más".

También reiteró sus críticas a la omnipresencia de Lula en toda la campaña de Rousseff y recordó que "quien gobernará Brasil será el que gane mañana y no quien se inventó una candidata".

Durante el acto del candidato del PSDB, fue exhibido un mensaje del dirigente social Helio Bicudo, quien hace tres décadas fundó el PT junto con Lula y que renunció a esa formación por los continuos escándalos de corrupción que la salpicaron desde que llegó al poder, hace casi ocho años.

"Pido su voto para Serra, porque es preciso salvar la democracia de este país", dijo Bicudo en el mensaje, exhibido en una pantalla gigante antes de que Serra y sus partidarios clausuraran el acto entonando el himno nacional.

Este domingo, Serra votará en la ciudad de Sao Paulo, donde luego esperará el resultado de las urnas, mientras que Rousseff lo hará en la ciudad de Porto Alegre (sur).

Tras emitir su voto, Rousseff se trasladará luego a Brasilia para seguir el desarrollo del escrutinio junto a Lula en el Palacio de la Alvorada, la residencia oficial de la Presidencia, tal como hizo en la primera vuelta del pasado 3 de octubre.

En ese primer embate, la candidata del PT se impuso con un 46,9%, pero no superó la mayoría preceptiva y fue obligada a disputar la segunda ronda que se celebrará mañana frente a Serra, quien entonces obtuvo un 32,6%.

Las autoridades concluyeron la instalación de las cerca de 400.000 urnas electrónicas en las que sufragarán los 135,8 millones de votantes, mientras que el Ejército movilizó a un total de 4.000 soldados hacia 149 ciudades que han pedido apoyo para reforzar la seguridad durante el proceso.

También mañana, en coincidencia con las presidenciales, será la segunda vuelta de las elecciones para gobernador en los estados de Alagoas, Rondonia, Goias, Pará, Paraíba, Piauí, Amapá, Roraima y el Distrito Federal de Brasilia, en los que el pasado día 3 ninguno de los candidatos superó el 50% de los votos.

La candidata oficialista, Dilma Rousseff conserva su ventaja frente al socialdemócrata José Serra  en la carrera por la presidencia de Brasil, cuya segunda vuelta se celebrará mañana domingo. Según la encuesta publicada el jueves último por la organización privada Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (IBOPE), Rousseff alcanza a un 52 por ciento de las intenciones de voto y su rival, un 39 por ciento. No obstante, el sondeo también reveló que el 13 por ciento de los electores brasileños podría cambiar de opinión cuando le corresponda hacer uso de su derecho al sufragio.

En el análisis "Los límites del liderazgo político carismático", publicado a principios de octubre por la Fundación Ciencia y Política (SWP) de Berlín, el investigador Daniel Brombacher y el subdirector de esa institución, Günther Maihold, sostienen que la llamada “nueva izquierda latinoamericana” –representada sobre todo por los disímiles Gobiernos de Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador y Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil– desperdició una oportunidad histórica para erigir y consolidar una estructura de representación popular sostenible en la región.

A juicio de Brombacher y Maihold, el estilo de mando personalista con que estos líderes sustituyeron de facto las funciones mediadoras de los partidos y el Parlamento en sus respectivos países, ahora amenaza con revertirse en su contra. Prueba de ello: los resultados de las elecciones legislativas en Venezuela, en las que la oposición se hizo de un tercio de la bancada parlamentaria el 26 de septiembre; la intensificación del conflicto entre el presidente Correa y la policía ecuatoriana el 30 de septiembre; y el revés sufrido por la candidata Dilma Rousseff en los comicios presidenciales del 3 de octubre en Brasil.

“Lula siempre figuró como el padrino de la candidatura de Rousseff y está claro que ella le sacó provecho al capital político del actual presidente brasileño. Es por esto que los resultados de la primera vuelta electoral suelen ser interpretados como un pequeño fracaso para el PT. Después de todo, los analistas daban por sentado que Rousseff ganaría los comicios presidenciales sin necesidad de ir a una segunda ronda”, comenta el politólogo Daniel Flemes, del Instituto de Estudios Latinoamericanos (ILAS), adscrito al Instituto Alemán para Estudios Globales y Regionales (GIGA).

La DW conversó con Flemes sobre las perspectivas de éxito de los principales candidatos a la presidencia de Brasil en la reñida contienda electoral de mañana domingo.

DW: ¿Qué tan importante es el factor “personalidad” en estas elecciones, considerando que se trata del nombramiento de una sucesora o un sucesor del carismático Luiz Inácio Lula da Silva?

Flemes: El resultado de estas elecciones lo determinará la capacidad de los candidatos de garantizar la continuidad de las políticas de Lula. Cuando analizamos las circunstancias que hicieron necesaria una segunda vuelta debemos mencionar la candidatura de Marina Silva en representación de los Verdes; ella obtuvo el apoyo de casi un quinto del electorado brasileño. Si Silva no hubiera tenido el éxito que tuvo es muy probable que Rousseff hubiera ganado los comicios en la primera ronda. Eso sugiere que el factor carisma no tiene la relevancia que se le ha pretendido dar en el marco de las elecciones presidenciales de Brasil.

DW: Rousseff perdió popularidad hace algunas semanas debido a su posición liberal de cara al aborto. ¿Qué peso tienen los valores morales y religiosos en el discurso de los políticos brasileños?

Flemes: Antes de las elecciones del 3 de octubre, tópicos como el aborto o la fe en Dios no jugaron un rol importante en el debate entre los candidatos; éstos adquirieron relevancia cuando Rousseff y Serra comenzaron a competir por los votos con que el electorado conservador y religioso apoyó a Marina Silva, evangélica de confesión. Serra se pronunció desde un principio en contra de levantar la prohibición del aborto y Rousseff, cuya posición es más racional, ha optado por atenuar su discurso para no comprometer sus posibilidades de éxito. La comunidad evangélica, que según las encuestas está conformada por un 24 por ciento de la población brasileña, le da una gran importancia a los principios morales y religiosos de los candidatos presidenciales. Pero, para el resto del país, esos valores se ven opacados por los programas sociales y económicos de los políticos, sus planes para seguir creando empleo, redistribuyendo la riqueza nacional, disminuyendo la pobreza, aumentando el salario mínimo o proteger el medio ambiente.

DW: El medio ambiente ha sido uno de los tópicos principales en la campaña electoral de Marina Silva. ¿Cree usted que Rousseff y Serra hayan logrado integrar exitosamente el tema del clima y la protección ambiental a sus respectivos discursos?

Marina Silva fue ministra de Medio Ambiente hasta 2008, cuando abandonó el Gabinete de Lula argumentando que se avecinaban retrocesos en la política ecológica que ella había defendido durante cinco años. Cuando Silva dimitió, Lula y Rousseff se percataron rápidamente de que debían corregir el curso y poner énfasis en la materia medioambiental desde el principio de la campaña electoral del PT para poder competir con los Verdes (PV). Es José Serra quien se ha visto obligado a enmendar su discurso en lo que al clima y a la ecología se refiere. Sin embargo, yo insisto: el resultado de estas elecciones lo determinará la capacidad de los candidatos de garantizar que las políticas sociales y económicas de Lula tendrán continuidad. La clase media urbana y con una alta formación académica ha mostrado un gran interés por el medio ambiente, pero ella constituye sólo el 20 por ciento de la población brasileña. Para las masas lo importante es que se les garantice la satisfacción de las necesidades básicas y, después, la salud y la educación. Lo cual no quiere decir que la prominencia del tema ambiental en la agenda electoral brasileña no sea un rasgo interesante. Ese es un signo de evolución política considerable; en los comicios presidenciales pasados importaba muy poco la posición de los candidatos en relación con el clima y la ecología. Cabe decir lo mismo de la política exterior: estas son las primeras elecciones presidenciales en las que el tema ha jugado un papel relevante para la opinión pública local. Se trata de una novedad en el ámbito brasileño.

DW: Si los votos obtenidos por Rousseff en la primera vuelta se suman a los obtenidos por Silva, queda claro que dos tercios del electorado brasileño están dispuestos a ver a una mujer en la presidencia de Brasil. ¿Qué nos dice eso del país suramericano?

Flemes: Lo que ha sorprendido es que, según las encuestas, no son las mujeres quienes más han votado por estas candidatas, sino los hombres. Cuando uno compara el número de votos recibidos por Serra y por Rousseff, uno se da cuenta de que Serra contó con un gran apoyo de la población femenina y Rousseff, con el de la población masculina. En Brasil no ha tenido lugar una tendencia al voto basado en la ‘solidaridad femenina’, como en Alemania, en donde un número extraordinario de mujeres apoyaron a Angela Merkel en las urnas. Cuando analizamos las circunstancias que hicieron necesaria una segunda vuelta debemos mencionar la candidatura de Marina Silva en representación de los Verdes; ella obtuvo el apoyo de casi un quinto del electorado brasileño. Si Silva no hubiera tenido el éxito que tuvo es muy probable que Rousseff hubiera ganado los comicios en la primera ronda. Eso sugiere que el factor carisma no tiene la relevancia que se le ha pretendido dar en el marco de las elecciones presidenciales de Brasil.

DW: Las encuestas más recientes señalan que más del 50 por ciento de los electores le dará su voto a Rousseff este domingo. ¿Cabe esperar sorpresas en esta segunda vuelta?

Flemes: Si creemos en lo que dicen las encuestas, Rousseff cuenta con el apoyo del 54 por ciento de los electores y está 12 puntos por delante de Serra, su contrincante más fuerte. Esa es una ventaja notable, considerando que sólo un 5 por ciento del electorado sigue estando indeciso sobre su intención de voto. Aún sabiendo que las encuestas también se equivocan, yo creo que Rousseff ganará las elecciones; sobre todo porque la mayoría de los brasileños quiere que las políticas sociales y económicas del PT tengan continuidad.

Dilma: la importancia de una mujer en la Presidencia

Por Leonardo Boff

Hay dos formas principales de estar presentes en el mundo: por el trabajo y por el cuidado. Como, a diferencia de los animales, somos seres sin ningún órgano especializado, estamos obligados a trabajar para sobrevivir, es decir, tenemos que sacar de la naturaleza todo lo que necesitamos.

Para ello, usamos la razón práctica, la creatividad y la tecnología. Aquí necesitamos ser objetivos y efectivos, pues en caso contrario sucumbimos a las necesidades. En la historia humana, por lo menos en Occidente, se ha instaurado la dictadura del trabajo. Este ya no es una obra sino que ha sido transformado en un medio de producción y vendido en forma de salario, lo cual implica competición y devastación atroz de la naturaleza y perversa injusticia social. Representantes principales, aunque no exclusivos, del modo de ser del trabajo son los hombres.

La segunda forma es el cuidado. Tiene en su centro la vida y las relaciones interpersonales y sociales. Todos somos hijos e hijas del cuidado, porque si nuestras madres no hubiesen tenido infinito cuidado con nosotros cuando nacimos, algunas horas después habríamos muerto y no estaríamos aquí para escribir sobre estas cosas. El cuidado tiene que ver más con sujetos que interactúan entre sí que con objetos a ser gestionados. El cuidado es un gesto amoroso para con la realidad.

El cuidado no se opone al trabajo. Le da una característica propia que es la de estar hecho de tal forma que respeta las cosas y permite que se rehagan. Cuidar significa estar junto a las cosas, protegiéndolas, y no sobre ellas, dominándolas. Ellas nunca son meros medios. Representan valores y símbolos que nos evocan sentimientos de belleza, complejidad y fuerza. Obviamente se dan resistencias y perplejidades, pero son superadas por la paciencia perseverante. La mujer tiende a colocar en el lugar de la agresividad, la convivencia amorosa. En vez de la dominación, la compañía afectuosa. La cooperación sustituye a la competición. Las mujeres son portadoras privilegiadas, pero no exclusivas, del cuidado.

Desde la más remota antigüedad, asistimos a un drama de consecuencias funestas: la ruptura entre el trabajo y el cuidado. Desde el neolítico se impuso el trabajo como búsqueda frenética de eficacia y de riqueza. Este modo de ser somete a la mujer, mata el cuidado, liquida la ternura y tensiona las relaciones humanas. Es el imperio del androcentrismo, del predominio del hombre sobre la naturaleza y la mujer. Ahora hemos llegado a un impasse fundamental: o imponemos límites a la voracidad productivista y rescatamos el cuidado o la Tierra no aguantará más.

Sentimos la urgencia de feminizar las relaciones, es decir, de reintroducir el cuidado en todos los ámbitos, especialmente en los de las personas más masacradas (dos tercios de la humanidad), la naturaleza devastada y el mundo de la política. La puerta de entrada al universo del cuidado es la razón cordial y sensible que nos permite sentir las heridas de la naturaleza y de las personas, dejarse envolver y movilizarse para humanizar las relaciones entre todos, sin descuidar la colaboración fundamental de la razón instrumental-analítica que nos permite ser eficaces.

Aquí es donde veo la importancia providencial de poder tener al frente del gobierno de Brasil a una mujer como Dilma Rousseff. Ella podrá unir las dos dimensiones: la del trabajo que busca racionalidad y eficacia (la dimensión masculina), y la del cuidado que acoge lo más pobre y sufrido y proyecta políticas de inclusión y de recuperación de la dignidad (dimensión femenina). Dilma posee el carácter de una gran y eficiente gestora (su lado de trabajo/masculino) y al mismo tiempo la capacidad de llevar adelante con ternura y compasión el proyecto de Lula de cuidar de los pobres y de los oprimidos (su lado de cuidado/femenino). Ella puede realizar el ideal de Gandhi: «la política es un gesto amoroso para con el pueblo».

En este momento dramático de la historia de Brasil y del mundo es importante que una mujer ejerza el poder como cuidado y servicio. Ella, Dilma, imbuida de esta conciencia, podrá imponer límites al trabajo devastador y podrá hacer que el desarrollo ansiado se haga con la naturaleza y no contra ella, con sentido de justicia social, de solidaridad a partir de abajo, y de una fraternidad abierta que incluye a todos los pueblos y a toda la comunidad de vida.

La proyección boliviana


Por Eugenio Alvial Díaz


No somos eruditos ni entendidos en la materia, pero como simples ciudadanos y como consecuencia de las informaciones de los medios y ciertos hechos que relata la historia, nos hemos formado un criterio respecto a la ansiada y buscada salida al mar por parte de Bolivia.

Previamente, como preámbulo, debemos señalar que basta examinar un atlas universal para comprobar que hay países desarrollados que nunca han tenido costa, en cambio hay países costeros e islas que son subdesarrollados, lo cual indica que el mar es un complemento para el progreso, pero no es un factor determinante en el desarrollo de una nación

Al recorrer someramente la historia chileno-boliviana respecto a dominios territoriales hay que destacar algunos puntos (Fuente: Historia de Chile – F.A. Encina – Ed. Nascimento, 1970):

- Según el censo de 10 de noviembre de 1878, la circunscripción de Antofagasta tenía una población de 8.507 personas, desglosado en 6.554 chilenos; 1.226 bolivianos y el resto otras nacionalidades. (1)

- Un recuento poblacional en el litoral de Antofagasta de 1879, dio como resultado: 85% chilenos, 5% europeos, 5% peruanos y 5% bolivianos. (2)

- Cuando el coronel Sotomayor tomó posesión de Antofagasta, el 14 de febrero de 1879, el prefecto boliviano sólo contaba con 40 policías. (3)

A juzgar por estos datos, Bolivia nunca en su historia, salvo la actual, demostró mayor interés por las costas nortinas, aún cuando los hechos que hemos descrito ocurrieron en pleno auge del salitre y el guano, lo que indica que las intermitentes reclamaciones de diversos gobernantes bolivianos sobre la salida soberana al mar, tiene más bien connotación política antes que necesidad real de progreso para su país.

En la actualidad es de sentido común desear que los vecinos que tenemos sean grandes y prósperos, porque de esa manera la región se hace rica y solvente. Pero, no es aceptable que ese hipotético progreso de los países limítrofes sea por cuenta, una vez más, de Chile.

El plan que trazaron los consejeros del general Pinochet, y que le dieron a conocer al general Banzer de Bolivia, respecto a una banda territorial con soberanía, entre la línea del ferrocarril Arica - la Paz y la línea de la Concordia, a cambio de una compensación para Chile de una porción de territorio equivalente en la frontera con Bolivia, estaba destinada al fracaso, pues se necesitaba la aprobación por parte de Perú, según lo estipulado en el protocolo de 1929, que regula la cesión de territorios, que fueron peruanos, a un tercer país.

Efectivamente, el presidente de Perú de aquella época, el general Morales Bermúdez, replicó con un plan alternativo que consistía en el control y gobierno tripartito de Arica, esto es, de Chile, Perú y Bolivia. La idea, lógicamente, fue rechazada por el gobierno de Pinochet y todo quedó en nada.


Podría ser ésta la futura
 playa boliviana en el Pacífico

Entonces, la pregunta es, ¿por qué o para qué insistir sobre un plan fracasado, a sabiendas que el leitmotiv de la política internacional de Perú es la recuperación de la ciudad de Arica? ¿O es que hay acuerdos previos que la ciudadanía desconoce?

Hemos conversado el tema con personas de mayores conocimientos que nosotros sobre esta materia, y todos coinciden en que la salida al mar para Bolivia no incidirá mayormente en el desarrollo de ese país. Es más, los primeros años de un litoral propio grabaría de manera importante el presupuesto fiscal altiplánico, por el costo de las adecuaciones que significaría construír carreteras, servicios básicos, instalaciones portuarias, ¿flota mercante?, edificios, casas, ,etc.,etc.

Aparte de estas consideraciones, no hay que olvidar que Bolivia no está enclaustrado; cuenta con las estructuras portuarias chilenas, transporte por carreteras o ferrocarril y demás servicios.

Y aún así, pensamos que limitar con dos países es mejor que limitar con tres, por lo menos, en nuestra región; no olvidemos, y lo hemos comentado anteriormente, que Chile, desde la independencia, no ha contado con las simpatías de ninguno de nuestros tres vecinos limítrofes, incluso un cuarto que es Brasil, porque cada cual tenía planes sobre nuestro territorio, los que se vieron frustrados por la tosudez de los chilenos; luego, repetimos, tener dos vecinos es mejor que tres.

Haciendo un paréntesis, agregamos, recuérdese que un principio básico de geopolítica dice que, para que un país se considere potencia, debe tener acceso a dos océanos. Bueno, estas son las aspiraciones vigentes de Argentina y Brasil, máxime cuando el gran foco comercial de hoy está radicado en el Pacífico. Tal vez, Brasil tenga planeado una salida expedita al Pacífico, negociada, a través de territorio boliviano.

Sintetizando el problema, la ciudad de Arica continuará siendo chilena y el territorio chileno no se puede dividir en dos para darle un pasadizo hasta el mar a Bolivia.

¿Cómo cambiará Argentina tras la muerte de Néstor Kirchner?

Por Veronica Smink
BBC
 
Durante los últimos siete años un hombre acaparó el centro del poder en Argentina: Néstor Kirchner, un gobernador provincial que, tras ganar sorpresivamente la presidencia en 2003, pasó a convertirse en el principal referente político del país.

A pesar de haber sido sucedido en la presidencia por su esposa, Cristina Fernández, en 2007, Kirchner nunca abandonó el protagonismo político y según la mayoría de los medios se convirtió en el "poder detrás del poder".

Elegido diputado nacional a finales de 2009 y secretario general de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) en mayo de 2010, Kirchner también era el líder del Partido Justicialista (peronismo).

Su nombre aparecía como uno de los más probables para presentarse como candidato en los próximos comicios de 2011.

Según Marcos Novaro, director del Centro de Investigaciones Políticas (Cipol), la inesperada muerte de Kirchner abre un escenario totalmente nuevo en el futuro político del país.

"Kirchner era un vértice a la vez aglutinador y polarizador y su forma de hacer política era muy personalista, por lo que su liderazgo no será fácilmente transferible, incluso a su esposa, la presidenta", dijo a BBC.

¿Gobernabilidad en riesgo?


Según el experto, es probable que, tras un período de luto, los distintos actores políticos de Argentina comiencen a presionar por el espacio de poder que queda vacante tras la partida de Kirchner.

Además de las fuerzas políticas, Novaro vaticinó que en los próximos meses también ahondarán sus reclamos los distintos grupos de poder que hasta ahora habían estado bajo relativo control del ex presidente, en particular los sindicatos y los empresarios.

"Cristina Fernández enfrentará un mayor número de conflictos y su figura quedará más debilitada", anticipó el analista Marcos Novara.  Para Sergio Berensztein, la gobernabilidad del país si "está garantizada" y lo único incierto es lo que puede llegar a ocurrir en los comicios del próximo año.

Los expertos coinciden en que el panorama político argentino cambiará con la muerte de Kirchner.
Según Berensztein, uno de los caminos posibles de cara a 2011 es que Cristina Fernández decida postularse a una reelección, algo que ya estaba contemplado antes del fallecimiento de su esposo. Para ello, el experto cree necesario que la mandataria opte por generar consensos y presente una versión más centrada de sus políticas.

Novaro coincide en que la aparición de un "kirchnerismo moderado" podría ser una de las consecuencias de la pérdida de Néstor Kirchner.

"Todo dependerá de qué hagan los referentes del peronismo", señaló.

En su visión, esa fuerza política es la que "más podría ganar o más podría perder" con la ausencia del líder.

"Kirchner era el gran divisor del peronismo y su muerte podría servir para que los otros referentes del partido formen una gran coalición peronista", dijo.

"Sin embargo, si no logran unificarse y elegir a un líder, el peronismo quedará debilitado y podría desbaratarse, tal como ocurrió tras la muerte de Juan Domingo Perón a mediados de los años 70", advirtió.

Todos los expertos consultados señalan que aún es muy pronto para anticipar lo que ocurrirá, pero coinciden en que lo que es seguro es que a partir de este miércoles el panorama político de Argentina cambiará por siempre.

Y así fue el final para Néstor Kirchner


Tras tres días de multitudinarias despedidas en Buenos Aires y Santa Cruz, los restos del ex presidente Néstor Kirchner reposan en el cementerio municipal de Río Gallegos.


El féretro fue depositado anoche en el panteón de sus familiares en el cementerio municipal de su ciudad natal, donde gran cantidad de personas visitó la necrópolis para despedirse.

Esta mañana, el cementerio abrió sus puertas normalmente y gran cantidad de personas volvió a acercarse para dejarle una flor o rezar ante la bóveda que guarda los restos del ex presidente.


Así, la despedida de Néstor Kirchner se extendió a su provincia natal.  Un avión de la Fuerza Aérea argentina trasladó el féretro hasta el aeropuerto de la capital santacruceña, Río Gallegos, desde donde se inició una última procesión fúnebre.

Miles de personas se alinearon en el trayecto de tres horas de duración (9 kilómetros) entre la estación aérea y el cementerio. En la ciudad se había decretado día de asueto total, con negocios cerrados y bares vacíos. Salvo las florerías, que no dieron abasto para surtir de a lugareños y visitantes. Las calles fueron un hervidero para despedir al "hombre más famoso de estas tierras", a "un hijo" y "un padre" de la provincia, como lo definieron alternativamente varios de los seguidores apostados junto a las vallas de contención, que separaban a la multitud del cortejo, relató la BBC.

Las banderas argentinas se mezclaron con carteles partidarios, algunos estandartes con crespones negros pintados con aerosol y muchas consignas cariñosas: "Hasta siempre, Néstor", "Gracias, Lupo", como lo apodaban en la ciudad, o "Descansa en paz, querido pingüino" ondeaban en telas por encima de los autos policiales y las motos de custodia que avanzaban, todos, a paso de hombre.

En la procesión, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner recibió signos de apoyo de sus coterráneos. Iba acompañada de sus hijos y de un grupo de funcionarios, además del presidente venezolano Hugo Chávez, el único jefe de estado extranjero que siguió a la familia Kirchner al sur.

Durante el entierro, los simpatizantes kirchneristas le pidieron a la presidenta Fernández que opte a la reelección.

La ceremonia de entierro fue privada, reservada a los allegados y ajena a las cámaras y los curiosos. El cuerpo del ex mandatario fue colocado en una bóveda de un tío, que ha sido reacondicionada en las últimas horas y está coronada por una gran cruz de cemento pintada de amarillo.

Allí estará hasta que se aliste el panteón familiar, en las próximas semanas, que ya ha comenzado a construirse.

Junto a la Presidenta y sus hijos, ingresaron al cementerio el presidente de Venezuela Hugo Chávez, la ministra de Desarrollo Social Alicia Kirchner, el ministro de Planificación Julio de Vido, el secretario general de la Presidencia Oscar Parrilli, el de Legal y Técnica Carlos Zannini, el de la Función Pública Juan Manuel Abal Medina, el titular de la SIDE Hugo Icazuriaga y el subsecretario de Medios, Alfredo Scoccimarro.


En la capilla tuvo lugar una corta ceremonia a cargo de los tres sacerdotes que ayer le dieron el responso al ex presidente. Diputados, dirigentes políticos y funcionarios debieron esperar afuera de la pequeña capilla. Con lugar para unas 70 personas, había desbordado de asistencia y la ceremonia que se preveía íntima y para unos pocos colapsó.


Finalizada la breve ceremonia, Cristina se dirigió hacia el aeropuerto de Río Gallegos donde despidió y agradeció al presidente venezolano Chávez su presencia en la ciudad para darle el último adiós al ex presidente Kirchner.

La historia comenzó y terminó en Río Gallegos

Justamente en Río Gallegos, el líder peronista comenzó su carrera política, primero como intendente y luego como gobernador y, apenas unos días antes de su muerte, había prometido volver a radicar su domicilio en su ciudad de origen.

Había cambiado su registro al distrito de Buenos Aires para poder postularse como diputado nacional en 2009, una banca que obtuvo pero ocupó una sola vez en el año.

"He decidido volver a traer mi domicilio a Río Gallegos para volver a pelear junto a ustedes", había señalado, provocando suspicacias acerca de una posible aspiración a la gobernación provincial para los próximos comicios de 2011.

Tanto Néstor como Cristina son oriundos de esta provincia sureña, donde compartieron estudios de abogacía y primeros pasos de militancia en el Partido Justicialista (peronismo), y donde se casaron, 35 años atrás.

Y en menos de 48 horas, la presidenta llegó dos veces a Santa Cruz. Allí estaba alojada, a la espera de participar en el censo nacional de población y vivienda, cuando se produjo la descompensación cardiorrespiratoria que se cobró la vida de su marido, en la mañana del miércoles.

Allí se quedará ahora descansando durante los próximos días aunque, según funcionarios cercanos, tiene intenciones de retomar sus actividades oficiales el lunes.

Miles quisieron despedir al "Lupo"
Durante la mañana del viernes, el traslado de los restos de Néstor Kirchner sacó a miles de ciudadanos a las calles también en Buenos Aires.

La caravana del coche fúnebre viajó desde la Plaza de Mayo hasta el aeroparque metropolitano, un trayecto corto pero que duró unos 70 minutos.

La comitiva, que encabezó la Presidenta, llegó poco después de las 17.40 al aeropuerto santacruceño y de inmediato, se inició el recorrido de 12 kilómetros que desembocó directamente en el cementerio municipal.

Una multitud, bajo un intenso frío, se agolpó a la vera de la autopista 17 de Octubre de Río Gallegos para saludar el paso del cortejo. Con banderas en las que predominó la frase "Gracias Lupo", como se lo conocía en su ciudad natal, los habitantes de Río Gallegos y de ciudades cercanas de esta parte de la Patagonia dieron el presente a lo largo de la autopista que une el aeropuerto con la ciudad capital de Santa Cruz.


Bajo una lluvia copiosa, los manifestantes resistieron pacientemente, con impermeables y paraguas, y arrojaron rosarios, estampas y fotos al paso del vehículo. Las flores cubrieron de colores el techo y el capó negros.

Muchos, además, se asomaron a saludar, o a mirar simplemente, desde las ventanas de los edificios sobre algunas de las principales avenidas porteñas.

Como ocurrió en la Plaza de Mayo desde que se conoció la noticia del fallecimiento, los gestos de luto y dolor se entremezclaron con la pasión militante.

A esta altura, nadie en Argentina pone en duda que la despedida del ex mandatario se convirtió en un acto eminentemente político, en el que los kirchneristas salieron a respaldar "el modelo" -como lo denominan- ante la pérdida de su principal referente.

Las consignas de adiós se alternaron con los cánticos de respaldo a la mandataria Fernández, a quienes muchos pidieron ya, en las calles lluviosas y enlutadas del viernes, que se postule para una reelección.

Su marido era el candidato con mejor intención de voto para 2011, según las encuestas recientes. Concluido el ceremonial y el luto, el espacio que deja vacante el fundador de un movimiento con apellido propio quedará por llenar.

La mirada de muchos estará puesta en los movimientos que realice ella, su viuda, tras la pérdida de su principal asesor y aliado político.

viernes, 29 de octubre de 2010

Dolor argentino

Por Wilson Tapia Villalobos

Partió Néstor Kirchner (60) y para muchos habrá sido un alivio. La muerte del ex presidente argentino (2003 - 2007) cambia abruptamente el mapa político de su país. Y abre un paréntesis sobre liderazgos en un año electoral, lo que hace la situación mucho más acuciante y dramática por la forma en que se produjo.

Esta mañana su corazón dejó de latir. Fue la definición de un proceso que se venía manifestando desde hace tiempo. Este año tuvo dos alertas graves. En febrero debió ser operado de urgencia de la carótida. En septiembre fue internado nuevamente para intervenir una arteria coronaria obstruida. Sólo dos días de reposo y nuevamente estaba en sus afanes. Todos políticos. Cubriendo las obligaciones en cuatro frentes a la vez. Era Secretario General de la Unión de Naciones Suramericana (UNASUR), jefe del gobernante Partido Justicialista, diputado nacional y candidato presidencial. Cuatro responsabilidades que le demandaban gran esfuerzo. Y el corazón de Kirchner lo resentía.

Hijo de madre chilena y de padre argentino, Néstor Kirchner quiso ser profesor. Pero a los 15 años fue rechazado por problema de dicción. Con seguridad, su pronunciado estrabismo también influyó. El rechazo lo encauzó hacia el estudio del Derecho y al mundo empresarial. Pero la arista política ya había aparecido. Como estudiante de educación media ocupó cargos de elección popular. El compromiso pertinaz con sus convicciones y empuje le valieron el apodo de “Lupín”. Era el nombre de un personaje arrojado, intrépido, que aparecía en la revista de historietas “Rico Tipo”.

Cuando “Lupín” llegó a la política grande, sus contendores y partidarios conocieron de sus decisiones. Su gobierno marcó la recuperación económica de Argentina. La llevó a cabo desde una posición en que la Concertación gobernante chilena le parecía temerosa y conservadora. Él intentó avanzar por un camino que a menudo chocó con los intereses económicos locales -ya globales- y con los organismos financieros internacionales. Para sacarse el dogal del Fondo Monetario Internacional (FMI), en enero de 2006 le pagó anticipadamente una deuda por US$ 9.574 millones. Y sus diferencias respecto al manejo de la administración estatal, tanto con el FMI como con el Banco Mundial, fueron públicas.

Esta actitud tenía su correlato en el plano local. Muy pronto comenzó a chocar con los poderes fácticos. Una demostración del malestar de los grupos económicos, fue que la prensa conservadora transandina lo calificó reiteradamente de autócrata, mientras intentaba mostrar presuntos manejos económicos turbios. En el ámbito internacional, The Economist le endilgó el calificativo de “populista”. Una demostración clara de que el gran poder no gustaba de Kirchner.

En Chile, la abrumadora mayoría de los medios de comunicación a menudo lo presentaban en versión caricaturesca. Tal como lo hace habitualmente con personajes -los presidentes Evo Morales o Hugo Chávez- que no son del agrado del poder establecido. En la espesa realidad latinoamericana, Kirchner intentaba abrirse camino con una postura regional. Y contaba con respaldo. Tanto que fue ungido Secretario General de la UNASUR. Pero, evidentemente, no era un tipo grato al paladar un tanto melifluo de muchos dirigentes latinoamericanos.

También enfrentaba fuertes detractores en su país. En el justicialismo tenía contendores. Proveniente de Rió Gallegos, carecía de respaldo propio. Su liderazgo provincial, su formación y entorno intelectual, no le aseguraban preeminencia en el partido peronista. Por ello, debió aliarse con sectores sindicales. Tal vez los más cuestionados, por sus manejos poco transparentes y, a menudo, mafiosos. Pero hasta ahora había sabido contenerlos. Y contar con ellos para impulsar políticas que él definía como de compromiso con los más humildes, entre los que estaba buena parte de su respaldo electoral.

La derecha, por su parte, esperaba derrotarlo a él o a su delfín en la próxima elección. Y repetir así, en cierta medida, lo ocurrido en Chile. Pero, al parecer, Kirchner estaba preparado para la eventualidad. En una visita efectuada al país en julio, confidenció a cercanos que sería partidario de que su esposa, Cristina Fernández, fuera a la reelección.

Hoy todo eso queda en suspenso

Lo concreto es que el paso de Néstor Kirchner por la política argentina no ha sido leve. Hoy sus partidarios lo lloran con una pasión que hace recordar a Juan Domingo Perón. Y sus detractores sacan a relucir las mejores frases hechas para despedir al fallecido y ocultar el profundo malestar que les producía su presencia.

Sin duda queda un vacío de poder que dentro del justicialismo tratará de ser llenado. Y afuera, la derecha intentará cosechar en los espacios que puedan estar abiertos y que hasta hoy copaba el “kirchnerismo”. Mientras tanto, buscará quitarle protagonismo a la presidenta Fernández. Hasta ahora, la mejor arma ha sido mostrarla como un apéndice de su esposo. Una caricatura que hoy debería transformarla en una viuda desolada y carente de brújula política.

Eso está por verse.

La hora final de Karadima: Vive su "exilio" en un fundo de Buin y desalojan a su familia de la parroquia de El Bosque

Por Juan Andrés Guzmán y Gustavo Villarrubia
CIPER

El peso de la autoridad eclesiástica cayó sobre Karadima, quien vive su “exilio” en el fundo de la familia Tocornal Vial en Buin. El Arzobispado ordenó que el sacerdote abandonara dos casas que su familia ocupa al interior de la Parroquia El Bosque. Y también intervino el mayor símbolo de su poder: la Unión Sacerdotal que dirigía el obispo auxiliar de Santiago, Andrés Arteaga. Así, lo despojó del control de sus cuantiosos bienes y de la influencia que ejercía sobre más de cincuenta sacerdotes y cuatro obispos. El malestar crece entre la feligresía de El Bosque pues se mantuvo a su párroco y vicario, dos sacerdotes del círculo de hierro de Karadima. “Lo que impresiona es que el Cardenal no haga referencia al gran dolor y consternación de los abusados y de todas las almas de esta parroquia y de la Iglesia”, afirma el abogado Hernán Arrieta, feligrés de El Bosque.


El poder del sacerdote Fernando Karadima parece acercarse a su hora final. Y en medio de los signos de derrumbe que se han ido conociendo esta semana, uno de ellos reviste especial simbolismo: la autoridad eclesiástica le pidió que su familia entregue las dos casas que ocupaba al interior de la parroquia antes del 1 de noviembre.

Pese a que ni la Iglesia ni la Justicia han fallado en las acusaciones por abuso sexual que pesan en su contra, hacerlo salir del lugar en el que fue vicario y párroco por casi 50 años, y por la que pasaron miles de jóvenes de la elite chilena, debe entenderse como un duro golpe a un hombre que hasta hace sólo un año era extremadamente poderoso.

Las casas que se le pide abandonar son dos y se encuentran en los terrenos de la Parroquia El Bosque cuyo avalúo fiscal es de 10 millones de dólares. Una de ellas la ocupa su hermana Patricia Karadima. En la otra, vivía la madre del sacerdote, Elena Fariña Amengual. La mujer murió en 1997 y desde entonces ha permanecido igual a como estaba, pues cercanos al cura afirman que sólo dejaba entrar ahí al personal de limpieza.

Desde hace un mes Karadima ya no vive en la parroquia. Salió de ahí, según se dijo, temporalmente, delicado de salud. Pero CIPER averiguó que Karadima está en perfectas condiciones y a buen resguardo en casas de campo de familias que se mantienen incondicionales. Primero estuvo en el fundo de los Costabal en María Pinto. Ahora se encuentra en el campo de los Tocornal Vial en Buin, acompañado de Francisco Costabal, presidente de la Acción Católica de la parroquia.

Hubo quienes pensaron en su entorno que este alejamiento sería breve. Pero no fue así. Y quienes lo han visitado en su “exilio” en Buin, dijeron a CIPER que lejos de encontrarlo arrepentido, lo vieron “indignado por las traiciones” de curas y laicos. Se refirió con el calificativo de “traidores” a la decena de sacerdotes que se distanciaron públicamente de la Pía Unión Sacerdotal que se formó a su alero argumentando que consideraban “verosímiles” las acusaciones sexuales en su contra. (Ver “Cisma en la Unión Sacerdotal”).

El sello de la impunidad

Pese a que Karadima ya no era el párroco de esa iglesia desde 2006, cuando lo reemplazó su brazo derecho, Juan Esteban Morales, diversas fuentes afirman que ha seguido teniendo amplio control sobre lo que pasa y no pasa en la parroquia. La cincuentena de sacerdotes formados a su alero y que formaban parte de la Pía Unión Sacerdotal, seguían yendo a verlo los lunes y confesándose con él o con los sacerdotes más leales a su control, como el obispo auxiliar de Santiago, Andrés Arteaga.

También seguía manejando los cuantiosos recursos de la parroquia al punto de que firmó un cheque que se entregó a Oscar Osbén, quien pidió que se lo indemnizara con 100 millones de pesos, pues acusaba al vicario de El Bosque, Diego Ossa, de haber abusado de él. Cabe hacer notar que Ossa sigue haciendo misa en la parroquia.

El repliegue de Karadima, sin embargo, es más lento de lo que muchos fieles quisieran. A ratos, incluso, las señales parecen confusas. Durante la semana varios medios anunciaron que el obispo Andrés Arteaga sería removido de la Pía Unión y eso efectivamente ocurrió. La intervención de la Unión Sacerdotal por parte del Arzobispado de Santiago, se hizo efectiva este jueves 28 de octubre.

Sin embargo, en el comunicado no se menciona la palabra Karadima y tampoco las acusaciones de abuso sexual. Y ello, a pesar de que el día anterior, el miércoles 27, Karadima debió declarar en calidad de inculpado y durante 40 minutos ante el juez Leonardo Valdivieso, quien investiga los abusos sexuales de los que se le acusa. Y también, de que el juicio de la nulidad del matrimonio religioso de una de sus víctimas y principal acusador, el doctor James Hamilton, ya fue dictado por el tribunal eclesiástico. La causal era nada menos que el abuso y manipulación de los que fue objeto por parte del sacerdote.

Según el comunicado Arteaga deja el cargo por una rotación casi natural del la Unión sacerdotal Sobre Arteaga, el comunicado especifica que “continuará dedicado a las tareas que desempeña con generosidad y competencia como Obispo Auxiliar de Santiago, Vice Gran Canciller de la Universidad Católica de Chile, y Vicario Episcopal para la Cultura y de los movimientos eclesiales y otras asociaciones laicales”.

En la resolución del Arzobispo no se hace ninguna mención a las irregularidades en que habría incurrido dicha Unión Sacerdotal en la captación y uso de los cuantiosos recursos que manejaba.

Hasta ahora, nadie ha podido determinar las propiedades, las cuentas bancarias y el uso real de los bienes que controlaba la institución que presidía el obispo Arteaga. De hecho, CIPER pidió a la subsecretaría de Justicia las actas, balances y memorias de la entidad, que por ley está obligada a entregar cada año. La respuesta de la autoridad indica que “la entidad no ha acompañado documentos durante los últimos cinco años”.

Arteaga, uno de los obispos más importantes en el círculo religioso que controlaba Karadima, ha defendido con vehemencia la inocencia de su mentor. Hace un mes, sorpresivamente, durante un retiro del clero en Padre Hurtado y en el cual participaron casi todos los obispos de Chile, Arteaga escogió ese escenario para pedir disculpas a sus hermanos. ¿Por qué? ¿Por las acusaciones de abuso sexual que enlodaron la Parroquia de El Bosque y a la Iglesia Católica? ¿Por hacer de la Pía Unión una “empresa de corretaje”, como la definió un sacerdote que se alejó de ella? No: pidió perdón por el escándalo provocado por la división al interior de esta organización. Por el cisma.

Un religioso que estaba presente dijo a CIPER: “Nadie entendió sus palabras ni su petición de perdón, porque el escándalo era otro”.

Con todo, la intervención de la Pía Unión ordenada por el Cardenal no es menor pues se trata de una organización clerical que simboliza tanto el poder espiritual de Karadima como su poder material.

Pero se esperaba más. De hecho, varios medios anunciaron que esta semana el cardenal Francisco Javier Errázuriz removería de la Parroquia El Bosque a los sacerdotes Juan Esteban Morales y al vicario Diego Ossa. Con la intervención de la Unión Sacerdotal, lo que hizo el Cardenal fue cautelar los intereses económicos de la diócesis colocando a la cabeza de la entidad al actual vicario de la Zona Cordillera, Fernando Vives, acompañado de dos presbíteros.

Estos últimos representan una solución salomónica para la entidad escindida por las actuaciones de Karadima y los desconocidos manejos económicos de la directiva de la Unión Sacerdotal. El primero es Samuel Fernández Eyzaguirre, un hombre de la plena confianza del obispo Andrés Arteaga y decano de Teología de la Universidad Católica hasta el año pasado, además de ex vicario de la Zona Sur. El segundo, Javier Barros Bascuñan, quien oficia en la Parroquia Santa Marta, se ordenó hace 10 años en el grupo de Karadima. Se distanció de la Pía Unión al firmar la declaración de los diez sacerdotes disidentes el 18 de agosto pasado.

En círculos de la Iglesia Católica de Santiago se espera que las remociones del párroco y vicario de El Bosque podrían ordenarse a medidos de noviembre. Para esos días, que coincide con la reunión de la Conferencia Episcopal, se piensa que podría conocerse la sanción vaticana para Karadima y también el nombre del nuevo cardenal.

Pero en el intertanto, la molestia de los feligreses por la dilación de una sanción ejemplarizadora sigue creciendo. El abogado Hernán Arrieta, quien desde hace 8 años es feligrés de la Parroquia El Bosque, afirmó: “Creo que el Cardenal con justa causa tiene mucha preocupación por el manejo económico de la Unión Sacerdotal, que no ha sido claro. Esa preocupación también se la ha manifestado la misma feligresía de la Parroquia El Bosque cuando salieron los primeros artículos de CIPER sobre las propiedades de la Unión Sacerdotal”.

Arrieta se muestra sorprendido por la “particular atención que el Cardenal ha tenido con el dolor que afecta al acusado, lo que ha dicho a través de distintos medios. Pero lo que impresiona es que no haga referencia al gran dolor y consternación de los abusados y de todas las almas de la feligresía de la Parroquia de El Bosque y de la Iglesia en general”.

Y acota: “Lo que todos esperamos es transparencia. Y aquí no ha habido nada de transparencia. La Iglesia sólo ha actuado detrás de los hechos. Fue siempre detrás de lo que salía en los medios. Lo único que nosotros no esperábamos de él, es que actuara como lo ha hecho hasta ahora”.

Los Tocornal Vial

Jaime y Gonzalo Tocornal Vial, el primero sacerdote de la Parroquia San Luis Beltrán de Pudahuel y el segundo ingeniero agrónomo, fueron formados desde muy jóvenes al alero de Karadima y han sido también sus benefactores. Los dos han sido citados en la investigación que hizo el fiscal Xavier Armendáriz sobre los abusos sexuales de los que se acusa al ex párroco de El Bosque.

Gonzalo Tocornal tiene un rol importante en la historia de Karadima. Le vendió a Francisco Prochaska, uno de los laicos más cercanos al ex párroco -y quien cortó lazos con él a raíz de los artículos de CIPER-, una casa en calle Las Baleares que fue arrendada a solicitud del sacerdote a una de sus víctimas de abuso sexual.

jueves, 28 de octubre de 2010

Irán explotará reservas bolivianas de litio


Morales con el presidente iraní.
 Al término de la visita efectuada a Teheran por el presidente boliviano Evo Morales se firmaron cinco memorándums, uno de los cuales tiene que ver con la participación iraní en la explotación del litio boliviano, informó el diario La Razón de La Paz.

Esta explotación se haría a través de una compañía binacional que se crearía entre los gobiernos de Bolivia e Irán.

Morales, tras firmar los memorándums declaró en Teherán que "Bolivia es consciente del amplio conocimiento científico de Irán para que sea socio del país en la industrialización del litio". Morales reiteró que las reservas de litio que posee Bolivia pueden cubrir la demanda "en los  próximos 5.000 años".

El Mandatario agregó que el proyecto del litio no se reduce a su exportación como materia prima, sino industrializado. Ello con la producción de baterías y otros productos similares de gran demanda en la industria automotriz mundial. Precisamente en este proceso, Irán será socio de Bolivia, reportó la agencia.

Por su parte, el presidente en ejercicio Álvaro García Linera declaró en una visita a la planta piloto que se construye en el Salar de Uyuni: "El carbonato de litio está bajo el control del Estado boliviano, el salar está bajo nuestro control absoluto. En la fase previa no necesitamos a nadie, lo hacemos solos. En la fase de industrialización de baterías, ojalá sea (con) compañeros de Irán u otro país o empresa".

Otro de los memorándums firmados por Morales en Teherán contempla la creación de un banco irano-boliviano que deberá gestionar la línea de crédito entre los dos países y el préstamo de 200 millones de euros ($us 278 millones) que Irán se comprometió a otorgar para impulsar una planta de lácteos, una textilera y una posible ensambladora de tractores.

Hasta el  viernes pasado Bolivia declaraba que industrializaría con sus propios medios el litio y otros recursos evaporíticos. Únicamente aceptaría socios para la provisión de la tecnología necesaria en la fabricación de baterías. Agregó que la estrategia del Gobierno contemplaría una inversión total de $us 902 millones en los próximos cuatro años.

Igualmente, al final de la semana pasada, el presidente Morales presentó una Estrategia Nacional de Industrialización de los Recursos Evaporíticos de Bolivia. Lo hizo asegurando que el país posee 100 millones de toneladas métricas de litio, “al menos el 70% de las reservas mundiales” de ese mineral liviano.

Desde hace dos años, empresas extranjeras como la francesa Bolloré, las firmas japonesas Sumitomo y Mitsubishi y la estatal coreana Kores expresaron su interés por participar en la industrialización del litio boliviano, contenido en mayor proporción en el salar de Uyuni, ubicado en Potosí.

“Hasta ahora, todas las empresas quieren invertir sólo para comprarnos carbonato de litio”, aseguró Morales. Ese interés, afirmó, buscaba que la industria de baterías de litio se instale fuera del país. “Necesitamos socios para que la industria de baterías de litio sea en Bolivia, ésa es la nueva propuesta”, subrayó el Mandatario.

Igualmente el  Presidente sostuvo que además de litio, Bolivia posee 2.000 millones de toneladas métricas (TM) de potasio. Al ser transformados, esos recursos se traducen en 530 millones de TM de carbonato de litio y 3.794 millones de TM de cloruro de potasio.

Sin embargo, señaló que con la tecnología actual sólo se puede recuperar o explotar de la salmuera el 35% del carbonato y el 75% del cloruro. Con esas cifras, detalló, el valor efectivo de ambos productos es de $us 927.500 millones y $us 910.560 millones, respectivamente. El cálculo se realizó en base al precio actual del carbonato de litio, de $us 5.000 la TM y de $us 3.200 para el cloruro de potasio.

Horas antes de su muerte Kirchner tuvo un duro intercambio de opinión con el líder de la CGT Hugo Moyano

Moyano y Kirchner (Foto Perfil.com)
El diario electrónico Perfil com publicó esta noche que Néstor Kirchner había llegado a El Calafate para descansar, pero como siempre eso era una utopía. En la noche del martes, el ex presidente, Cristina Kirchner y un empresario santacruceño con negocios cruzados con el matrimonio hablaban en el living de la residencia. Pero esa conversación se interrumpió cuando al ex Presidente le pasaron un llamado de Hugo Moyano, el todopoderoso titular de la CGT. El líder camionero habría mantenido una fuerte discusión teléfonica con el ex Mandatario que dejó a Kirchner alterado, según se comenzó a comentar en el círculo más cercano al matrimonio presidencial.

Moyano le reprochó a Kirchner la falta de apoyo a su flamante conducción en el Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires. Ese mismo día había convocado al consejo partidario del partido, pero más de la mitad de sus integrantes -en su mayoría intendentes del conurbano- faltaron a la cita y lo dejaron sin quórum para sesionar, agregó Perfil.com.

En la lista de los ausentes, figuraban el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández; el ministro del Interior, Florencio Randazzo; y el presidente provisional del Senado, José Pampuro, tres hombres que respondían a ultranza al ex Presidente. La movida enfureció a Moyano, que pretendía designar a un protesorero de su confianza en el partido y además mudar la sede de reuniones a Capital.

Después de la discusión telefónica Kirchner continuó la reunión, pero como era habitual en él, no podía ocultar su furia. Estaba claro que contradecía todos los consejos médicos que demandaba su salud, y que se había vuelto incontrolable luego de su segunda internación en el año.

En la mañana del miércoles, sufrió dos paros cardíacos y falleció antes de ser trasladado al hospital local, donde no pudieron reanimarlo.

Tras conocerse la muerte de Kirchner, Moyano le dio sus condolencias a la Presidenta y envió un mensaje contundente: “Después de Perón y Eva Perón, nadie le dio tanto a los trabajadores como Néstor Kirchner”, sentenció el camionero desde la sede central de la CGT.

Timerman confirma que Cristina Fernández buscará la reelección

El canciller Héctor Timerman confirmó hoy a la cadena de noticias CNN que la presidenta Cristina Kichner buscará la reelección en las presidenciales del año próximo.


En un anticipo de la entrevista a Héctor Timerman que saldrá al aire por la señal CNN, la periodista Patricia Janiot publicó en la red social Twitter que el canciller le confió que Cristina irá por la reelección.

“Cristina Fernandez de Kirchner buscará su relección presidencial; así me lo dijo el canciller argentino Héctor Timerman. Sale en entrevista“, manifestó Janiot.

Cabe destacar que Hugo Moyano ayer expresó que, en caso de presentarse Cristina a una reelección, la CGT que él conduce la apoyaría. Por el momento, fue el único que se expresó sobre el tema.

Emotivo velatorio de Néstor Kirchner en la Casa Rosada

El velorio (Foto La Nación)
Miles de personas han desfilado por el Salón de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa Rosada donde es velado desde esta mañana el ex presidente Néstor Kirchner, luego de cumplir con una fila de al menos cinco horas de espera. Durante toda la noche hubo una emotiva vigilia en la Plaza de Mayo.


Pasadas las 11 horas ingresó a la Casa de Gobierno Cristina Kirchner, visiblemente dolida, acompañada por Máximo y Florencia, los hijos del matrimonio. Además de familiares, han estado presentes miembros del gabinete del Gobierno, gobernadores, intendentes, legisladores, dirigentes y representantes del mundo artístico y deportivo, que han participado en silencio.

El vicepresidente Julio Cobos declaró esta noche que su decisión de no asistir al velatorio del ex presidente Néstor Kirchner obedeció a un pedido del Poder Ejecutivo.

"Mi intención era asistir a la Casa de Gobierno para rendir mis respetos. En este sentido, desde ayer he intentado coordinar por las vías institucionales correspondientes el momento adecuado para asisitir a las exequias recibiendo como respuesta que no lo hiciera. Por esta razón tomé la decisión de no hacerlo y evitar así cualquier situación que perturbe este momento de reflexión y dolor", sostiene un comunicado enviado por el vicepresidente.

Según el diario La Nación, fue el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quien trasmitió a Cobo el pedido del Ejecutivo de no asistor al velorio.

El vicepresidente se suma a Eduardo Duhalde, a quien también se le recomendó desde la Casa Rosada no asistir a las exequias de Néstor Kirchner.

Aasistieron al velorio sus familiares, los ministros del Gabinete, gobernadores, legisladores y dirigentes políticos. También estuvieron las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, encabezadas por Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto. Asimismo, estuvo presente junto a la familia Kirchner el ex entrenador de la selección argentina de Fútbol Diego Armando Maradona .

El líder de la CGT, Hugo Moyano, saludó a la familia y permaneció durante unos minutos frente al féretro del líder justicialista, al lado de la Presidenta.

Desde la oposición, Francisco de Narváez, Mauricio Macri y Ricardo Alfonsín, le brindaron su apoyo a la mandataria.También estuvo Mario Das Neves.

Decenas de representantes del mundo artístico, entre los que se destacaron las presencias de Marcelo Tinelli, Pablo Echarrí, Nancy Dupláa, Florencia Peña y Gustavo Garzón, entre otros, también se movilizaron hasta la Casa Rosada para saludar a Cristina

Por la tarde, la Presidenta se ausentó apenas un breve momento. A su regreso, continuó recibiendo a la gente, que incesantemente se fue acercando con pequeños obsequios, como estampitas y cartas. Hubo mucho llanto y abrazos, que Cristina fue recibiendo muy conmocionada.

Frente a la sede del Gobierno, miles de personas brindan testimonio de su pesar, cargando las rejas perimetrales de la Casa Rosada con flores, banderas y mensajes, en los que predominaron palabras de admiración por Kirchner y de aliento para su esposa. "Tu partida nos duele pero tu legado quedará por siempre", "Gracias Néstor" y "Todo el pueblo te acompaña. Fuerza Cris", decían algunos de los más característicos, informaron

Los presidentes

Con los ojos llenos de lágrimas, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se fundió en un profundo abrazo con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, mientras a su lado miraban acongojados su pares de Venezuela, Hugo Chávez, Paraguay, Fernando Lugo y Colombia, Juan Manuel Santos.

Durante el día, los presidentes Evo Morales (Bolivia), Sebastián Piñera (Chile), Rafael Correa (Ecuador) y José Mujica (Uruguay) asistieron al velatorio del ex presidente argentino Néstor Kirchner y esposo de la jefa de Estado.

Cerca de las 18 horas el presidente de Venezuela, Hugo Chávez arribó a la Argentina para despedirse de Néstor Kirchner y darle su apoyo a Cristina. "Vine para unirnos en el pesar al pueblo argentino, a la Presidenta y sus hijos. Venimos convocados por esta pasión argentina que fue Néstor Kirchner. Kirchner fue historia de una pasión argentina", resaltó el mandatario bolivariano en un discurso pronunciado en Aeroparque.

"Hace apenas 28 días estábamos en la Argentina convocados por Néstor para rechazar el intento de golpe de Estado en Ecuador", recordó Chávez que agregó que "Kirchner llegó en el momento indicado y al lugar indicado. Lo trajo el pueblo argentino".

"Que viva Argentina y que viva Kirchner para siempre", concluyó Chávez en su breve discurso.

Desde Perú se informó que su presidente, Alan García, no podrá asistir a las exequias a raíz de que una tormenta en el este de ese país no le permitió viajar a la Argentina.

Duelo en los países de Unasur

La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) declaró tres días de "duelo sudamericano" por la muerte del ex presidente y secretario general del organismo, Néstor Kirchner.

"Se ha declarado duelo suramericano por el período de tres días ante el lamentable deceso del doctor Néstor Carlos Kirchner", informó el canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, a sus homólogos del subcontinente.

La declaratoria la hizo Ecuador, a cargo de la presidencia pro témpore de la Unasur, luego de recibir un "pronunciamiento favorable" por parte de los doce países miembros del bloque.

Puntos de Vista/Kirchner: Opinión de conocidos analistas argentinos

Cristina candidata 2011

Por Jorge Fontevecchia
Perfil.com

Después de las demostraciones de afecto que recibió de tantos ciudadanos en el velatorio de su marido, resulta difícil imaginar que Cristina Kirchner no se sienta obligada a ser la candidata de su espacio político en las elecciones de 2011, para las que hay que definir precandidaturas dentro de cinco meses. Ella ya media mejor que el ex presidente y los pronósticos actuales asumen que en el próximo sondeo el índice de aprobación de la Presidenta saltará de 33% a más del 50%, convirtiéndose en el político más valorado del país.


También la obliga a ser la candidata de su espacio la pasión que colocaron los comunicadores oficialistas quienes fueron más duros que nunca contra los opositores y los medios de comunicación. Calificar de “canallas” o “carroña” a los periodistas que no comparten sus ideas demuestra el estado de radicalización que invade hoy a los más cercanos al poder. Lo que puede interpretarse tanto como una señal de miedo y fragilidad que obliga a sobreactuar lo opuesto, como un indicio del verdadero reforzamiento del oficialismo que, paradójicamente, hoy tiene un candidato con más posibilidades de vencer en las próximas elecciones que antes de la muerte de su conductor.


Desde el kirchnerismo todas las voces coincidieron en la idea de “profundizar el modelo” y remarcar que “el hombre muere pero el movimiento es inmortal”. Y si Scioli no sería una garantía de continuación del modelo o movimiento, mucho menos de profundización ¿que otro candidato sino Cristina encarna esa demanda?


La muerte de Néstor Kirchner también repercutiría en la interna del radicalismo y del peronismo federal porque el efecto de sugestión colectiva que tiene su funeral, como lo fue el de Alfonsín para el radicalismo, corre a la sociedad algunos grados a la izquierda ya que la simpatía que recupera Kirchner se irradia hacia sus ideas.


Tanto el radicalismo como el peronismo tienen su ala derecha e izquierda, con todos los límites de la simplificación de esta clasificación. Y van juntas porque cuando la sociedad se corre a la izquierda o a la derecha en ambos partidos triunfan los candidatos que representan esa tendencia. No es casual que en los 90 tanto Menem en el peronismo como De la Rúa en el radicalismo, representaran el deslizamiento hacia la derecha de la sociedad (y el mundo tras la caída de la ex Unión Soviética), como Kirchner en el peronismo y Alfonsín en el radicalismo, el deslizamiento hacia la izquierda que se inició en la Argentina tras nuestro colapso de 2002.


Y sin llegar a los extremos de los 90, Reutemann en el peronismo o Cobos en el radicalismo, están posicionados más hacia la derecha.


Tras la muerte de Néstor Kirchner los pronósticos sobre los escenarios futuros se dividieron en dos posiciones antagónicas que reflejaban más los deseos que el análisis de quienes los formulaban. Estaban quienes percibían un futuro con un kirchnerismo acelerando la retirada en la que ya lo veían y a una Presidenta con dificultades de gestión por el vacío que dejaba su marido muerto (la versión que tanto irritó a los comunicadores oficiales). Y, por el opuesto, quienes encontraban que el dolor frente a la muerte de Néstor Kirchner templaba la militancia, inclinaba positivamente a los indecisos y aumentaba relevantemente las posibilidades electorales del oficialismo.


Objetivamente este último escenario es hoy el más probable pero también podría cambiar velozmente si el oficialismo demostrara que su capacidad de gobierno no puede absorber la pérdida de su principal gestor. O se reencendieran sentimientos de aversión que, en gran parte, desaparecen junto con la vida del ex presidente, por errores del propio oficialismo. En cualquier caso, todos miran a Moyano.
 
La vida a cara o ceca

Beatriz Sarlo
La Nación
 A las diez de la mañana, la ciudad estaba desierta por el censo. En ese vacío cayó la noticia. Cuatro personas, en un vagón de subterráneo escuchamos que alguien dijo: "Murió Kirchner". A partir de ese instante, la ciudad en silencio se convirtió, retrospectivamente, en un ominoso paisaje de vaticinio. Cuando bajé saludé a quienes habían escuchado conmigo la noticia, quise preguntarles sus nombres porque, como fuera, había vivido con ellos un momento de los que no se olvidan nunca más. En el quiosco de San José y Rivadavia pregunté si era cierto, con la esperanza alocada de que me dijeran que alguien acababa de inventarlo. Fue poderoso, ahora estaba muerto.

Pensé en quienes lo amaban. Su familia, por supuesto, pero ese círculo privado es, como toda familia, inaccesible y sólo se mide con las propias experiencias de dolor, que habilitan una solidaridad sin condiciones. Puedo imaginar, en cambio, la muerte del compañero de toda una vida, que la política marcó con una intensidad sin pausa: la Presidenta conoce hoy la fractura más temida.

Con la intensidad de la evocación marcada por una proximidad que comprendo más, pensé en quienes lo admiraron y creyeron que fue el presidente que llegó para darle a la política su sentido. Recordé a Kirchner en el Chaco, en marzo de este año, y un día después en el acto de Ferro, con la cancha repleta, donde se mezclaban los contingentes de los barrios bonaerenses, las familias completas, las barritas con los bombos, los viejos y los niños, con las clases medias que llegaban sueltas o débilmente organizadas. Lo recordé abrazándose a los chicos de un barrio pobre del Gran Buenos Aires, donde aterrizó su helicóptero, bajó corriendo y empezó a caminar como si llegara tarde a una cita. Se movía por las calles de tierra y cascotes como quien siente que la vida verdadera está en esos contactos físicos, abrazos rápidos pero vigorosos, tironeos, gritos; los chicos lo seguían como una nube, jugando; era fácil tocarlo, como si no existiera una custodia que, sin embargo, trataba de rodearlo mientras todo el mundo se sacaba fotos.

A fines del siglo XX nada anunciaba que la disputa por ocupar el lugar del progresismo iba a interesar nuevamente salvo a los intelectuales o a los pequeños partidos de izquierda. Kirchner introdujo una novedad que le daba también su nuevo rostro: se proclamó heredero de los ideales de los años setenta (al principio agregó "no de sus errores"). En 2003, llegó al gobierno marcado por una debilidad electoral que Menem, dañino y enconado, acentuó al retirarse del ballottage y no permitirle una victoria con mayoría en segunda vuelta. La crisis de 2001, pese al intervalo reparador de Duhalde, no estaba tan lejos en la memoria, mucho menos de la de Kirchner, que encaraba su gobierno con poco más que el veinte por ciento de los votos. Su gesto inaugural, el mismo día de la asunción, fue hundirse en la masa que lo recibía, como si ese contacto físico provocara una transferencia. Kirchner ocupaba por primera vez un lugar en la Plaza de Mayo y terminaba, junto a su familia, mirándola desde el balcón histórico; en la frente, una pequeña herida, producida en la marea de fotógrafos.

La escena es un bautismo. Kirchner comenzó su presidencia con un golpe en la frente porque se lanzó a la multitud que estaba en las calles, entre el Congreso y la Plaza de Mayo; se lanzó como quien corre hacia el mar el primer día del verano, con impaciencia y sensualidad, gozando ese cuerpo a cuerpo que es el momento amoroso de la política.

Pensé entonces en las escenas que, pese a ser una opositora, me había tocado vivir. En las escenas de masas, donde no hay sólo acciones que se aprueban o se critican, se percibe un más allá de la política que la convierte en experiencia y en alimento sensible. Kirchner, un duro, gozaba con esa afectividad intensa que a sus ojos seguramente refrendaba el pacto peronista con el pueblo. Pero no pensé sólo en esos cientos de jornadas en que Kirchner había pisado la tierra o los lodazales de los barrios marginados, donde era recibido con una alegría que superaba la gestión de los caudillos locales, porque alguien, un presidente, llegaba a ese confín donde vivían ellos, unos miserables.

Pensé también en los que formaron el lado intelectual del conglomerado que armó Kirchner. Con ellos he discutido mucho en estos años. Sin embargo, me resulta sencillo ponerme en su lugar. Muchos vienen de una larga militancia en el peronismo de izquierda; vivieron la humillación del menemismo, que fue para ellos una derrota y una gigantesca anomalía, una enfermedad del movimiento popular. Cuando los mayores de este contingente representativo ya pensaban que en sus vidas no habría un renacimiento de la política, Kirchner les abrió el escenario donde creyeron encontrar, nuevamente, los viejos ideales. Pensé que se engañaban, pero eso no borronea la imaginación de su dolor.

El furor de Kirchner en el ejercicio del gobierno transmitía la eléctrica tensión de la militancia setentista; para muchos, era posible volver a creer en grandes transformaciones, que no se enredaran en el trámite irritante y lento del paso a paso institucional. Y creyeron. Entiendo perfectamente esas esperanzas, aunque no haya coincidido con ellas. Conozco a esa gente, que se identifica en Carta Abierta, pero la desborda. Pensé en ellos porque cuando un líder político ha triunfado con el estilo de la victoria kirchnerista, su muerte abre un capítulo donde los más mezquinos y arrogantes saldrán a cobrar deudas de las que no son titulares, pero otros padecen el dolor de una ausencia que comienza hoy y no se sabe cuándo va a aflojar sus efectos. La muerte no consagra a nadie ni lo mejora, pero permite ver a quién le resulta más dura. Los que soportamos muchas muertes políticas sabemos que sus consecuencias pueden ser de larga duración.

Imposible pasar por alto la desazón de quienes se entusiasmaron con Kirchner. Sería no comprender la naturaleza del vínculo político. En las manifestaciones de 1973 marchaban viejitos con fotos de Eva que, amarillas y cuarteadas, probaban su origen de casas populares construidas en 1950. No sabemos si habrá fotos así de Kirchner en movilizaciones futuras. Pero su impacto en la sensibilidad política quizá se prolongue. Esto no excluye los balances de su gobierno sino que, precisamente, los volverá indispensables. Kirchner será un capítulo del debate ideológico e histórico. Una forma de la posteridad, tan duradera como la dimensión afectiva de esa gente de los barrios más pobres y de quienes lo apoyaron con su actividad intelectual. Maestra implacable, la muerte nos hará trabajar durante años.

La muerte de Kirchner fue súbita y filosa. Hay una frase popular: murió con los zapatos puestos, no había nacido para viejo. Hay otra, pronunciada en un pasado lejano donde todavía se decían frases sublimes: "¡Qué bella muerte!". Bella, aunque injusta y trágica, es la muerte de un hombre que cae en la plenitud de la forma, un hombre a quien no maceró la vejez ni tuvo tiempo de convertirse en patriarca porque murió como guerrero. Sin haberlo conocido, me atrevo a pensar que Kirchner se identificó siempre con el guerrero y nunca con el patriarca.

La medicina explica con todas sus sabias precisiones que Kirchner debió "cuidarse", que su cuerpo ya no podía soportar los esfuerzos de una batalla concentrada y múltiple. Pero una decisión, que no llamaría sólo psicológica sino también un ejercicio de la libertad, fue que Kirchner eligió no administrarse ni tratar su cuerpo como si fuera un capital cuya renta había que invertir con cuidado. Gastaba. Vivió como un iracundo. Ese era justamente el estilo que se le ha criticado. Tenía un temperamento, y los temperamentos no cambian.

Concebía la política como concentración potencialmente ilimitada de poder y de recursos y no estuvo dispuesto a modificar las prácticas que lo constituían como dirigente. Kirchner no podía ser cuidadoso en ningún aspecto. No se aplacaba. Gobernó sin contemplaciones para los que consideró sus opositores, sus enemigos, sus contradictores. Tampoco se ocupó de contemplar su debilidad física cuando se lo advirtieron. Como político no conoció el intervalo de la tregua; sin tregua manejó el conflicto con el campo y con los medios; la tregua es el momento en que se negocia y Kirchner no negociaba, no administraba sus objetivos, los imponía o era derrotado. No delegaba funciones. Fue, paradójicamente, un calculador que confiaba en sus impulsos, un vitalista y un voluntarista que se pasaba horas haciendo cuentas.

En su primer discurso, cuando juró frente al Congreso, dijo: "Atrás quedó el tiempo de los líderes predestinados, los fundamentalistas, los mesiánicos. La Argentina contemporánea se deberá reconocer y refundar en la integración de equipos y grupos orgánicos, con capacidad para la convocatoria transversal, el respeto por la diversidad y el cumplimiento de objetivos comunes". Sin embargo, esas palabras, que no hay elementos para juzgar insinceras en ese entonces, no le dieron forma a su gobierno.

Kirchner definió un estilo que, como sucede con el liderazgo carismático, es muy difícil de transmitir a otros. El líder piensa que es él el único que puede bancar los actos necesarios: él garantiza el reparto de los bienes sociales, él garantiza la asistencia a los sumergidos, él sostiene el mercado de trabajo y forcejea con los precios, él enfrenta a las corporaciones, él evita, en solitario, las conspiraciones y los torbellinos. El liderazgo es personalista.

La Argentina tiene, como tuvo Kirchner, una oscilación clásica entre la reivindicación del pluralismo y la concentración del poder. Como presidente, Kirchner eligió no simplemente el liderazgo fuerte (quizás indispensable en 2003) sino la concentración de las decisiones, de las grandes líneas y los más pequeños detalles: tener el gobierno en un puño. Consideró el poder como sustancia indivisible. Con una excepción que marca con honor el comienzo de su gobierno: la renovación de la Corte Suprema, un acto de gran alcance cuyas consecuencias van más allá de la muerte de quien tuvo el valor de decidirlo.

El poder indivisible es fuerte y débil: su fortaleza está en el presente, mientras se lo ejercite; su debilidad está en el futuro, cuando las circunstancias cambian. Así como Kirchner no administraba con cautela su resistencia física, tampoco fue cauteloso en el ejercicio de su poder. Frente a la desaparición de quien concebía el poder como indivisible, se aprestan las fuerzas y los individuos que quieren creer que ese poder pasa intacto a otra parte, lo cual sería una equivocación, o los que creen que se acerca un nuevo reparto.

Kirchner murió cuando en el horizonte cercano se insinuaba la posibilidad de un reparto de ese poder indivisible. Las elecciones de 2009 cambiaron las representaciones partidarias en el Congreso. Esa fue una experiencia nueva dentro de los años kirchneristas. Entre la negociación y el veto, entre retirar un proyecto propio y adoptar el de un aliado, se había empezado a recorrer un camino que mostraba cierto cambio de paisaje, obligado por la relación de fuerzas. El poder del Ejecutivo tenía una contraparte que no había pesado hasta 2009 y, en 2010, vendrán las elecciones nacionales. El poder indivisible necesitaba victorias, primero dentro del propio movimiento justicialista, batalla que Kirchner ya estaba calibrando.

Kirchner no era sólo un voluntarista sino también un inspirado. Salvo un apresurado que supiera poco, nadie en esa próxima competencia podía estar seguro de que podía desplazarlo. Su inteligencia y su iniciativa causaron siempre la admiración de sus amigos y la expectativa de sus opositores. Estas últimas semanas de su vida estuvieron bajo el signo de las exploraciones, las encuestas y los pálpitos electorales. Como cualquier político que había tocado el éxito y la popularidad en muchos momentos, Kirchner no quería alejarse de la cabina de mando. Creía que él era la única garantía, incluso la única garantía de su propio futuro. Surgido del peronismo, Kirchner no se sentía seguro con las declaraciones de lealtad y desconfiaba de las disidencias que, a sus ojos, encubren traiciones.

Todos, amigos y enemigos, estaban seguros de que algo debía suceder en los próximos tiempos. Sucedió esta muerte que, como toda muerte inesperada y temprana, cortó el curso de las cosas, pero un destino propicio hizo que Kirchner muriera sin conocer una derrota decisiva. Kirchner, muchos lo aseguraban, vivía en el límite de las apuestas a cara y ceca, perder todo estuvo siempre inscripto dentro de las posibilidades. Fue un político de alto riesgo, no un jefe cuya cualidad principal fuera la prudencia. Fue también un político afortunado. Y murió antes de que su imprudencia venciera a la fortuna.

Junto con la renovación de la Corte Suprema hay otro acto de reparación histórica que nadie podrá negarle: después de la derogación de las leyes de impunidad, Kirchner apoyó con su peso personal e institucional la apertura de los juicios a los terroristas de Estado. Hizo su escudo protector con los organismos de derechos humanos hasta convertirlos en articulaciones simbólicas y reales de su gobierno. Como sucedió siempre con Kirchner, el apoyo a que las causas obtuvieran sentencia se entreveró con la política que inscribió a las Madres y Abuelas en la trinchera cotidiana. Kirchner, hasta hoy, ofrece esos balances complicados. Igual que su afirmación latinoamericanista: reivindicó la idea de una nación independiente y soberana, pero dirigió o permitió peleas tan declarativas como inútiles; como secretario de la Unasur, tomó una responsabilidad que cumplió contra muchas predicciones.

Fin de un acto que lleva su marca. Fue la obsesión amada o temida, desconfiada o combatida de muchos. Pocos políticos tienen la fortuna de marcar la historia de este modo. En la turbulencia que produce la muerte, antes de la claridad que llega con el duelo, no es posible saber si el kirchnerismo será un capítulo cerrado. La muerte convoca a los herederos, los legítimos y los que piensan que, en realidad, no son herederos sino titulares de un poder perdido o entregado de mala gana. También falta definir del todo cuál es la herencia y si es posible que pase a otras manos. La memoria de Kirchner puede convertirse en política o en historia. Lo segundo ya lo tiene asegurado con justicia. © LA NACION


La muerte del líder hará difícil transitar la huella kirchnerista

Por Walter Brown
El Cronista

El paso de Néstor Kirchner por la vida política no quedará como uno más en la historia argentina. Su fuerte liderazgo trazó una huella profunda en una senda que muchos dirigentes eligieron seguir y otros tantos prefirieron no transitar. Pero ninguno pasó por alto su presencia. Ni oficialistas, ni opositores.

Algunos hicieron el intento de recorrerla y quedaron en el camino, maldiciendo el momento en que aceptaron esa empresa. Otros desistieron fatigados por la intensidad del ritmo y lo arduo del trayecto. Solo unos pocos “soldados” tuvieron la energía para transitarla en toda su extensión, desde el comienzo como intendente de Río Gallegos primero y como múltiple gobernador santacruceño después, hasta el reciente final como ex presidente de la Nación, titular de la Unasur, diputado nacional, número uno del PJ, esposo de la jefa de Estado, principal candidato oficialista a sucederla..., en definitiva, el hombre más poderoso del país.

Con esa premisa llegó a la Presidencia en 2003, luego de la debacle de Fernando de la Rúa y el presuroso llamado a elecciones de Eduardo Duhalde. La escasa cantidad de votos obtenidos en la primera vuelta que perdió ante Carlos Menem y la renuncia al ballottage del riojano, le privó de arribar a la primera magistratura con el apoyo masivo en las urnas que consideraba imprescindible para iniciar una gestión en un país herido por la crisis económica.

La necesidad de mostrarse fuerte ante la población y eliminar la versión de que el Gobierno, realmente, sería manejado por Duhalde, quien lo había llevado hasta ese lugar cuando era casi un desconocido para la mayoría de los argentinos; profundizó el perfil que había trazado en la provincia patagónica, donde el personalismo y la obsesión por la administración ya eran todo un sello de Kirchner.

Quienes lo acompañaban en el gabinete santacruceño por entonces sabían que todas las decisiones pasaban por él, que más allá de tener un ministro de Economía, prefería controlar las cuentas personalmente; que era su principal operador ante dirigentes políticos y gremiales; que podía llamar a sus colaboradores a las 3 de la mañana para tratar un tema pendiente; que no le gustaba mantener reuniones de Gabinete y que sólo tenía un círculo reducido de personas con las que aceptaba debatir, entre ellos, la actual presidenta Cristina Kirchner, el ministro de Planificación Julio De Vido y el secretario Legal de la Presidencia, Carlos Zanini. Y que no aceptaba términos medios. Se estaba con Kirchner o contra Kirchner.

Aquél que se subía a ese tren, sabía que el proyecto del patagónico preveía al menos tres períodos al frente, con una escala intermedia de Cristina en el sillón presidencial –para no sufrir el efecto del fin de una era, tras el segundo mandato– y un regreso del conductor en 2011. Pero quienes abrazaron la bandera kirchnerista no contaban con que la propia vehemencia e intensidad con la que su líder encaró la carrera terminaría por agotar su resistencia física. ¿Sin la guía de Kirchner, qué pasará con Hugo Moyano, Daniel Scioli, Guillermo Moreno o Luis D’Elía, por citar algunos de los ejemplos del mundo K? ¿Seguirán el mismo camino o cambiarán de rumbo, paulatinamente?

Kirchner respiraba política. Vivía la política. Ahora, habrá que ver cómo la política K sigue viviendo sin su líder.

Se fue un hombre poderoso
Jorge Sigal
La Nación

Ayer murió un hombre poderoso. Para un país que rozó varias veces la línea de la desintegración, que no llegó a la madurez institucional ?expresión finalmente de la madurez colectiva, la posibilidad de vivir sin padres omnímodos?, la noticia trasciende el plano emocional. Otra vez, la Argentina se enfrenta a un dilema histórico. Porque Néstor Kirchner tuvo la astucia de morirse sin completar el inevitable proceso de decadencia que suele corroer a los jefes de hierro. Hasta ayer, la política se dirimía entre quienes apostaban a la continuidad de lo que se bautizó "el modelo" ?en realidad una forma de ejercicio del poder? y quienes se oponían, sin mucha imaginación, a ese manejo discrecional de la fuerza.

La proyección de Kirchner, un líder que aborrecía el arte de la sutileza, había simplificado la política argentina: a favor o en contra, ésa era la razón de ser de los aspirantes a heredar la corona. Salvo honrosas excepciones, la mayoría de los candidatos se dedicaban hasta hace unas horas a construir fórmulas de contención o de degradación de la figura central del poder. Kirchner supo instalar el dramatismo a su favor. Incluso, logró seducir a una parte de la intelectualidad progresista que lo siguió hasta en aventuras impensadas poco tiempo atrás, como la alianza con la dirigencia sindical ortodoxa. Por primera vez, un segmento tradicionalmente apegado a las proclamas éticas generó recursos creativos para justificar lo injustificable. La alianza con un sector de la dirigencia juvenil de los años setenta le dio al ex presidente un rédito extraordinario: dotó de sustento ideológico su prédica de poder.

Kirchner era un hombre valiente, audaz y temible. Quizá ningún hombre sin esas cualidades podría haber ordenado el desquicio posterior a 2001 y el tembladeral social en que se sumergió el país luego de la cirugía mayor realizada por Eduardo Duhalde. Lo hizo, y logró atravesar la transición con crecimiento económico y restituyendo las bases del Estado a un lugar de certidumbre. Permitiendo, además, que los jugadores se volvieran a alinear, aunque fuera en la elemental dicotomía entre buenos y malos.

A partir de ahora se sabrá si, además de amar u odiar al rey, los aspirantes a la corona serán capaces de imaginar una vida sin el rey. © La Nacion

Oposición apoya, pero sin cheque en blanco

Por Rubén Rabanal
Ambito Financiero

Toda la oposición, como es esperable en estos casos, se alineó ayer en un apoyo a Cristina de Kirchner, más allá de las condolencias presentadas. Aquí no hubo excepciones desde el radicalismo hasta el Peronismo Federal, pasando por el macrismo y toda la izquierda. Se abre ahora al menos una semana en la que toda la política hará una pausa: todos los partidos esperarán que la próxima movida parta de la Presidente especulando, quizás, con que aparezcan cambios en el estilo Kirchner. Pero no habrá cheque en blanco. Anoche ya se advertía que, tras el duelo, el apoyo de todos los partidos a la Presidente tendrá sus condiciones: que no cierre el Congreso en diciembre y acepte, por primera vez, sentarse a dialogar. Eso implicará prorrogar las sesiones ordinarias y debatir la agenda pendiente como el Presupuesto nacional y todos los proyectos que la oposición tiene en espera. Ninguno de ellos le interesa al Gobierno, por lo que la expectativa opositora parecía demasiado optimista.

Esa interpretación de la oposición sobre la debilidad política, que puede suponer para Cristina de Kirchner la muerte de su marido y el espacio que eso podría abrir, chocó a media tarde con una señal que fue inmediatamente interpretada en el Congreso como un límite del oficialismo: la decisión de velar a Néstor Kirchner en la Casa Rosada y no en el Salón de Pasos Perdidos del Congreso. Los bloques lo tomaron casi como una declaración presidencial de guerra, habida cuenta de que allí se realizó la mayoría de los funerales de mandatarios.

La diplomacia partidaria, de todas formas, imperó en todas las decisiones que tomó la oposición. El radicalismo anunció que suspenderá todos los actos programados para el 30 de octubre, cuando tenían pensado recordar el aniversario del triunfo de Raúl Alfonsín y aprovechar para el lanzamiento de la precandidatura de su hijo Ricardo.

«La UCR acompaña a la señora presidente de la Nación y su familia en este momento de dolor», dijo Ernesto Sanz en un comunicado. Ricardo Alfonsín fue más allá y suspendió también su campaña junto a Miguel Bazze, presidente del comité bonaerense de la UCR. Y terminó con una formalidad imprescindible: «Puede contar con el radicalismo en estas horas difíciles».

Ricardo Gil Lavedra también le lanzó a Cristina de Kirchner una oferta similar: «Cuenta con todos para seguir con la tarea que le dio el pueblo», le dijo en medio de una tregua que sólo un fallecimiento como éste puede justificar.

Quizás fue Oscar Aguad, presidente del bloque radical, quien dejó traslucir la pelea que se viene: «Yo creo que se viene una nueva etapa y le pido a la Presidenta que tenga la fortaleza y la inteligencia necesaria para convocar a la unidad nacional», dijo ayer.

Hasta Carlos Menem, también impensado aliado de los Kirchner en el Senado en los últimos tiempos, por acción u omisión, se declaró a «completa disposición de la presidenta Cristina Kirchner», aunque terminó con una frase poco feliz: «Hay que ayudar a la mandataria para que continúe en sus funciones».


Desde el Senado, dos aliados del kirchnerismo, los fueguinos María Rosa Díaz y José Carlos Martínez, presentaron condolencias. Sus votos seguirán siendo clave para que Cristina de Kirchner no tenga más complicaciones en el Congreso.


El macrismo se sumará también a los planteos que hará la oposición la semana próxima, pero por ahora Mauricio Macri encabezó también la oferta: «Reitero mi acompañamiento institucional a la Presidenta en esta hora difícil en la que tenemos que estar unidos por el país». Lo siguió Paula Bertol: «Un hombre clave de la política argentina ha muerto, y la oposición debe aportar calma y madurez».


El primer ensayo de la paz condicionada que la oposición le ofrece al Gobierno se verá hoy y mañana en la Casa Rosada durante el velorio de Néstor Kirchner. La delegación radical estará integrada por Sanz, Gerardo Morales y Aguad, como mínimo, tal como se planteaba ayer en el comité nacional partidario. Ricardo Alfonsín aportará también y es una incógnita cómo será la participación de Julio Cobos.


Pero lo cierto que todos ellos reconocen que ahora cambiará el eje de la puja en el Parlamento. Y mucho menos cuando todas las acciones que tenía diseñadas la oposición sufrirán una demora de al menos dos semanas, mientras el país procesa la muerte de Kirchner. Quedarán así al límite del final del período ordinario de sesiones el 30 de noviembre y sin poder de fuego.

Murió en su ley, como vivió
Jorge Lanata
La Nación


1) Kirchner:

La muerte, siempre, sorprende y espanta. La de Néstor Kirchner estalló en el vacío de un feriado, espera de la llegada del censista y teléfonos que no pararon de sonar. La muerte ajena espanta porque nos enfrenta al fantasma de la muerte propia. Esta mañana supimos, otra vez, que no somos inmortales. La sola idea es insoportable, por eso vamos a olvidarla con rapidez. Ni siquiera el poder puede defendernos de ella. Néstor Kirchner tuvo suerte: murió en su ley y en El Calafate, su lugar en el mundo. Los médicos diagnosticaron "muerte súbita". Súbito: precipitado, impetuoso o violento en las obras o palabras, diagnostica el diccionario. Tuvo, Néstor Kirchner, una muerte que coincidió con su vida.

-Ultimamente estaba sensible y paranoico -dijo Jessica en el chat. Jessica cubre Gobierno para mi programa de televisión.

-Se murió sin que nadie lo conociera -largó Luciana, más temprano, apenas supimos la noticia. Luciana hablaba y hablaba, y yo pensaba que la muerte nos empuja sobre los silencios, que era el miedo de Luciana el que estaba hablando.

-Vos sabés que él era su amigo -siguió Luciana mencionando su conversación con una fuente-. Bueno, estaba muy mal, llorando, y me dice: "Es un tipo que no contaba nada, se guardaba todo adentro. Pero sufría un montón. Este nivel de agresividad fue el que lo mató".

Escuché eso varias veces a lo largo del día: Kirchner fue asesinado por su personalidad.

Néstor Kirchner ha muerto y el pasado, ahora, se convirtió en anécdota: la avidez que lo empujó al precipicio será avaricia o entrega generosa, según la historia y quien la escriba.

Acabo de ver, en el noticiero, que alguien pintó apresurado una tela que dice "Néstor Vive", y la colgó de la reja que separa la mitad de la Plaza de Mayo de la Casa de Gobierno. Antes, supe que hubo quienes tocaron bocina en la calle, en una miserable actitud de festejo. Nadie puede estar orgulloso de su odio, si es que lo tiene. El odio es una bajeza del espíritu. Recordé entonces aquella pintada de "Viva el cáncer" durante la agonía de Eva Perón; pesadillas de una Argentina que ojalá haya quedado para siempre atrás.

Néstor Kirchner ha muerto. Que su alma descanse en paz.

2) Kirchnerismo:

¿Existirá el kirchnerismo? Si existe, desde hoy será puesto a una dura prueba: dar los primeros pasos sin su inspirador. Y si existe, ¿de qué kirchnerismo se trata? ¿Del de Moreno o el de Scioli? ¿El de Kunkel o el de Bonafini? ¿Tendrá la disciplina suficiente para organizarse en ausencia de su líder o habrá llegado para muchos el momento de pasar facturas? ¿El kirchnerismo habrá sembrado vientos? Una Presidenta con un vice opositor y el peronismo dividido un año antes de las elecciones: la palabra prohibida es Isabel. No hay duda posible sobre la continuidad institucional, y mucho menos sobre asonada alguna, pero la palabra prohibida remite al vacío de poder o al desborde temperamental de quien lo maneje. La otra palabra es equilibrio.

¿Cristina necesita ayuda? Habrá varios dispuestos a darle el abrazo del oso. ¿Sobre quién sostener el Gobierno más allá de sí misma? Julio De Vido tiene problemas de salud y acaba de perder un hijo hace poco más de un mes. Aníbal Fernández es un buen espadachín radial, el hijo de Jacobo un pésimo diplomático, Hugo Moyano el enemigo en casa. La soledad es peligrosa y las compañías de segunda línea tienen intereses propios. Cristina deberá tomar, en los próximos meses, muchas decisiones: ella es la persona que soportará en su espalda el destino del kirchnerismo.